{"id":5166,"date":"2024-11-25T00:00:25","date_gmt":"2024-11-25T03:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5166"},"modified":"2024-11-23T07:28:47","modified_gmt":"2024-11-23T10:28:47","slug":"xxxiv-lunes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxiv-lunes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"XXXIV Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5166-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/25noviembre-audio-XXXIV-LunesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/25noviembre-audio-XXXIV-LunesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/25noviembre-audio-XXXIV-LunesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/25noviembre-audio-XXXIV-LunesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Levantando los ojos, Jes\u00fas vio a unos ricos que pon\u00edan sus ofrendas en el tesoro del Templo. Vio tambi\u00e9n a una viuda de condici\u00f3n muy humilde, que pon\u00eda dos peque\u00f1as monedas de cobre, y dijo: \u00abLes aseguro que esta pobre viuda ha dado m\u00e1s que nadie. Porque todos los dem\u00e1s dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que ten\u00eda para vivir.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfY si frenamos hoy un poco? \u00bfY si intentamos mirar al cielo como quien quiere detener el tiempo para atesorarlo en su coraz\u00f3n? Est\u00e9s donde est\u00e9s, intent\u00e1 acompa\u00f1arme con este gesto, a todos nos har\u00e1 muy bien. Si est\u00e1s en la ciudad, busc\u00e1 entre los edificios eso que solo pudo haber hecho Dios (el cielo). Si est\u00e1s manejando, sac\u00e1 la cabeza por la ventana, tom\u00e1 un poco de aire y refresc\u00e1 tu coraz\u00f3n. Ojal\u00e1 que el d\u00eda que te toque vivir est\u00e9 despejado, sin nubes, aunque tambi\u00e9n las nubes tienen su encanto. Si est\u00e1s en una oficina, anda a una ventana, a un pasillo. Si est\u00e1s corriendo como loco por ah\u00ed, fren\u00e1 un poco, no tiene sentido correr tanto. Lo que parece que no se puede solucionar, se solucionar\u00e1, o bien tomar\u00e1 otro rumbo, distinto. Lo que parece urgente, no es para tanto, no es tan importante a veces. Al final de cuentas, lo importante, lo esencial pasa por otro lado y no tanto por lo que a veces pensamos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Retomando el Evangelio de ayer, se me ocurre decir: \u00a1Qu\u00e9 lindo es tener un rey tan bueno como el nuestro! \u00a1Qu\u00e9 privilegio! \u00a1Qu\u00e9 consolador es saber que la mansedumbre de Jes\u00fas tarde o temprano triunfar\u00e1 y nos convertir\u00e1 el coraz\u00f3n! Pero al mismo tiempo\u2026 \u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil es entender que el reinado de Cristo en nuestras vidas va tan a contramano de lo que nuestro coraz\u00f3n tantas veces pretende! Jes\u00fas ante Pilato, es la imagen m\u00e1s elocuente del modo que eligi\u00f3 para reinar en este mundo tan prepotente y a veces manipulador. Cuando digo este mundo, puede parecer que me refiero a una fuerza externa que nos ataca, puede parecer que todos los problemas son del mundo, como si fuera algo ajeno a nosotros, pero no; cuando digo \u00abeste mundo\u00bb, me refiero a la l\u00f3gica de este mundo, pero que en definitiva es culpa de lo que sale del coraz\u00f3n del hombre y no de cosas extra\u00f1as que andan por ah\u00ed dando vueltas. Recorreremos lentamente, en estos d\u00edas finales del a\u00f1o de la Iglesia, la escena del juicio de Jes\u00fas que est\u00e1 plagada de ense\u00f1anzas para todos nosotros y que nos pueden ayudar a reconocer lo que \u00e9l tambi\u00e9n quiere de nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero se me ocurre tambi\u00e9n ahora una pregunta para que reflexiones sobre esto: a vos, \u00bfqu\u00e9 te convirti\u00f3?, \u00bfqu\u00e9 te acerc\u00f3 a Jes\u00fas? Son tantas las personas que me escriben diciendo que la Palabra de Dios les cambi\u00f3 la vida. Vos por ah\u00ed sos uno de ellos, \u00bfy qu\u00e9 te cambi\u00f3? \u00bfLos gritos, la imposici\u00f3n, la condenaci\u00f3n, o el amor, la paciencia, la mansedumbre de un Dios tan bueno? Bueno, hagamos lo mismo con los dem\u00e1s. Solo la paciencia y el amor puede convertir los corazones.<\/em><\/p>\n<p><em>Muchas veces los que m\u00e1s sufren son los que m\u00e1s saben amar, o por lo menos conocen que para amar hay que entregarse, sacrificarse. Es emocionante para m\u00ed encontrar personas \u00abgolpeadas\u00bb por la vida, pero en el fondo llenas de una vitalidad particular y con una gran capacidad de amar, mayor de la que imaginamos. Porque el sufrimiento les ense\u00f1\u00f3 qu\u00e9 es lo esencial de sus vidas, les ense\u00f1\u00f3 que todo lo que les pas\u00f3 fue seguramente por falta de amor de otros y que, si ellos ahora no aman, sufrir\u00e1n mucho m\u00e1s. Y, todo lo contrario, a veces el que no sufri\u00f3 nunca, el que le esquiv\u00f3 siempre al sufrimiento o le impidieron entregarse, el que vivi\u00f3 en una cunita de oro, como se dice, el que nunca sinti\u00f3 el peso de la vida, el que parece que nunca tuvo problemas, dif\u00edcilmente pueda comprender el dolor de los otros, dif\u00edcilmente pueda amar en profundidad, aunque no es imposible. Por eso Jes\u00fas sufri\u00f3 por nosotros y eligi\u00f3 el camino de la entrega y del amor, para poder compadecerse de todos, para que ninguno sienta que Dios \u00abvino a pasarla bien\u00bb a la tierra, mientras a algunos les toca sufrir, o no se hizo cargo de nuestros sufrimientos.<\/em><\/p>\n<p><em>La viuda pobre de Algo del Evangelio de hoy, dio m\u00e1s que nadie. Es incre\u00edble la manera de \u00abcontar\u00bb de Jes\u00fas. Esa mujer dio siendo necesitada. Prefiri\u00f3 no acordarse de su hambre, de su sed, de su desnudez, de su enfermedad, de sus esclavitudes. No se mir\u00f3 a s\u00ed misma cuidando lo poco que ten\u00eda, sino que confi\u00f3. Confi\u00f3 en que dando con el coraz\u00f3n nunca ser\u00eda abandona por el Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>Esa es la l\u00f3gica del que es generoso. As\u00ed piensa el que es generoso de coraz\u00f3n, en serio. Primero piensa en el otro, y no tanto en lo que necesita \u00e9l. El generoso da sabiendo que nunca ser\u00e1 abandonado, da sabiendo que todo lo que se da se multiplica y que, as\u00ed como \u00e9l pudo ser generoso, siempre habr\u00e1 alguien generoso con \u00e9l. Esa es la din\u00e1mica del amor. Eso hizo Jes\u00fas por nosotros. Eso es lo que quiere de vos y de m\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><em>La m\u00e1s pobre dio m\u00e1s que todos los ricos. Evidentemente Jes\u00fas no sabe mucho de matem\u00e1tica, ya lo dijimos alguna vez. \u00bfC\u00f3mo es posible que alguien que dio menos en cantidad sea en realidad el que m\u00e1s dio? \u00c9l no sabe mucho, ni le interesa tanto la matem\u00e1tica de este mundo o por ah\u00ed lo que \u00e9l mide y calcula pasa por otro lado, pasa por el coraz\u00f3n. Me inclino a pensar que \u00e9l mira lo que a nosotros nos cuesta ver.<\/em><\/p>\n<p><em>Para Jes\u00fas, dar mucho no es directamente proporcional a dar con el coraz\u00f3n, a dar todo, y dar poco en cantidad puede ser compatible con dar todo. Una cosa extra\u00f1a para nuestra mentalidad que a veces todo lo calcula, todo lo mide y lo cuenta pensando que la vida del coraz\u00f3n es pura matem\u00e1tica, donde siempre 1+1 es 2. Menos mal que las cosas del Padre no son as\u00ed, sino estar\u00edamos todos bastante complicados. La vida del coraz\u00f3n no es ciencia exacta, es ciencia, pero del esp\u00edritu, va por otros carriles. Y mientras nosotros queremos encasillar y encajonar todo en c\u00e1lculos y n\u00fameros, incluso la salvaci\u00f3n, Jes\u00fas se encarga de \u00abpatear el tablero\u00bb y ense\u00f1arnos un modo nuevo de ver la realidad, de ver las cosas.<\/em><\/p>\n<p><em>S\u00e9 que si ten\u00e9s familia, no pod\u00e9s dar todo lo que ten\u00e9s. Es entendible. Pero s\u00ed es posible dar mucho m\u00e1s de lo que damos cuando alguien nos pide, as\u00ed espont\u00e1neamente, sin pensarlo tanto. S\u00ed pod\u00e9s dar todo a tus hijos, a tu mujer y a tu esposo, porque cuanto m\u00e1s lo pensamos, a veces menos damos. Probemos sacar mucho para dar una limosna, probemos quedarnos a veces con la billetera sedienta, jam\u00e1s en el fondo vamos a quedarnos sin nada. Te lo aseguro. No me digas que no podemos. No me digas que no ten\u00e9s m\u00e1s. A veces en el banco, a veces debajo de un colch\u00f3n siempre nos queda algo guardado. Hasta que no vivamos esta experiencia, no sabremos lo que es dar todo, como Jes\u00fas, como la viuda pobre y como tantos pobres de hoy que tambi\u00e9n lo hacen. En realidad\u2026 me animo a que nos preguntemos: \u00bfQui\u00e9n es m\u00e1s pobre? \u00bfEl que tiene y no da, o el que no tiene casi nada y da lo poco que tiene?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Levantando los ojos, Jes\u00fas vio a unos ricos que pon\u00edan sus ofrendas en el tesoro del Templo. Vio tambi\u00e9n a una viuda de condici\u00f3n muy humilde, que pon\u00eda dos peque\u00f1as monedas de cobre, y dijo: \u00abLes aseguro que esta pobre viuda ha dado m\u00e1s que nadie. Porque todos los dem\u00e1s dieron como ofrenda algo de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5167,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5166","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5166","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5166"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5166\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5170,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5166\/revisions\/5170"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5167"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5166"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5166"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5166"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}