{"id":4867,"date":"2024-09-29T00:00:24","date_gmt":"2024-09-29T03:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4867"},"modified":"2024-09-28T11:59:26","modified_gmt":"2024-09-28T14:59:26","slug":"xxvi-domingo-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxvi-domingo-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXVI Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4867-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/29septiembre-audio-XXVI-DomingoAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/29septiembre-audio-XXVI-DomingoAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/29septiembre-audio-XXVI-DomingoAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/29septiembre-audio-XXVI-DomingoAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Juan dijo a Jes\u00fas: \u00abMaestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de imped\u00edrselo porque no es de los nuestros\u00bb.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas les dijo: \u00abNo se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de m\u00ed. Y el que no est\u00e1 contra nosotros, est\u00e1 con nosotros.<\/p>\n<p>Les aseguro que no quedar\u00e1 sin recompensa el que les d\u00e9 de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.<\/p>\n<p>Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos peque\u00f1os que tienen fe, ser\u00eda preferible para \u00e9l que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.<\/p>\n<p>Si tu mano es para ti ocasi\u00f3n de pecado, c\u00f3rtala, porque m\u00e1s te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos al infierno, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasi\u00f3n de pecado, c\u00f3rtalo, porque m\u00e1s te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies al infierno.<\/p>\n<p>Y si tu ojo es para ti ocasi\u00f3n de pecado, arr\u00e1ncalo, porque m\u00e1s te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>El domingo pasado a los disc\u00edpulos \u2013y a nosotros tambi\u00e9n\u2013 les costaba mucho comprender que para ser el primero hay que hacerse el servidor de todos, hay que hacerse peque\u00f1o, digamos. Por eso Jes\u00fas tomaba a un ni\u00f1o y nos ense\u00f1aba esta verdad. Hoy el disc\u00edpulo Juan nos representa tambi\u00e9n a todos los que pensamos que a Jes\u00fas podemos \u00abguardarlo\u00bb, por decir as\u00ed, guardarlo con exclusividad como si fuera \u00fanicamente para nosotros. Juan nos representa a todos, porque muchos de nosotros a veces vivimos esta dificultad, nos cuesta comprender esto que hoy nos ense\u00f1a Jes\u00fas; todos podemos caer en esta necesidad de exclusividad, dice Juan: \u00abTratamos de imped\u00edrselo porque no es de los nuestros\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ese gran peligro de convertir nuestra fe, nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l, podr\u00edamos decir tambi\u00e9n nuestra religi\u00f3n, la Iglesia, en un \u00abclub de f\u00fatbol\u00bb, en un grupito cerrado, una especie de empresa en donde los que estamos \u00abdentro\u00bb tenemos como un lugar de privilegio, estamos felices de que estamos cerca; y para que entren otros, tienen que cumplir una serie de requisitos o tienen que pasar por el filtro de nuestros caprichos. \u00bfCu\u00e1ntas veces damos esa sensaci\u00f3n hacia afuera desde la Iglesia?<\/em><\/p>\n<p><em>Es cansador de escuchar y ver muchas actitudes que tenemos dentro de la Iglesia cuando se acerca alguien que aparentemente no est\u00e1 cerca, porque no lo vemos, y a veces lo primero que le preguntamos o le preguntan algunos es: \u00bfPero usted est\u00e1 casado por la Iglesia?, \u00bfusted tiene los sacramentos?, \u00bfusted hizo esto, hizo lo otro? Como si los sacramentos fueran un plan de vacunaci\u00f3n que hay que cumplir para poder ingresar, o sea, tienen que traer este papel, estos requisitos, y ponemos una serie de normas, que no tienen que ser en realidad lo primero. No podemos poner primero requisitos a alguien que se acerca por primera vez o desde hace mucho tiempo a la Iglesia. Para conocer a Jes\u00fas, en principio, no hay requisitos, \u00e9l no puso ninguno. Despu\u00e9s, por supuesto, el conocerlo a \u00e9l nos lleva al cambio, a la conversi\u00f3n, pero eso es otro cantar.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, desde Algo del Evangelio de hoy, podemos pensar que esta actitud nos puede pasar en dos niveles distintos, uno hacia adentro de la Iglesia y otro hacia afuera. Dentro de la Iglesia, podemos caer en esta actitud celosa y exclusivista cuando con una gran soberbia \u2013encubierta por supuesto\u2013 consideramos que el bien solo existe en nuestro grupito, en nuestro grupo de oraci\u00f3n, en nuestra parroquia, en nuestro movimiento o en donde sea, cuando pensamos que solo es bueno donde estamos nosotros; parece que afuera de nosotros nadie hace nada bueno, y si alg\u00fan sacerdote, grupo o movimiento est\u00e1 haciendo algo buen\u00edsimo o vistoso, es como para sospechar y para celar. \u00a1Qu\u00e9 raro, qu\u00e9 extra\u00f1o que est\u00e9n haciendo cosas buenas los dem\u00e1s!, si nosotros somos los mejores. Nos ponemos celosos del bien ajeno, incapaces de alegrarnos con la bondad de los otros, y eso es lo que tristemente hacemos a veces, nos ponemos celosos y exclusivistas. Y esto se manifiesta con las cr\u00edticas a las iniciativas ajenas que no son las que nosotros queremos; o bien, con el silencio o incapacidad de reconocer o felicitar a los otros por algo bueno y distinto a lo nuestro, a lo que hacemos en nuestra comunidad. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es felicitar a los otros! \u00a1Cu\u00e1nto hay de esto en nuestras comunidades! \u00a1Cu\u00e1nta incapacidad para trabajar en unidad reconociendo que cada uno puede hacer el bien a su manera!, si trabajan en nombre de Jes\u00fas, y \u00abel que no est\u00e1 contra nosotros est\u00e1 con nosotros\u00bb. Por eso no impidamos el bien ajeno. Alegr\u00e9monos con los que hacen el bien, con lo que hacen los dem\u00e1s para transmitir la fe.<\/em><\/p>\n<p><em>El camino es uno: JES\u00daS, pero los modos de llegar a \u00e9l son diversos, son m\u00faltiples. Eso es lo que hace linda a la Iglesia. Y esta manera de pensar y sentir \u2013eso que le pas\u00f3 a Juan\u2013 tambi\u00e9n nos puede pasar hacia afuera de la Iglesia, tanto individualmente como a nivel de una comunidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Esto nos pasa cuando caemos en el gran error de pensar que solo en la Iglesia puede obrar el Esp\u00edritu Santo; y nos olvidamos que Dios Padre env\u00eda su Esp\u00edritu m\u00e1s all\u00e1 de las cuatro paredes de la Iglesia, m\u00e1s all\u00e1 de nuestros corazones. Gracias a Dios, el Esp\u00edritu, ese Esp\u00edritu, el obrar de Dios y el modo como llega a las personas es inconmensurable y misterioso.<\/em><\/p>\n<p><em>No podemos caer en la cerraz\u00f3n de pensar que solo en nuestra Iglesia estamos capacitados para hacer el bien y recibir inspiraciones de Dios. Podemos pensar en esta gran distinci\u00f3n que hac\u00eda san Agust\u00edn sobre los que pertenecen al cuerpo de Dios, pero no al alma, y los que pertenecen al alma sin pertenecer al cuerpo. Hay muchas personas que, aunque no pertenecen a la Iglesia del cuerpo, pueden tener y est\u00e1n movidos por el alma de la Iglesia, que es el Esp\u00edritu Santo; y al contrario, muchos que est\u00e1n en el cuerpo y son de la Iglesia no viven con el alma de la Iglesia. Por eso no vemos el Esp\u00edritu Santo en nuestros criterios, en un nuestra pobre mirada de la realidad. Jes\u00fas hoy es muy claro: \u00abNo se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de m\u00ed\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>No impidamos que otros hagan el bien en su Nombre, incluso aprendamos de tanta gente que hace el bien en el Nombre de Dios y puede hacerlo incluso mejor que los que estamos cerca, que los que estamos en el cuerpo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan dijo a Jes\u00fas: \u00abMaestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de imped\u00edrselo porque no es de los nuestros\u00bb. 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