{"id":4815,"date":"2024-09-19T00:00:53","date_gmt":"2024-09-19T03:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4815"},"modified":"2024-09-18T18:48:14","modified_gmt":"2024-09-18T21:48:14","slug":"xxiv-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxiv-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXIV Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4815-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/19septiembre-audio-XXIV-JuevesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/19septiembre-audio-XXIV-JuevesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/19septiembre-audio-XXIV-JuevesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/19septiembre-audio-XXIV-JuevesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un fariseo invit\u00f3 a Jes\u00fas a comer con \u00e9l. Jes\u00fas entr\u00f3 en la casa y se sent\u00f3 a la mesa. Entonces una mujer pecadora que viv\u00eda en la ciudad, al enterarse de que Jes\u00fas estaba comiendo en casa del fariseo, se present\u00f3 con un frasco de perfume. Y coloc\u00e1ndose detr\u00e1s de \u00e9l, se puso a llorar a sus pies y comenz\u00f3 a ba\u00f1arlos con sus l\u00e1grimas; los secaba con sus cabellos, los cubr\u00eda de besos y los ung\u00eda con perfume.<\/p>\n<p>Al ver esto, el fariseo que lo hab\u00eda invitado pens\u00f3: \u00abSi este hombre fuera profeta, sabr\u00eda qui\u00e9n es la mujer que lo toca y lo que ella es: \u00a1una pecadora!\u00bb<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas le dijo: \u00abSim\u00f3n, tengo algo que decirte.\u00bb \u00ab\u00a1Di, Maestro!\u00bb, respondi\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00abUn prestamista ten\u00eda dos deudores: uno le deb\u00eda quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar, perdon\u00f3 a ambos la deuda. \u00bfCu\u00e1l de los dos amar\u00e1 m\u00e1s?\u00bb<\/p>\n<p>Sim\u00f3n contest\u00f3: \u00abPienso que aquel a quien perdon\u00f3 m\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abHas juzgado bien.\u00bb Y volvi\u00e9ndose hacia la mujer, dijo a Sim\u00f3n: \u00ab\u00bfVes a esta mujer? Entr\u00e9 en tu casa y t\u00fa no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los ba\u00f1\u00f3 con sus l\u00e1grimas y los sec\u00f3 con sus cabellos. T\u00fa no me besaste; ella, en cambio, desde que entr\u00e9, no ces\u00f3 de besar mis pies. T\u00fa no ungiste mi cabeza; ella derram\u00f3 perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s dijo a la mujer: \u00abTus pecados te son perdonados.\u00bb<\/p>\n<p>Los invitados pensaron: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?\u00bb Pero Jes\u00fas dijo a la mujer: \u00abTu fe te ha salvado, vete en paz.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Pensar o mirar la realidad de un modo distinto a como la piensa y la mira Dios, en el fondo nos hace sufrir m\u00e1s, porque, en principio, nos impide aceptarla con amor, con gratitud. Cuando digo realidad, me refiero a todo, a nosotros mismos, a los dem\u00e1s, a la mirada sobre el mundo y al mism\u00edsimo Dios. Nuestra capacidad de razonar est\u00e1 herida por el pecado tambi\u00e9n, no nos olvidemos. Si pens\u00e1ramos como Dios, obrar\u00edamos finalmente como \u00e9l. Si mir\u00e1ramos como \u00e9l mira, estar\u00edamos m\u00e1s seremos, como lo est\u00e1 Dios. Nuestros mayores sufrimientos radican en no poder mirar, contemplar, pensar y amar la realidad como lo hace nuestro Padre Dios, nuestro buen Jes\u00fas, como la siente el Esp\u00edritu Santo que lo penetra todo. Si nos oponemos a la realidad con violencia, finalmente la realidad se nos impondr\u00e1 tarde o temprano, haci\u00e9ndonos sufrir m\u00e1s de la cuenta; en cambio, si la aceptamos, y aceptamos especialmente aquello que nos hace sufrir m\u00e1s o supera nuestras fuerzas, y bajamos un poco la guardia \u2013como se dice\u2013 contra aquello que no podemos modificar, o tambi\u00e9n intentamos cambiar lo que est\u00e1 a nuestro alcance con serenidad, en definitiva viviremos con m\u00e1s paz, sufriremos menos o,\u00a0 por lo menos, aprenderemos a sufrir al ritmo de Dios, por decirlo de alguna manera.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy es un claro ejemplo de esto que estoy tratando de explicar.<\/em><\/p>\n<p><em>Por un lado, un fariseo que no acepta la realidad, en contraste con una mujer que la acepta y se entrega a esa realidad. El fariseo, el que invit\u00f3 a Jes\u00fas, el anfitri\u00f3n, es el que se cree due\u00f1o de todo, due\u00f1o de la situaci\u00f3n \u2013pero en realidad todo le pasa por encima\u2013 y termina quedando expuesto ante todos como el peor anfitri\u00f3n: sin amor, sin compasi\u00f3n, sin entra\u00f1as, sin paz en su coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Por otro lado, la mujer pecadora, como la se\u00f1alaban todos \u2013pero un ejemplo de mujer finalmente\u2013, est\u00e1 llena de amor, llena de detalles, es un derroche de amor para con Jes\u00fas. \u00a1Qu\u00e9 importan al final sus pecados, si fue la que m\u00e1s am\u00f3! \u00bfPensamos en eso alguna vez? Ella se fue en paz, su fe la salv\u00f3, acept\u00f3 su condici\u00f3n, sus errores, sus pecados; y aun habi\u00e9ndose expuesto a ser burlada, criticada, despreciada, se fue en paz. Y a el otro, \u00bfqu\u00e9 le habr\u00e1 pasado? \u00a1Qu\u00e9 ejemplo de mujer, qu\u00e9 ejemplo! \u00a1Cu\u00e1nto nos ayuda esta actitud! Jes\u00fas le permiti\u00f3 llorar a sus pies. No le dijo que no llore, prefiri\u00f3 que llore y abra todo su coraz\u00f3n, a sus pies. \u00a1Qu\u00e9 maravilla! No sabemos su nombre, sabemos que era pecadora \u2013como nosotros\u2013, pero en realidad sabemos lo mejor, que fue la que m\u00e1s am\u00f3 y eso es lo que importa. Jes\u00fas no frena el llanto, \u00a1qu\u00e9 interesante! Nosotros a veces, cuando alguien nos llora al hombro, cuando alguien est\u00e1 desconsolado, nos sale esa frase tan autom\u00e1tica, instant\u00e1nea: \u00abNo llores\u00bb. Sin embargo, tenemos que dejar que los dem\u00e1s lloren para que desahoguen su coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>La actitud del fariseo y, por otro lado, la actitud de esta mujer \u2013la que m\u00e1s am\u00f3\u2013, creo que son como los dos modos de pararse frente a la vida y frente a Jes\u00fas, dos modos de ver la realidad. Es lindo pensar que nuestra vida es un ir de a poco, d\u00e1ndonos cuenta que fuimos perdonados, que somos perdonados siempre; tenemos mucho para dar y mucho para amar. Lo que pasa es que a veces banalizamos y minimizamos tanto el pecado \u2013y la palabra \u00abpecado\u00bb\u2013 que nos quedamos en los pecaditos que cometemos diariamente, confesando siempre lo mismo \u2013si nos confesamos\u2013, mir\u00e1ndonos a nosotros como unos tremendos narcisistas por m\u00e1s que tengamos mucho o menos pecados; o bien, lo minimizamos tanto porque nos cans\u00f3 tanto escuchar esa palabra que parece que ya nada es pecado. Y como nada es pecado, no hay perd\u00f3n; y como no hay perd\u00f3n, no hay descubrimiento de tanto amor de Jes\u00fas por nosotros, que se manifiesta siempre en el perd\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin perd\u00f3n, en definitiva no descubrimos el amor verdadero y profundo de Jes\u00fas. \u00c9l nos ayuda hoy y siempre a salir de estos caminos sin salida, y nos quiere llevar a algo mucho m\u00e1s profundo.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos fuimos perdonados, pecando mucho o poco, no importa; todos fuimos perdonados, tarde o temprano tenemos que caer en la cuenta de esto. Esto nos puede llevar toda una vida, pero tarde o temprano caeremos a los pies de Jes\u00fas para demostrarle tanto amor por todo lo que nos dio, siendo conscientes o no, finalmente.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestra vida de fe debe ser un ir descubriendo tango amor, un ir dej\u00e1ndonos encontrar, un tomar conciencia con el coraz\u00f3n de esta verdad tan verdadera, valga la redundancia; por eso hoy, antes de hacer muchas cosas, pensemos en esta verdad. Si no comprendemos esto, estaremos finalmente parados en la vida como el fariseo: mirando a todos, juzg\u00e1ndolo todo, incluso al mismo Dios \u2013que, en el fondo, quiere perdonar a todos\u2013, no estaremos pensando como Jes\u00fas. Si creemos que se nos perdon\u00f3 poco, seguro que andamos por la vida con aires de suficiencia, pensando en los grandes pecadores que andan sueltos por ah\u00ed&#8230; \u00bfCrees que eso nos da la paz que viene de Jes\u00fas? \u00bfCreemos que la vida cristiana es un caminar inmaculado por ah\u00ed, recolectando m\u00e9ritos para ser mejor que los dem\u00e1s?<\/em><\/p>\n<p><em>Te propongo hoy y me propongo \u2013como esa gran mujer\u2013 arrojarnos a los pies de Jes\u00fas, en el Sagrario, en la intimidad de nuestro coraz\u00f3n, en donde sea, frente a alguien que lo necesita, para mostrarle todo el amor que podamos, reconociendo nuestra realidad, la de ser perdonados.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un fariseo invit\u00f3 a Jes\u00fas a comer con \u00e9l. Jes\u00fas entr\u00f3 en la casa y se sent\u00f3 a la mesa. Entonces una mujer pecadora que viv\u00eda en la ciudad, al enterarse de que Jes\u00fas estaba comiendo en casa del fariseo, se present\u00f3 con un frasco de perfume. Y coloc\u00e1ndose detr\u00e1s de \u00e9l, se puso a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4816,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-4815","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4815","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4815"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4815\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4819,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4815\/revisions\/4819"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4816"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4815"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}