{"id":4947,"date":"2024-10-14T00:00:22","date_gmt":"2024-10-14T03:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4947"},"modified":"2024-10-13T18:16:46","modified_gmt":"2024-10-13T21:16:46","slug":"xxviii-lunes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxviii-lunes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXVIII Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4947-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/14octubre-audio-XXVIII-LunesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/14octubre-audio-XXVIII-LunesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/14octubre-audio-XXVIII-LunesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/14octubre-audio-XXVIII-LunesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al ver Jes\u00fas que la multitud se apretujaba, comenz\u00f3 a decir: \u00abEsta es una generaci\u00f3n malvada. Pide un signo y no le ser\u00e1 dado otro que el de Jon\u00e1s. As\u00ed como Jon\u00e1s fue un signo para los ninivitas, tambi\u00e9n el Hijo del hombre lo ser\u00e1 para esta generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El d\u00eda del Juicio, la Reina del Sur se levantar\u00e1 contra los hombres de esta generaci\u00f3n y los condenar\u00e1, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabidur\u00eda de Salom\u00f3n y aqu\u00ed hay alguien que es m\u00e1s que Salom\u00f3n.<\/p>\n<p>El d\u00eda del Juicio, los hombres de N\u00ednive se levantar\u00e1n contra esta generaci\u00f3n y la condenar\u00e1n, porque ellos se convirtieron por la predicaci\u00f3n de Jon\u00e1s y aqu\u00ed hay alguien que es m\u00e1s que Jon\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Le pido al Se\u00f1or que empecemos esta semana con muchos deseos de hacer lo que tenemos que hacer, en nuestro trabajo, en nuestras familias, pero teniendo siempre a Jes\u00fas como el centro, como nuestro todo, sabiendo que solo \u00e9l puede darnos la verdadera alegr\u00eda. La tristeza del coraz\u00f3n, en el fondo, viene porque le decimos que \u00abno\u00bb a Jes\u00fas, por no animarnos a darle todo, como le pas\u00f3 al hombre del Evangelio de ayer. Cada vez que le negamos el coraz\u00f3n a Dios, nuestro Padre, le damos lugar a la tristeza; y la tristeza del mundo consumista en el que vivimos que lo quiere todo, a costa de todo, en realidad surge por darle la espalda a su Creador.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Recuerdo que me dio pena escuchar una vez a un psic\u00f3logo en la televisi\u00f3n decir que la causa de la tristeza es la esperanza. S\u00ed, as\u00ed como lo escuch\u00e1s. Y el periodista que lo entrevistaba lo escuchaba con una admiraci\u00f3n sorprendente, como si escuchara al mism\u00edsimo Jes\u00fas. Dec\u00eda algo as\u00ed: \u00abEl que espera, se frustra porque nunca llega lo que espera, y por eso anda triste\u00bb. As\u00ed era la l\u00f3gica del argumento. Bueno, en realidad podr\u00edamos comprenderlo si entendemos qu\u00e9 entiende este psic\u00f3logo por la esperanza, \u00bfno? Pero bueno, para los cristianos eso, en realidad, es il\u00f3gico, porque para nosotros tener esperanza no es tener cosas, no es alcanzar sue\u00f1os propios, no es un bienestar econ\u00f3mico, sino que nuestra esperanza es Jes\u00fas, es una Persona, y por eso el mundo no lo entiende y piensa que finalmente la esperanza da tristeza y, adem\u00e1s, el mundo nos roba una palabra nuestra y la vac\u00eda de contenido; pero bueno, ese es otro tema.<\/em><\/p>\n<p><em>Durante los evangelios de esta semana vamos a ver que aparece como trasfondo el tema del orgullo o la soberbia, aparece constantemente como una cr\u00edtica que Jes\u00fas hace a los fariseos; por eso vamos a tomar como hilo conductor en esta semana el tema del orgullo, de la soberbia, que aunque nos caiga mal, es tan necesario.<\/em><\/p>\n<p><em>La soberbia \u2013para simplificarlo\u2013 significa querer sobresalir, querer destacarse, querer \u00abexhibirse\u00bb de alg\u00fan modo; y el orgullo significa tambi\u00e9n arrogancia, presunci\u00f3n, y tambi\u00e9n el exceso de la propia estima \u2013el buscar ser estimados, pero excesivamente\u2013. Sin embargo, hay que decir que la soberbia tambi\u00e9n toma diferentes formas, no siempre es un sobresalido, exhibirse, estrepitoso, que finalmente todo lo ven, sino que a veces es muy sutil. En definitiva, vemos que el orgullo y la soberbia son casi lo mismo; y la misma Palabra de Dios es muy dura con la soberbia en la que puede caer el hombre.<\/em><\/p>\n<p><em>Dice el Antiguo Testamento: \u00abLa soberbia es odiosa al Se\u00f1or y a los hombres, el petulante no quiere que le corrijan por eso no va con los sabios\u00bb. Y en el Nuevo Testamento el mismo Jes\u00fas es muy duro con los fariseos y con los escribas cuando descubre en ellos soberbia. \u00bfTe acord\u00e1s tambi\u00e9n esa par\u00e1bola de los dos hombres que subieron a orar: el fariseo y el publicano, y tambi\u00e9n que Jes\u00fas dec\u00eda que \u00abel que se enaltece ser\u00e1 humillado y el que se humilla ser\u00e1 enaltecido\u00bb?<\/em><\/p>\n<p><em>El mismo Magn\u00edficat \u2013el canto de la Virgen\u2013 dice que \u00abel Se\u00f1or dispers\u00f3 a los soberbios de coraz\u00f3n&#8230;\u00bb. Bueno, si hay algo que al Se\u00f1or no le gusta, es que seamos soberbios y orgullosos. Por eso vamos a ver en estos d\u00edas c\u00f3mo la soberbia y el orgullo se manifiestan muy sutilmente en nuestras vidas; no hay que pensar entonces que el soberbio es aquel que se lleva todo por delante, que es arrogante en exceso o aparatosamente, sino que la soberbia es mucho m\u00e1s sutil y dif\u00edcil de percibir. Por eso lo dif\u00edcil de este vicio es que a veces no podemos percibirlo. Somos soberbios y orgullos a veces y no nos damos cuenta, esa es nuestra gran debilidad. La misma debilidad nos hace creer que no la tenemos, o bien que en realidad finalmente sea como una especie de virtud. Y para resumir un poco lo de hoy, podr\u00edamos decir que hay como cuatro especies de soberbia, para que vayamos pensando y meditando en estos d\u00edas y le pidamos a Jes\u00fas que nos ilumine&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Estos hombres del Algo del Evangelio de hoy le piden a Jes\u00fas un \u00absigno\u00bb; son arrogantes, quieren \u00abver para creer\u00bb y no pueden ver m\u00e1s all\u00e1 de lo que ve\u00edan. Una forma entonces de soberbia. La soberbia en nuestra vida puede manifestarse, por ejemplo, en creernos que los bienes recibidos de Dios los poseemos por derecho propio, que los conseguimos por nuestro propio esfuerzo. Casi que no son un regalo, en definitiva.<\/em><\/p>\n<p><em>La otra forma de soberbia puede ser la de creer que los bienes que recibimos de Dios nos los merecemos, \u00abseguro que lo merec\u00edamos\u00bb \u2013es ese pensamiento que a veces subyace en nuestros corazones\u2013, \u00ablo merec\u00edamos\u00bb. O bien decimos, con respecto a otros, \u00abse lo merece\u00bb. Una frase tan conocida.<\/em><\/p>\n<p><em>Otra manera de ser soberbio es pensar y decir que poseemos cosas que en realidad no tenemos. Decimos y pensamos que tenemos o hicimos tal cosa cuando en realidad no es verdad. Solo lo decimos para quedar bien, para que nos tengan en cuenta, en definitiva para que nos quieran un poquito m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Y la otra forma de soberbia es llegar incluso a despreciar a los dem\u00e1s con el af\u00e1n de que se fijen en nosotros. A veces despreciamos a otros para que nos miren a nosotros. Eso es lo peor.<\/em><\/p>\n<p><em>Vamos a ir viendo esta semana con la sutileza con que la soberbia se puede manifestar en nuestras vidas; la iremos descubriendo en estos enfrentamientos que tendr\u00e1 Jes\u00fas con los fariseos.<\/em><\/p>\n<p><em>Que la Palabra de Dios nos ilumine el coraz\u00f3n para que podamos ir descubriendo qu\u00e9 formas de orgullo y soberbia poseemos en nuestras vidas, que nos impiden abrirnos a Dios y abrirnos a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al ver Jes\u00fas que la multitud se apretujaba, comenz\u00f3 a decir: \u00abEsta es una generaci\u00f3n malvada. Pide un signo y no le ser\u00e1 dado otro que el de Jon\u00e1s. As\u00ed como Jon\u00e1s fue un signo para los ninivitas, tambi\u00e9n el Hijo del hombre lo ser\u00e1 para esta generaci\u00f3n. El d\u00eda del Juicio, la Reina del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4948,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-4947","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4947","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4947"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4947\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4951,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4947\/revisions\/4951"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4948"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4947"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4947"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4947"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}