{"id":4911,"date":"2024-10-07T00:00:40","date_gmt":"2024-10-07T03:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4911"},"modified":"2024-10-06T07:15:45","modified_gmt":"2024-10-06T10:15:45","slug":"xxvii-lunes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxvii-lunes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXVII Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4911-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/07octubre-audio-XXVII-LunesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/07octubre-audio-XXVII-LunesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/07octubre-audio-XXVII-LunesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/07octubre-audio-XXVII-LunesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un doctor de la Ley se levant\u00f3 y le pregunt\u00f3 para ponerlo a prueba: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer para heredar la Vida eterna?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le pregunt\u00f3 a su vez: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 escrito en la Ley? \u00bfQu\u00e9 lees en ella?\u00bb<\/p>\n<p>El le respondi\u00f3: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu esp\u00edritu, y a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abHas respondido exactamente, le dijo Jes\u00fas; obra as\u00ed y alcanzar\u00e1s la vida.\u00bb<\/p>\n<p>Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervenci\u00f3n, le hizo esta pregunta: \u00ab\u00bfY qui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas volvi\u00f3 a tomar la palabra y le respondi\u00f3: \u00abUn hombre bajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3 y cay\u00f3 en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dej\u00e1ndolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y sigui\u00f3 de largo. Tambi\u00e9n pas\u00f3 por all\u00ed un levita: lo vio y sigui\u00f3 su camino. Pero un samaritano que viajaba por all\u00ed, al pasar junto a \u00e9l, lo vio y se conmovi\u00f3. Entonces se acerc\u00f3 y vend\u00f3 sus heridas, cubri\u00e9ndolas con aceite y vino; despu\u00e9s lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encarg\u00f3 de cuidarlo. Al d\u00eda siguiente, sac\u00f3 dos denarios y se los dio al due\u00f1o del albergue, dici\u00e9ndole: &#8220;Cu\u00eddalo, y lo que gastes de m\u00e1s, te lo pagar\u00e9 al volver.&#8221;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l de los tres te parece que se port\u00f3 como pr\u00f3jimo del hombre asaltado por los ladrones?\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEl que tuvo compasi\u00f3n de \u00e9l\u00bb, le respondi\u00f3 el doctor. Y Jes\u00fas le dijo: \u00abVe, y procede t\u00fa de la misma manera.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>A veces podemos empezar los lunes con la cabeza un poco gacha, por diferentes motivos. Por eso hoy te propongo y me propongo levantar la cabeza junto con el coraz\u00f3n; por eso, si ahora est\u00e1s por la calle, si est\u00e1s yendo a trabajar o a estudiar, o si todav\u00eda est\u00e1s en la cama, lev\u00e1ntate r\u00e1pido, no pierdas el tiempo, levant\u00e1 la cabeza y el coraz\u00f3n; no te sumes a esa masa de gente que va inmersa en su mundo y no levanta la cabeza por miedo a comprometerse. Cuando caminamos mirando para abajo, no vemos como Dios nos ve, no vemos bien. Hay que levantar la cabeza para estar atentos y ver si encontramos a alguien tirado al costado del camino. En realidad, est\u00e1 lleno de gente al costado del camino de la vida, como Nerina, esa mujer que vino a la parroquia de hace unos d\u00edas con tres ni\u00f1os y casi sin hogar; estaba por quedarse\u2026est\u00e1 por quedarse en la calle y no tiene a donde ir. \u00a1Cu\u00e1nta gente hay as\u00ed!, tirada al costado del camino, que necesita de nuestra ayuda, que necesita que hagamos algo sin juzgar, mientras en este mundo todos van a su ritmo, y a veces el mundo nos lleva a su ritmo. Pero tenemos que parar, tenemos que aprender a parar, porque a veces vemos y seguimos de largo. Todos somos parte de este mundo que a veces se hace un poco el distra\u00eddo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, empecemos esta semana atentos a la Palabra de Dios, a lo que Dios nos dice, para dejarnos \u00abablandar un poco m\u00e1s el coraz\u00f3n\u00bb que muchas veces se endurece y no quiere comprender las ense\u00f1anzas de Dios. As\u00ed dec\u00eda la Palabra de ayer, \u00bfte acord\u00e1s?, el domingo: \u00ab\u2026fue debido a la dureza del coraz\u00f3n de ustedes\u00bb. Me gustar\u00eda en estos d\u00edas que profundicemos en esta actitud o incluso en este modo de ser del coraz\u00f3n humano, del tuyo y del m\u00edo, la dureza que impide que aceptemos la ley de Dios. En realidad, el problema no es que no miramos, sino que no podemos parar o no queremos parar porque parece que el tiempo nos pasa por encima; el tiempo es oro, decimos, por eso hay que usarlo bien.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy es un buen d\u00eda para que Algo del Evangelio no sea solo una par\u00e1bola linda de Jes\u00fas, para proclamar y decir: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 linda par\u00e1bola!, \u00a1qu\u00e9 lindo lo que dice!\u00bb; sino para darnos cuenta que Jes\u00fas nos cuenta esto para que nos vayamos transformando en buenos samaritanos de los dem\u00e1s, de tanta gente que est\u00e1 tirada al costado del camino, de los que tenemos cerca de nosotros. Y esto es algo muy importante, porque nosotros, los cat\u00f3licos, muchas veces corremos el riesgo de ser muy solidarios y caritativos, pero que digamos algo as\u00ed\u2026 un poco \u00aba la carta\u00bb. Hacemos un mont\u00f3n de cosas por los dem\u00e1s \u2013incluso las podemos hacer con mucho esfuerzo\u2013; pero hacerlo con personas que elegimos, con actividades que nosotros decidimos hacer y realizamos fuera del \u00e1mbito de nuestra vida personal para otros que nos necesitan; y eso est\u00e1 muy bien \u2013no digo que est\u00e1 mal\u2013, hay que hacerlo, pero no termina de estar bien si no aprendemos a ser buenos samaritanos con los que nos cruzamos por el camino, con los que nos cruzamos providencialmente como demuestra la par\u00e1bola, mientras vamos a hacer lo que nosotros queremos hacer.<\/em><\/p>\n<p><em><br \/>\nEst\u00e1 bien el planear la caridad, pero tambi\u00e9n tenemos que aprender a hacer caridad y ser buenos con los que se nos presentan, con los que \u00abinterrumpen\u00bb nuestro caminar, nuestro tiempo y nos \u00absacan\u00bb el tiempo que hab\u00edamos pensado dedicarlo a otra cosa. Y eso es lo que muchas veces olvidamos, no hacemos el bien para calmar nuestra conciencia o para calmar nuestra sed de ser \u00abbuenos\u00bb, sino que hacemos el bien y tenemos que hacerlo porque Alguien lo hizo por nosotros: JES\u00daS, se hizo nuestro buen samaritano. Jes\u00fas se hizo cercano, se hizo pr\u00f3jimo a nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>No podemos olvidar que nosotros, los hombres y mujeres, de este tiempo y de todos los tiempos, fuimos rescatados del borde del camino, \u00e9l nos salv\u00f3 porque Jes\u00fas nos mir\u00f3 y se detuvo y se hizo muy bueno con nosotros. Si pensamos as\u00ed, cambia la motivaci\u00f3n por la cual hacemos el bien, porque descubrimos que nosotros fuimos los primeros rescatados.<\/em><\/p>\n<p><em>Tratemos hoy de andar un poco m\u00e1s despacio; hagamos el esfuerzo, tratemos de no correr, porque si no corremos, vamos a poder ver mejor a nuestro alrededor. Y si vemos mejor, seguro que vamos a poder compadecernos de alguien que la pasa peor que nosotros. Es casi imposible pasar un d\u00eda \u2013por lo menos en nuestra querida Argentina\u2013 sin ver a alguien al costado del camino que necesita de nuestra ayuda. Y si no \u2013si no est\u00e1s en un ambiente as\u00ed\u2013, pens\u00e1, pens\u00e1 en alguien, rez\u00e1 por esa persona, ayud\u00e1 al que te necesita, pero no solo con dinero y de lejos, sino conmovi\u00e9ndote, acerc\u00e1ndote, vendando heridas, cubri\u00e9ndolas con aceite, poni\u00e9ndolo sobre tu montura, llev\u00e1ndolo a donde pueda ser cuidado y pagando el excedente si es necesario. Todas esas actitudes son signos de que no se puede \u00abamar a la distancia\u00bb, no podemos amar virtualmente, no podemos amar en serio si no vemos con nuestros ojos, si no tocamos, si no hablamos, si no conocemos al que sufre.<\/em><\/p>\n<p><em>Elijamos hoy ser buenos samaritanos de alguien. Ojal\u00e1 que el Se\u00f1or se nos presente de alguna manera en alguno que nos necesita, que nos d\u00e9 la oportunidad de no pasar otra vez de largo, de ver al que nos necesita y quedarnos con \u00e9l.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un doctor de la Ley se levant\u00f3 y le pregunt\u00f3 para ponerlo a prueba: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer para heredar la Vida eterna?\u00bb Jes\u00fas le pregunt\u00f3 a su vez: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 escrito en la Ley? \u00bfQu\u00e9 lees en ella?\u00bb El le respondi\u00f3: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4912,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-4911","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4911","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4911"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4911\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4915,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4911\/revisions\/4915"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4912"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4911"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}