{"id":5013,"date":"2024-10-27T00:00:19","date_gmt":"2024-10-27T03:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5013"},"modified":"2024-10-26T20:21:42","modified_gmt":"2024-10-26T23:21:42","slug":"xxx-domingo-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxx-domingo-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXX Domingo durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5013-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/27octubre-audio-XXX-DomingoAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/27octubre-audio-XXX-DomingoAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/27octubre-audio-XXX-DomingoAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/27octubre-audio-XXX-DomingoAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando Jes\u00fas sal\u00eda de Jeric\u00f3, acompa\u00f1ado de sus disc\u00edpulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jes\u00fas, el Nazareno, se puso a gritar: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, Hijo de David, ten piedad de m\u00ed!\u00bb Muchos lo reprend\u00edan para que se callara, pero \u00e9l gritaba m\u00e1s fuerte: \u00ab\u00a1Hijo de David, ten piedad de m\u00ed!\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas se detuvo y dijo: \u00abLl\u00e1menlo\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces llamaron al ciego y le dijeron: \u00ab\u00a1Animo, lev\u00e1ntate! \u00c9l te llama\u00bb.<\/p>\n<p>Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia \u00c9l. Jes\u00fas le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres que haga por ti?\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l le respondi\u00f3: \u00abMaestro, que yo pueda ver\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abVete, tu fe te ha salvado\u00bb. En seguida comenz\u00f3 a ver y lo sigui\u00f3 por el camino.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>En este domingo, creo que es lindo detenernos tranquilos en esta escena tan maravillosa de la Palabra de Dios, en la que podemos contemplar tantas cosas, tanto la actitud de Jes\u00fas como la de la multitud, la de los disc\u00edpulos y, por supuesto, la de este ciego mendigo llamado Bartimeo; un cieguito testarudo, cabeza dura, como decimos a veces, hablando cari\u00f1osamente, pedig\u00fce\u00f1o, pero con un coraz\u00f3n inmenso que nos ense\u00f1a tanto.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas iba caminando hacia Jerusal\u00e9n, iba caminando dispuesto a entregarse por todos, como lo hab\u00eda dicho el domingo pasado. Les hab\u00eda venido explicando a los disc\u00edpulos durante el camino que se iba a entregar, pero los disc\u00edpulos no entend\u00edan; se enojaban porque otros hac\u00edan el bien como ellos, se peleaban por el primer puesto, pensaban que era imposible que un rico entrara en el Reino de los Cielos; no comprend\u00edan, en el fondo. Todo esto lo meditamos los domingos anteriores.<\/em><\/p>\n<p><em>Los disc\u00edpulos y la multitud van caminando con \u00c9l sin entender mucho \u2013bastante desubicados, como decimos\u2013 y, por otro lado, est\u00e1 este ciego, el mendigo al costado del camino, en la banquina, como decimos, que rompe a gritos todos los esquemas mentales que podemos tener como freno para comprender. Estos son los personajes de Algo del Evangelio de hoy, que est\u00e1 lleno de simbolismos y ense\u00f1anzas.<\/em><\/p>\n<p><em>Empecemos por Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas se detiene porque escucha, escucha el grito; lo manda llamar y le pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 puedo hacer por t\u00ed?\u00bb, mientras todos quieren callar al pobre mendigo; Jes\u00fas escucha, llama, pregunta y salva. \u00bfPuede hacer algo mejor? \u00bfPuede haber algo tan bueno? En esta escena, como en tantas otras, nos muestra que Jes\u00fas es el \u00fanico que escucha verdaderamente entre tanta gente, el \u00fanico que nos escucha profundamente, que nos escucha a nosotros en medio de la multitud de la humanidad, que a veces nos pasan por encima en este mundo tan ego\u00edsta. \u00c9l es el \u00fanico que nos escucha no para enojarse y mandarnos a callar, sino que escucha para salvarnos y hacernos entrar en su camino, en el camino. \u00a1Qu\u00e9 linda esta imagen! Y la delicadeza de Jes\u00fas es maravillosa.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, \u00bfese es el Jes\u00fas que conocemos vos y yo? \u00bfEse es el Dios al cual le rezamos? \u00bfEs el Jes\u00fas que viene a quitarnos la ceguera, o el Jes\u00fas que no tiene nada de qu\u00e9 curarnos? \u00bfEn qu\u00e9 lugar estamos vos y yo? \u00bfEn ese lugar de los que callan al ciego, a los otros porque no dejamos que se acerquen a Jes\u00fas o con nuestras actitudes alejamos a los dem\u00e1s? \u00bfO somos ese ciego que anda pidiendo a los gritos algo del Salvador y est\u00e1 sintiendo esa experiencia linda de que \u00c9l siempre nos escucha?<\/em><\/p>\n<p><em>Mientras tanto tambi\u00e9n tenemos la otra cara: los disc\u00edpulos y la multitud no dejan que el m\u00e1s \u00abd\u00e9bil\u00bb se acerque libremente a Jes\u00fas. El ciego mendigo molesta con su presencia y con sus gritos; solo uno termina siendo intermediario, pero porque Jes\u00fas se lo pidi\u00f3. En realidad, todos los que van caminando con \u00c9l, de alg\u00fan modo, son una imagen de la Iglesia en camino, de la Iglesia que tiene que convertirse tambi\u00e9n; por eso\u2026 \u00bfqu\u00e9 Iglesia queremos? \u00bfUna Iglesia puente que deja que los dem\u00e1s crucen los r\u00edos para encontrarse con Jes\u00fas?, \u00bfo una Iglesia que pone trabas y obst\u00e1culos para que los dem\u00e1s se acerquen a \u00c9l? \u00bfO hacemos callar a los dem\u00e1s con nuestras actitudes porque nos creemos que el estar cerca de Jes\u00fas nos hace \u00abmejores\u00bb que los dem\u00e1s? \u00a1Cuidado! Cuidado porque los disc\u00edpulos ve\u00edan el camino, pero no comprend\u00edan el modo de caminar; en cambio, el mendigo, que estaba al costado del camino y termin\u00f3 abriendo los ojos para largarse a caminar con Jes\u00fas, como Jes\u00fas, finalmente es el que ve, ve profundamente.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, por \u00faltimo, vamos al ciego.<\/em><\/p>\n<p><em>El ciego Bartimeo insistente, \u00a1nos ense\u00f1a tanto! No le import\u00f3 nada; s\u00f3lo le import\u00f3 encontrarse con Jes\u00fas, ver y empezar a caminar con \u00c9l. Podr\u00edamos pensar que, si grit\u00f3 as\u00ed, es porque ya algo cre\u00eda en \u00c9l, significa que ya hab\u00eda escuchado sobre \u00c9l y sab\u00eda que si le ped\u00eda algo a este hombre \u2013al hijo de David, al Rey\u2013, iba a ser curado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Cuidado!, a veces los \u00abdescartados\u00bb al borde del camino, los que est\u00e1n descartados de nuestra sociedad, de la Iglesia incluso, los que est\u00e1n sufriendo, los supuestamente m\u00e1s \u00abpecadores\u00bb, los que pensamos que no tienen nada para dar; tienen una fe m\u00e1s pura y m\u00e1s valiente que la de los que andamos caminando \u00abcerca\u00bb de Jes\u00fas, a veces andamos casi como \u00abguardaespaldas\u00bb cuid\u00e1ndolo de que no se le acerque nadie aparentemente \u00abindigno\u00bb. Esta actitud de Bartimeo es para imitar, \u00e9l pidi\u00f3 ver y Jes\u00fas se lo concedi\u00f3. Pero el ciego no se fue a su casa, no se fue a hacer sus cosas, a descansar, sino que se puso en camino para andar con su Salvador. Toda una imagen de la vida, de la vida de fe, del que se siente curado por Jes\u00fas, que no puede hacer otra cosa que ponerse a caminar con \u00c9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando Jes\u00fas nos abre los ojos \u2013porque en definitiva eso es la fe: que se nos abran los ojos del alma\u2013, deber\u00edamos empezar a caminar junto con \u00c9l a lo largo de la vida, del camino de la vida \u2013despacito\u2013 porque \u00c9l vino a darnos esa capacidad de ver, vino a darnos la luz de la fe. \u00abTu fe te ha salvado\u00bb, le dijo; no dijo \u00abtu fe te ha curado\u00bb, sino \u00abtu fe te ha salvado\u00bb, tu fe te permite empezar a caminar, la fe nos da la luz necesaria para dar cada paso cotidiano. No pretendamos mucho m\u00e1s que eso. Sabemos d\u00f3nde terminar\u00e1, pero nos da la luz para cada d\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Dios quiera que hoy seamos como este ciego Bartimeo; que pidamos a los gritos: \u00a1Jes\u00fas que vea!, que vea algo m\u00e1s de mi vida, que te vea presente en mi familia, en mi trabajo, en mis amigos, que te vea, que te vea, as\u00ed me pongo a caminar junto con Vos y tantos hermanos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jes\u00fas sal\u00eda de Jeric\u00f3, acompa\u00f1ado de sus disc\u00edpulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jes\u00fas, el Nazareno, se puso a gritar: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, Hijo de David, ten piedad de m\u00ed!\u00bb Muchos lo reprend\u00edan para que se callara, pero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5014,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-5013","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5013","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5013"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5013\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5018,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5013\/revisions\/5018"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5014"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}