{"id":5145,"date":"2024-11-21T00:00:05","date_gmt":"2024-11-21T03:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5145"},"modified":"2024-11-20T20:19:22","modified_gmt":"2024-11-20T23:19:22","slug":"xxxiii-jueves-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxiii-jueves-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXXIII Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5145-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/21noviembre-audio-XXXIII-JuevesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/21noviembre-audio-XXXIII-JuevesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/21noviembre-audio-XXXIII-JuevesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/21noviembre-audio-XXXIII-JuevesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, diciendo: \u00ab\u00a1Si t\u00fa tambi\u00e9n hubieras comprendido en este d\u00eda el mensaje de paz! Pero ahora est\u00e1 oculto a tus ojos.<\/p>\n<p>Vendr\u00e1n d\u00edas desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercar\u00e1n con empalizadas, te sitiar\u00e1n y te atacar\u00e1n por todas partes. Te arrasar\u00e1n junto con tus hijos, que est\u00e1n dentro de ti, y no dejar\u00e1n en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>M\u00e1s all\u00e1 de que no sabemos el d\u00eda ni la hora del final de los tiempos y de nuestras intrigas, a veces, y deseos de saber m\u00e1s de la cuenta y de todas estas cuestiones, lo lindo de las palabras de Jes\u00fas del domingo es el hecho de que hay algo que \u00abno pasar\u00e1 jam\u00e1s\u00bb; todo pasar\u00e1, dijo Jes\u00fas, pero \u00absus palabras no\u00bb. As\u00ed lo dec\u00eda: \u00abCielo y tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 gratificante es escuchar esta linda noticia! \u00abCambia, todo cambia\u00bb, dice una canci\u00f3n muy conocida por estas tierras, pero la Palabra de Dios hacia nosotros no cambia, permanece para siempre y permanecer\u00e1 para siempre, y eso es lo que nos deber\u00eda dar seguridad y paz. Que sus palabras no cambien, es sin\u00f3nimo de alg\u00fan modo de que su amor no cambia, su amor permanece fiel siempre en nosotros y entre nosotros. Hoy m\u00e1s que nunca, o por lo menos m\u00e1s que antes, todo cambia, y adem\u00e1s cambia a pasos insospechados comparando con tiempos antiguos. Al pensamiento actual le encanta jactarse de que todo cambie y pregona que todo debe cambiar sin importar su esencia, porque, adem\u00e1s, eso mantiene cierto \u00abnegocio\u00bb de muchos; sin embargo, hay cosas que no deber\u00edan cambiar jam\u00e1s, pase lo que pase, y gracias a Dios hay cuestiones que no cambiar\u00e1n, y una de ellas y la m\u00e1s linda es su amor.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Con respecto a Algo del Evangelio de hoy, podr\u00edamos decir que lo que nos pasa a nosotros, esto de que no siempre nuestra interioridad se condice con nuestras manifestaciones exteriores (y al rev\u00e9s), y por eso tenemos que aprender a interpretarlas, claramente y obviamente no le pasaba a Jes\u00fas. \u00c9l es el hombre perfecto, Dios hecho hombre, pero hombre sin pecado, y por eso hombre que no padeci\u00f3 el desorden de sus pasiones. Nuestro Catecismo, obviamente bas\u00e1ndose en la Palabra de Dios, ense\u00f1a que toda la vida de Jes\u00fas nos revela al Padre, o sea nos dice, nos muestra qui\u00e9n es y c\u00f3mo es el Padre; sus palabras, sus obras, sus silencios y sus sufrimientos, su manera de ser y de hablar. Lo que Jes\u00fas dice, hace, calla, sufre nos muestra lo que el Padre dice, calla y sufre. Hoy Jes\u00fas llora por Jerusal\u00e9n, el Padre podr\u00edamos decir que tambi\u00e9n llora por sus hijos, por los de esa \u00e9poca y por la nuestra, por vos y por m\u00ed. Sin olvidarnos obviamente que hablamos con palabras humanas algo que nos trasciende y no terminamos de comprender, podr\u00edamos hoy pensar en esto, en estas preguntas. \u00bfCu\u00e1ntas veces Jes\u00fas y el Padre lloraron por nosotros, porque no terminamos de aprovechar su presencia en nuestras vidas? \u00bfCu\u00e1ntas veces vos lloraste por tus hijos, por ciertas ingratitudes de ellos para con vos? Por ah\u00ed sos uno de esos padres que sufren por sus hijos y les cuesta ver que no toman las decisiones correctas. Bueno, si nos duele eso muchas veces a nosotros, \u00bfpor qu\u00e9 no pensar que Dios tambi\u00e9n ama y sufre por sus hijos que son ingratos, los hijos de la tierra que viven olvidados de \u00e9l, o bien dicen que lo quieren, pero al final de cuentas no lo quieren tanto? \u00bfNo seremos vos y yo algunos de los que hacen sufrir un poco a Dios?<\/em><\/p>\n<p><em>Este llanto de Jes\u00fas es un sentimiento al que muchas veces no le damos tanta importancia en el Evangelio, o que pasamos de largo porque por ah\u00ed solo recordamos el llanto de Jes\u00fas al morir su amigo L\u00e1zaro o la angustia de Jes\u00fas cerca de la pasi\u00f3n. Esto nos pasa mucho con el Evangelio. Nuestra memoria es a veces un poco selectiva, como lo somos con la comida y con tantas cosas. Bueno, con la Palabra de Dios muchas veces nos puede pasar lo mismo. El plato de la Palabra est\u00e1 servido todos los d\u00edas, pero algunas veces elegimos lo que m\u00e1s nos gusta olvid\u00e1ndonos de muchas cosas m\u00e1s y separamos lo que no podemos \u00abdigerir\u00bb, por su aspecto, o porque alguna vez nos cay\u00f3 mal, o por caprichosos nada m\u00e1s. Este llanto de Jes\u00fas es un poco inc\u00f3modo. Llora por tanta gente, por la ceguera que no les permite reconocer el tiempo de Dios, su paso, la visita del Padre por sus vidas. Los disc\u00edpulos vieron llorar a Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfTe imagin\u00e1s ese momento? \u00c9l mirando la ciudad y las personas que deb\u00edan recibirlo, mientras ca\u00edan l\u00e1grimas de sus ojos que seguro mojaron el pu\u00f1o de su t\u00fanica. L\u00e1grimas de amor y por amor, l\u00e1grimas de tristeza, de desilusi\u00f3n, de impotencia, de reproche, l\u00e1grimas de Dios. S\u00ed, Dios llor\u00f3, aunque cueste decirlo y creerlo. Jes\u00fas llor\u00f3, y llor\u00f3 en serio, no fue un teatro para que creamos que ten\u00eda sentimientos, los ten\u00eda verdaderamente. Llor\u00f3 estando con nosotros y por qu\u00e9 no pensar que llora tambi\u00e9n ahora desde el cielo, por decirlo de alg\u00fan modo; llora por lo mismo, por amor.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00c9l llora cuando nosotros tambi\u00e9n tenemos los ojos tapados o nublados por tantas cosas y no podemos ver que \u00e9l nos est\u00e1 visitando continuamente. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s esperamos de Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 otras se\u00f1ales de su visita necesitamos para darnos cuenta de tanto amor? \u00bfNo seremos demasiados \u00abambiciosos\u00bb con Dios, exigi\u00e9ndole m\u00e1s de la cuenta? \u00bfNo ser\u00e1 que tenemos un Dios tan sencillo y tan bueno que a veces nos incomoda un poco y nos descoloca? Jes\u00fas llora por nosotros cada vez que elegimos hacer la nuestra. Llora por nosotros cada vez que usamos mal nuestra libertad y le damos la espalda. Jes\u00fas llor\u00f3 y llora cada vez que rechazamos su amor y caemos en el pecado. Llora porque nos ama, como cuando un padre y una madre se les estruja el coraz\u00f3n al ver que sus hijos toman caminos equivocados o desperdician sus vidas en cosas que no tienen sentido. \u00bfNo es l\u00f3gico que \u00e9l llore por nosotros? \u00bfNo es lindo, aunque duela, que a Jes\u00fas le preocupe nuestra vida y llore por amor? Aunque parezca extra\u00f1o y duela un poco, prefiero pensar que Jes\u00fas llora por vos y por m\u00ed a que no le interese lo que hacemos.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas, danos la gracia de darnos cuenta las veces que visit\u00e1s nuestros corazones y nosotros por distra\u00eddos no nos damos cuenta.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, diciendo: \u00ab\u00a1Si t\u00fa tambi\u00e9n hubieras comprendido en este d\u00eda el mensaje de paz! Pero ahora est\u00e1 oculto a tus ojos. Vendr\u00e1n d\u00edas desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercar\u00e1n con empalizadas, te sitiar\u00e1n y te atacar\u00e1n por todas partes. Te [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5146,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5145","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5145","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5145"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5145\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5149,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5145\/revisions\/5149"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5146"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5145"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5145"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5145"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}