{"id":4766,"date":"2024-09-10T00:00:28","date_gmt":"2024-09-10T03:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4766"},"modified":"2024-09-09T20:57:26","modified_gmt":"2024-09-09T23:57:26","slug":"xxiii-martes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxiii-martes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXIII Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4766-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/10septiembre-audio-XXIII-MartesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/10septiembre-audio-XXIII-MartesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/10septiembre-audio-XXIII-MartesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/10septiembre-audio-XXIII-MartesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En esos d\u00edas, Jes\u00fas se retir\u00f3 a una monta\u00f1a para orar, y pas\u00f3 toda la noche en oraci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>Cuando se hizo de d\u00eda, llam\u00f3 a sus disc\u00edpulos y eligi\u00f3 a doce de ellos, a los que dio el nombre de Ap\u00f3stoles: Sim\u00f3n, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andr\u00e9s, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolom\u00e9, Mateo, Tom\u00e1s, Santiago, hijo de Alfeo, Sim\u00f3n, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.<\/p>\n<p>Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban all\u00ed muchos de sus disc\u00edpulos y una gran muchedumbre que hab\u00eda llegado de toda la Judea, de Jerusal\u00e9n y de la regi\u00f3n costera de Tiro y Sid\u00f3n, para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por esp\u00edritus impuros quedaban curados; y toda la gente quer\u00eda tocarlo, porque sal\u00eda de \u00e9l una fuerza que sanaba a todos.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Abrime, Se\u00f1or, abrime los o\u00eddos!, como lo hiciste con ese sordomudo del Evangelio del domingo. Si vos me abr\u00eds los o\u00eddos, podr\u00e9 escucharte, podr\u00e9 disfrutarte y enamorarme, podr\u00e9 gozarme de tu dulzura, de tu amor, de tus consuelos. Mi lengua estaba media trabada para poder alabarte, est\u00e1 enredada y no puede decirte lo que mi coraz\u00f3n siente, no te habla, no te alaba, porque no sabe disfrutar de las maravillas de tu Palabra. Abrinos los o\u00eddos, Se\u00f1or, para que podamos escuchar tu m\u00fasica tan dulce, la m\u00fasica del coraz\u00f3n, la m\u00fasica de tu Palabra que me habla de tantas maneras, de tantos modos, para que tu amor me enamore, para llevarme al desierto una vez m\u00e1s dici\u00e9ndome lo que necesito al coraz\u00f3n.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Continuemos tambi\u00e9n con el salmo 118: \u00abTus manos me hicieron y me formaron, instr\u00fayeme para que aprenda tus mandamientos\u00bb. Es lindo saber y sentir que las manos de Dios nos formaron, que Dios es como un alfarero, que disfruta amando a su creatura, llen\u00e1ndola de su ternura al formarla. Es bueno saber, al mismo tiempo, que el pecado nos fue deformando y que, a causa de eso, perdemos el color y la forma que Dios so\u00f1\u00f3 para cada uno de nosotros. La maravillosa obra de Dios que somos vos y yo, todo ser humano, pierde su rumbo y su gu\u00eda por apartarse de los mandamientos de Dios, que no son otra cosa que eso, rumbo, gu\u00eda, luz para el camino. Por eso debemos pedirles a esas manos que nos hicieron y formaron, que nos instruyan, que nos vuelvan a dar la forma original. Debemos pedirle a la mano poderosa de nuestro Padre que se pose sobre nosotros para hacer lo que tenga que hacer, para acariciar, para corregir, para cari\u00f1ar, para abrazar, para consolar, para reprender incluso. No podemos tenerle miedo, debemos dejarnos sostener por las misericordiosas manos de nuestro Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>Un modo de ir transformando de a poco nuestro coraz\u00f3n, para que se parezca m\u00e1s al de Algo del Evangelio, o sea, al coraz\u00f3n de Jes\u00fas, es dejar que su coraz\u00f3n se vaya \u00abmetiendo\u00bb en el nuestro. Implica tener una actitud m\u00e1s receptiva que activa, aunque en realidad ser \u00abreceptivos\u00bb es ya de por s\u00ed una actitud que necesariamente pida que \u00abhagamos algo\u00bb, que nos hagamos receptivos, o sea, tambi\u00e9n es un modo de actividad. No es f\u00e1cil ser receptivos, no es f\u00e1cil decirnos a nosotros mismos cada d\u00eda: \u00abNo voy a hacer nada\u00bb, solo voy a recibir, para poder en realidad hacer mucho. No es f\u00e1cil decirnos: \u00abVoy a dejar de correr un poco\u00bb. Muchas veces en la vida \u00abno hacer nada\u00bb es hacer mucho, porque aunque nos parezca a veces una contradicci\u00f3n, no hacer nada es entregarse, y para eso hay que trabajar. Siempre hay tiempo para la acci\u00f3n, siempre encontramos motivos y situaciones para hacer cosas, nos sale naturalmente y es bueno que as\u00ed sea, porque estamos \u00abhechos\u00bb para ser tambi\u00e9n cocreadores con nuestro Padre del Cielo, para so\u00f1ar y hacer grandes cosas en este mundo, seg\u00fan los dones que \u00e9l nos dio.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero al mismo tiempo es bueno darnos cuenta que para encontrar la mejor versi\u00f3n de nosotros, eso que anda escondido, para que salga lo m\u00e1s genuino de nuestro coraz\u00f3n, es necesario tomarnos tiempo, apartarnos y escuchar al que m\u00e1s sabe, al Padre de Jes\u00fas y de nosotros. Dejemos de correr, como hizo Jes\u00fas, que supo dejar de correr y frenar. \u00c9l necesit\u00f3 hacerlo y lo hizo. No tuvo problemas en estar treinta a\u00f1os apartado de toda actividad, para hacer lo que ten\u00eda que hacer, y en medio de la actividad, tambi\u00e9n cuando le toc\u00f3, supo \u00abescaparse\u00bb para estar solo con su Padre y decidir lo mejor para establecer el Reino de Dios en la tierra. Pensemos en esa noche de di\u00e1logo con su Padre. Pens\u00f3 a qui\u00e9n quer\u00eda y deb\u00eda llamar para estar cerca de \u00e9l y sinti\u00f3 en lo profundo de su coraz\u00f3n qui\u00e9nes deb\u00edan ser sus ap\u00f3stoles, aquellos que continuar\u00edan su obra en el mundo. Qu\u00e9 lindo que es imaginar que en ese momento fue el momento finalmente en donde la Iglesia empez\u00f3 a nacer en su coraz\u00f3n, en donde tambi\u00e9n so\u00f1\u00f3 formar una familia, con vos y conmigo, con todo el mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>Las cosas grandes y lindas, las obras que perduran en el tiempo, no nacen de un impulso de nerviosismo, de un arrebato m\u00edstico maravilloso, tampoco de una pelea con alguien, de una idea aislada. No, las grandes obras de Dios, como la Iglesia que Jes\u00fas quiso fundar para darnos a nosotros la posibilidad de conocerlo, nacen de la fecundidad de una actitud que sabe esperar y escuchar, sabe dejar de correr. \u00c9l supo esperar y escuchar a su Padre. No eligi\u00f3 con el apuro de aquel que desea hacer su proyecto y su plan. Jes\u00fas supo retirarse para ense\u00f1arnos que los nacimientos deben estar precedidos siempre por deseos del coraz\u00f3n, de sue\u00f1os, de una voluntad que busca lo que desea y que sabe que las cosas grandes se van gestando y desarrollando en el tiempo. As\u00ed se concibi\u00f3 la Iglesia, podr\u00edamos decir que en esa noche. Tambi\u00e9n ah\u00ed, en esa noche de oraci\u00f3n Jes\u00fas, pens\u00f3 en vos y en m\u00ed, nos dese\u00f3 con todo su coraz\u00f3n para que seamos disc\u00edpulos en estos tiempos, los ap\u00f3stoles de este tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy recemos con esta verdad. \u00c9l no improvis\u00f3, se tom\u00f3 un tiempo apart\u00e1ndose un poco de todo. Hagamos lo mismo hoy, de alguna manera. Hagamos lo mismo, si necesitamos tomar una buena decisi\u00f3n, si necesitamos elegir algo importante, si necesitamos madurar una intuici\u00f3n que nos persigue, un sue\u00f1o posible, si estamos por dar un paso necesario que no nos animamos. Apart\u00e9monos para rezar. Recemos tambi\u00e9n imaginando a Jes\u00fas esa noche. No somos frutos de la improvisaci\u00f3n divina, no somos un producto del azar, somos amados y deseados por un Dios que es Padre y que desde siempre nos eligi\u00f3 por medio de su propio Hijo y que, al mismo tiempo, con su vida nos ense\u00f1a el camino de la sabidur\u00eda y de la paciencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Si nos apartamos un ratito, el mundo no se vendr\u00e1 abajo, al contrario, seguir\u00e1 bastante igual, pero nosotros estaremos distintos para poder mejorarlo algo con nuestras decisiones y nuestra alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esos d\u00edas, Jes\u00fas se retir\u00f3 a una monta\u00f1a para orar, y pas\u00f3 toda la noche en oraci\u00f3n con Dios. 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