{"id":4672,"date":"2024-08-24T00:00:54","date_gmt":"2024-08-24T03:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4672"},"modified":"2024-08-23T09:03:06","modified_gmt":"2024-08-23T12:03:06","slug":"fiesta-de-san-bartolome-apostol-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/fiesta-de-san-bartolome-apostol-2\/","title":{"rendered":"Fiesta de San Bartolom\u00e9 ap\u00f3stol"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4672-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/24agosto-audio-FiestaSanBartolomeApostol-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/24agosto-audio-FiestaSanBartolomeApostol-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/24agosto-audio-FiestaSanBartolomeApostol-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/24agosto-audio-FiestaSanBartolomeApostol-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Felipe encontr\u00f3 a Natanael y le dijo: \u00abHemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Mois\u00e9s y en los Profetas. Es Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9 de Nazaret.\u00bb<\/p>\n<p>Natanael le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfAcaso puede salir algo bueno de Nazaret?\u00bb<\/p>\n<p>\u00abVen y ver\u00e1s\u00bb, le dijo Felipe.<\/p>\n<p>Al ver llegar a Natanael, Jes\u00fas dijo: \u00abEste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfDe d\u00f3nde me conoces?\u00bb, le pregunt\u00f3 Natanael.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abYo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.\u00bb<\/p>\n<p>Natanael le respondi\u00f3: \u00abMaestro, t\u00fa eres el hijo de Dios, t\u00fa eres el Rey de Israel.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas continu\u00f3: \u00abPorque te dije: &#8220;Te vi debajo de la higuera&#8221;, crees. Ver\u00e1s cosas m\u00e1s grandes todav\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p>Y agreg\u00f3: \u00abLes aseguro que ver\u00e1n el cielo abierto, y a los \u00e1ngeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Se dice o, mejor dicho, los cat\u00f3licos decimos que los ap\u00f3stoles son los pilares de la fe o las doce columnas de la Iglesia. De hecho, si te fij\u00e1s en algunas Iglesias antiguas, en algunos templos de los m\u00e1s antiguos donde todo se constru\u00eda con una simbolog\u00eda bien pensada y rezada, ten\u00edan y tienen doce columnas (seis de cada lado, en cada nave) sosteniendo la nave central. Todo un signo de lo que los ap\u00f3stoles son para nosotros. Sabemos tambi\u00e9n que Jes\u00fas es la piedra angular, o sea, la piedra que est\u00e1 entre las dos paredes formando un \u00e1ngulo, la piedra que cierra la arcada, digamos as\u00ed. Sin ella todo se viene abajo. Sin Jes\u00fas la Iglesia se viene abajo, dicho as\u00ed de sencillo. Sin embargo, esta piedra angular, Jes\u00fas, eligi\u00f3 a doce hombres comunes y corrientes, de la misma madera que vos y yo, para que sean los \u00abreceptores y transmisores\u00bb de su amor, de sus palabras, de su mensaje, de su salvaci\u00f3n. En definitiva, m\u00e1s all\u00e1 de lo que muchos puedan decir; m\u00e1s all\u00e1 de tu experiencia personal de fe, de la m\u00eda; m\u00e1s all\u00e1 de todos los pecados juntos de la historia de la Iglesia; m\u00e1s all\u00e1 de las falencias actuales, la Iglesia es la \u00abextensi\u00f3n\u00bb en el tiempo del amor de Jes\u00fas que quiere llegar y abrazar a todos, con sus debilidades, con su santidad y su pecado.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Cada vez que celebramos la fiesta de un ap\u00f3stol de la Iglesia, como hoy, de uno de los doce, de los m\u00e1s cercanos que estuvieron con Jes\u00fas, celebramos este misterio tan grande. O sea que nuestra fe, nuestra confianza y esperanza en Jes\u00fas no se basa en divagues particulares de unos locos, no se basa en f\u00e1bulas o mitos, no se basa en revelaciones privadas, no se basa en ideas voladoras, sino que se basa en una realidad bien concreta, en el testimonio de doce hombres que estuvieron y vivieron con Jes\u00fas. Lo conocieron, vieron hacer milagros, comieron y disfrutaron con \u00e9l. Lo vieron morir, algunos. Pero fundamentalmente lo vieron resucitado. Lo vieron vencer a la muerte, lo tocaron con sus manos, lo escucharon con sus o\u00eddos y abrazaron despu\u00e9s de muerto. Lo abrazaron vivo. Creemos en eso. Creemos en Jes\u00fas, pero en un Jes\u00fas vivo que se conoce solo por medio de otros hombres, como vos y yo, solo por medio de la Iglesia. Nadie conoci\u00f3 a Jes\u00fas \u00abencerrado\u00bb en su habitaci\u00f3n. Nadie, ni vos ni yo, conocemos a Jes\u00fas leyendo solos la Biblia, leyendo solos el catecismo, yendo solos a misa, recibiendo solos el bautismo, d\u00e1ndonos a nosotros mismos la confirmaci\u00f3n, el perd\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Nadie, absolutamente nadie. Todo el que nos quiera meter eso en la cabeza nos miente. Jes\u00fas lleg\u00f3 a tu coraz\u00f3n y al m\u00edo por medio de otras personas, de situaciones, de momentos concretos. Y esto, lo que te digo, es una gran cadena hacia atr\u00e1s que, segundo a segundo, minuto a minuto a minuto, hora tras hora y d\u00eda tras d\u00eda, viene desde Jes\u00fas a los ap\u00f3stoles, la Iglesia, vos y yo. \u00bfPensaste en eso alguna vez? Esa es la maravilla y, al mismo tiempo, la fragilidad de la fe que muchos niegan o les cuesta entender. Y por eso, a veces, tambalean en la fe, porque no quieren entender lo que en realidad es de sentido com\u00fan. El que pretende otra cosa no comprende el querer y sentir de un Dios que se hizo hombre, justamente, para generar esto, esta cadena de testimonios y de amor. Una atracci\u00f3n de amor que atraviese los siglos y llegue hasta nosotros hoy, ahora concretamente. Y, por ejemplo, hoy por medio de este audio, de las palabras de Dios que vuelan por los aires y llegan al coraz\u00f3n de tantas personas. Bueno, pero no quiero aburrirte con esto, solo espero que te sirva para que entendamos mejor lo lindo que es creer en esta verdad, aunque a algunos les cueste tanto.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy confirma, justamente, lo que te quiero mostrar. \u00bfC\u00f3mo conoci\u00f3 Bartolom\u00e9, Natanael a Jes\u00fas o, mejor dicho, c\u00f3mo se dej\u00f3 conocer Natanael por Jes\u00fas aquella tarde? Gracias a Felipe. Felipe fue el mensajero, el que hizo de eslab\u00f3n para que Natanael sea sorprendido por el amor de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre hay un \u00abFelipe\u00bb en la vida de nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Miremos para atr\u00e1s y pensemos \u00bfqui\u00e9n es \u00abnuestro Felipe\u00bb? \u00bfQui\u00e9n fue el que, alguna vez, nos dijo: \u00abEncontr\u00e9 al que siempre quise encontrar, encontr\u00e9 al que da sentido a mi vida, encontr\u00e9 al que dar\u00e1 sentido a mi vida\u00bb? \u00bfQui\u00e9n fue? \u00bfTe anim\u00e1s a pensar qui\u00e9n fue y c\u00f3mo fue ese d\u00eda? \u00bfTe anim\u00e1s a pensar y a rezar por ese \u00abFelipe\u00bb que te ayud\u00f3 a que tu vida cambie, desde ese d\u00eda, completamente? \u00bfTe pusiste a pensar qu\u00e9 ser\u00eda de tu vida si no hubieras conocido a Jes\u00fas y si \u00e9l alguna vez no te hubiese dicho: \u00abYo te vi, yo te vi antes que otros, yo te conozco m\u00e1s que todos\u00bb? \u00bfTe anim\u00e1s a llamar o a mandarle un mensaje a esa persona que para vos fue un ap\u00f3stol y te acerc\u00f3 la gracia a tu vida? \u00a1Qu\u00e9 lindo que pensemos en eso! \u00a1Qu\u00e9 lindo que hoy entre nosotros nos demos las gracias por ayudarnos mutuamente a ser \u00abalcanzados\u00bb por Jes\u00fas, por el \u00fanico que nos conoce verdaderamente, por el \u00fanico que sabe c\u00f3mo somos y lo que pensamos y lo que sentimos!<\/em><\/p>\n<p><em>Y para terminar, tenemos que animarnos a so\u00f1ar con cosas m\u00e1s grandes todav\u00eda. Natanael se sorprendi\u00f3 porque Jes\u00fas lo conoci\u00f3 cuando lo vio debajo de la higuera. Sin embargo, le prometi\u00f3 que iba a ver cosas m\u00e1s grandes todav\u00eda. Cuando estamos con Jes\u00fas, nunca tenemos techo, siempre podemos m\u00e1s. Siempre podemos maravillarnos de lo que puede hacer su amor en nuestras vidas y en la de los dem\u00e1s. No podemos conformarnos con que nosotros conocimos a Jes\u00fas y \u00e9l nos conoce, sino que, al contrario, ese conocimiento y ese amor que Jes\u00fas no da podemos transmitirlo a los dem\u00e1s. Veremos cosas m\u00e1s grandes todav\u00eda. Todav\u00eda tenemos tiempo para caminar y maravillarnos de lo que hace la fe en los corazones de aquellos que se dejan encontrar por Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Felipe encontr\u00f3 a Natanael y le dijo: \u00abHemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Mois\u00e9s y en los Profetas. Es Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9 de Nazaret.\u00bb Natanael le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfAcaso puede salir algo bueno de Nazaret?\u00bb \u00abVen y ver\u00e1s\u00bb, le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jes\u00fas dijo: [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4673,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-4672","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4672","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4672"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4672\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4676,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4672\/revisions\/4676"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4673"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4672"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4672"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4672"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}