{"id":4875,"date":"2024-09-30T00:00:28","date_gmt":"2024-09-30T03:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4875"},"modified":"2024-09-29T09:50:06","modified_gmt":"2024-09-29T12:50:06","slug":"xxvi-lunes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxvi-lunes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXVI Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4875-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/30septiembre-audio-XXVI-LunesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/30septiembre-audio-XXVI-LunesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/30septiembre-audio-XXVI-LunesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/30septiembre-audio-XXVI-LunesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>A los disc\u00edpulos de Jes\u00fas se les ocurri\u00f3 preguntarse qui\u00e9n ser\u00eda el m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas, conociendo sus pensamientos, tom\u00f3 a un ni\u00f1o y acerc\u00e1ndolo, les dijo: \u00abEl que recibe a este ni\u00f1o en mi Nombre, me recibe a m\u00ed, y el que me recibe a m\u00ed, recibe a aquel que me envi\u00f3; porque el m\u00e1s peque\u00f1o de ustedes, ese es el m\u00e1s grande.\u00bb<\/p>\n<p>Juan, dirigi\u00e9ndose a Jes\u00fas, le dijo: \u00abMaestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre y tratamos de imped\u00edrselo, porque no es de los nuestros.\u00bb<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas le dijo: \u00abNo se lo impidan, porque el que no est\u00e1 contra ustedes, est\u00e1 con ustedes.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfNo te pasa que para empezar los lunes necesit\u00e1s a veces que te saquen de la cama, dicho simb\u00f3licamente? Por lo menos nosotros, los sacerdotes, los fines de semana terminamos m\u00e1s cansados que nunca, porque son los d\u00edas en los que en realidad m\u00e1s trabajamos. Pero de alguna manera creo que todos necesitamos un nuevo impulso para empezar los lunes, porque parece como que todo nos pesa m\u00e1s, nos cuesta m\u00e1s, se nos viene la semana encima y a veces no terminamos de descansar bien. Bueno, si est\u00e1s en uno de esos d\u00edas, lev\u00e1ntate, mir\u00e1 al cielo, abr\u00ed la ventana, mir\u00e1 una imagen, busc\u00e1 un sagrario. Vale la pena empezar otra vez, Dios nos regala un d\u00eda m\u00e1s para amar, para hacer el bien, para dar la vida\u2026 \u00bfTe parece poco?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>El bien es m\u00e1s grande de lo que podemos imaginar. Cuando queremos medir el bien con nuestra pobre mirada, nos volvemos mezquinos, calculadores o incluso envidiosos, celosos. La actitud de Juan, el disc\u00edpulo, el m\u00e1s joven, en el Evangelio de ayer, del domingo, va en la l\u00ednea de las otras actitudes que escuchamos los domingos anteriores, la de Pedro que no ten\u00eda los pensamientos de Dios, y las discusiones entre los disc\u00edpulos que se peleaban por ver qui\u00e9n era el m\u00e1s grande, parecido a lo de hoy. Todas estas actitudes tienen que ver con un trasfondo de soberbia, de orgullo que se manifiesta de distintas maneras en estos hombres d\u00e9biles, tan d\u00e9biles como cada uno de nosotros, como vos y yo. Pedro se interpon\u00eda en el camino de Jes\u00fas, en su decisi\u00f3n de sufrir por nosotros, pretendiendo saber m\u00e1s que su Maestro\u2026 Los disc\u00edpulos que no comprend\u00edan la humildad de su Se\u00f1or y se peleaban por grandezas humanas; y ayer, Juan que pretend\u00eda evitar el bien que pod\u00edan hacer otros. Disculp\u00e1 que retome tanto lo anterior, pero creo que nos va a ayudar para que comprendamos m\u00e1s; en definitiva, todo tiene la misma ra\u00edz, el orgullo, la soberbia, que nos puede llevar a celar, a envidiar el bien ajeno. De eso trataremos esta semana.<\/em><\/p>\n<p><em>De Algo del Evangelio de hoy solo te propongo tomar la primera parte porque la segunda es similar al Evangelio de ayer.<\/em><\/p>\n<p><em>Escuchemos esto que es bastante gracioso: \u00abA los disc\u00edpulos se les ocurri\u00f3 preguntar qui\u00e9n ser\u00eda el m\u00e1s grande\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 ocurrencia!, \u00bfno? Digo que es \u00abgracioso\u00bb porque contrasta tanto con Jes\u00fas, con su modo de ser; que, en realidad, nos re\u00edmos para no llorar. \u00bfEs posible que a los disc\u00edpulos les haya costado tanto entender a Jes\u00fas? Y s\u00ed. \u00bfEs posible que nos cueste tanto a nosotros? Y s\u00ed, es posible. En realidad, los disc\u00edpulos no entendieron mucho qui\u00e9n era Jes\u00fas hasta que se les apareci\u00f3 resucitado, e incluso te dir\u00eda m\u00e1s, hasta ah\u00ed les cost\u00f3 entenderlo. Reci\u00e9n al recibir el Esp\u00edritu Santo pudieron empezar a entender; pero bueno, ese es otro tema, para otro Evangelio.<\/em><\/p>\n<p><em>La \u00abocurrencia\u00bb de los disc\u00edpulos es la ocurrencia b\u00e1sica de todo ser humano, de todos nosotros, que en alg\u00fan momento nos llega. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda? Andar midiendo nuestra \u00abgrandeza\u00bb con ojos humanos, con los ojos que tenemos obviamente, pero mirando solo las apariencias y dejando de ver que en realidad nuestra verdadera grandeza, esa que es la de un coraz\u00f3n peque\u00f1o en realidad, que no se \u00abagranda\u00bb por lo de afuera, sino que se goza con lo de adentro. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil no agrandarse en esta vida!, \u00bfno? A medida que m\u00e1s grandes nos hacemos para los ojos de los dem\u00e1s, m\u00e1s grandes queremos ser por dentro, y todo en realidad deber\u00eda ser lo contrario o deber\u00eda ser de otra manera: \u00bfQueremos ser grandes entre los grandes, o sea, entre los adultos? Hag\u00e1monos peque\u00f1os de coraz\u00f3n aun siendo grande para los dem\u00e1s, aun cuando todos te alaben.<\/em><\/p>\n<p><em>Esa es la gran receta del Evangelio: hacernos peque\u00f1os aun cuando tengamos muchos a\u00f1os, y dejemos de medir todo por los logros humanos, visibles, por los aplausos; no podemos medir nuestra grandeza por un \u00abaplausometro\u00bb, por la cantidad de fans que tenemos, de seguidores, de \u00abme gusta\u00bb \u2013eso que tanto se da hoy\u2013, de cu\u00e1ntos nos quieren, cu\u00e1ntos nos aplauden; esa forma de medir es pobre, es mediocre, es ef\u00edmera, es pasajera y sin embargo, la verdad es que muchos andamos a veces as\u00ed, tr\u00e1s eso, incluso dentro de la Iglesia buscamos una especie de \u00abmarketing\u00bb, con medidas humanas, pobres y pasajeras.<\/em><\/p>\n<p><em>Recuerdo que en un viaje a EEUU el papa Francisco dijo una cosa muy interesante y muy fuerte: dijo que a veces el mundo se ha convertido en un gran \u00abshopping\u00bb, que andamos queriendo venderlo todo, y que todos consuman todo lo que hacemos, nos gusta que nos compren lo que somos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 buscamos detr\u00e1s de eso? \u00bfPor qu\u00e9 creemos que somos grandes para Dios?, pregunt\u00e9monos hoy. \u00bfPor nuestros logros, por haber tenido menos fracasos humanos en la vida, porque somos buenos en un deporte y nos aplauden, porque tenemos buenas notas en el colegio, en la universidad, porque somos jefes de una empresa, porque somos talentosos, porque hacemos muchas obras de bien, por nuestros progresos econ\u00f3micos? Pregunt\u00e9monos eso&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNo pensamos a veces que por eso somos grandes ante Dios? No, \u00a1nada de eso! Somos grandes en serio para Dios Padre y \u00fanicamente para \u00e9l, siempre, pero porque somos hijos cada uno, somos hijos de Dios; somos peque\u00f1os ante nuestro Creador, pero amado profundamente, m\u00e1s all\u00e1 de lo que hagamos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los disc\u00edpulos de Jes\u00fas se les ocurri\u00f3 preguntarse qui\u00e9n ser\u00eda el m\u00e1s grande. 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