{"id":4758,"date":"2024-09-08T00:00:44","date_gmt":"2024-09-08T03:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4758"},"modified":"2024-09-07T19:13:12","modified_gmt":"2024-09-07T22:13:12","slug":"xxiii-domingo-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxiii-domingo-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXIII Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4758-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/08septiembre-audio-XXIII-DomingoAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/08septiembre-audio-XXIII-DomingoAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/08septiembre-audio-XXIII-DomingoAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/08septiembre-audio-XXIII-DomingoAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando Jes\u00fas volv\u00eda de la regi\u00f3n de Tiro, pas\u00f3 por Sid\u00f3n y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Dec\u00e1polis.<\/p>\n<p>Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jes\u00fas lo separ\u00f3 de la multitud y, llev\u00e1ndolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le toc\u00f3 la lengua. Despu\u00e9s, levantando los ojos al cielo, suspir\u00f3 y le dijo: \u00abEfat\u00e1\u00bb, que significa: \u00ab\u00c1brete\u00bb. Y en seguida se abrieron sus o\u00eddos, se le solt\u00f3 la lengua y comenz\u00f3 a hablar normalmente.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les mand\u00f3 insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto m\u00e1s insist\u00eda, ellos m\u00e1s lo proclamaban y, en el colmo de la admiraci\u00f3n, dec\u00edan: \u00abTodo lo ha hecho bien: hace o\u00edr a los sordos y hablar a los mudos\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfEscuchamos bien el Evangelio? \u00bfEscuchamos lo que pas\u00f3, que la gente le present\u00f3 un sordomudo para que le impusiera las manos? \u00bfNos dimos cuenta de que Jes\u00fas lo separ\u00f3 de la multitud, lo llev\u00f3 aparte, y hace una curaci\u00f3n toc\u00e1ndole las orejas y su lengua? \u00bfNos dimos cuenta de que Jes\u00fas para hacer el milagro mir\u00f3 al cielo, suspir\u00f3 y dijo una palabra: \u00ab\u00c1brete\u00bb, mirando a su Padre, seguramente? \u00bfY nos dimos cuenta de que la gente estaba admirada y dec\u00eda: \u00abTodo lo ha hecho bien: hace o\u00edr a los sordos y hablar a los mudos\u00bb? \u00bfEscuchamos bien? Si no lo escuchaste bien, te propongo que vuelvas a poner el audio y escuchar, por lo menos, el texto del Evangelio. Si lo escuchaste bien, quiere decir que est\u00e1s atento, pero a veces no escuchamos bien o a veces no empezamos prestando atenci\u00f3n a las cosas, y esto es lo primero que creo que nos ense\u00f1a Algo del Evangelio de hoy.<\/em><\/p>\n<p><em>Este sordomudo representa a toda la humanidad que, de alguna manera, est\u00e1 \u00absorda del coraz\u00f3n\u00bb, y por eso no sabe hablar, no sabe comunicarse, oye pero no escucha. Este sordomudo nos representa tambi\u00e9n a vos y a m\u00ed que nos cuesta escuchar verdaderamente con el coraz\u00f3n a nuestro Padre del cielo y a los dem\u00e1s. Y esto se nos manifiesta de much\u00edsimas maneras, ser\u00eda largu\u00edsimo describirlas, pero pensemos, por ejemplo, cuando escuchamos, cuando o\u00edmos en realidad; pero pensemos, por ejemplo, cuando o\u00edmos a alguien, pero en realidad estamos pensando interiormente en lo que le vamos a contestar, o cuando o\u00edmos, pero estamos esperando que haya un silencio en la conversaci\u00f3n para emitir nuestra opini\u00f3n sin prestar atenci\u00f3n verdaderamente a lo que nos dicen. Pensemos en esas personas o por ah\u00ed somos una de esas personas, que no paran de hablar, que hablan y hablan y nunca hacen una pausa; nunca preguntan verdaderamente por el otro, c\u00f3mo est\u00e1; nunca se preocupan en realidad por los dem\u00e1s, solamente quieren dar su opini\u00f3n. Pensemos si somos de esas personas que siempre tienen algo para decir, siempre tienen una respuesta a todo, como si lo supieran todo. Pensemos si no somos de esas personas que tambi\u00e9n somos callados pero, en el fondo, tampoco escuchan de coraz\u00f3n, que est\u00e1n siempre metidas en s\u00ed mismas y que \u2013como decimos\u2013 est\u00e1n en su mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>La verdad es que escuchar es muy dif\u00edcil y a todos nos cuesta, y se nos manifiesta de much\u00edsimas maneras. Pensemos si verdaderamente escuchamos a alguien cuando, en el fondo, nos dimos vuelta y dimos un portazo, cuando nos vamos, cuando dejamos hablando solo a los dem\u00e1s, a tu marido, a tu mujer, a tus amigos, a tu novia, a tu novio, cuando en el fondo ya no quer\u00e9s hablar m\u00e1s, cuando prefer\u00eds estar solo, pero en el fondo no es que no queremos hablar, sino no queremos escuchar. Pensemos si realmente escuchamos esa vez cuando le cerramos, simb\u00f3licamente, la cortina a una persona y no la queremos ver m\u00e1s, no la soportamos m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, vuelvo a decir, hoy Algo del Evangelio nos pone de alg\u00fan modo al desnudo en esta actitud tan humana. Somos muy incapaces, tenemos mucha dificultad para escuchar de coraz\u00f3n. Y sum\u00e9mosle a esto todo lo que nos fue pasando en la vida, o en realidad podr\u00edamos decir que esto es consecuencia de la herida del pecado y de las heridas de la vida, los dolores que vivimos y que nos fueron cerrando el coraz\u00f3n, las dificultades que tuvimos, la poca escucha que recibimos de los que nos deber\u00edan haber escuchado; entonces verdaderamente no aprendimos a escuchar, solamente o\u00edmos y sum\u00e9mosle la cultura en la que vivimos, llena de ruidos, que no escucha nada, llena de cosas. Comemos, cenamos con el televisor, comemos con la radio, estamos con m\u00fasica, no podemos sentarnos a veces ni a hablar, estamos corriendo todo el d\u00eda, y el celular que nos a\u00edsla tantas veces \u2013es tan bueno, pero finalmente tambi\u00e9n nos puede aislar\u2013; tantas cosas que no nos dejan escuchar.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, hoy es el d\u00eda, en este domingo, para que suspiremos tambi\u00e9n, que miremos al cielo y le digamos a Jes\u00fas: \u00abAbrime, abrime los o\u00eddos del coraz\u00f3n para que pueda empezar verdaderamente a escuchar\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Empecemos a escuchar a los que tenemos al lado, escuch\u00e1 a tu marido, a tu mujer, a tus hijos que necesitan que les preguntes tambi\u00e9n c\u00f3mo est\u00e1n, pero que necesitan que los escuches, a tus hermanos, tambi\u00e9n los hijos a sus padres, a todos los que tenemos al lado. \u00bfCu\u00e1ntos problemas tenemos en nuestras familias porque en el fondo no nos comunicamos bien, porque no o\u00edmos verdaderamente y eso no nos lleva a escuchar, porque no escuchamos, no sabemos hablar? \u00bfCu\u00e1ntas incomprensiones? \u00bfCu\u00e1ntas cosas nos hubi\u00e9semos ahorrado en nuestra vida si hubi\u00e9ramos escuchado?<\/em><\/p>\n<p><em>Y Dios Padre en ese sentido es el modelo perfecto del que nos escucha siempre. Por eso si no nos sentimos escuchados por los dem\u00e1s, acord\u00e9monos de que Jes\u00fas siempre nos escucha en el Sagrario, en su soledad; acord\u00e9monos de que Jes\u00fas nos escucha en la adoraci\u00f3n, en nuestro coraz\u00f3n, mientras andamos por la vida, mientras caminamos, en nuestra consciencia tambi\u00e9n. Siempre nos escucha. Porque escuchar significa amar, en definitiva. Escucha el que ama y ama el que escucha.<\/em><\/p>\n<p><em>El primer gran obst\u00e1culo que tenemos que vencer para amar a las personas que tenemos a nuestro alrededor es escucharlos en serio, es renunciar a nuestro propio tiempo, a nuestro ego, es \u00abperder\u00bb el tiempo; pero, en realidad, es ganarlo estando con aquellos que necesitan ser escuchados. Y nosotros necesitamos tambi\u00e9n ser escuchados, por eso habl\u00e9mosle a nuestro Padre, manifest\u00e9mosle lo que nos pasa, hablemos a las personas que tenemos a nuestro alrededor. Cuando no nos escuchamos, no nos sabemos comunicar, y cuando no nos sabemos comunicar, no hablamos o hablamos mal, nos ladramos, nos gritamos, nos enfrentamos, nos criticamos, nos silenciamos para no decir nada, para ser indiferentes. Bueno, todo esto nos viene por nuestra incapacidad de escuchar, por la herida que dej\u00f3 el ego en nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Y hoy Jes\u00fas nos dice a todos: \u00ab\u00c1brete\u00bb. Quiere abrirnos, quiere tocarnos los o\u00eddos, tocarnos la lengua para que empecemos a escuchar verdaderamente y para que podamos hablar y decir cosas lindas, cosas que hagan bien; que podamos hablar las palabras justas, que podamos decir lo que tengamos que decir a los dem\u00e1s en el momento oportuno. Todo esto es lo que de alguna manera creo que la escena de hoy nos quiere ense\u00f1ar.<\/em><\/p>\n<p><em>Tenemos que estar dispuestos a la escucha profunda, pero para eso tenemos que dejar que Jes\u00fas nos abra una vez m\u00e1s los o\u00eddos del coraz\u00f3n y, a la vez, ayudar a otros a que tambi\u00e9n se les abran, para que as\u00ed nos escuchen tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jes\u00fas volv\u00eda de la regi\u00f3n de Tiro, pas\u00f3 por Sid\u00f3n y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Dec\u00e1polis. Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. 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