{"id":4718,"date":"2024-09-01T00:00:48","date_gmt":"2024-09-01T03:00:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4718"},"modified":"2024-09-01T17:31:09","modified_gmt":"2024-09-01T20:31:09","slug":"xxii-domingo-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxii-domingo-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXII Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4718-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/01septiembre-audio-XXI-DomingoAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/01septiembre-audio-XXI-DomingoAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/01septiembre-audio-XXI-DomingoAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/01septiembre-audio-XXI-DomingoAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusal\u00e9n se acercaron a Jes\u00fas, y vieron que algunos de sus disc\u00edpulos com\u00edan con las manos impuras, es decir, sin lavar.<\/p>\n<p>Los fariseos, en efecto, y los jud\u00edos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradici\u00f3n de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Adem\u00e1s, hay muchas otras pr\u00e1cticas, a las que est\u00e1n aferrados por tradici\u00f3n, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce y de las camas.<\/p>\n<p>Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tus disc\u00edpulos no proceden de acuerdo con la tradici\u00f3n de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l les respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Hip\u00f3critas! Bien profetiz\u00f3 de ustedes Isa\u00edas, en el pasaje de la Escritura que dice: &#8220;Este pueblo me honra con los labios, pero su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de m\u00ed. En vano me rinde culto: las doctrinas que ense\u00f1an no son sino preceptos humanos&#8221;. Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradici\u00f3n de los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Y Jes\u00fas, llamando otra vez a la gente, les dijo: \u00abEsc\u00fachenme todos y enti\u00e9ndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. Porque es del interior, del coraz\u00f3n de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los enga\u00f1os, las deshonestidades, la envidia, la difamaci\u00f3n, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Parece que estas palabras de Jes\u00fas de hoy resuenan muy fuerte, m\u00e1s fuerte que nunca: \u00abEsc\u00fachenme todos y enti\u00e9ndanlo bien\u00bb. Ojal\u00e1 que esto tambi\u00e9n nos quede en el coraz\u00f3n a todos, que escuchemos y que entendamos, porque no basta con escuchar, sino que tambi\u00e9n hay que entender. No hay que actuar, como dice la misma Palabra, como \u00aboyentes olvidadizos\u00bb, sino que hay que poner en pr\u00e1ctica lo que escuchamos, y para eso hay que entender.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Entendamos bien lo que Jes\u00fas nos quiere decir. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es en nuestras vidas el equilibrio en las dos cosas, en todos los aspectos de nuestra vida! Nos cuesta much\u00edsimo encontrar el llamado \u00abpunto medio\u00bb, el equilibrio en las cosas que hacemos, en nuestra manera de pensar, en nuestra manera de actuar, en lo que sentimos, en lo que emprendemos; y es m\u00e1s com\u00fan irnos a los extremos, caer en ideolog\u00edas y absolutizar todas las cosas. En la fe nos puede pasar lo mismo y nos pasa muchas veces lo mismo, y esto es lo que Jes\u00fas hoy viene a decirnos en Algo del Evangelio, a ense\u00f1arnos a trav\u00e9s de este reproche tan fuerte \u2013como siempre\u2013 a los fariseos que erraban el camino. Pero acord\u00e9monos que nosotros tambi\u00e9n siempre tenemos algo de fariseos en el coraz\u00f3n, por algo estas palabras quedaron y se siguen escuchando y resuenan hoy en la Iglesia: \u00abEsc\u00fachenme todos y enti\u00e9ndanme bien\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas nos quiere llevar a una religiosidad pura y sin mancha delante de Dios \u2013as\u00ed dice Santiago en la segunda lectura de este d\u00eda\u2013, una religiosidad que sea verdadera y que no nos olvidemos del mandamiento de Dios, que es atender a los hu\u00e9rfanos, a las viudas que est\u00e1n necesitadas, a los m\u00e1s pobres, o sea, el amor al pr\u00f3jimo, y rechazar todo aquello que nos contamina del mundo: todas las ideolog\u00edas y todos los extremos en los que podemos caer.<\/em><\/p>\n<p><em>El Maestro hoy nos da dos grandes ense\u00f1anzas muy claras que nos pueden ayudar y que van encaminadas a corregir dos grandes desviaciones de nuestra religiosidad.<\/em><\/p>\n<p><em>La primera que nos quiere ense\u00f1ar el Se\u00f1or es aprender a distinguir lo \u00abesencial\u00bb de lo \u00abaccidental\u00bb. Cuando dice: \u00abUstedes dejan de lado el mandamiento de Dios por seguir la tradici\u00f3n de los hombres\u00bb, no quiere decir que no hay que tener tradiciones; m\u00e1s bien se refiere que a lo principal nunca debemos dejarlo de lado, lo \u00abesencial\u00bb es el mandamiento de Dios y que muchas veces por aferrarnos a cuestiones humanas, a costumbres, tradiciones que hemos recibido, que aceptamos incluso sin discernirlas, olvidamos lo m\u00e1s importante que nos ense\u00f1a Dios. Esta es la gran advertencia y la gran ense\u00f1anza, porque podemos caer en los dos extremos: en pensar en una fe sin tradici\u00f3n \u2013o sea, desgajada completamente de lo que nos vienen transmitiendo nuestros padres y desde los ap\u00f3stoles ininterrumpidamente hasta hoy\u2013 o caer en el otro extremo de aferrarnos a la tradici\u00f3n, pensando que es lo antiguo, y caer en un tradicionalismo mal entendido. Esto hay que entenderlo bien. La Iglesia es \u00abtradicional\u00bb en el sentido profundo de la palabra; la Iglesia arrastra, lleva, conduce una tradici\u00f3n. Significa que nos transmite ininterrumpidamente hace dos mil a\u00f1os por escrito y oralmente lo que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3. No podemos renegar de nuestro pasado, s\u00ed podemos desechar lo malo, pero no renegar del pasado.<\/em><\/p>\n<p><em>Ahora, no podemos absolutizar tampoco el pasado, porque es pasado y nada m\u00e1s, porque parece que si es antiguo, es mejor. Entonces en este extremo podemos caer tambi\u00e9n en un \u00abtradicionalismo\u00bb mal entendido o en un \u00abprogresismo\u00bb mal entendido. Ser tradicional es las dos cosas al mismo tiempo: tradicional, como lo entiende la Iglesia, es amar nuestro pasado, pero estar siempre abiertos al cambio de lo que es accidental, sin perder el mensaje, la profundidad de lo que Jes\u00fas nos dej\u00f3. Esto nos ense\u00f1a \u00e9l. Lo esencial es el mandamiento de Dios, las tradiciones humanas pueden cambiar.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces ni una cosa ni la otra, sino el sano equilibrio. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es ser equilibrados! Y en la Iglesia lamentablemente a veces caemos en \u00abetiquetarnos\u00bb, nos etiquetamos entre nosotros: derecha, izquierda, conservador, tradicionalista, progresista. \u00bfDe qu\u00e9 sirve todo eso?, \u00bfde qu\u00e9 sirve eso si olvidamos lo principal, si olvidamos el amor al pr\u00f3jimo, ese amor que nos debemos entre nosotros?<\/em><\/p>\n<p><em>Y la segunda ense\u00f1anza de Jes\u00fas es que todas las cosas malas proceden del interior y son las que \u00abmanchan\u00bb al hombre. \u00c9l nos quiere ense\u00f1ar que la prioridad est\u00e1 en el coraz\u00f3n, en nuestro interior, que no podemos echarle la culpa a las cosas de afuera, que no somos impuros y malos por problemas externos; somos impuros y a veces malos porque nos sale de adentro, de nuestro coraz\u00f3n que es d\u00e9bil.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces \u00e9l nos quiere ayudar a priorizar el coraz\u00f3n sin despreciar lo externo, poner la prioridad en el coraz\u00f3n. Preocup\u00e9monos primero por sanar nuestras intenciones, sanarnos de nuestras avaricias, maldades, de los enga\u00f1os, de las mentiras, del ego\u00edsmo; eso tenemos que sanar todos y no echarle la \u00abculpa\u00bb a nada que viene de afuera.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, por otro lado, tambi\u00e9n evitar caer en el extremo de pensar que porque Jes\u00fas prioriza el coraz\u00f3n, no importa nada de lo exterior, no importa nada de lo que hacemos, c\u00f3mo lo hacemos, si es lindo o feo, ya que solo importa el coraz\u00f3n; \u00a1no!, importa tambi\u00e9n lo de afuera en la medida que est\u00e1 unido al coraz\u00f3n, y por eso en la Iglesia vivimos tambi\u00e9n de lo exterior que nos enriquece. Sin irnos al otro extremo de que honremos a Dios con los labios, pero no con el coraz\u00f3n, que nos llenemos de cosas externas, de bellezas externas, llenando nuestras celebraciones de flores, de cantos, de cosas; pero, si no hay coraz\u00f3n, si el coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de Dios, de nada sirve.<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 que las palabras de Jes\u00fas de hoy nos ayuden a encontrar ese equilibrio, el bendito equilibrio que nos cuesta encontrar en nuestra vida. En la fe est\u00e1 lo esencial para no dividirnos entre nosotros, para no rechazarnos, para no \u00abetiquetarnos\u00bb, y la religiosidad pura y sincera delante de Dios es \u00abatender a los hu\u00e9rfanos y a las viudas\u00bb, o sea, amar al pr\u00f3jimo \u2013especialmente a los m\u00e1s d\u00e9biles\u2013, y no contaminarnos con las cosas de este mundo que nos hacen mal.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusal\u00e9n se acercaron a Jes\u00fas, y vieron que algunos de sus disc\u00edpulos com\u00edan con las manos impuras, es decir, sin lavar. 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