{"id":4793,"date":"2024-09-15T00:00:50","date_gmt":"2024-09-15T03:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4793"},"modified":"2024-09-13T11:57:31","modified_gmt":"2024-09-13T14:57:31","slug":"xxiv-domingo-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxiv-domingo-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXIV Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4793-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/15septiembre-audio-XXIV-DomingoAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/15septiembre-audio-XXIV-DomingoAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/15septiembre-audio-XXIV-DomingoAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/15septiembre-audio-XXIV-DomingoAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas sali\u00f3 con sus disc\u00edpulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy Yo?\u00bb<\/p>\n<p>Ellos le respondieron: \u00abAlgunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, El\u00edas; y otros, alguno de los profetas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abY ustedes, \u00bfqui\u00e9n dicen que soy Yo?\u00bb<\/p>\n<p>Pedro respondi\u00f3: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas\u00bb Jes\u00fas les orden\u00f3 terminantemente que no dijeran nada acerca de \u00c9l. Y comenz\u00f3 a ense\u00f1arles que el Hijo del hombre deb\u00eda sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que deb\u00eda ser condenado a muerte y resucitar despu\u00e9s de tres d\u00edas; y les hablaba de esto con toda claridad.<\/p>\n<p>Pedro, llev\u00e1ndolo aparte, comenz\u00f3 a reprenderlo. Pero Jes\u00fas, d\u00e1ndose vuelta y mirando a sus disc\u00edpulos, lo reprendi\u00f3, diciendo: \u00ab\u00a1Ret\u00edrate, ve detr\u00e1s de m\u00ed, Satan\u00e1s! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas, llamando a la multitud, junto con sus disc\u00edpulos, les dijo: \u00abEl que quiera venir detr\u00e1s de m\u00ed, que renuncie a s\u00ed mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perder\u00e1; y el que pierda su vida por m\u00ed y por la Buena Noticia, la salvar\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Podemos hacer el esfuerzo de imaginar este momento, esta escena de Algo del Evangelio de hoy que acabamos de escuchar: Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos en el camino, en medio de las monta\u00f1as, mientras caminaban y despu\u00e9s de haber hecho muchos milagros, muchas curaciones; Jes\u00fas se da vuelta y les pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy Yo?\u00bb. \u00bfQu\u00e9 dice la gente de m\u00ed? \u00bfQui\u00e9n creen que soy? Conclusi\u00f3n: nadie sabe bien qui\u00e9n es Jes\u00fas y por eso, finalmente, Jes\u00fas les dice a sus disc\u00edpulos: \u00abY ustedes, \u00bfqui\u00e9n dicen que soy?\u00bb. Pedro responde casi perfectamente \u2013digamos que aprueba el examen\u2013, y le dice: \u00abSos el Mes\u00edas\u00bb, el Hijo del Dios vivo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Pero despu\u00e9s Jes\u00fas extra\u00f1amente no quiere que sepan qui\u00e9n era o, mejor dicho, que digan que era el Mes\u00edas. Incre\u00edblemente les explica que va a tener que sufrir, ser condenado a muerte y, finalmente, resucitar.<\/em><\/p>\n<p><em>Y despu\u00e9s de esto aparece Pedro otra vez, pero esta vez desaprobando el examen o tirando por la borda todo lo bueno que hab\u00eda dicho, y dice la Palabra que lo llev\u00f3 aparte para \u00abreprenderlo\u00bb; s\u00ed, escuchaste bien, Pedro llev\u00f3 aparte a Jes\u00fas para retarlo, para reprenderlo. \u00a1Qu\u00e9 contraste tan grande!, \u00bfno? Pedro sabe que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, pero le quiere dar lecciones de c\u00f3mo tiene que ser Mes\u00edas.<\/em><\/p>\n<p><em>Podr\u00edamos imaginar algo as\u00ed. \u00bfQu\u00e9 le habr\u00e1 dicho? \u00bfQu\u00e9 le habr\u00e1 dicho Pedro a Jes\u00fas? \u00abVos no vas a sufrir, vos no pod\u00e9s sufrir y morir. Un Mes\u00edas como el que yo quiero no puede vivir eso. Vos sos mi amigo, sos un Mes\u00edas, un Salvador, que tiene que librar y evitar todos los sufrimientos. Ese es el Mes\u00edas que quiere la gente\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Pedro, como siempre, de alg\u00fan modo, somos todos, vos y yo; sus pensamientos \u2013dice Jes\u00fas\u2013 no son los de Dios, sino los de los hombres. Nuestros pensamientos muchas veces no son los de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Podr\u00edamos decir nosotros: los pensamientos de Pedro no solo son de \u00e9l, sino tambi\u00e9n son nuestros pensamientos. Nadie absolutamente nadie en este mundo quiere sufrir o elige directamente sufrir. Todos queremos escaparle al sufrimiento, nos molesta. En el fondo, Pedro quiere librarse del sufrimiento; porque si Jes\u00fas pasaba por eso, \u00e9l tambi\u00e9n tendr\u00eda que pasar por eso.<\/em><\/p>\n<p><em>Queremos, en el fondo, todos un Jes\u00fas sin cruz; porque nosotros \u2013nadie, ning\u00fan ser humano\u2013 quiere la cruz directamente. No siempre queremos renunciar a nosotros mismos, ni cargar la cruz. Es imposible no pensar en esto. El sufrimiento finalmente est\u00e1, queramos o no. Sufrimos, nos duele el cuerpo o el coraz\u00f3n por miles de cosas que ser\u00eda muy largo de nombrarlas&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfY qu\u00e9 hacemos generalmente con el sufrimiento? En general, creo que tomamos dos caminos para simplificar. Por un lado, a veces lo escondemos, no queremos mostrarnos sufriendo, no queda bien sufrir; tapamos el sufrimiento, mejor que nadie lo sepa, queremos evitar que otros sufran con nuestro sufrimiento, por eso muchas veces es por amor; queremos evitar que los otros nos vean sufrir, para no hacer sufrir a los otros porque los queremos, incluso por ah\u00ed nos parece de \u00abpoco hombres\u00bb o \u00abpocas mujeres\u00bb andar mostrando que sufrimos, escondemos lo que es obvio, escondemos el sufrimiento.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, por otro lado, nos pasa lo de Pedro: nos enojamos y reprendemos a Dios, a la vida, a los dem\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo es posible que suframos as\u00ed? \u00bfC\u00f3mo un Dios bueno va a querer un mundo as\u00ed? \u00bfC\u00f3mo Dios permiti\u00f3 esto en mi vida, en la de mi familia, en la de mis amigos? \u00bfC\u00f3mo permiti\u00f3 este sufrimiento?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Pobre Dios! \u00c9l intentando aliviarnos el sufrimiento que \u00c9l no cre\u00f3, y nosotros enoj\u00e1ndonos con \u00c9l y a veces con los dem\u00e1s. Nosotros queremos ense\u00f1arle a Dios c\u00f3mo tiene que salvarnos, \u00a1qu\u00e9 locura! Pero qu\u00e9 humano que es este pensamiento, qu\u00e9 natural, a todos nos pasa.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy te propongo que nos quitemos nuestros pensamientos, olvid\u00e9monos de esos pensamientos tan de nosotros, pensemos como piensa el Padre, que nos va a ir mucho mejor, nos va mucho mejor cuando pensamos como Dios nos ense\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p><em>Las dos posiciones que tomamos ante el sufrimiento son en realidad il\u00f3gicas, son como callejones sin salida, son en el fondo irracionales.<\/em><\/p>\n<p><em>Si escondemos el sufrimiento y no lo compartimos, tapamos algo que es inevitable; y pasa como con una herida, que, si la tapamos, tarda mucho m\u00e1s en sanar y duele m\u00e1s, entonces cuando negamos el sufrimiento, es cuanto m\u00e1s sufrimos.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, por otro lado, si nos enojamos con Dios o con la vida, sufrimos el doble, porque sufrimos por lo que nos toca sufrir y, adem\u00e1s, sufrimos por el enojo de sufrir; no nos conviene.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 nos conviene finalmente? Escuchar a Jes\u00fas, seguirlo, renunciar a nosotros mismos y cargar con la cruz, con las innumerables molestias de nuestra vida, pero no para sufrir por sufrir, sino para amar, amar y vivir salvados.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy tenemos que probar esto: no esquivemos ni nos quejemos de la cruz, no nos enojemos con Dios ni con los dem\u00e1s; elijamos cargar la cruz, abrazarla, elijamos cargar ese peque\u00f1o o gran sufrimiento que nos saca a veces de la comodidad y nos ayuda a preocuparnos por los dem\u00e1s, por tu mujer, por tu marido, por tus hijos, por los que ten\u00e9s a tu alrededor, por ese enfermo que te necesita. Si abrazamos esas cruces, vivimos como hombres libres y salvados, vamos a ganar la vida; si las esquivamos, perderemos la vida, nos quedaremos solos o, lo que es peor, llevaremos una cruz m\u00e1s grande y pesada, que es la de nuestra soledad y la de nuestro ego\u00edsmo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas sali\u00f3 con sus disc\u00edpulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy Yo?\u00bb Ellos le respondieron: \u00abAlgunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, El\u00edas; y otros, alguno de los profetas\u00bb. \u00abY ustedes, \u00bfqui\u00e9n dicen que soy Yo?\u00bb Pedro respondi\u00f3: \u00abT\u00fa eres el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4794,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-4793","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4793","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4793"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4793\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4797,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4793\/revisions\/4797"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4794"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4793"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4793"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4793"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}