{"id":4840,"date":"2024-09-24T00:00:06","date_gmt":"2024-09-24T03:00:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4840"},"modified":"2024-09-23T08:39:08","modified_gmt":"2024-09-23T11:39:08","slug":"xxv-martes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxv-martes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXV Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4840-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/24septiembre-audio-XXV-MartesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/24septiembre-audio-XXV-MartesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/24septiembre-audio-XXV-MartesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/24septiembre-audio-XXV-MartesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anunciaron a Jes\u00fas: \u00abTu madre y tus hermanos est\u00e1n ah\u00ed afuera y quieren verte.\u00bb Pero \u00e9l les respondi\u00f3: \u00abMi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Discutir, en definitiva, es un signo de que algo estamos ambicionando, haciendo que nos enfrentemos con los dem\u00e1s. Si los disc\u00edpulos, seg\u00fan el texto del domingo, estaban discutiendo por el camino por saber qui\u00e9n era el m\u00e1s grande, evidentemente era porque alguno o algunos se cre\u00edan superiores, y a otros no les gustaba que alg\u00fan otro se ponga en un lugar que no le correspond\u00eda. Es por eso que Jes\u00fas les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 hablaban en el camino?\u00bb como queriendo probarlos, deseando que sus amigos sean capaces ellos mismos de darse cuenta que la discusi\u00f3n, trae divisi\u00f3n, y la divisi\u00f3n es muestra de falta de humildad. Y nosotros: \u00bfDe qu\u00e9 hablamos en el camino de nuestra vida? \u00bfDiscutimos? \u00bfEstamos discutiendo? Las discusiones tienen como ra\u00edz un deseo de superioridad, en sentido amplio. Deseo que prevalezca mi opini\u00f3n sobre la de otros, deseos de que nos \u201cden la raz\u00f3n\u201d y eso satisfaga nuestros egos inflados, deseos de que las cosas se hagan como nosotros pretendemos, deseos que los \u201cplanetas\u201d se alineen con nuestra mirada de la realidad, deseos de mostrarle al otro que sabemos algo m\u00e1s que \u00e9l, y as\u00ed\u2026 podr\u00edamos poner muchos ejemplos m\u00e1s. Seguiremos con esto, pero por lo pronto, intentemos hoy no discutir, intentemos no entrar en el juego de los que les gusta discutir, no luchemos con nadie, no nos hace bien, a Jes\u00fas no le gustaba que sus disc\u00edpulos discutan.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy Jes\u00fas nos ense\u00f1a una gran verdad que a todos nos puede incomodar un poco al principio, porque en definitiva ninguno de nosotros puede decir que vive todo lo que piensa, todo lo que siente y todo lo que cree. Siempre hay distancia entre lo que pretendemos ser y lo que hacemos. Pero eso jam\u00e1s debe detenernos, al contrario, es lo que nos impulsa a seguir, a no cansarnos, o por lo menos, a levantarnos siempre, una y otra vez. La incoherencia de nuestra vida a veces puede atormentarnos, pero no podemos renunciar a hablar de la verdad y a buscarla.<\/em><\/p>\n<p><em>Para Jes\u00fas todos somos hermanos de sangre &#8220;sobrenatural&#8221;; pero al mismo tiempo tambi\u00e9n es verdad que no todos nos damos cuenta de esto y no todos lo vivimos.<\/em><\/p>\n<p><em>No alcanza con el nombre de las cosas, no alcanza con decir que somos algo si no lo vivimos. No alcanza con decir que somos estudiantes; hay que estudiar. No alcanza con decir que amamos; hay que amar. No alcanzan las palabras o el escuchar cosas para ser lo que decimos ser; para ser cristianos plenos, tenemos que acompa\u00f1ar nuestra vida con las obras que reflejan y sustentan eso que queremos ser.<\/em><\/p>\n<p><em>Acordate de lo que dec\u00eda el ap\u00f3stol Santiago: &#8220;Mu\u00e9strame tu fe sin obras, que yo por mis obras te mostrar\u00e9 mi fe&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>No podemos callar que hoy en realidad vivimos una gran crisis en este sentido. Cu\u00e1ntas veces escuchaste o vos mismo lo dijiste alguna vez: &#8220;Soy cat\u00f3lico, pero no practicante&#8221;, o &#8220;Creo, pero creo a mi manera&#8221;, o &#8220;Soy cristiano, pero no creo en la Iglesia y en los curas y todo eso&#8221;. Es lo mismo que decir: &#8220;Soy jugador de f\u00fatbol, pero no juego&#8221; o &#8220;Soy m\u00e9dico pero la medicina no me va&#8221;&#8230; y as\u00ed tantas frases m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Esto no es una cr\u00edtica para nadie, porque yo tambi\u00e9n soy parte de eso, sino simplemente es una realidad que nos toca vivir diariamente incluso, en nuestras propias familias.<\/em><\/p>\n<p><em>Al mismo tiempo\u2026 \u00bfcu\u00e1ntos de nosotros, los que practicamos la fe, los que escuchamos la Palabra todos los d\u00edas; escuchamos un serm\u00f3n o la Palabra de Dios y decimos: \u00a1qu\u00e9 lindo! \u00a1Qu\u00e9 lindo que estuvo!, pero todav\u00eda no somos capaces de llevarlo a la pr\u00e1ctica? \u00a1Cu\u00e1nto nos cuesta \u2013incluso a los creyentes\u2013 vivir lo que creemos! Y crey\u00e9ndole al que escuchamos, crey\u00e9ndole a Jes\u00fas con el coraz\u00f3n y al mismo tiempo materializarlo en nuestra vida, es lo que nos va a ir trasformando en madres o hermanos de Jes\u00fas; o sea acompa\u00f1ar con la vida lo que escuchamos diariamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Esto no es para entristecerte, no es para ponernos mal; es una tarea de toda la vida. Todos estamos caminando, intentando ser mejores cada d\u00eda, todos caemos y nos equivocamos, eso es parte del camino. Pero como dije antes, lo importante es no caer en la hipocres\u00eda, en decir algo que no queremos sostener. El Se\u00f1or conoce y mira nuestras luchas, nuestros deseos de cambiar y ser santos.<\/em><\/p>\n<p><em>Al mismo tiempo, no es para enga\u00f1arnos a nosotros mismos, no podemos creer en Cristo \u2013en serio\u2013 y no querer vivir como \u00c9l nos ense\u00f1a; como tampoco podemos practicar la fe y ser incoherentes no pareciendo cristianos y escandalizando a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso hoy te propongo \u2013y me propongo tambi\u00e9n\u2013 algo sencillo, alguna meta corta y posible que te ayude a acortar esta brecha entre lo que escuchamos y hacemos.<\/em><\/p>\n<p><em>Si no nos proponemos nada, si no nos ponemos a trabajar en serio como lo hacemos con tantas cosas de la vida: escucharemos, pero no practicaremos lo escuchado.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso proponete mejorar el escuchar, pero escuchar en serio. O por ah\u00ed te ten\u00e9s que proponer mejorar algo de lo que est\u00e1s siendo incoherente con tu fe; algo que te est\u00e1 haciendo borrar con el codo lo que escrib\u00eds con la mano.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno con trabajo y con la ayuda de la gracia, todos podemos seguir creciendo y ser creyentes en serio. Podemos ser esa clase de creyente que no solo confiesa con su boca que cree, sino que realmente cree y ama con su vida y lo demuestra con sus obras.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anunciaron a Jes\u00fas: \u00abTu madre y tus hermanos est\u00e1n ah\u00ed afuera y quieren verte.\u00bb Pero \u00e9l les respondi\u00f3: \u00abMi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican.\u00bb Palabra del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4841,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-4840","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4840","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4840"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4840\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4844,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4840\/revisions\/4844"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4841"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4840"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4840"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4840"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}