{"id":4972,"date":"2024-10-19T00:00:08","date_gmt":"2024-10-19T03:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4972"},"modified":"2024-10-18T08:18:33","modified_gmt":"2024-10-18T11:18:33","slug":"xxviii-sabado-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxviii-sabado-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXVIII S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4972-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/19octubre-audio-XXVIII-SabadoAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/19octubre-audio-XXVIII-SabadoAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/19octubre-audio-XXVIII-SabadoAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/19octubre-audio-XXVIII-SabadoAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abLes aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocer\u00e1 ante los \u00e1ngeles de Dios. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no ser\u00e1 reconocido ante los \u00e1ngeles de Dios.<\/p>\n<p>Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonar\u00e1; pero al que blasfeme contra el Esp\u00edritu Santo, no se le perdonar\u00e1.<\/p>\n<p>Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de c\u00f3mo se van a defender o qu\u00e9 van a decir, porque el Esp\u00edritu Santo les ense\u00f1ar\u00e1 en ese momento lo que deban decir.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Al terminar una semana siempre es bueno ver un poco el camino transitado. Lo hacemos en muchos aspectos de la vida, al terminar un a\u00f1o; a veces hacemos una evaluaci\u00f3n al terminar un curso, al terminar una materia de la universidad. Se nos eval\u00faa de alguna manera. Es verdad que nosotros no tenemos que caer en esa mirada, de alguna manera, llena de competencia que nos rodea en este mundo y estar evalu\u00e1ndonos como si fuera que Dios nos va a poner una calificaci\u00f3n; pero de alguna manera tener una mirada cr\u00edtica, en el buen sentido de la palabra, de nosotros mismos nos hace bien, porque nos ayuda a animarnos a progresar, a querer cambiar, a no quedarnos quietos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Acordate que siempre se dice que, en la vida espiritual, si no se rema, se vuelve para atr\u00e1s. Es como ir en contra de la corriente, de un r\u00edo, del mar. Si no remamos, nos vamos para atr\u00e1s. Por eso, siempre en la semana, al terminarla, es bueno decir: \u00ab\u00bfC\u00f3mo estuve escuchando estos d\u00edas?\u00bb. No tanto una evaluaci\u00f3n moral, si estuve muy bien o muy mal, sino c\u00f3mo estuve escuchando: \u00bfestuve poniendo mi coraz\u00f3n?, \u00bfd\u00f3nde estuvo mi coraz\u00f3n? \u00abDonde est\u00e9 tu tesoro, estar\u00e1 tu coraz\u00f3n\u00bb, dice la Palabra. Por eso, poder mirar as\u00ed nos ayuda a ver d\u00f3nde est\u00e1 nuestro coraz\u00f3n y rectificar si hay que rectificar, afirmar si hay que afirmar, alegrarse si hay que alegrarse, dar gracias o pedir perd\u00f3n si tenemos que hacerlo. Por eso siempre los s\u00e1bados aprovechemos para mirar para atr\u00e1s y decir: \u00abBueno, \u00bfc\u00f3mo estuve escuchando esta semana? \u00bfEscuch\u00e9 a mi Se\u00f1or o me escuch\u00e9 mucho a m\u00ed mismo?, \u00bfo escuch\u00e9 muchas cosas que, finalmente, no me aportaron nada?\u00bb. Dios quiera que podamos hacer tambi\u00e9n este camino en este d\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy tiene que ver de alg\u00fan modo con lo que venimos diciendo en estos d\u00edas, porque Jes\u00fas dice: \u00abLes aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocer\u00e1 ante los \u00e1ngeles de Dios\u00bb. En cierta manera, es esa actitud \u2013que venimos hablando en estos d\u00edas\u2013 que necesitamos todos: la actitud de humildad, la actitud de no caer en la hipocres\u00eda, en la doblez de coraz\u00f3n, en la soberbia, en pensar que todo lo que tenemos es gracias a nuestro esfuerzo, que todo lo que tenemos es gracias a nuestro trabajo; sino al contrario, darnos cuenta de que Jes\u00fas es el que nos da la gracia. Jes\u00fas es el que nos da la fuerza cada d\u00eda para poder hacer lo que \u00e9l nos ense\u00f1a. \u00c9l, con su Esp\u00edritu, es el que nos inspira a las obras buenas que hicimos. Por eso, siempre es necesario dar gracias.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, en este s\u00e1bado, te propongo un remedio contra la soberbia, el orgullo y la arrogancia; esas enfermedades del alma que se nos pueden meter en el coraz\u00f3n, que nos pueden invadir y nos hacen tanto mal, que hacen tanto mal a los dem\u00e1s. El remedio es que de nuestros labios se caiga una y mil veces la palabra GRACIAS; que cada uno pueda ponerle a esta palabra rostros, situaciones, gestos, cosas que nos pasaron.<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias, Se\u00f1or, por darnos la vida. Gracias por darnos el ser y las ganas de levantarnos esta ma\u00f1ana. Gracias, aunque a veces nos cansemos. Gracias por dejarnos existir un d\u00eda m\u00e1s, hasta hoy. Gracias por darnos tantos a\u00f1os y oportunidades para volver a empezar, para pedir perd\u00f3n, para dejar que nos perdonen y que nos sigan amando a pesar de nuestras debilidades.<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias por la familia que nos diste, por nuestros padres, hermanos y hermanas, hijos e hijas. Son nuestro mejor regalo, aunque a veces no nos comprendamos, aunque nos equivoquemos, aunque ellos no hayan sido siempre los que hicieron todo bien; pero, sin embargo, son un regalo. Son nuestro mejor regalo porque es en nuestra familia donde aprendimos a amar, a veces cay\u00e9ndonos; pero aprendimos, y a ser amados tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias por el lugar donde nacimos y nos criamos, por la escuela o el colegio donde nos toc\u00f3 estar y aprender, por los compa\u00f1eros y amigos, por nuestros maestros y profesores, por cada una de las personas que nos marcaron y ayudaron con su esfuerzo (silencioso y cotidiano) y nos ayudaron a ser lo que hoy somos.<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias por los dolores que tambi\u00e9n nos ayudaron a ser fuertes en el amor, por las enfermedades que nos ense\u00f1aron la paciencia. Gracias por las tristezas que nos golpearon para darnos cuenta de que amar es necesario, y que para amar es necesario entregarse.<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias, Se\u00f1or, por el don de la fe, que nos permite ver todo distinto en un mundo que se empecina por no creer y vivir al margen de Dios Padre. Gracias por los sacramentos que recibimos y que nos enriquecieron. Gracias por ese alimento de la Palabra que nos gu\u00eda, fortalece y consuela siempre. Siempre gracias. Se\u00f1or, gracias por las personas, sacerdotes, amigos y familiares que nos ayudaron a confiar en tu amor; que siempre nos precede, que siempre se nos anticipa a pesar de nuestras ca\u00eddas. Gracias porque cada d\u00eda te las \u00abingeni\u00e1s\u00bb para buscarnos, amarnos y perdonarnos, para alimentarnos a pesar de nuestras debilidades y olvidos. Gracias por darnos la oportunidad, en este momento, de decirte gracias.<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias es la \u00fanica palabra que deseamos juntos que se nos quede en el coraz\u00f3n en el momento que nos llames a tu encuentro. Gracias es la \u00fanica palabra que vale la pena decir en el silencio de la oraci\u00f3n. Gracias es la palabra con la que queremos terminar esta semana.<\/em><\/p>\n<p><em>Se\u00f1or, por todo \u00a1gracias! Y ayudanos a que, cuando nos toque hablar frente a los dem\u00e1s de tu amor, no tengamos miedo; que no tengamos miedo de decirle al mundo que gracias a tu amor estamos vivos y tenemos el coraz\u00f3n alerta para amar siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abLes aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocer\u00e1 ante los \u00e1ngeles de Dios. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no ser\u00e1 reconocido ante los \u00e1ngeles de Dios. Al que diga una palabra contra el Hijo del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4973,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-4972","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4972"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4972\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4976,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4972\/revisions\/4976"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4973"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}