{"id":5182,"date":"2024-11-28T00:00:01","date_gmt":"2024-11-28T03:00:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5182"},"modified":"2024-11-26T09:13:33","modified_gmt":"2024-11-26T12:13:33","slug":"xxxiv-jueves-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xxxiv-jueves-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XXXIV Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5182-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/28noviembre-audio-XXXIV-JuevesAnio-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/28noviembre-audio-XXXIV-JuevesAnio-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/28noviembre-audio-XXXIV-JuevesAnio-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/28noviembre-audio-XXXIV-JuevesAnio-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abCuando vean a Jerusal\u00e9n sitiada por los ej\u00e9rcitos, sepan que su ruina est\u00e1 pr\u00f3xima. Los que est\u00e9n en Judea, que se refugien en las monta\u00f1as; los que est\u00e9n dentro de la ciudad, que se alejen; y los que est\u00e9n en los campos, que no vuelvan a ella. Porque ser\u00e1n d\u00edas de escarmiento, en que todo lo que est\u00e1 escrito deber\u00e1 cumplirse.<\/p>\n<p>\u00a1Ay de las que est\u00e9n embarazadas o tengan ni\u00f1os de pecho en aquellos d\u00edas! Ser\u00e1 grande la desgracia de este pa\u00eds y la ira de Dios pesar\u00e1 sobre este pueblo. Caer\u00e1n al filo de la espada, ser\u00e1n llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusal\u00e9n ser\u00e1 pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 se\u00f1ales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos ser\u00e1n presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecer\u00e1n de miedo por lo que sobrevendr\u00e1 al mundo, porque los astros se conmover\u00e1n.<\/p>\n<p>Entonces se ver\u00e1 al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. Cuando comience a suceder esto, tengan \u00e1nimo y levanten la cabeza, porque est\u00e1 por llegarles la liberaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>El reinado de nuestro rey de reyes no tenemos que buscarlo fuera del coraz\u00f3n, no tenemos que pretender que provenga de la organizaci\u00f3n de este mundo tan contradictorio, tampoco podemos ambicionar, incluso, que lo hagan presente en la Iglesia solo aquellos que les toca ocupar un puesto especial, un lugar, aunque deban hacerlo, sino que el reinado de Jes\u00fas comienza por casa, por tu coraz\u00f3n y el m\u00edo; solo desde ah\u00ed comienza a nacer y se hace presente. Ese rey silencioso que se dej\u00f3 juzgar por los poderes injustos de este mundo, tambi\u00e9n est\u00e1 cada d\u00eda queriendo reinar por el amor en nuestros corazones, como si fueran su trono. Solo Jes\u00fas puede desterrar el ego de nuestras vidas, ese peque\u00f1o pero gran gigante que quiere ser siempre el due\u00f1o de nuestro coraz\u00f3n. Solo Jes\u00fas puede destronar a ese rey ruidoso que es nuestro propio yo, ese que siempre quiere sobresalir.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Parte de Algo del Evangelio de hoy que acabamos de escuchar, el final especialmente, ser\u00e1 el Evangelio que escucharemos el domingo que viene, que, dicho sea de paso, te recuerdo que ser\u00e1 el primer domingo de Adviento, el tiempo especial para prepararnos a la Navidad, por eso quer\u00eda aprovechar para que nos centremos en esta parte compartida y el domingo podemos continuar el comentario con lo que sigue.<\/em><\/p>\n<p><em>Claramente el texto de hoy tiene dos partes. La primera se refiere al anuncio que hace Jes\u00fas sobre el sitio y la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o setenta \u2013algo que hablamos el martes\u2013. La segunda parte tiene que ver con la necesidad de prepararse para la segunda venida de Jes\u00fas, que no tiene fecha, o mejor dicho, no la sabemos. \u00bfCu\u00e1ndo ser\u00e1?, te habr\u00e1s preguntado alguna vez. \u00bfCu\u00e1ndo ser\u00e1? se preguntan muchos. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 ese d\u00eda? Creo que ya hablamos de esto en alg\u00fan otro audio la semana pasada y me parece que lo importante en realidad pasa por otro lado, el centro Jes\u00fas lo pone en otro lado, el acento es otra cosa; no vale la pena quedarse con lo accesorio. Justamente Jes\u00fas quiere corregirnos de ese deseo desordenado, a veces insaciable, de saber lo que vendr\u00e1 y c\u00f3mo ser\u00e1. Lo que Jes\u00fas nos ense\u00f1a o nos quiere remarcar, es la actitud que tendremos que tener cuando esto pase, si nos toca vivirlo, porque, adem\u00e1s, no lo sabemos. Habla de tres cosas muy concretas: \u00e1nimo, levantar la cabeza y liberaci\u00f3n. Alcanza el tiempo para que meditemos en la primera; con las otras, podemos rezar y pensar cada uno por su cuenta.<\/em><\/p>\n<p><em>Podr\u00edamos decir que a veces Jes\u00fas parece ser bastante pretensioso, por decirlo de alguna manera. Desea mucho de nosotros con cuestiones que a nosotros, a simple vista, nos causan un poco de rechazo, o por lo menos nos cuestan demasiado. Despu\u00e9s de decir todo lo malo que puede llegar a venir, de todo lo que puede pasar, parece ir\u00f3nico que termine dici\u00e9ndonos que debemos tener \u00e1nimo. \u00bfC\u00f3mo es posible? \u00bfEs posible? Tener \u00e1nimo ante lo que pinta como desastroso, catastr\u00f3fico \u2013ya sea el fin del mundo, incluso el fin de nuestras propias vidas o la vida de un ser querido\u2013, es una actitud que solo puede tener aquel que tiene los pies bien puestos sobre la tierra, pero al mismo tiempo los ojos y el coraz\u00f3n en el cielo, simb\u00f3licamente, solo el que tiene su coraz\u00f3n anclado en la eternidad, en la vida que vendr\u00e1, pero con esperanza. Es el \u00e1nimo que proviene de la fe, solo el que cree puede pensar y sentir as\u00ed, pero no me refiero al que solo cree que Dios existe, sino el que le cree a ese Dios que existe, le cree a ese Dios que se hizo hombre, a Jes\u00fas, y como le cree a \u00e9l, sabe y tiene la certeza de que sus palabras son verdad y jam\u00e1s pueden enga\u00f1arnos. \u00bfSe entiende la diferencia entre decir que crees y creer como Dios pretende que creamos? El \u00e1nimo ante estas situaciones es, de alguna manera, un indicador de nuestra fe.<\/em><\/p>\n<p><em>Decimos que creemos, pero \u00bfnos desesperamos, perdemos la esperanza ante la muerte o ante lo que pueda pasar? Entonces nuestra fe est\u00e1 enganchada con alfileres, como se dice, nuestra fe se la puede llevar cualquier sufrimiento, cualquier dolor inevitable de nuestra vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Si ante la posibilidad del fin perdemos la esperanza, es porque nuestras certezas est\u00e1n atadas con criterios demasiados humanos. Muchos de nosotros tenemos la fe atada con alambre, y por eso tenemos que pedir siempre m\u00e1s fe, tenemos que pedir con fe mucha m\u00e1s fe de la que tenemos, aunque parezca tonto decirlo. No hay que dar por sentado que tenemos la fe suficiente como para tener ese \u00e1nimo en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles. A veces somos un poco ingenuos y decimos todos sueltos de cuerpo y convencidos: \u00abTengo fe\u00bb. Muchas veces tenemos fe hasta que llega la prueba, ah\u00ed es donde se comprueba verdaderamente la fe, donde pasa por el verdadero tamiz que a todos nos pasar\u00e1, tarde o temprano.<\/em><\/p>\n<p><em>Pidamos siempre la fe, porque es un don y una respuesta que tenemos que dar todos los d\u00edas. Hoy pidamos ese \u00e1nimo, un alma alegre para estar dispuestos y preparados a lo que venga, sabiendo que nada se escapa de las manos de nuestro Padre del cielo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abCuando vean a Jerusal\u00e9n sitiada por los ej\u00e9rcitos, sepan que su ruina est\u00e1 pr\u00f3xima. Los que est\u00e9n en Judea, que se refugien en las monta\u00f1as; los que est\u00e9n dentro de la ciudad, que se alejen; y los que est\u00e9n en los campos, que no vuelvan a ella. 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