{"id":5208,"date":"2024-12-03T00:00:45","date_gmt":"2024-12-03T03:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5208"},"modified":"2024-12-02T14:57:42","modified_gmt":"2024-12-02T17:57:42","slug":"i-martes-de-adviento-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-martes-de-adviento-2\/","title":{"rendered":"I Martes de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5208-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/03diciembre-audio-I-MartesAdviento-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/03diciembre-audio-I-MartesAdviento-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/03diciembre-audio-I-MartesAdviento-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/03diciembre-audio-I-MartesAdviento-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a><\/p>\n<p>En aquel momento Jes\u00fas se estremeci\u00f3 de gozo, movido por el Esp\u00edritu Santo, y dijo: \u00abTe alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los peque\u00f1os. S\u00ed, Padre, porque as\u00ed lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe qui\u00e9n es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe qui\u00e9n es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u00bb. Despu\u00e9s, volvi\u00e9ndose hacia sus disc\u00edpulos, Jes\u00fas les dijo a ellos solos:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! \u00a1Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, o\u00edr lo que ustedes oyen y no lo oyeron!\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfPodr\u00edamos calcular la cantidad de personas que en este mundo viven sin esperanza o ilusionadas con un mundo que nos promete miles de esperanzas falsas y muy, pero muy pasajeras? \u00a1Cu\u00e1nta gente sufre por no tener esperanza o por haberla perdido ante cualquier dificultad! \u00a1Cu\u00e1ntas personas est\u00e1n ahora desilusionadas, desesperanzadas, como sin alma, sin alegr\u00eda, sin vida, aunque est\u00e9n vivas! \u00a1Cu\u00e1ntas personas, cuantos de nosotros tambi\u00e9n nos dejamos aturdir por las preocupaciones de este mundo, que lo \u00fanico que desea es apagar las verdaderas esperanzas! \u00bfVos sos una de esas personas? \u00bfQu\u00e9 es lo que te llev\u00f3 a perder esa esperanza que antes te manten\u00eda con tanta alegr\u00eda? \u00bfQu\u00e9 es lo que te llev\u00f3 a pensar que es posible decir que ten\u00e9s fe, pero sin tener esperanza?\u00a0Es muy triste encontrar personas tristes, valga la redundancia, o tambi\u00e9n personas que dicen estar felices, pero en realidad se embarcaron en una felicidad mundana que al final de cuentas, tiene fecha de vencimiento, caduca. Es muy triste encontrar conocidos o familiares que tienen cara de desesperanza, o caras de una supuesta alegr\u00eda que en realidad no llena el coraz\u00f3n. En estos d\u00edas, podemos hacer el esfuerzo para dejar algo de lado, para evitar lo que nos aturde, para ver menos televisi\u00f3n, menos pantallas, desconectarnos un poco de la tecnolog\u00eda que nos emboba el coraz\u00f3n, cuando no sabemos usarla para el bien. No miremos tanto para afuera, sino que intentemos mirar m\u00e1s el coraz\u00f3n, que necesita otras cosas, m\u00e1s silencio, m\u00e1s reflexi\u00f3n, m\u00e1s paz.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Es una alegr\u00eda poder empezar el d\u00eda escuchando palabras de esperanza. La esperanza, podr\u00edamos decir que la esperanza es la hermana mayor de la alegr\u00eda. Con esperanza siempre habr\u00e1 alegr\u00eda, de la mano de la alegr\u00eda verdadera, la que viene de Dios, siempre viene finalmente la paz. Empecemos este Adviento pidiendo al Esp\u00edritu Santo la alegr\u00eda de tener verdadera esperanza para poder tener paz. \u00abEsp\u00edritu Santo danos esperanza, la esperanza m\u00e1s grande, la esperanza de creer en la palabra de Dios, la esperanza de creer en Jes\u00fas, nuestro Maestro, y que nos ama tanto y ha dado la vida por nosotros. Danos esa gracia, Esp\u00edritu Santo lo necesitamos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Y caminaremos estos d\u00edas hasta el nacimiento de nuestro Salvador junto a la virtud de la esperanza. Algo important\u00edsimo que viene bien aclarar desde el principio es: \u00bfqu\u00e9 decimos cuando decimos esperanza? Eso trataremos de ir esclareciendo de a poquito. Seg\u00fan nuestra fe, la salvaci\u00f3n que nos trajo Jes\u00fas no es simplemente algo que pas\u00f3, all\u00e1 de hace mucho, un hecho del pasado (pensarlo as\u00ed solo, ser\u00eda un grave error, ser\u00eda solo historia), sino que, adem\u00e1s, ese hecho, ese hecho del pasado, es una salvaci\u00f3n que se nos ha dado y se nos ofrece hoy, quiere decir que eso del pasado hoy concretamente nos da algo a los que creemos. \u00bfQu\u00e9 nos ofrece? Una esperanza, una esperanza confiable gracias a la cual podemos enfrentar el presente. El pasado se hace presente para el que cree.<\/em><\/p>\n<p><em>Aunque el presente sea dif\u00edcil, aunque nos cueste much\u00edsimo, aunque est\u00e9s pasando un momento de dolor, de dificultad, de cansancio, de hartazgo por muchas cosas, podemos vivirlo y aceptarlo si tenemos una meta segura, una meta grande que justifique el esfuerzo de caminar. A veces la palabra esperanza se usa bastante mal; la usan hasta los pol\u00edticos para prometer un pa\u00eds mejor (casi como si fueran nuestros salvadores); nosotros la usamos muchas veces para dar \u00e1nimo, para decir que hay que ser optimistas. Y eso no est\u00e1 mal, pero est\u00e1 vac\u00eda de su contenido esencial. Abusamos de una palabra que es bien cristiana, bien nuestra y muy de las Sagradas Escrituras, de la Palabra de Dios, hasta el punto, que la palabra esperanza en muchos pasajes es intercambiable con la palabra fe, tener fe es tener esperanza. El que cree espera algo m\u00e1s grande y solo tiene esperanza el que tiene fe. De poquito iremos avanzando en esta gran verdad.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy es una linda invitaci\u00f3n a la felicidad, a la alegr\u00eda que viene de lo alto, de Dios. Jes\u00fas se estremece de gozo movido por el Esp\u00edritu Santo. Se alegra porque Dios Padre elije a los sencillos y humildes para darse a conocer. As\u00ed como Dios eligi\u00f3 el camino de la humildad para estar en el mundo y sigue estando presente humildemente entre nosotros, de la misma manera hoy no se nos va a \u00abrevelar\u00bb, a mostrar, a manifestar al coraz\u00f3n, si nosotros no recorremos ese camino.<\/em><\/p>\n<p><em>Si no podemos experimentar el gozo del Esp\u00edritu Santo, no es culpa de Dios, es culpa nuestra que no terminamos de hacer el camino de la entrega, de la confianza, del no querer manejarlo todo, incluso nuestras experiencias de Dios. Porque muchas veces somos as\u00ed, pretendemos tanto que incluso casi tenemos que decirle a Dios lo que tiene que hacer y c\u00f3mo lo que tiene que hacer. Este no es el camino hacia la Navidad, hacia la esperanza, sino todo lo contrario. El Hijo se nos revelar\u00e1 si dejamos que la humildad y sencillez de Dios invada nuestras vidas, si dejamos de hacer de la fe en Jes\u00fas solo una doctrina o solo un sentimiento, si dejamos de pretender una fe a nuestra medida y dejamos a Dios ser Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros hoy podemos ser felices por escuchar la Palabra. Miles y miles que andan por ah\u00ed no tienen este don de poder escuchar algo mejor, algo distinto, algo que da fuerza para seguir. Intentemos hoy compartir esta felicidad. La Palabra de Dios no puede ser algo que se encierre en lo privado, tiene que ser algo que se expanda por todos lados, que se \u00abviralice\u00bb por m\u00e1s corazones.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel momento Jes\u00fas se estremeci\u00f3 de gozo, movido por el Esp\u00edritu Santo, y dijo: \u00abTe alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los peque\u00f1os. S\u00ed, Padre, porque as\u00ed lo has querido. Todo me ha sido dado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5209,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5208","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5208","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5208"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5208\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5214,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5208\/revisions\/5214"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5209"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5208"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5208"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5208"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}