{"id":4921,"date":"2024-10-09T00:00:18","date_gmt":"2024-10-09T03:00:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4921"},"modified":"2024-10-08T11:08:12","modified_gmt":"2024-10-08T14:08:12","slug":"xxvii-miercoles-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxvii-miercoles-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXVII Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4921-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/09octubre-audio-XXVII-MiercolesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/09octubre-audio-XXVII-MiercolesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/09octubre-audio-XXVII-MiercolesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/09octubre-audio-XXVII-MiercolesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un d\u00eda, Jes\u00fas estaba orando en cierto lugar, y cuando termin\u00f3, uno de sus disc\u00edpulos le dijo: &#8220;Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, as\u00ed como Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos&#8221;.<\/p>\n<p>El les dijo entonces: &#8220;Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino; danos cada d\u00eda nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque tambi\u00e9n nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cuanto m\u00e1s se aleja el agua de su fuente, m\u00e1s se llena de impurezas y, por lo tanto, m\u00e1s necesario es purificarla y descubrir su verdadera pureza, su verdadera limpieza. \u00bfProbaste alguna vez el agua de una vertiente? Aunque el agua no tiene sabor, te aseguro que cuando la beb\u00e9s desde su fuente, da la sensaci\u00f3n de que tiene, de alguna manera, algo especial, es inigualable. La frescura de la ley de Dios se va perdiendo en la medida que la historia y nosotros, con nuestras debilidades y tradiciones desgajadas de su origen, sin querer vamos impregn\u00e1ndola de durezas, la vamos tapando con las c\u00e1scaras de nuestro coraz\u00f3n. Jes\u00fas, de alguna manera, les dijo eso a los fariseos: \u00abPero desde el principio de la creaci\u00f3n\u00bb. Como diciendo \u00abel agua se llen\u00f3 de impurezas\u00bb a lo largo del tiempo, pero antes no era as\u00ed, Dios no quer\u00eda eso. Ese el gran peligro, fue finalmente lo que le pas\u00f3 al pueblo jud\u00edo y que por sus tradiciones humanas se olvidaron del mandamiento de Dios. Es lo que pasa hoy en el pueblo de Dios, de la Iglesia, a vos y a m\u00ed, que por aferrarnos a tradiciones humanas o a estilos culturales de nuestro tiempo nos olvidamos de lo esencial del evangelio. Es duro decirlo, pero es as\u00ed, tenemos que aceptarlo: tenemos el coraz\u00f3n duro.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Me da tristeza y a veces hasta enojo cuando, por sonseras, por cuestiones personales vac\u00edas de contenido, ponemos trabas al amor de Dios, de los que se acercan con frescura a la Iglesia. Una vez alguien que estaba dejando las drogas, iba con mucha alegr\u00eda a misa semanal para encontrarse con Jes\u00fas con frescura, con decisi\u00f3n, por amor. Hasta que alguien de la comunidad, sin querer o no s\u00e9 c\u00f3mo fue, se acerc\u00f3 para decirle que al padre no le gusta que vengas con esa remera a misa. \u00a1Qu\u00e9 incre\u00edble! \u00bfHasta d\u00f3nde puede llegar nuestra dureza de coraz\u00f3n sin comprender el mensaje del evangelio? Tambi\u00e9n me da tristeza e incluso enojo cuando escucho sacerdotes o laicos que por hacer un Dios m\u00e1s cercano, tambi\u00e9n adulteran, falsifican el evangelio de Jes\u00fas, haciendo de nuestra fe una oferta vac\u00eda de verdad, simplemente por \u00abquedar bien\u00bb, por no ser rechazados por nadie y, finalmente, no terminan haciendo ni una cosa ni la otra; porque si no predicamos al verdadero Jes\u00fas, de nada sirven nuestras palabras. Los dos extremos, de alguna manera, son dureza del coraz\u00f3n, porque se olvidan del origen, del verdadero deseo de Dios, para el bien del hombre, para su felicidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Creo que hoy es un d\u00eda muy particular para transformar esta escena de Algo del Evangelio, estas palabras de Dios en oraci\u00f3n, que en realidad es lo que siempre quiero para vos y para m\u00ed cada d\u00eda, que todos los d\u00edas podamos escuchar a Dios a trav\u00e9s de su Palabra, para que, escuchando, podamos responderle. \u00bfTe das cuenta de esa maravilla? Y respondemos a veces como podemos; con palabras propias, otras veces con palabras espont\u00e1neas, alguna vez le respondemos a Dios con una mirada al cielo, con un suspiro, con un pensamiento o con un grito de reconocimiento de amor \u2013como dec\u00eda santa Teresita\u2013 que puede surgir tanto de la prueba como de la alegr\u00eda. Por eso hoy te propongo que podamos decirle a Jes\u00fas cada uno desde el fondo del coraz\u00f3n: \u00abEnse\u00f1ame a orar, ense\u00f1ame a rezar; ense\u00f1ame a reconocerte, a disfrutarte, a darme cuenta que est\u00e1s\u00bb. Eso es la oraci\u00f3n finalmente, darnos cuenta que Dios est\u00e1 siempre: \u00abEnse\u00f1anos a escuchar al Padre, ense\u00f1ame rezar como rezabas, mientras estuviste con nosotros en la tierra\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy el Evangelio se hace oraci\u00f3n porque es el mismo Jes\u00fas, el mismo Se\u00f1or que con sus palabras nos ense\u00f1a hacia d\u00f3nde tiene que estar orientado nuestro coraz\u00f3n. Pero hoy no pretendo que analicemos cada petici\u00f3n del Padre Nuestro, que ser\u00eda muy extenso; para eso te recomiendo que leas en el Catecismo de la Iglesia el n\u00famero 2759 al 2854, ah\u00ed est\u00e1 explicado maravillosamente lo que es el Padre Nuestro. Hoy digamos juntos: \u00abJes\u00fas, ense\u00f1anos a orar.<\/em><\/p>\n<p><em>Necesitamos la oraci\u00f3n como el aire de nuestros pulmones, necesitamos darnos cuenta que sin escuchar al Padre vamos experimentado una orfandad del coraz\u00f3n, aunque \u00e9l nunca nos deje y no deja jam\u00e1s de ser nuestro Padre. Ense\u00f1anos a caer en la cuenta que somos hijos; que siendo todos hijos, somos hermanos. Ense\u00f1anos a rezar en este d\u00eda de oraci\u00f3n que hoy nos ense\u00f1aste\u00bb. Porque la oraci\u00f3n finalmente es un don; no es simplemente una obligaci\u00f3n, algo que tenemos que hacer. Como nos ense\u00f1aron a veces, eso de que hay que \u00abcumplir\u00bb con la oraci\u00f3n, que hay que rezar. \u00a1No!, la oraci\u00f3n debe convertirse en una necesidad. \u00abSe\u00f1or, regalanos el don de necesitar escucharte y hablarte\u00bb; porque eso es rezar, eso es orar: escuchar y hablar, dialogar como un hijo habla con su Padre; y con Jes\u00fas, como con un amigo, y con el Esp\u00edritu Santo que habita en nosotros y nos mueve desde adentro ense\u00f1\u00e1ndonos a clamar \u2013como dec\u00eda san Pablo\u2013 \u00abAbba\u00bb, es decir, Padre, Pap\u00e1.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy tom\u00e9monos cinco o diez minutos y miremos al cielo, miremos algo de la creaci\u00f3n de nuestro Padre, algo de lo que \u00e9l hizo por nosotros. Recitemos el Padre Nuestro como nunca antes lo hayamos hecho; recit\u00e9moslo al ritmo del coraz\u00f3n y no al de los labios que muchas veces repiten sin saber qu\u00e9 es lo que dicen. No repitamos, dig\u00e1moslo, pens\u00e9moslo, escuchemos lo que decimos, imaginemos lo que rezamos, sintamos lo que pensamos. Y terminemos agradeciendo la simplicidad y la sencillez de esta oraci\u00f3n; la oraci\u00f3n m\u00e1s completa, m\u00e1s plena, m\u00e1s necesaria de todo cristiano, de todo hijo de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Gracias, Jes\u00fas, por ense\u00f1arnos a orar, gracias por dejarnos el Padre Nuestro; gracias por permitirnos llamar a Dios como \u00abPadre\u00bb, siendo tu Padre, como nuestro Padre! \u00a1Gracias por hacernos hijos, gracias por habernos compartido tu filiaci\u00f3n divina!<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un d\u00eda, Jes\u00fas estaba orando en cierto lugar, y cuando termin\u00f3, uno de sus disc\u00edpulos le dijo: &#8220;Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, as\u00ed como Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos&#8221;. 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