{"id":5098,"date":"2024-11-12T00:00:03","date_gmt":"2024-11-12T03:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5098"},"modified":"2024-11-11T17:51:50","modified_gmt":"2024-11-11T20:51:50","slug":"xxxii-martes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxii-martes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXXII Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5098-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/12noviembre-audio-XXXII-MartesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/12noviembre-audio-XXXII-MartesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/12noviembre-audio-XXXII-MartesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/12noviembre-audio-XXXII-MartesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>El Se\u00f1or dijo:<\/p>\n<p>\u00abSupongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, \u00bfacaso le dir\u00e1: &#8220;Ven pronto y si\u00e9ntate a la mesa&#8221;? \u00bfNo le dir\u00e1 m\u00e1s bien: &#8220;Prep\u00e1rame la cena y rec\u00f3gete la t\u00fanica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y t\u00fa comer\u00e1s y beber\u00e1s despu\u00e9s&#8221;? \u00bfDeber\u00e1 mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mand\u00f3?<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: &#8220;Somos simples servidores, no hemos hecho m\u00e1s que cumplir con nuestro deber.&#8221;\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Retomemos algunas de las palabras que cit\u00e1bamos ayer del Papa Francisco sobre nuestra oraci\u00f3n cotidiana con la Palabra de Dios.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Dec\u00eda as\u00ed Francisco: \u00abA veces \u00c9l no habla; yo no siento nada s\u00f3lo vac\u00edo, vac\u00edo, vac\u00edo&#8230;\u00bb. \u00bfCu\u00e1ntas veces experimentaste esto en la oraci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1ntas veces lo experimentamos todos en esta relaci\u00f3n de amor que es el tratar de rezar d\u00eda a d\u00eda?<\/em><\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n se puede parecer a un mon\u00f3logo, no solo porque por ah\u00ed nosotros somos los que hablamos siempre y no dejamos espacio a Dios (eso en realidad es culpa nuestra porque no sabemos callar, podemos ser como loros en la oraci\u00f3n), sino tambi\u00e9n porque a veces \u00c9l parece que no habla.<\/em><\/p>\n<p><em>Y qu\u00e9 dura se hace la oraci\u00f3n cuando Dios no habla, se vuelve \u00e1rida, dif\u00edcil, muy luchada. Pero hay que estar tranquilos, es como parte de este \u00abjuego de atracci\u00f3n\u00bb de Dios para con nosotros, para llevarnos hacia \u00c9l. Dios calla para que tambi\u00e9n nosotros aprendamos a callar un poco, los di\u00e1logos no se hacen s\u00f3lo de palabras, sino tambi\u00e9n con gestos, con silencios&#8230; \u00bfCu\u00e1ntas veces te quedaste callado frente a alguien solo para decirle algo? \u00bfCu\u00e1ntas veces un silencio pudo m\u00e1s que mil palabras?<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso no nos angustiemos si en la oraci\u00f3n Dios calla y no sentimos nada; la oraci\u00f3n no es solo un sentimiento, no es buscar un sentimiento, sino fundamentalmente es un acto de fe, un acto de confianza profundo, en el que Dios est\u00e1 a pesar de todo y a pesar del silencio.<\/em><\/p>\n<p><em>Si hoy Dios en tu oraci\u00f3n calla, trat\u00e1 de callarte un poco primero, porque por ah\u00ed no est\u00e1s escuchando lo suficiente, porque por ah\u00ed no par\u00e1s de hablar; y por ah\u00ed Dios call\u00f3 tambi\u00e9n para que aprendas a callar y a escuchar. La oraci\u00f3n es una escuela de silencio y escucha. Hagamos hoy la prueba tambi\u00e9n nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>De Algo del Evangelio de hoy, empecemos por el final para entender el principio. Jes\u00fas dice: \u00abUstedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: \u201cSomos simples servidores, no hemos hecho m\u00e1s que cumplir con nuestro deber\u201d\u00bb. Esto es lo que deber\u00edamos aprender a decir cada d\u00eda al terminar nuestras actividades: tus tareas de madre \u2013por ejemplo\u2013, de padre, tus tareas de ama de casa, o tu tarea de hombre de la casa que ten\u00e9s que estar todo el d\u00eda afuera lidiando con todas las cosas de este mundo para poder llevar el pan de cada d\u00eda, con tu estudio si te est\u00e1s preparando para ser profesional, con tu trabajo que te est\u00e1 ayudando a ser m\u00e1s responsable, en definitiva, con todo lo que toque hacer; hoy a la noche digamos todos estas palabras: \u00abSoy un simple servidor, estoy haciendo lo que me toca, lo que me corresponde, incluso lo que yo mismo eleg\u00ed. En definitiva, lo que tengo que hacer para ser lo que soy: un hijo de Dios, un servidor de Dios en este mundo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Qu\u00e9 lindo ser\u00eda tener esta conciencia todos los d\u00edas; un verdadero equilibrio entre sentirse hijo y al mismo tiempo part\u00edcipe de las responsabilidades.<\/em><\/p>\n<p><em>Hijo de Dios, pero no hijo caprichoso; hijo que asume lo que le toca o lo que eligi\u00f3 y no reclama nada ni le echa la culpa a nadie, sino un hijo que hace las cosas sinti\u00e9ndose amado y por eso no busca la \u00abpalmada\u00bb en el hombro que lo haga sentir bien, sino que se sabe siempre amado y por eso se siente bien.<\/em><\/p>\n<p><em>La suposici\u00f3n de Jes\u00fas de hoy \u2013esta situaci\u00f3n que plantea\u2013 no va en contra de saber ser agradecido con los que est\u00e1n a nuestro cargo cuando hacen las cosas bien, no, eso por favor no dejes nunca de hacerlo; sino que Jes\u00fas advierte el peligro de creerse y adue\u00f1arse de algo que no nos corresponde.<\/em><\/p>\n<p><em>Dios no quiere que nos adue\u00f1emos del m\u00e9rito de una acci\u00f3n, o sea que mientras vivimos es nuestro deber trabajar siempre. No hay que creerse m\u00e1s de lo que somos: hijos de Dios. Amados por Dios, pero hijos, hijos que se deben a su Padre; esa es la convicci\u00f3n con la que debemos vivir. Y por eso pienso que algunas preguntas nos pueden ayudar para que pensemos: \u00bfCu\u00e1ndo hacemos las cosas buscando el reconocimiento, en el fondo por qu\u00e9 o por qui\u00e9n lo estamos haciendo? Cuando nos quejamos porque no nos agradecen, \u00bfno ser\u00e1 que perdimos la alegr\u00eda de encontrar paz por el solo hecho de hacerlas? \u00bfNo ser\u00e1 que nos estamos adue\u00f1ando de los dones que Dios nos dio? Adem\u00e1s, si nos ponemos a pensar seria y objetivamente: \u00bfno podr\u00eda haber hecho todo mucho mejor de lo que lo hice?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, que nos quede hoy esta frase: \u00absomos simples servidores\u00bb y tenemos que reconocer que muchas veces somos servidores mediocres, pero a pesar de todo recibimos el aliento de vida de cada d\u00eda para seguir adelante.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Se\u00f1or dijo: \u00abSupongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, \u00bfacaso le dir\u00e1: &#8220;Ven pronto y si\u00e9ntate a la mesa&#8221;? \u00bfNo le dir\u00e1 m\u00e1s bien: &#8220;Prep\u00e1rame la cena y rec\u00f3gete la t\u00fanica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y t\u00fa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5099,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5098","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5098","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5098"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5098\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5103,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5098\/revisions\/5103"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5099"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5098"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5098"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5098"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}