{"id":4983,"date":"2024-10-21T00:00:52","date_gmt":"2024-10-21T03:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=4983"},"modified":"2024-10-20T09:45:56","modified_gmt":"2024-10-20T12:45:56","slug":"xxix-lunes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxix-lunes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXIX Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-4983-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/21octubre-audio-XXIX-LunesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/21octubre-audio-XXIX-LunesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/21octubre-audio-XXIX-LunesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/21octubre-audio-XXIX-LunesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquel tiempo:<\/p>\n<p>Uno de la multitud le dijo: \u00abMaestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abAmigo, \u00bfqui\u00e9n me ha constituido juez o \u00e1rbitro entre ustedes?\u00bb Despu\u00e9s les dijo: \u00abCu\u00eddense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no est\u00e1 asegurada por sus riquezas.\u00bb<\/p>\n<p>Les dijo entonces una par\u00e1bola: \u00abHab\u00eda un hombre rico, cuyas tierras hab\u00edan producido mucho, y se preguntaba a s\u00ed mismo: &#8220;\u00bfQu\u00e9 voy a hacer? No tengo d\u00f3nde guardar mi cosecha.&#8221; Despu\u00e9s pens\u00f3: &#8220;Voy a hacer esto: demoler\u00e9 mis graneros, construir\u00e9 otros m\u00e1s grandes y amontonar\u00e9 all\u00ed todo mi trigo y mis bienes, y dir\u00e9 a mi alma: Alma m\u00eda, tienes bienes almacenados para muchos a\u00f1os; descansa, come, bebe y date buena vida.&#8221;<\/p>\n<p>Pero Dios le dijo: &#8220;Insensato, esta misma noche vas a morir. \u00bfY para qui\u00e9n ser\u00e1 lo que has amontonado?&#8221;<\/p>\n<p>Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para s\u00ed, y no es rico a los ojos de Dios.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Buen d\u00eda, pidamos en este d\u00eda, en este lunes, empezar la semana con m\u00e1s deseos de escuchar la palabra de Dios, con m\u00e1s ganas de disfrutar de las maravillas que salen de la boca de nuestro Padre, por medio de Jes\u00fas su Hijo e iluminados por el Esp\u00edritu Santo, que siempre nos gu\u00eda, que siempre nos ilumina, que siempre nos vuelva a despertar. Dec\u00eda el evangelio de ayer, que Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jes\u00fas y le dijeron: \u00abMaestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir\u00bb. Si prestamos atenci\u00f3n a un detalle, aunque tiene much\u00edsimos que iremos desojando en estos d\u00edas, estos disc\u00edpulos piden, pero pretendiendo demasiado, piden de un modo distinto, como queriendo arrancarle un s\u00ed a Jes\u00fas antes de que supiera lo que quer\u00edan. \u00bfAlguna vez pediste as\u00ed, de esa manera? Imagino que s\u00ed. Todos alguna vez pretendimos demasiado de nuestros padres, de alg\u00fan superior, de alg\u00fan ser querido, y fuimos capaces de intentar robar un s\u00ed antes de que el otro conociera nuestros deseos, pensando solo en nosotros, no atendiendo a las necesidades de los dem\u00e1s.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, Jes\u00fas, que conoc\u00eda los anhelos m\u00e1s profundos de sus amigos, y conoce tambi\u00e9n los nuestros, sabe, aunque nosotros no nos demos cuenta, que a veces en nuestro coraz\u00f3n se mezclan dobles intenciones, deseos escondidos que nosotros no conocemos, b\u00fasquedas ego\u00edstas, ambiciones desmedidas, vanidades ocultas. Hay que reconocerlo, somos d\u00e9biles, somos capaces de pretender demasiado, como Juan y Santiago, o bien de indignarnos con los que nos quitan el \u201cpuesto\u201d, por eso es bueno recordar lo que dec\u00eda Pascal: \u201cNo somos ni \u00e1ngeles ni bestias, pero cuando pretendemos ser \u00e1ngeles, nos trasformamos en bestias\u201d Quiere decir que no somos una cosa o la otra, sino que somos las dos, as\u00ed eran los disc\u00edpulos, de carne y hueso. Nosotros tambi\u00e9n, somos d\u00e9biles creaturas, deseosos de ser mejores, de ser m\u00e1s santos, m\u00e1s puros, m\u00e1s buenos, pero arrastrando en nuestro interior deseos que, incluso a veces no podemos manejar y nos superan, haciendo que las pretensiones de ser los m\u00e1s grandes y primeros nos alejen de los dem\u00e1s. Seguiremos con esto, en estos d\u00edas.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos ayuda a seguir profundizando en nuestras debilidades que nos a\u00edslan, que nos impiden amar con libertad.<\/em><\/p>\n<p><em>Por un lado, percibimos en este episodio, que a Jes\u00fas hay que hablarle para cosas importantes, no hay que meterlo en lo que en realidad tenemos que resolver nosotros: \u00abAmigo, \u00bfqui\u00e9n me ha constituido juez o \u00e1rbitro entre ustedes?\u00bb Jes\u00fas no est\u00e1 para eso, no est\u00e1 para las mezquindades de este mundo, para nuestras peleas ego\u00edstas por bienes materiales. No est\u00e1 para solucionarnos los problemas de dinero con los dem\u00e1s. No est\u00e1 para satisfacer nuestras \u201cavaricias y ambiciones\u201d que nos hacen olvidarnos de lo m\u00e1s importante, de lo esencial, sin darnos cuenta que en cualquier momento podemos partir de este mundo. A veces somos as\u00ed, acudimos a Dios para que nos solucione problemas que, en definitiva, \u00c9l nos ayuda a resolver no por un \u201ctoque de magia\u201d, sino porque con su amor y ense\u00f1anzas nos da el criterio para saber decidir lo mejor.<\/em><\/p>\n<p><em>Al contrario, Jes\u00fas vino a librarnos de toda avaricia, que finalmente lo \u00fanico que logra es que nos quedemos hablando con \u201cnosotros mismos\u201d. El hombre de la par\u00e1bola de hoy termina \u201cpanza para arriba\u201d pensando que su vida estaba en sus manos, que ten\u00eda todo controlado, que hab\u00eda logrado todo lo necesario y que a partir de ese momento pod\u00eda empezar a \u201ccomer, beber y darse buena vida\u201d, o sea a disfrutar, pero olvid\u00e1ndose de los dem\u00e1s, un disfrute mentiroso. \u00bfCon qui\u00e9n habl\u00f3 este hombre? Con el mismo. \u00bfEn qui\u00e9n pens\u00f3? En el mismo. \u00bfY Dios? \u00bfY los dem\u00e1s? Brillan por su ausencia en la vida del avaro que solo acude a Dios cuando lo necesita.<\/em><\/p>\n<p><em>La falta de discernimiento nos va atrofiando el coraz\u00f3n y por m\u00e1s que seamos muy buenos, por m\u00e1s que hagamos cosas muy buenas, sin di\u00e1logo con nuestro Padre nuestros di\u00e1logos se van transformando en mon\u00f3logos, o en di\u00e1logos entre yo y Yo. Muy aburrido. \u00bfViste esas personas que hablan y se contestan ellas mismas o que hablan con vos, pero nunca te dejan que les contestes? Son las personas que les encanta hablar y les encanta escucharse a ellas mismas, como el hombre de la par\u00e1bola de hoy. \u00a1Qu\u00e9 triste terminar as\u00ed! Qu\u00e9 insensatos que somos, qu\u00e9 tontos que somos a veces, que infantiles. No sabemos si hoy ser\u00e1 el \u00faltimo d\u00eda y no terminamos de entenderlo. Y as\u00ed podemos pasar d\u00edas y a\u00f1os sin darle a Jes\u00fas lo que es de \u00c9l, nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Tener claro esto, es lo que nos ayuda a que salgamos de nuestro \u201cyo\u201d ego\u00edsta y avaro para dejar de acumular sin sentido abri\u00e9ndonos a los dem\u00e1s. La escucha de la palabra de cada d\u00eda nos abre siempre los o\u00eddos del alma para no dejar nunca de hablar con nuestro Padre y escuch\u00e1ndolo, aprender a decidir lo mejor para nuestras vidas, pensando que incluso nuestros bienes, no son exclusivamente nuestros.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel tiempo: Uno de la multitud le dijo: \u00abMaestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.\u00bb Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abAmigo, \u00bfqui\u00e9n me ha constituido juez o \u00e1rbitro entre ustedes?\u00bb Despu\u00e9s les dijo: \u00abCu\u00eddense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no est\u00e1 asegurada por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4984,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-4983","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4983","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4983"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4983\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4987,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4983\/revisions\/4987"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4984"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4983"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4983"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4983"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}