{"id":5140,"date":"2024-11-20T00:00:59","date_gmt":"2024-11-20T03:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5140"},"modified":"2024-11-19T07:34:02","modified_gmt":"2024-11-19T10:34:02","slug":"xxxiii-miercoles-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxiii-miercoles-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXXIII Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5140-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/20noviembre-audio-XXXIII-MiercolesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/20noviembre-audio-XXXIII-MiercolesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/20noviembre-audio-XXXIII-MiercolesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/20noviembre-audio-XXXIII-MiercolesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo una par\u00e1bola, porque estaba cerca de Jerusal\u00e9n y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.<\/p>\n<p>El les dijo: \u00abUn hombre de familia noble fue a un pa\u00eds lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llam\u00f3 a diez de sus servidores y les entreg\u00f3 cien monedas de plata a cada uno, dici\u00e9ndoles: &#8220;H\u00e1ganlas producir hasta que yo vuelva.&#8221; Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detr\u00e1s de \u00e9l una embajada encargada de decir &#8220;No queremos que este sea nuestro rey.&#8221;<\/p>\n<p>Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes hab\u00eda dado el dinero, para saber lo que hab\u00eda ganado cada uno. El primero se present\u00f3 y le dijo: &#8220;Se\u00f1or, tus cien monedas de plata han producido diez veces m\u00e1s.&#8221; &#8220;Est\u00e1 bien, buen servidor, le respondi\u00f3, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades.&#8221;<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el segundo y le dijo: &#8220;Se\u00f1or, tus cien monedas de plata han producido cinco veces m\u00e1s.&#8221; A \u00e9l tambi\u00e9n le dijo: &#8220;T\u00fa estar\u00e1s al frente de cinco ciudades.&#8221;<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el otro y le dijo: &#8220;Se\u00f1or, aqu\u00ed tienes tus cien monedas de plata, que guard\u00e9 envueltas en un pa\u00f1uelo. Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado.&#8221; \u00c9l le respondi\u00f3: &#8220;Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sab\u00edas que soy un hombre exigente, que quiero percibir lo que no deposit\u00e9 y cosechar lo que no sembr\u00e9, \u00bfpor qu\u00e9 no entregaste mi dinero en pr\u00e9stamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses.&#8221;<\/p>\n<p>Y dijo a los que estaban all\u00ed: &#8220;Qu\u00edtenle las cien monedas y d\u00e9nselas al que tiene diez veces m\u00e1s.&#8221; &#8220;\u00a1Pero, se\u00f1or, le respondieron, ya tiene mil!&#8221;<\/p>\n<p>Les aseguro que al que tiene, se le dar\u00e1; pero al que no tiene, se le quitar\u00e1 a\u00fan lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tr\u00e1iganlos aqu\u00ed y m\u00e1tenlos en mi presencia.\u00bb Despu\u00e9s de haber dicho esto, Jes\u00fas sigui\u00f3 adelante, subiendo a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La \u00fanica gran certeza que tenemos, nos guste m\u00e1s o menos, es que tarde o temprano nos tocar\u00e1 partir de este mundo, esa es una evidencia que nadie puede negar. Algunos querr\u00e1n negarla o evitarla de mil formas, maquillarla como queriendo tapar el sol con la mano, pero es imposible, todos moriremos. Creyentes y no creyentes estamos expuestos al paso del tiempo y a la vulnerabilidad de la mortalidad.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Escuch\u00e9 hace poco un jugador de f\u00fatbol que pudo salir del infierno de las drogas, y haciendo alusi\u00f3n a algunos que se les sube la \u00abfama\u00bb a la cabeza, aunque sin hacer referencia a la fe, dijo algo as\u00ed: \u00abCuando nos morimos, nos come el mismo gusano, eh; al de los Rolling Stones, a m\u00ed y al que vive en la villa. Por ah\u00ed tardan un poquito m\u00e1s si ten\u00e9s un cajoncito m\u00e1s bueno. Pero te come igual\u00bb. Bastante crudo, pero es as\u00ed. No deber\u00edamos temer al hablar del fin de nuestra vida, al hablar del fin del mundo, no deber\u00edamos temerle tanto a la muerte, o incluso deber\u00edamos llamarle, simplemente, nuestro paso, nuestra pascua a la eternidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Con respecto a Algo del Evangelio de hoy, ante la ansiedad de la gente que segu\u00eda a Jes\u00fas mientras pensaba que en cualquier momento iba a llegar el Reino de Dios, Jes\u00fas les cuenta esta par\u00e1bola, nos cuenta esta par\u00e1bola. Si en esa \u00e9poca la gente esperaba ansiosa que de una vez por todas se manifieste el poder de Dios para siempre, para acabar con el mal, hoy podr\u00edamos decir que parece todo lo contrario. A veces vivimos o hay gente que vive como anestesiada o adormecida con lo que tenemos que hacer, con lo que tenemos que alcanzar y vamos andando como si esta vida terrena fuera eterna. Lo lindo y definitivo parece estar ac\u00e1, plantean algunos, pocos piensan en la Vida eterna. \u00a1\u00a1Qu\u00e9 ingenuidad!! Muchas veces tenemos que vivir un gran dolor para darnos cuenta de que todo puede terminarse en cualquier momento. Buscamos acomodarnos tanto en cada cosa que hacemos, que sin darnos cuenta vamos como armando o intentando armar nuestro peque\u00f1o para\u00edso en la tierra. Por eso esta par\u00e1bola sirve tanto para un lado como para el otro, para los que desean que Dios act\u00fae lo antes posible evit\u00e1ndoles as\u00ed el trabajo serio en la tierra, como para los que piensan que ac\u00e1 en la tierra est\u00e1 todo muy bueno y no se les ocurre producir frutos de amor para algo mejor que est\u00e1 por venir, parece como que no vale tanto la pena. Sea del lado en que estemos o en la situaci\u00f3n en que pensemos que es mejor, viene bien pensarlo y evaluarse un poco para ver qu\u00e9 estamos haciendo o qu\u00e9 estamos esperando para empezar a producir frutos en esta vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Hay algo que queda muy claro hoy. Un sacerdote me lo dec\u00eda as\u00ed, un sacerdote amigo: \u00abA Jes\u00fas le cae mal que enterremos las monedas. A Jes\u00fas le molesta mucho que guardemos nuestras monedas en un pa\u00f1uelo\u00bb. Toda una forma de vivir. Guardar en un pa\u00f1uelo, esconder lo regalado, juzgar a Dios como exigente e injusto, tenerle miedo a Dios Padre que nos regal\u00f3 todo y que no nos pide otra cosa que hacer crecer lo que \u00e9l nos dio. A veces tenemos miedo, y eso nos paraliza, pero \u00bfmiedo a qu\u00e9? \u00bfMiedo a Dios? Si le tenemos miedo a Dios, en realidad lo que tenemos que pensar justamente es que ese, ese no es Dios, esa es nuestra imagen de Dios, nuestra idea de Dios. Una idea bastante pobre que Jes\u00fas vino a transformar para que no andemos como paralizados en esta vida, para que por lo menos tengamos dos dedos de frente para \u00abponer las monedas a pr\u00e9stamo\u00bb y recibir algunos intereses. \u00c9l no nos pide m\u00e1s de lo que podamos dar. Uno podr\u00e1 producir diez veces m\u00e1s, el otro cinco, el otro nada. Dios no se va a enojar tanto por la cantidad, cada uno dar\u00e1 lo que pueda dar, pero todos podemos dar algo de nuestra vida. Vidas que vuelven vac\u00edas, finalmente quedar\u00e1n vac\u00edas.<\/em><\/p>\n<p><em>Pensemos en qu\u00e9 andamos invirtiendo nuestro tiempo, nuestra vida, en qu\u00e9 andamos gastando los bienes que Dios nos dio; no vaya a ser que cuando nos presentemos a \u00e9l, no tengamos otra cosa que lo mismo que nos dio. Ser\u00eda muy triste.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo una par\u00e1bola, porque estaba cerca de Jerusal\u00e9n y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. El les dijo: \u00abUn hombre de familia noble fue a un pa\u00eds lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llam\u00f3 a diez de sus servidores y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5141,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5140","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5140"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5140\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5144,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5140\/revisions\/5144"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5141"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}