{"id":5198,"date":"2024-12-01T00:00:46","date_gmt":"2024-12-01T03:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5198"},"modified":"2024-11-30T16:21:28","modified_gmt":"2024-11-30T19:21:28","slug":"i-domingo-de-adviento-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-domingo-de-adviento-2\/","title":{"rendered":"I Domingo de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5198-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/01diciembre-audio-I-DomingoAdviento-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/01diciembre-audio-I-DomingoAdviento-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/01diciembre-audio-I-DomingoAdviento-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/01diciembre-audio-I-DomingoAdviento-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abHabr\u00e1 se\u00f1ales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos ser\u00e1n presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecer\u00e1n de miedo por lo que sobrevendr\u00e1 al mundo, porque los astros se conmover\u00e1n. Entonces se ver\u00e1 al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.<\/p>\n<p>Cuando comience a suceder esto, tengan \u00e1nimo y levanten la cabeza, porque est\u00e1 por llegarles la liberaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese d\u00eda no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendr\u00e1 a todos los hombres en toda la tierra.<\/p>\n<p>Est\u00e9n prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. As\u00ed podr\u00e1n comparecer seguros ante del Hijo del hombre.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Aturdidos por todos lados, muchas veces desde nuestro interior y muchas otras desde afuera, empezamos este domingo en toda la Iglesia el tiempo o momento, podr\u00edamos decir, de Adviento, tiempo en el que justamente intentaremos lentamente salir un poco del aturdimiento generalizado en el que vivimos, para poder percibir la presencia de Jes\u00fas en nuestras vidas. Porque \u00e9l ya vino, porque \u00e9l ya est\u00e1 y, adem\u00e1s, \u00e9l vendr\u00e1 alg\u00fan d\u00eda lleno de poder y de gloria. \u00a1Qu\u00e9 esperanza, qu\u00e9 alegr\u00eda saber que eso, alg\u00fan d\u00eda, va a suceder! Domingo a domingo, y tambi\u00e9n durante los d\u00edas de la semana, iremos paso a paso dej\u00e1ndonos llevar por la Palabra de Dios que siempre nos ense\u00f1a y que buscar\u00e1 que estemos vigilantes, que estemos atentos, que tengamos \u00e1nimo, que levantemos la cabeza para que podamos ver todo lo que nos perdemos por andar a veces aturdidos, por estar caminando con la cabeza gacha mientras lo mejor de la vida nos pasa por al lado y no nos damos cuenta.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso no te olvides que es bueno armar en tu casa la corona de Adviento que simboliza esta preparaci\u00f3n espiritual, que simboliza c\u00f3mo la luz de Cristo, que est\u00e1 presente, quiere tambi\u00e9n ir encendi\u00e9ndose en nuestros corazones para nacer otra vez en la Navidad que se acerca. Por eso no te olvides en estos d\u00edas ir sacando el pesebre que ten\u00e9s guardado, para armarlo con tus hijos, con tu familia, o si est\u00e1s solo o sola, el ocho de diciembre, d\u00eda de la Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Claramente Algo del Evangelio de hoy hace referencia a la segunda venida de Jes\u00fas, que incluso ya estuvimos meditando la semana anterior. Pero los consejos de nuestro Maestro, que da a sus disc\u00edpulos sobre la actitud que debemos tener para que ese d\u00eda no nos encuentre desprevenidos \u2013nosotros dir\u00edamos en cualquiera cosa\u2013, tambi\u00e9n son especiales para nosotros, para estos d\u00edas previos a la Navidad, para estos tiempos que vivimos, para que no nos encuentre con el coraz\u00f3n en cualquier cosa, aferrado a mil actividades, a mil prop\u00f3sitos y regalos que tenemos que hacer y tantas cosas m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy me quedo con un consejo de Jes\u00fas: no dejarnos aturdir. Ser\u00e1 porque tambi\u00e9n yo como sacerdote muchas veces ando aturdido. Nosotros, los que \u00abtrabajamos\u00bb para Dios, tambi\u00e9n muchas veces predicamos de lo que andamos necesitando. Todos andamos a veces medios \u00abaturdidos\u00bb y creo que en este tiempo m\u00e1s que hacer muchas cosas, lo que deber\u00edamos intentar hacer, valga la redundancia, es dejar de hacer tantas cosas. Como si fuera que est\u00e1 nublado y necesitamos ver el sol o que el sol nos d\u00e9 m\u00e1s de su calor y lo que hace falta en realidad es que las nubes se corran y no tratar de inventar el sol. En estos d\u00edas, creo que la propuesta es dejar cosas que nos aturden y no nos dejan escuchar, percibir, detectar que Jes\u00fas ya vino a nuestra vida, que est\u00e1 y que adem\u00e1s puede venir en cualquier momento de una manera especial, nos puede sorprender. Pensemos en las miles de cosas que nos aturden, como dijimos al principio, desde dentro y desde afuera. Nos aturden nuestros propios pecados, ego\u00edsmos, individualismos, nuestra pereza, nuestra sensualidad y superficialidad, nuestras broncas, rencores e incluso el odio, la cr\u00edtica, la soberbia, el orgullo, la falta de perd\u00f3n y de misericordia. Nos aturde un dolor profundo por la p\u00e9rdida de alguien, por una enfermedad. Y as\u00ed podr\u00edamos seguir sin parar. Segu\u00ed haciendo vos tu lista. Pero tambi\u00e9n nos aturden desde afuera, hay que reconocerlo, el cansancio y agobio por el fin de a\u00f1o, nos aturden a veces nuestros hijos, sus reclamos y necesidades, nuestro marido y nuestra mujer con sus problemas, con sus impaciencias, lo que sea, por decir algo. Nos aturde nuestro jefe y nuestros compa\u00f1eros de trabajo, la gente con la que tratamos diariamente, los problemas econ\u00f3micos, los problemas del pa\u00eds, de la escuela, el colegio, la facultad, la universidad, las parroquias, del grupo y as\u00ed la lista podr\u00eda seguir. Tambi\u00e9n pod\u00e9s terminarla vos y hacerla a tu medida.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero lo importante no es quedarse en eso, en lo que nos aturde, sino en lo que Jes\u00fas nos propone, en tener \u00e1nimo y levantar la cabeza, porque el estar aturdidos nos quita el \u00e1nimo y nos hace bajar la cabeza, todo un s\u00edmbolo de cuando el cansancio nos gana el coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Empecemos este Adviento levantando la cabeza, pidiendo \u00e1nimo, pidiendo fuerzas para correr los problemas de lado, los que nos aturden o bien dejar que pasen como las nubes, teniendo paciencia. Hay algunos que tendremos que hacer el esfuerzo para no darle la trascendencia que no se merecen y otros que tendremos que dejar que pasen, ser\u00e1 cuesti\u00f3n de tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser\u00eda bueno que, en estos d\u00edas, pensemos realmente qu\u00e9 nos aturde y qu\u00e9 deber\u00edamos dejar de hacer para andar un poco m\u00e1s tranquilos, qu\u00e9 deber\u00edamos proponernos para tener la cabeza un poco m\u00e1s levantada y el coraz\u00f3n m\u00e1s animado; seguramente tener alg\u00fan tiempo m\u00e1s de oraci\u00f3n, para estar atentos a la presencia de Jes\u00fas en nuestros corazones; seguramente dar un poco m\u00e1s de tiempo a los dem\u00e1s, animarnos a acercarnos a alguien que lo necesita, no esperar \u00abtanto\u00bb de afuera, no esperar la venida de Jes\u00fas \u00abcomercialmente\u00bb, sino esperarla desde adentro, esperarla desde nuestro coraz\u00f3n, esperar el nuevo nacimiento y cotidiano de Jes\u00fas en nuestras vidas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abHabr\u00e1 se\u00f1ales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos ser\u00e1n presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecer\u00e1n de miedo por lo que sobrevendr\u00e1 al mundo, porque los astros se conmover\u00e1n. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5199,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5198","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5198","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5198"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5198\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5202,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5198\/revisions\/5202"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5199"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5198"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5198"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5198"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}