{"id":4851,"date":"2024-09-26T00:00:10","date_gmt":"2024-09-26T03:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4851"},"modified":"2024-09-25T08:34:51","modified_gmt":"2024-09-25T11:34:51","slug":"xxv-jueves-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxv-jueves-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXV Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4851-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/26septiembre-audio-XXV-JuevesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/26septiembre-audio-XXV-JuevesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/26septiembre-audio-XXV-JuevesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/26septiembre-audio-XXV-JuevesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>El tetrarca Herodes se enter\u00f3 de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos dec\u00edan: \u00abEs Juan, que ha resucitado.\u00bb Otros dec\u00edan: \u00abEs El\u00edas, que se ha aparecido\u00bb, y otros: \u00abEs uno de los antiguos profetas que ha resucitado.\u00bb<\/p>\n<p>Pero Herodes dec\u00eda: \u00abA Juan lo hice decapitar. Entonces, \u00bfqui\u00e9n es este del que oigo decir semejantes cosas?\u00bb Y trataba de verlo.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Desear ser el m\u00e1s grande puede resultar algo extra\u00f1o para algunos o algo reservado para unos pocos, aquellos que por ah\u00ed calificamos de soberbios, que andan por ah\u00ed. Sin embargo, ese deseo profundo de ser alguien para los otros y para nosotros mismos, fundamentalmente, o para Dios, es algo que llevamos como impreso de alguna manera en nuestro ADN psicol\u00f3gico, espiritual, intelectual, en nuestra alma. No nos conformamos simplemente con ser uno m\u00e1s del mont\u00f3n, al contrario, nos gusta destacarnos, aportar algo, es natural, digamos as\u00ed. Puede ser que nuestra personalidad no sea tan extrovertida o deslumbrante para los dem\u00e1s, o en comparaci\u00f3n con otros, pero de un modo u otro todos deseamos hacer las cosas bien, que resulten, que lleguen a buen puerto, que den frutos y, finalmente, que de alguna manera nos reconozcan. El que dice que no le interesa en absoluto, en lo m\u00e1s m\u00ednimo ser grande o ser alguien, como se dice, en el fondo miente, de alg\u00fan modo, no por maldad, sino porque todav\u00eda no se conoce.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ahora, la pregunta que podr\u00edamos hacernos es: \u00bfDe qu\u00e9 grandeza estamos hablando? \u00bfCu\u00e1l es la grandeza que pretendemos y que a veces nos lleva por malos caminos? \u00bfCu\u00e1l es la grandeza a la cual Jes\u00fas se opuso, como para decirles a los disc\u00edpulos: \u00abEl que quiera ser el primero, debe hacerse el \u00faltimo de todos y el servidor de todos\u00bb? \u00bfNo es contradictorio? Este es el gran tema: tener claro de qu\u00e9 grandeza hablamos, saber que Jes\u00fas no se opuso a que deseemos grandes cosas, a que progresemos y con esos objetivos ser grandes tambi\u00e9n nosotros para la sociedad, para los dem\u00e1s, para la Iglesia, sino lo que \u00e9l nos quiere ense\u00f1ar es el camino para ser grandes, el modo de llegar a esa grandeza que solo puede venir finalmente de Dios, porque nuestros pensamientos, en definitiva, no son siempre los de \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Y Algo del Evangelio de hoy, vemos claramente a Herodes que no sabe bien qui\u00e9n es Jes\u00fas: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este del que oigo decir semejantes cosas?\u00bb. En realidad, Herodes, estaba desconcertado porque la misma gente tampoco sab\u00eda bien qui\u00e9n era Jes\u00fas. Pensaban que era un resucitado m\u00e1s, un antiguo profeta o Juan el Bautista. Hab\u00eda una gran confusi\u00f3n sobre qui\u00e9n era realmente Jes\u00fas. Por un lado, entendible, l\u00f3gica, porque no es f\u00e1cil creer en Jes\u00fas, no era f\u00e1cil saber que \u00e9l era el Hijo de Dios, por m\u00e1s que veamos con nuestros propios ojos sus milagros; y por otro lado, una sorprendente cerraz\u00f3n o una gran incapacidad de abrir el coraz\u00f3n de aquellos que lo ten\u00edan en sus narices y no pod\u00edan descubrirlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Fij\u00e9monos c\u00f3mo a veces es m\u00e1s f\u00e1cil pensar en cosas espectaculares o maravillosas, casi inveros\u00edmiles, que pensar en lo normal, en lo ordinario. Era m\u00e1s f\u00e1cil pensar que ese Jes\u00fas era alguien que hab\u00eda resucitado, que pensar y saber realmente qui\u00e9n era&#8230; Un hombre como nosotros, pero al mismo tiempo Dios. Era un hombre, s\u00ed; era un hombre, pero tambi\u00e9n sabemos nosotros que era Dios hecho hombre, Dios encarnado. Por supuesto, a nosotros se nos hace m\u00e1s f\u00e1cil, porque ya lo sabemos, lo experimentamos. Y por eso a nosotros tambi\u00e9n nos podr\u00eda haber pasado lo mismo. No es f\u00e1cil creer que Dios sea tan humano, tan normal. No es f\u00e1cil creer que Dios se haya hecho hombre. No es f\u00e1cil pensar que lo trascendente se haya hecho parte de nuestra vida, f\u00e1cil pensar que lo inaccesible se hizo accesible, se haya hecho parte de nuestra vida. No es f\u00e1cil pensar que lo divino se haya hecho humano. No es f\u00e1cil creer, en definitiva. Por eso a veces nos pasa a nosotros esto en la vida. Nos podemos pasar la vida buscando a un Jes\u00fas deslumbrante, maravilloso, buscando a un Dios que se manifieste a lo grande, y no nos damos cuenta de que \u00e9l, al hacerse hombre, vino justamente a darnos vuelta ese pensamiento, vino a hacer de lo ordinario algo extraordinario, de lo sencillo algo grande; vino a divinizar lo humano, o sea, hacer de las cosas ordinarias de nuestra vida algo grande, aunque para los ojos de los dem\u00e1s parezcan peque\u00f1as, a darles un valor infinito. A nosotros puede pasarnos lo mismo.<\/em><\/p>\n<p><em>Podemos tener a Jes\u00fas al lado, en un enfermo, en un pobre que se acerca a nosotros y que nos cruzamos a veces todos los d\u00edas, en nuestra madre que nos necesita, en alg\u00fan enfermo de la familia, en alguien que est\u00e1 solo, en la Palabra de Dios que escuchamos todos los d\u00edas y la tenemos en nuestras manos, en la Eucarist\u00eda diaria y dominical \u2013en la posibilidad de recibirla\u2013, en la posibilidad de recibir el perd\u00f3n tambi\u00e9n en la confesi\u00f3n; en todas esas circunstancias tenemos, de alg\u00fan modo, la presencia viva de Jes\u00fas, pero si no somos capaces de verlo, nos pasamos la vida esperando grandes cosas y nos perdemos la oportunidad de encontrarnos con Jes\u00fas a quien tenemos siempre presente de tantas maneras.<\/em><\/p>\n<p><em>Puede ser una etapa de la vida espiritual o de la fe, tuya y m\u00eda, el buscar a Dios en lo milagrosamente visible con nuestros sentidos. Puede pasarnos que en un principio andemos de milagro en milagro, o de aparici\u00f3n en aparici\u00f3n, para encontrar confirmaciones de lo que ya creemos o sino de lo que queremos creer. Hasta te dir\u00eda que es normal, al principio, y a veces necesario, si no Dios no se seguir\u00eda manifestando a veces tan claramente. Pero al mismo tiempo es necesario ir desprendi\u00e9ndonos de ese modo de encontrar a Jes\u00fas en nuestras vidas, para no depender absolutamente de eso, porque no es lo normal y ordinario. Jes\u00fas est\u00e1 siempre, lo veamos o no, no depende de nuestros sentidos o sentimientos; depende de \u00e9l porque \u00e9l es y est\u00e1 siempre, y somos nosotros los que tenemos que ir madurando y d\u00e1ndonos cuenta que su presencia es m\u00e1s normal de lo que imaginamos y m\u00e1s cotidiana de lo que pretendemos.<\/em><\/p>\n<p><em>Si estamos todav\u00eda detr\u00e1s de grandes cosas, es porque todav\u00eda, valga la redundancia, como Herodes y algunos de ese tiempo, no sabemos bien qui\u00e9n es Jes\u00fas y qu\u00e9 es lo que vino a hacer. Pidamos m\u00e1s fe para creer que \u00e9l est\u00e1 en lo humano y que en lo humano encontramos lo divino. Y as\u00ed hay que caminar, sin darle tantas vueltas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tetrarca Herodes se enter\u00f3 de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos dec\u00edan: \u00abEs Juan, que ha resucitado.\u00bb Otros dec\u00edan: \u00abEs El\u00edas, que se ha aparecido\u00bb, y otros: \u00abEs uno de los antiguos profetas que ha resucitado.\u00bb Pero Herodes dec\u00eda: \u00abA Juan lo hice decapitar. 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