{"id":5150,"date":"2024-11-22T00:00:11","date_gmt":"2024-11-22T03:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5150"},"modified":"2024-11-21T08:19:10","modified_gmt":"2024-11-21T11:19:10","slug":"xxxiii-viernes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxiii-viernes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXXIII Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5150-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/22noviembre-audio-XXXIII-ViernesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/22noviembre-audio-XXXIII-ViernesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/22noviembre-audio-XXXIII-ViernesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/22noviembre-audio-XXXIII-ViernesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, dici\u00e9ndoles: \u00abEst\u00e1 escrito: Mi casa ser\u00e1 una casa de oraci\u00f3n, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones.\u00bb<\/p>\n<p>Y diariamente ense\u00f1aba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los m\u00e1s importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo. Pero no sab\u00edan c\u00f3mo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Menos mal que las palabras de Jes\u00fas no pasar\u00e1n jam\u00e1s, \u00a1menos mal! No hay mejor noticia que esa. Es cierto que es lindo el cambio, que hace bien renovarse, que incluso es necesario adaptarse a que tarde o temprano muchas cosas pasen, pero, al mismo tiempo, tambi\u00e9n es cierto que necesitamos estabilidad en lo esencial, no se puede vivir sujetos a los vaivenes de los caprichos interiores, ni mucho menos a los vaivenes del mundo que no le interesa ni la verdad, ni la bondad, ni la belleza en muchos casos. Hoy, m\u00e1s que en otros tiempos, parece ser que nada es objetivo, nada es estable, todo depende de lo que cada uno sienta o piense; y por eso la \u00abnueva dictadura\u00bb es la del relativismo, el pensamiento que rechaza a la verdad en definitiva, pero que al mismo tiempo impone su pensamiento relativista, que quiere decir que no hay una verdad clara, objetiva, sino que todo depender\u00e1 finalmente de cada uno. Bueno, y as\u00ed estamos, no es necesario que te explique mucho esto, me imagino que lo experimentar\u00e1s. Por eso es refrescante saber que para Jes\u00fas esto no es as\u00ed, que hay cosas que no deben cambiar, que permanecen. Se puede y debe cambiar el modo de decirlas, la manera de transmitirlas, y es justamente lo que intentamos hacer cada d\u00eda, de alguna manera, \u00abtraducir\u00bb al lenguaje de hoy algo que se dijo hace cientos de a\u00f1os, pero que es necesario volver a decir en su esencia. Tener claro, pero bien claro esto, es fundamental para cualquier cristiano, pero especialmente para los que nos dedicamos a anunciar las palabras de Jes\u00fas que no pasar\u00e1n jam\u00e1s. Los peligros, como siempre, son el de caer en los extremos. Por un lado, el afirmarse en la rigidez de decir que el mensaje no debe cambiar su modo de decirlo y, entonces, convertirse en un mero repetidor de frases que no necesitan ser explicadas o retransmitidas. Eso no sirve. No somos \u00abloros\u00bb de Dios, que no pensamos y procesamos lo que nos ense\u00f1\u00f3, y por eso la Iglesia desde hace dos mil a\u00f1os transmite el mensaje de Jes\u00fas, que es el mismo, pero de modo nuevo en cada \u00e9poca. Y, por otro lado, el otro extremo ser\u00eda el de cambiar el n\u00facleo del mensaje por querer acomodarlo a todos los tiempos y personas, por quedar bien. Eso pasa cuando el que transmite est\u00e1 m\u00e1s preocupado por el ser aceptado o comprendido que por comprender el mensaje, y es ah\u00ed cuando se \u00ablicua\u00bb la fe, o sea, se la llena de agua, perdiendo la esencia de lo que Jes\u00fas nos dijo; eso hoy pasa mucho, se busca ser conocido, se busca ser exitoso y no fecundo. El que trasmite las palabras de Jes\u00fas cambiando el mensaje principal, es el que en el fondo se mira el ombligo y tiene miedo a ser rechazado, el que busca ser amado por lo que dice, pero no que los dem\u00e1s conozcan y se enamoren del verdadero Dios, del que nos revel\u00f3 Jes\u00fas. Eso pasa, como te dije, much\u00edsimo, m\u00e1s de lo que imaginamos y muchos cristianos caen en la tentaci\u00f3n y se sientes atra\u00eddos por transmisores del Evangelio que finalmente se miran m\u00e1s as\u00ed mismos que a Jes\u00fas.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy, vemos que nuestro Maestro siente indignaci\u00f3n al ver convertida la casa de su Padre en una casa de comercio. Ayer escuch\u00e1bamos que Jes\u00fas lloraba, hoy se indigna. \u00bfVes que Jes\u00fas siente la vida, tiene sentimientos y no los esquiva, y cuando tuvo que decir y hacer algo jug\u00e1ndose por la verdad, lo hizo? Y esto no es sentimentalismo, es realidad, es la palabra de Dios. \u00c9l sinti\u00f3 como hombre, vivi\u00f3 como hombre, sin escaparle a nada, excepto al pecado. Pasaron por su coraz\u00f3n sentimientos que lo hicieron reaccionar ante diferentes situaciones, a veces llorando, otras indignado y seguro, imagino que muchas veces riendo (aunque el Evangelio no lo dice expl\u00edcitamente). Pero su coraz\u00f3n siempre estuvo ordenado, sinti\u00f3, pero no fue esclavo de sus sentimientos, sino que sus sentimientos eran aut\u00e9nticos, mostraban perfectamente lo que su coraz\u00f3n viv\u00eda y pensaba, y, al mismo tiempo, siempre los condujo para el bien, para lo que el Padre le ped\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>No ten\u00eda el coraz\u00f3n dividido, como nos pasa a veces a nosotros, que ni sabemos por qu\u00e9 sentimos lo que sentimos, ni entendemos por qu\u00e9 muchas veces pensamos lo que pensamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Al expulsar los vendedores del templo, se enoj\u00f3 cuando se ten\u00eda que enojar y en la medida justa en la que lo ten\u00eda que hacer, pero siempre manteniendo dominio de s\u00ed mismo. A nosotros parece que nos cuesta much\u00edsimo esto, a veces nos enojamos cuando no nos tenemos que enojar o nos enojamos demasiado para lo que realmente pas\u00f3 o bien no nos enojamos cuando nos deber\u00edamos enojar. El sentimiento de enojo en s\u00ed mismo no es malo, no hay que tenerle miedo, hay que aprender a escuchar el coraz\u00f3n y a equilibrarlo. Una sacerdote amigo siempre me dice: \u00abNo mates un mosquito con un ca\u00f1\u00f3n\u00bb. Como diciendo, no gastes demasiadas energ\u00edas, ira, c\u00f3lera en cosas que en realidad no son para tanto. \u00a1Cu\u00e1nta energ\u00eda y tiempo perdido en enojos sin sentido, que en el fondo provienen de nuestro orgullo herido, de nuestra soberbia! Y al contrario, \u00a1cu\u00e1nta pasividad y pusilanimidad ante las cosas que nos deber\u00edan mover un poco el coraz\u00f3n! Esto lo dejo para que lo pensemos.<\/em><\/p>\n<p><em>En el fondo, realmente en el fondo, nos enoja lo que nos interesa y nos resbala lo que no nos interesa. Esto es obvio. Ahora, nos podr\u00edamos preguntar \u00bfno ser\u00e1 que lo que m\u00e1s nos interesa muchas veces somos nosotros mismos y por eso nos enojamos demasiado cuando en realidad deber\u00edamos relativizar un poco ciertas cosas? \u00bfNo ser\u00e1 que a veces nos importa poco el dolor de los dem\u00e1s o la defensa de la verdad, de nuestra fe y por eso dejamos que las cosas se destruyan a nuestro alrededor, y no hacemos nada? Dios nos habla por medio tambi\u00e9n de los sentimientos, nos muestra cu\u00e1n iracundos o ap\u00e1ticos estamos. Nos muestra, en realidad, por d\u00f3nde est\u00e1 nuestro coraz\u00f3n. Tenemos que aprender a leer qu\u00e9 hay detr\u00e1s de cada sentimiento o hacia d\u00f3nde nos lleva mejor dicho; y a partir de ah\u00ed, poder discernir cu\u00e1l es la voluntad de Dios. Podemos aprovechar la noche para cerrar el d\u00eda pensando qu\u00e9 sentimos y qu\u00e9 hicimos con esos sentimientos. Sentir, sentiremos siempre, lo importante es saber interpretarlos, tanto para moderarlos como para despertarlos. Podr\u00edamos decir tomando algo de la Palabra de hoy, \u00abdime qu\u00e9 te enoja y te dir\u00e9 qu\u00e9 te importa o qu\u00e9 le importa a tu coraz\u00f3n\u00bb. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu coraz\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 es lo que te indigna?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, dici\u00e9ndoles: \u00abEst\u00e1 escrito: Mi casa ser\u00e1 una casa de oraci\u00f3n, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones.\u00bb Y diariamente ense\u00f1aba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los m\u00e1s importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo. 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