{"id":4916,"date":"2024-10-08T00:00:07","date_gmt":"2024-10-08T03:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4916"},"modified":"2024-10-07T08:42:14","modified_gmt":"2024-10-07T11:42:14","slug":"xxvii-martes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxvii-martes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXVII Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4916-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/08octubre-audio-XXVII-MartesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/08octubre-audio-XXVII-MartesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/08octubre-audio-XXVII-MartesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/08octubre-audio-XXVII-MartesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas entr\u00f3 en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibi\u00f3 en su casa. Ten\u00eda una hermana llamada Mar\u00eda, que sentada a los pies del Se\u00f1or, escuchaba su Palabra.<\/p>\n<p>Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, \u00bfno te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.\u00bb<\/p>\n<p>Pero el Se\u00f1or le respondi\u00f3: \u00abMarta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o m\u00e1s bien, una sola es necesaria, Mar\u00eda eligi\u00f3 la mejor parte, que no le ser\u00e1 quitada.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La dureza del coraz\u00f3n es la que nos impide la limpidez del alma para comprender y aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas, su ley, que en definitiva es su voluntad la que nos conduce a la verdadera felicidad. Ese fue el reproche que Jes\u00fas le hizo a los fariseos en la Palabra del domingo. Sin embargo, el relato, y todo el Evangelio, muestra que no solo los fariseos eran duros de coraz\u00f3n, sino tambi\u00e9n los disc\u00edpulos, vos y yo, a los que Jes\u00fas les ten\u00eda que explicar una y otra vez las cosas, y sin embargo no entend\u00edan. Lo mismo pasa hoy\u2026 Es entendible que hacia afuera de la Iglesia no se entiendan los mandamientos de Dios, pero cuesta entender o parece menos l\u00f3gico que dentro de ella todav\u00eda cuestionemos las palabras de Dios. Pero bueno\u2026 es as\u00ed&#8230; somos d\u00e9biles, somos duros de coraz\u00f3n. Jes\u00fas lo dijo claramente: \u00abFue debido a la dureza del coraz\u00f3n de ustedes\u00bb, podr\u00edamos decir que nuestras incomprensiones se deben b\u00e1sicamente a esa dureza que tenemos, nuestros corazones son bastante de piedra.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Somos propensos a alejarnos del origen, de los primeros deseos, por eso Jes\u00fas al responderle a los fariseos, los remit\u00eda al origen, al principio: \u00abPero desde el principio de la creaci\u00f3n, Dios los hizo var\u00f3n y mujer\u00bb. Cuando nos olvidamos del principio, el camino finalmente se desv\u00eda y el evangelio se desvirt\u00faa. Es tarea de la Iglesia, de los pastores, de todos los fieles tambi\u00e9n, procurar que no nos olvidemos de esta verdad, porque continuamente a lo largo de la historia, digamos con redundancia\u2026 la historia se repite. San Pablo lo dec\u00eda claramente sin miedo a parecer duro: \u00abYa se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir: el que les predique un evangelio distinto del que ustedes han recibido, \u00a1que sea expulsado! \u00bfAcaso yo busco la aprobaci\u00f3n de los hombres o la de Dios? \u00bfPiensan que quiero congraciarme con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres, no ser\u00eda servidor de Cristo\u00bb. No predicamos la ley de Dios para congraciarnos con los dem\u00e1s, no es ese el fin; si hacemos eso, no somos verdaderos servidores de Cristo. Jes\u00fas no habl\u00f3 de las cosas de su Padre para que lo quieran o aplaudan. No tuvo miedo de \u00abquedarse sin fieles\u00bb por quedar bien con aquellos que lo escuchaban. Muchas veces por querer conformar a todos, en el fondo, no conformamos a nadie y \u00abaguamos\u00bb el evangelio, nos olvidamos de la ley de Dios. Como hemos dicho tantas veces, tenemos que decir la verdad con amor, pero decirla; si no, de nada sirve lo que hacemos.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy, te propongo que nos quedemos con esta imagen y estas palabras de Jes\u00fas: \u00ab&#8230; Mar\u00eda eligi\u00f3 la mejor parte&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy pensemos en Mar\u00eda: Mar\u00eda eligi\u00f3 la mejor parte; Marta era buena, es verdad, hacendosa, elige hacer cosas buenas, pero Mar\u00eda eligi\u00f3 la mejor. A Marta ya la conocemos, digamos as\u00ed, todos somos un poco \u00abMarta\u00bb del coraz\u00f3n. No es necesario profundizar mucho en eso, por lo menos es lo que quiero hacer hoy: no profundizar tanto en la figura de Marta.<\/em><\/p>\n<p><em>Mar\u00eda se distingue porque elige lo mejor. Cuando elegimos lo mejor, nadie nos lo puede quitar, porque lo mejor nos abre las puertas para ver todo de otra manera, para hacer las cosas de otra manera, es mucho m\u00e1s fruct\u00edfero. Por otro lado, elegir lo mejor entre muchas cosas buenas es lo m\u00e1s dif\u00edcil en nuestra vida espiritual, es lo m\u00e1s dif\u00edcil al momento de ejercer nuestra libertad que muchas veces se encuentra en encrucijadas de indecisiones o bien elige \u00abas\u00ed nom\u00e1s\u00bb, sin discernir lo suficiente. Por eso podemos hacernos algunas preguntas sencillas que nos marquen el rumbo en el d\u00eda a d\u00eda, porque, en definitiva, lo que nos interesa es decidir concretamente en lo cotidiano lo mejor, lo que quiere Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 debemos elegir entre dos cosas buenas, dos decisiones en s\u00ed mismas buenas? Lo mejor. \u00bfY qu\u00e9 es lo mejor? \u00bf\u00danicamente lo que yo pienso? Depende. \u00bfLo que otros dicen que me conviene? No siempre. \u00bfLo que me lleva al aplauso y a la felicitaci\u00f3n? No siempre.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abLo mejor, lo mejor de lo mejor es lo que m\u00e1s nos conduce hacia el fin para el cual fuimos creados\u00bb, dec\u00eda san Ignacio de Loyola; lo mejor es lo de Mar\u00eda: es estar a los pies de Jes\u00fas cuando Jes\u00fas estaba frente a ella, es quedarse con Jes\u00fas en cada cosa que hacemos. \u00bfPero entonces qu\u00e9 significa estar a los pies de Jes\u00fas? Y bueno, ah\u00ed est\u00e1 lo dif\u00edcil. Es dif\u00edcil para m\u00ed decirlo en un audio, sino que cada uno tiene que descubrir en qu\u00e9 situaci\u00f3n tambi\u00e9n se est\u00e1 a los pies de Jes\u00fas, seg\u00fan tu vocaci\u00f3n, tu estado de vida; hay miles de maneras de estar con Jes\u00fas y que eso signifique quedarse con lo mejor. Para saberlo, tenemos que ejercitar nuestra libertad, nuestra inteligencia, nuestra oraci\u00f3n, para aprender a discernir y buscar la paz del coraz\u00f3n; de eso se trata la vida cristiana, no de \u00abrecetas\u00bb ya estipuladas, sino de seguir a Cristo, que es lo mejor, e ir d\u00eda a d\u00eda sent\u00e1ndose a los pies de Jes\u00fas, a veces en un Sagrario, otras cumpliendo nuestro deber con amor, algunas veces abrazando a un enfermo, otras siendo un buen samaritano, alg\u00fan d\u00eda rezando en silencio, y as\u00ed miles de formas m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo importante es que elijamos lo mejor, que elijamos siempre a nuestro Maestro, aunque el mundo est\u00e9 inquieto y agitado por muchas cosas; dejemos todo a un lado, porque una sola es necesaria. Hagamos el esfuerzo hoy por elegir siempre lo mejor, pensemos qu\u00e9 es lo que m\u00e1s nos conduce al fin para el cual fuimos creados&#8230;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas entr\u00f3 en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibi\u00f3 en su casa. Ten\u00eda una hermana llamada Mar\u00eda, que sentada a los pies del Se\u00f1or, escuchaba su Palabra. Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, \u00bfno te importa que mi hermana me deje [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4917,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-4916","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4916","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4916"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4916\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4920,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4916\/revisions\/4920"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4917"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4916"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4916"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4916"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}