{"id":5109,"date":"2024-11-14T00:00:11","date_gmt":"2024-11-14T03:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5109"},"modified":"2024-11-13T11:24:51","modified_gmt":"2024-11-13T14:24:51","slug":"xxxii-jueves-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxii-jueves-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXXII Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5109-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/14noviembre-audio-XXXII-JuevesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/14noviembre-audio-XXXII-JuevesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/14noviembre-audio-XXXII-JuevesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/14noviembre-audio-XXXII-JuevesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Los fariseos le preguntaron cu\u00e1ndo llegar\u00e1 el Reino de Dios. El les respondi\u00f3: \u00abEl Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podr\u00e1 decir: &#8220;Est\u00e1 aqu\u00ed&#8221; o &#8220;Est\u00e1 all\u00ed.&#8221; Porque el Reino de Dios est\u00e1 entre ustedes.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas dijo despu\u00e9s a sus disc\u00edpulos: \u00abVendr\u00e1 el tiempo en que ustedes desear\u00e1n ver uno solo de los d\u00edas del Hijo del hombre y no lo ver\u00e1n. Les dir\u00e1n: &#8220;Est\u00e1 aqu\u00ed&#8221; o &#8220;Est\u00e1 all\u00ed&#8221;, pero no corran a buscarlo. Como el rel\u00e1mpago brilla de un extremo al otro del cielo, as\u00ed ser\u00e1 el Hijo del hombre cuando llegue su d\u00eda.<\/p>\n<p>Pero antes tendr\u00e1 que sufrir mucho y ser\u00e1 rechazado por esta generaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La generosidad no solo nos abre el coraz\u00f3n a los dem\u00e1s, sino que nos abre al coraz\u00f3n de Dios, que siempre es generoso y para dar no mide tanto qui\u00e9n se lo merece y qui\u00e9n no. En realidad, esas generosidades, la que es para los dem\u00e1s y la de Dios para con nosotros, van de la mano, porque no se puede amar a Dios, a quien no se ve, si no amamos a los que vemos d\u00eda a d\u00eda, si no nos compadecemos de la carencia ajena. Muchas veces no queremos dar porque prejuzgamos lo que los otros har\u00e1n con nuestra limosna, con nuestra ayuda, justificando inconscientemente nuestra mezquindad. \u00abSi le doy, no s\u00e9 qu\u00e9 har\u00e1 con ese dinero, mejor no darle\u00bb, se escucha decir. Es verdad que debemos discernir muchas veces en qu\u00e9 momento dar, a qui\u00e9n darle, a qu\u00e9 instituci\u00f3n, buscando que se use bien lo que damos, pero tambi\u00e9n es verdad que no podemos vivir \u00abcontrol\u00e1ndolo\u00bb todo, no podemos seguir, por decirlo as\u00ed, la cadena de nuestro dar, y que a veces debemos conformarnos con nuestro simple acto de dar, con amor, y dejarle lo dem\u00e1s a nuestro buen Dios.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Dec\u00eda que la generosidad nos abre al coraz\u00f3n de Dios, porque cuando damos en serio y no de lo que nos sobra, inmediatamente vamos a experimentar que la providencia divina se har\u00e1 presente de alguna manera en nosotros, en nuestro entorno. Cuando damos algo de nosotros, cuando nos quedamos sin algo de lo que cre\u00edamos necesario, para socorrer una necesidad ajena, somos nosotros los que actuamos de \u00abprovidencia divina\u00bb para los dem\u00e1s, somos presencia del amor de Dios para los otros y, de alguna manera, nos aseguraremos que, nos pase lo mismo, pero al rev\u00e9s. \u00ab\u00bfC\u00f3mo hacemos para sentirnos amados por Dios?\u00bb, me pregunt\u00f3 alguien una vez. \u00bfEs una gracia? S\u00ed, es una gracia que debemos pedir, pero es una gracia que debemos buscar y aceptar humanamente, a trav\u00e9s de otros, por mediaciones humanas. Tanto para hacer sentir a los otros el ser amados como para sentirnos amados nosotros por Dios, no existe otro camino que el amor humano, la mediaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Por eso no es solo una gracia que debemos pedir que \u00abcaiga m\u00e1gicamente del cielo\u00bb al coraz\u00f3n, sino que es algo que debemos buscar dentro de nosotros, amando tambi\u00e9n, y experimentarlo en los amores humanos que Dios nos presenta en cada situaci\u00f3n cotidiana. La generosidad es una oportunidad para experimentar el amor de Dios, por eso la viuda del Evangelio del domingo fue generosa, seguramente porque se sab\u00eda amada por Dios, porque hab\u00eda experimentado el amor de Dios Padre a trav\u00e9s de otros que hab\u00edan sido generosos con ella. Nosotros podemos hacer lo mismo, para hacer que otros se sientan amados, para dejar que otros nos amen como Dios nos ama.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy Jes\u00fas nos deja una ense\u00f1anza profunda que muchas veces dejamos de lado. El Reino de Dios ya est\u00e1. No solo hay que esperarlo, no solo hay que saberlo esperar, sino que hay que saber mirar el hoy, el ahora. Solo podr\u00e1 percibir su llegada cuando venga el final de los tiempos, aquel que supo encontrarlo ahora, entre nosotros; aquel que est\u00e1 atento siempre y empieza a darse cuenta de que el Reino de Dios no est\u00e1 all\u00e1 o m\u00e1s all\u00e1, sino que est\u00e1 ac\u00e1, ahora, entre nosotros. Por ejemplo, mientras hacemos el esfuerzo en este momento por escuchar la Palabra de Dios y ella penetra en nuestra alma y nos enciende, nos consuela, nos anima; ahora, mientras est\u00e1s viajando y est\u00e1s de alg\u00fan modo rezando interiormente, buscando ver un mundo distinto, ayudar; mientras est\u00e1s viendo alguien necesitado y ten\u00e9s ganas de acercarte a socorrerlo, y lo hac\u00e9s; mientras llev\u00e1s a tus hijos al colegio o la escuela sabiendo que est\u00e1s haciendo todo lo posible para que est\u00e9n bien; mientras entr\u00e1s a trabajar y ten\u00e9s la oportunidad de arrancarle una sonrisa a alguien con tu amor, a pesar de tantos malos humores. Miles de manera de hacer presente el Reino de Dios, que en realidad est\u00e1 dentro nuestro y anda empujando para salir y hacerse presente. Porque, en definitiva, el Reinado de Dios est\u00e1 cuando hay un Rey y alguien que se deja llamar, que escucha y ama.<\/em><\/p>\n<p><em>Dios reina cuando alguien lo deja reinar, y ese alguien tenemos que ser vos y yo en este momento, no esperar que aparezca de golpe, como por arte de magia. Todo un desaf\u00edo, toda una oportunidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Dice Jes\u00fas que \u00abel Reino no vendr\u00e1 ostensiblemente\u00bb, no vendr\u00e1 espectacularmente, no vendr\u00e1 a lo grande, como le gusta al mundo. No esperemos la llegada del Reino como en las pel\u00edculas, no lo esperemos con fuegos artificiales. Esa aclaraci\u00f3n de Jes\u00fas vale tanto para la venida definitiva de su Reinado (lo que a veces se llama tambi\u00e9n con miedo el fin del mundo, pero que para nosotros ser\u00e1 el inicio de la Vida con may\u00fascula) como para la experiencia de Reino que tenemos cada d\u00eda, que podemos tener. El que busca encontrar a Dios y su Reinado en lo ostensible, mejor que se dedique a otra cosa porque le va a ir muy mal, se frustrar\u00e1 muy r\u00e1pido. As\u00ed como Jes\u00fas pas\u00f3 casi desapercibido en este mundo e incluso cuando resucit\u00f3 solo se dej\u00f3 ver por algunos, de la misma manera Jes\u00fas hoy est\u00e1, pero cuesta verlo si pretendemos verlo a nuestro modo. Est\u00e1 siempre, pero no ostensiblemente. Est\u00e1 en la Eucarist\u00eda, en cada sagrario y en cada misa, est\u00e1 en cada uno de nosotros y especialmente en los m\u00e1s apartados y en los m\u00e1s pobres. Est\u00e1, pero no corramos a buscarlo al modo de este mundo, mejor frenemos y aprendamos a encontrarlo en nuestro coraz\u00f3n y en los que nos rodean.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los fariseos le preguntaron cu\u00e1ndo llegar\u00e1 el Reino de Dios. 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