{"id":5008,"date":"2024-10-26T00:00:24","date_gmt":"2024-10-26T03:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5008"},"modified":"2024-10-25T08:33:20","modified_gmt":"2024-10-25T11:33:20","slug":"xxix-sabado-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxix-sabado-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXIX S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5008-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/26octubre-audio-XXIX-SabadoAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/26octubre-audio-XXIX-SabadoAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/26octubre-audio-XXIX-SabadoAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/26octubre-audio-XXIX-SabadoAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jes\u00fas el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcl\u00f3 con la de las v\u00edctimas de sus sacrificios. El respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfCreen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran m\u00e1s pecadores que los dem\u00e1s? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabar\u00e1n de la misma manera. \u00bfO creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplom\u00f3 la torre de Silo\u00e9, eran m\u00e1s culpables que los dem\u00e1s habitantes de Jerusal\u00e9n? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabar\u00e1n de la misma manera.\u00bb<\/p>\n<p>Les dijo tambi\u00e9n esta par\u00e1bola: \u00abUn hombre ten\u00eda una higuera plantada en su vi\u00f1a. Fue a buscar frutos y no los encontr\u00f3. Dijo entonces al vi\u00f1ador: &#8220;Hace tres a\u00f1os que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. C\u00f3rtala, \u00bfpara qu\u00e9 malgastar la tierra?&#8221; Pero \u00e9l respondi\u00f3: &#8220;Se\u00f1or, d\u00e9jala todav\u00eda este a\u00f1o; yo remover\u00e9 la tierra alrededor de ella y la abonar\u00e9. Puede ser que as\u00ed d\u00e9 frutos en adelante. Si no, la cortar\u00e1s.&#8221;\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 lindo que es aprovechar el s\u00e1bado! Un d\u00eda que es muchas veces para descansar un poco, para hacer cosas distintas que nos gustan, para estar en familia. Pero tambi\u00e9n aprovecharlo para, justamente, hacer otras cosas \u2013como estas\u2013 que nos alimentan: escuchar la Palabra de Dios, leer un libro para enriquecerse con una buena lectura, para retomar algo de la semana, volver a meditar alg\u00fan Evangelio. Qu\u00e9 bien nos hace escuchar la Palabra de Dios, qu\u00e9 bien nos hace darnos cuenta de que \u00abes viva y eficaz\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Y hoy simplemente quer\u00eda detenerme en esta peque\u00f1a par\u00e1bola del vi\u00f1ador y contarte una an\u00e9cdota que nos puede ayudar a comprender lo que es la \u00abinfinita paciencia\u00bb de nuestro buen Dios, que a veces nos hace sufrir un poco. Nos cuesta comprender que Dios tenga tanta paciencia. Nos gustar\u00eda que acabe r\u00e1pido con el mal de afuera y el de nuestro coraz\u00f3n. Por eso, en esta par\u00e1bola en la que se muestra que el padre env\u00eda al hijo \u2013que es el vi\u00f1ador\u2013, que intercede por nosotros y busca siempre \u00abapostar\u00bb por vos y por m\u00ed, podemos pensar a veces que Dios tiene esa actitud con nosotros, \u00bfno? Como la que escuch\u00e1bamos del due\u00f1o de la vi\u00f1a, que a veces quiere cortar la planta porque no da fruto. Bueno, pero en esta situaci\u00f3n es Jes\u00fas de alg\u00fan modo el que intercede, el que dice: \u00ab\u00a1No!, todav\u00eda dale tiempo. Todav\u00eda le falta. Dale un poquito m\u00e1s de tiempo\u00bb. \u00bfCu\u00e1nto tiempo nos dio Dios, esperando que demos frutos en nuestras vidas? \u00bfCu\u00e1ntas veces habr\u00e1 apostado por nosotros, aunque ni nos dimos cuenta?<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestro buen Jes\u00fas \u00abapost\u00f3\u00bb por nosotros dando la vida. Vino al mundo a decirle a Dios Padre: \u00ab\u00a1No!, todav\u00eda hay que darle una oportunidad m\u00e1s a los hombres. Hay que darles otra oportunidad. Yo voy a morir por ellos. Voy a morir y voy a hacer lo que ellos no pueden hacer por vos, Padre. Y con mi amor voy a abonar la tierra de sus vidas para que se den cuenta que alg\u00fan d\u00eda tienen que dar frutos\u00bb. Tenemos que \u00abdar fruto\u00bb. No podemos ser a veces tan mediocres, no podemos ser plantas est\u00e9riles. No podemos estar plantados en esta tierra de la vida sin hacer nada, sin dar frutos de amor. Ese es el verdadero sentido de nuestra vida. Pero entonces pensemos en esta doble dimensi\u00f3n: la necesidad que tenemos de dar frutos para vivir plenos y, por otro lado, c\u00f3mo Jes\u00fas apuesta por nosotros, por cada uno de nosotros. \u00bfCu\u00e1ntas veces removi\u00f3 la tierra de nuestro coraz\u00f3n para abonarla y volver a darnos tantas oportunidades? \u00bfCu\u00e1ntas veces? Por eso dales m\u00e1s oportunidades a tus hijos, dale oportunidades a tu marido, a la gente que est\u00e1 a tu cargo, a tus hermanos, a tus amigos. Todos podemos volver a dar fruto, aunque parece que estamos est\u00e9riles. No queramos arrancar las cosas de ra\u00edz antes de tiempo. Demos tiempo. A veces la paciencia de Dios \u2013como dec\u00eda\u2013 nos hace sufrir. La paciencia de Dios nos hace sufrir, es verdad. Dios es tan paciente que a veces nosotros no podemos comprenderlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero \u2013como te dije\u2013 quer\u00eda terminar cont\u00e1ndote una an\u00e9cdota de algo que me pas\u00f3 hace tiempo y que realmente me removi\u00f3 la \u00abtierra\u00bb del coraz\u00f3n y fue un \u00ababono\u00bb para mi vida sacerdotal. Todav\u00eda me acuerdo.<\/em><\/p>\n<p><em>Una vez iba en mi auto y fren\u00e9 en un sem\u00e1foro porque estaba en rojo y se acerc\u00f3 uno de esos j\u00f3venes que limpian los vidrios y se acercan a ofrecernos ese servicio. Y cuando me vio vestido de sacerdote, casi que se meti\u00f3 por la ventana, me tom\u00f3 la mano y me dijo:<\/em><\/p>\n<p><em>\u2013Padre, era lo que necesitaba. \u00a1Yo no puedo creer que Dios pens\u00f3 en m\u00ed! Mir\u00e1, tengo la piel de gallina \u2013me dice.<br \/>\n\u2013\u00bfQu\u00e9 te pasa? \u2014le dije.<br \/>\n\u2013No. Yo necesito hablar, hablar con alguien \u2014me dice\u2014. \u00bfPod\u00e9s hablar conmigo?<br \/>\n\u2013S\u00ed, bueno&#8230; \u2014le dije.<br \/>\nEntonces me fren\u00e9, estacion\u00e9 a un costado de la calle. Me baj\u00e9 del auto y me abraz\u00f3 apenas me baj\u00e9, y me dijo:<br \/>\n\u2013Yo necesitaba esto, padre, yo necesitaba un signo de Dios. Yo me estaba por suicidar. Me quiero tirar de un puente. \u00a1No soporto m\u00e1s esta vida, no soporto la culpa de vivir as\u00ed!<br \/>\nYo me qued\u00e9 muy sorprendido y casi sin poder decirle nada, pero le dije:<br \/>\n\u2013\u00bfQu\u00e9 te pas\u00f3?<br \/>\n\u2013No, porque estuve preso, y a ra\u00edz de eso, mi familia una vez me fue a visitar y en el camino tuvieron un accidente y se murieron todos en la ruta. \u00a1No puedo vivir as\u00ed, padre! \u00bfC\u00f3mo puedo vivir as\u00ed? \u00a1Ayudame a sacarme esta culpa!<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno&#8230; Al final, digamos que no fue una confesi\u00f3n sacramental \u2013por decirlo as\u00ed\u2013, pero fue una verdadera confesi\u00f3n de vida. Ese hombre necesitaba sacar lo que ten\u00eda en su coraz\u00f3n, lo que no pod\u00eda cargar. Necesitaba remover la tierra, sentirse amado y perdonado por Dios, que es Padre. Le dije: \u00abDios sabe lo que hiciste y reconoce tu amor y tu arrepentimiento, y te perdona. Dios te ama. Dios apuesta hoy por vos\u00bb. Bueno, finalmente, el hombre me abraz\u00f3. Me dijo su nombre y yo le dije el m\u00edo y partimos cada uno para su rumbo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 removida de coraz\u00f3n fue eso para m\u00ed! \u00a1Qu\u00e9 removida y qu\u00e9 abono para mi vida de sacerdote! Como para decirme: \u00a1Vale la pena ser sacerdote, vale la pena andar vestido de sacerdote y que los dem\u00e1s vean un signo de Dios, aunque haga calor, aunque haga fr\u00edo, aunque algunos se burlen! Y seguramente para \u00e9l fue una removida de coraz\u00f3n y un abono para su vida, para dar fruto. Yo simplemente lo escuch\u00e9.<\/em><\/p>\n<p><em>Dios nos remueve la tierra del coraz\u00f3n y nos abona de mil maneras. Hay que estar atentos, hay que estar atentos y abiertos a las sorpresas de Dios, que es Padre. Porque \u00e9l espera de nosotros para que demos frutos. Que algunas palabras de Algo del Evangelio de hoy nos ayuden a vivir un s\u00e1bado en paz, dispuestos a dar fruto y dispuesto tambi\u00e9n a dejarnos \u00abremover\u00bb la tierra de nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jes\u00fas el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcl\u00f3 con la de las v\u00edctimas de sus sacrificios. El respondi\u00f3: \u00ab\u00bfCreen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran m\u00e1s pecadores que los dem\u00e1s? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5009,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5008","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5008","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5008"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5008\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5012,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5008\/revisions\/5012"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5009"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5008"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5008"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5008"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}