{"id":5192,"date":"2024-11-30T00:00:58","date_gmt":"2024-11-30T03:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5192"},"modified":"2024-11-26T09:22:20","modified_gmt":"2024-11-26T12:22:20","slug":"fiesta-de-san-andres-apostol-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/fiesta-de-san-andres-apostol-2\/","title":{"rendered":"Fiesta de San Andr\u00e9s Ap\u00f3stol"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5192-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/30noviembre-audio-FiestaSanAndresApostol-B.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/30noviembre-audio-FiestaSanAndresApostol-B.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/30noviembre-audio-FiestaSanAndresApostol-B.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/30noviembre-audio-FiestaSanAndresApostol-B.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jes\u00fas vio a dos hermanos: a Sim\u00f3n, llamado Pedro, y a su hermano Andr\u00e9s, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: \u00abS\u00edganme, y yo los har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.<\/p>\n<p>Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca de Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jes\u00fas los llam\u00f3.<\/p>\n<p>Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa para nosotros, los cristianos, recibir una esperanza, una esperanza nueva, distinta a la que nos da este mundo. La esperanza se recibe, no se fabrica, no se inventa, no se maneja por decreto. La esperanza es un don, no es un mero sentimiento de optimismo, de decir y pensar que \u201ctoda va a salir bien\u201d mientras todo se est\u00e9 viniendo abajo, mientras la realidad diga lo contrario. El cristiano con esperanza, es realista, una cosa no quita la otra. Cuando confundimos la esperanza cristiana con un simple \u201coptimismo\u201d entonces es cuando sin querer, a cualquier cosa le llamamos tener esperanza. En realidad, la esperanza que recibimos desde el bautismo, esa gracias, esa virtud, es la que nos posibilita conocer a Dios, pero al Dios verdadero, no al que a veces fabricamos nosotros mismos. Dicho sencillo, en criollo. Dios mismo quiere que lo conozcamos bien y por eso nos dio la fe y la esperanza, el amor por supuesto. Fe y esperanza son intercambiables. Solo espera aquel que conf\u00eda, aquel que se f\u00eda de Dios y solo se f\u00eda de Dios, aquel que tiene fe, aquel que tiene esperanza, aquel que espera en Alguien. Lo que nos posibilita creer, entonces, es esperar, y al rev\u00e9s. Pero Dios es tan bueno, que \u00c9l mismo nos da ese don al coraz\u00f3n.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Aprovechemos que estamos por comenzar el tiempo de la Esperanza, el tiempo de Adviento, pidamos esta virtud tan linda, virtud que viene de lo alto y que sin querer la hemos ido aplastando tanto y hecho tan humana que \u00faltimamente decir que se tiene esperanza es casi decir que se tiene optimismo. El desaf\u00edo de este tiempo es reordenar nuestras esperanzas, aprender a esperar lo esencial y dejar a un lado lo que cambia. Tenemos que educar nuestro coraz\u00f3n para que sepa esperar lo importante, que sepa esperar a Jes\u00fas y no tanto cosas que van y vienen, y son pasajeras.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy, Fiesta de San Andr\u00e9s, uno de los ap\u00f3stoles, hermano de Pedro, hay un claro ejemplo de alguien que esperaba a Jes\u00fas verdaderamente y, adem\u00e1s, lo que provoca en la vida de una persona un encuentro con la Esperanza con may\u00fascula. Aunque no lo dice el Evangelio expl\u00edcitamente, me animo a decir que Andr\u00e9s y los dem\u00e1s personajes de hoy, son capaces de dejarlo todo, inmediatamente (porque en ambos casos dice esa palabra), porque ya, de alg\u00fan modo, lo estaban esperando en su coraz\u00f3n. Nadie puede dejar todo si antes no est\u00e1 esperando algo mejor. Nadie puede cambiar de vida de esa manera, tan repentina, si en realidad en el fondo de su coraz\u00f3n no est\u00e1 deseando encontrarse con algo m\u00e1s grande. Si no lo pensamos as\u00ed, esta escena de hoy termina siendo demasiado idealista, pero poco real, y por eso muy lejana a nuestras posibilidades. Es bien real. Fue as\u00ed. Andr\u00e9s dej\u00f3 todo porque de hace rato andaba esperando al todo. \u00c9l y su hermano, Juan y Santiago, eran hombres muy comunes, muy normales, pero que esperaban al Salvador y solo por eso son capaces de dejar sus cosas, sus trabajos y sus familias, por seguir a Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre me quedo con las ganas de decir m\u00e1s cosas, porque el Evangelio es una fuente inagotable de sabidur\u00eda, hoy m\u00e1s que nunca. Por eso elijo dejarte preguntas picando para rezar. \u00bfNo ser\u00e1 que nosotros a veces somos incapaces de dejar algo por Jes\u00fas porque tenemos atrofiada nuestra capacidad de esperar, de desear, lo eterno, lo m\u00e1s grande? \u00bfNo ser\u00e1 que deseamos tantas cosas mundanas, en esta cultura de lo inmediato, del clic, \u201cdel llame ya\u201d, que ya no nos queda espacio para desear algo mejor? \u00bfNo ser\u00e1 que nuestro deseo interior es como nuestra hambre del cuerpo, que cuando peor nos alimentamos o m\u00e1s desordenadamente, con menos ganar de comer llegamos a la mesa? As\u00ed nos pasa con Jes\u00fas. Nos vamos saciando continuamente con miles de comidas, ricas pero pasajeras, que cuando tenemos que pensar en \u00c9l, escucharlo a \u00c9l, estar con \u00c9l, hablarle a \u00c9l, ya no sabemos qu\u00e9 pensar, qu\u00e9 decir, c\u00f3mo escuchar.<\/em><\/p>\n<p><em>La esperanza est\u00e1 relacionada con nuestros deseos. Dime qu\u00e9 deseas y te dir\u00e9 qu\u00e9 esperas. Deseas cosas bajas, esperar\u00e1s cosas bajas y tendr\u00e1s cosas bajas. Deseas bienes grandes, vas a esperar bienes del cielo y tendr\u00e1s los bienes del cielo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pensemos que estamos deseando hoy, que estamos esperando. Nos queda toda una vida para seguir deseando lo mejor, nos queda este d\u00eda para darnos cuenta que no vale la pena esperar cualquier cosa, que vale la pena dejarse mirar por Jes\u00fas, escuchar su llamada, dejarlo todo, dejar lo que no sirve, dejar lo que nos molesta y seguirlo en esta linda aventura que es tener fe y esperanza en Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jes\u00fas vio a dos hermanos: a Sim\u00f3n, llamado Pedro, y a su hermano Andr\u00e9s, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: \u00abS\u00edganme, y yo los har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb. 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