{"id":5077,"date":"2024-11-08T00:00:16","date_gmt":"2024-11-08T03:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5077"},"modified":"2024-11-07T08:07:42","modified_gmt":"2024-11-07T11:07:42","slug":"xxxi-viernes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxi-viernes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXXI Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5077-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/08noviembre-audio-XXXI-ViernesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/08noviembre-audio-XXXI-ViernesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/08noviembre-audio-XXXI-ViernesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/08noviembre-audio-XXXI-ViernesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dec\u00eda a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>&#8220;Hab\u00eda un hombre rico que ten\u00eda un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llam\u00f3 y le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administraci\u00f3n, porque ya no ocupar\u00e1s m\u00e1s ese puesto\u201d.<\/p>\n<p>El administrador pens\u00f3 entonces: \u201c\u00bfQu\u00e9 voy a hacer ahora que mi se\u00f1or me quita el cargo? \u00bfCavar? No tengo fuerzas. \u00bfPedir limosna? Me da verg\u00fcenza\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Ya s\u00e9 lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!&#8217;.<\/p>\n<p>Llam\u00f3 uno por uno a los deudores de su se\u00f1or y pregunt\u00f3 al primero: \u201c\u00bfCu\u00e1nto debes a mi se\u00f1or?\u201d. \u201cVeinte barriles de aceite&#8217;, le respondi\u00f3. El administrador le dijo: &#8216;Toma tu recibo, si\u00e9ntate en seguida, y anota diez\u201d. Despu\u00e9s pregunt\u00f3 a otro: \u201cY t\u00fa, \u00bfcu\u00e1nto debes?&#8217;. &#8216;Cuatrocientos quintales de trigo\u201d, le respondi\u00f3. El administrador le dijo: \u201cToma tu recibo y anota trescientos\u201d.<\/p>\n<p>Y el se\u00f1or alab\u00f3 a este administrador deshonesto, por haber obrado tan h\u00e1bilmente. Porque los hijos de este mundo son m\u00e1s astutos en su trato con los dem\u00e1s que los hijos de la luz.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Dec\u00edamos ayer, con respecto a la respuesta de Jes\u00fas y la del escriba, que ambas nos ayudaban a comprender mejor lo que deber\u00eda ser inseparable para nosotros, pero que en definitiva muchas veces separamos, el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo. Es por eso que san Pablo dir\u00e1: \u00abAmar es cumplir la ley entera\u00bb, y eso quiere decir que cualquiera que se precie de ser hijo de Dios y hermano de todos, no tiene otro camino para vivir su fe que no sea por medio del amor, a Dios y a todos los hijos de Dios. Los jud\u00edos de ese entonces estaban un poco \u00abmareados\u00bb de tantas leyes, que m\u00e1s que adornar el mandamiento principal, terminaron por ahogarlo. El que ama, el que busca el bien de sus hermanos, en cada detalle, a cada instante, ese es el que ama a Dios, porque ama su creatura m\u00e1s perfecta. El que ama a Dios, desea amar a sus hermanos, porque los considera dignos de su amor, ya que son amados por el Padre de la misma manera que \u00e9l es amado. Es por eso que, como bien dijo el escriba, vivir as\u00ed vale m\u00e1s que cualquier sacrificio y holocausto, haciendo referencia al modo de dar culto que ten\u00edan los jud\u00edos, ofreciendo las primicias y animales para agradar a Dios. Nuestra entrega a nuestro Padre no deber\u00edan ser cosas, sino nuestro coraz\u00f3n, nuestro amor al pr\u00f3jimo, eso vale m\u00e1s que cualquier cosa que podamos ofrecerle, aunque por supuesto cuando le entregamos el coraz\u00f3n, tambi\u00e9n le ofrecemos nuestros bienes.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Con respecto a Algo del Evangelio de hoy, evidentemente Jes\u00fas no puede alabar la deshonestidad; dir\u00edamos en lenguaje popular: la viveza, el ser ventajero, el sacar provecho de cosas que no son nuestras, o sea, el pensar que el fin justifica los medios.<\/em><\/p>\n<p><em>Muchas veces nosotros hacemos eso, pensamos que si queremos hacer algo bueno o tenemos un buen fin; entonces, si eso es bueno, vale todo para conseguirlo, y eso no es as\u00ed, por favor nunca hay que hacerlo; dir\u00edamos en Argentina: es una argentineada, es una \u00abavivada\u00bb, y de esas cosas ya estamos bastante cansados.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, Jes\u00fas en realidad al contar esta par\u00e1bola lo que alaba en realidad es la astucia, la \u00abhabilidad\u00bb de este hombre para pensar en lo que se ven\u00eda \u2013en su vida futura\u2013, o sea, alaba la previsi\u00f3n que tiene, sabiendo que se iba a quedar sin trabajo. Y nos dice Jes\u00fas que \u00ablos hijos del mundo son m\u00e1s astutos que los hijos de la luz\u00bb; o sea, los que piensan solamente en este mundo, en c\u00f3mo subsistir ma\u00f1ana, en lo material, son m\u00e1s previsores a veces que nosotros que estamos pensando supuestamente en el mundo futuro, en la patria del cielo, los hijos de la luz.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces \u00e9l quiere que pongamos la fuerza, astucia y coraz\u00f3n para ganarnos un lugar, de alg\u00fan modo, en la casa del cielo, para aprender a recibir ese don que Dios quiere darnos, como a veces tambi\u00e9n lo ponemos para ganarnos un puesto o algo en este mundo. Y para esto es bueno pensar en una idea de fondo de la par\u00e1bola: nosotros somos \u00abadministradores\u00bb de los bienes de Dios, nada traemos al mundo y nada podemos llevarnos de \u00e9l \u2013dice tambi\u00e9n la Palabra de Dios\u2013, las cosas son nuestras, pero en realidad no son nuestras; tenemos riquezas materiales y espirituales que tenemos que aprender a administrar para el bien de los dem\u00e1s, especialmente para los m\u00e1s necesitados, para los m\u00e1s pobres.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos nosotros, los que tenemos alguna riqueza espiritual o material, debemos abrir nuestro coraz\u00f3n a los que m\u00e1s necesitan. Si somos generosos con lo ajeno \u2013porque en definitiva nada es nuestro porque lo recibimos de Dios\u2013, alg\u00fan d\u00eda tendremos lo propio en el cielo. En cambio, si nos guardamos lo que no es nuestro, nos ser\u00e1 quitado cuando partamos de este mundo y nada recibiremos de Dios, y mucho menos de los que no supe ayudar.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando una pareja se casa \u2013por ah\u00ed sos casado por Iglesia y te acordar\u00e1s\u2013 en la bendici\u00f3n final, antes de la despedida, el sacerdote puede decir estas palabras: \u00abQue en el mundo sean testigos del amor de Dios y que los pobres y afligidos sean objeto de la bondad de ustedes, para que ellos los reciban un d\u00eda en las mansiones eternas de Dios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Esto es lo que se pide para los que se casan; y es \u2013creo yo\u2013 la idea de fondo de esta par\u00e1bola hecha oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 que hoy se haga vida, en tu vida y en la m\u00eda, pero cu\u00e1nto nos falta a veces a los cat\u00f3licos, en general, tomar conciencia y decidirnos de una vez por todas a ser generosos con la cantidad de bienes acumulados que tenemos, que no son nuestros y que no nos llevaremos el d\u00eda de nuestra muerte. Qu\u00e9 af\u00e1n a veces de prevenir tanto en todo lo material, el futuro m\u00edo, el de mis hijos, esto, lo otro, y la vida se nos va pasando por ah\u00ed. Para pensar un poco&#8230;. para rezar un poco. Hoy seamos astutos con alg\u00fan pobre, con alg\u00fan necesitado, para que cuando lleguemos al cielo, ellos nos est\u00e9n preparando un lugar.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dec\u00eda a sus disc\u00edpulos: &#8220;Hab\u00eda un hombre rico que ten\u00eda un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llam\u00f3 y le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administraci\u00f3n, porque ya no ocupar\u00e1s m\u00e1s ese puesto\u201d. 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