{"id":5215,"date":"2024-12-04T00:00:53","date_gmt":"2024-12-04T03:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5215"},"modified":"2024-12-03T15:00:52","modified_gmt":"2024-12-03T18:00:52","slug":"i-miercoles-de-adviento-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-miercoles-de-adviento-2\/","title":{"rendered":"I Mi\u00e9rcoles de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5215-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/04diciembre-audio-I-MiercolesAdviento-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/04diciembre-audio-I-MiercolesAdviento-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/04diciembre-audio-I-MiercolesAdviento-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/04diciembre-audio-I-MiercolesAdviento-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas lleg\u00f3 a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la monta\u00f1a, se sent\u00f3. Una gran multitud acudi\u00f3 a \u00e9l, llevando paral\u00edticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y \u00e9l los cur\u00f3. La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inv\u00e1lidos quedaban curados, los paral\u00edticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas llam\u00f3 a sus disc\u00edpulos y les dijo: \u00abMe da pena esta multitud, porque hace tres d\u00edas que est\u00e1n conmigo y no tienen qu\u00e9 comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podr\u00edan desfallecer en el camino.\u00bb<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos le dijeron: \u00ab\u00bfY d\u00f3nde podr\u00edamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dijo: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntos panes tienen?\u00bb<\/p>\n<p>Ellos respondieron: \u00abSiete y unos pocos pescados.\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l orden\u00f3 a la multitud que se sentara en el suelo; despu\u00e9s, tom\u00f3 los panes y los pescados, dio gracias, los parti\u00f3 y los dio a los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Dec\u00eda el Evangelio del domingo que al final de los tiempos, cuando se den esa serie de signos que Jes\u00fas mencionaba, que no ser\u00e1n otra cosa que el anuncio del fin, \u00ablos hombres desfallecer\u00e1n de miedo\u00bb, y un poco despu\u00e9s nos dec\u00eda algo que suena como una iron\u00eda o una paradoja: \u00abTengan \u00e1nimo, levanten la cabeza, porque es ah\u00ed cuando les llegar\u00e1 la liberaci\u00f3n\u00bb. Por eso podr\u00edamos preguntarnos hoy c\u00f3mo es posible no tener miedo despu\u00e9s de semejante anuncio. \u00bfC\u00f3mo vamos a reaccionar nosotros ante la cercan\u00eda del fin, del fin de nuestra vida o del fin del mundo? \u00bfC\u00f3mo reaccionar\u00edamos si nos toca vivir ese momento de cat\u00e1strofes de fin?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, en realidad creo que deber\u00edamos pensar o reflexionar que Jes\u00fas, en el fondo, est\u00e1 hablando de aquellos que tuvieron miedo durante su vida o que no se entregaron profundamente, porque en definitiva aquel que vivi\u00f3 unido a Jes\u00fas d\u00eda a d\u00eda, busc\u00e1ndolo, dese\u00e1ndolo, amando y busc\u00e1ndolo en la oraci\u00f3n, en los sacramentos y de tantas maneras que tenemos de encontrarlo, \u00bfpor qu\u00e9 le va a tener miedo cuando venga definitivamente? Y por eso, en realidad, debemos decir que tenemos miedo o vamos a tener miedo en ese momento cuando en realidad durante nuestra vida tuvimos miedo. El miedo es una herida profunda que llevamos todos en el alma como consecuencia del pecado original. \u00bfTe acord\u00e1s cuando Ad\u00e1n y Eva pecaron, se escondieron y tuvieron miedo? Es el miedo que nos paraliza, el miedo que nos aleja del v\u00ednculo m\u00e1s profundo que deber\u00edamos tener que es con nuestro Padre del cielo; el miedo que tambi\u00e9n nos paraliza y no nos deja acercarnos a aquellos que nos aman o quieren amarnos; el miedo que nos paraliza y no nos deja hacer todo lo bueno que podemos ser, porque siempre, en el fondo, tenemos miedo. Tenemos miedo al qu\u00e9 dir\u00e1n, tenemos miedo a quedarnos solos, tenemos miedo a lo que piensen de m\u00ed, tenemos miedo a fallar, a frustrarnos, a no ser lo que queremos ser. Bueno, creo que este tema del miedo nos puede ayudar a seguir caminando en este Adviento, para darnos cuenta que, en definitiva, el Dios beb\u00e9, el Dios que se hace ni\u00f1o por nosotros, lo hace en definitiva tambi\u00e9n para que perdamos el miedo, el miedo a \u00e9l y el miedo tambi\u00e9n a nosotros mismos, a ser lo que \u00e9l quiere que seamos.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy, todos encuentran esperanza en Jes\u00fas. Dice que \u00abla multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inv\u00e1lidos quedaban curados, los paral\u00edticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel\u00bb. Y, adem\u00e1s, Jes\u00fas tambi\u00e9n al final les da de comer; algo impresionante, algo maravilloso, incre\u00edble. Pero creo que hay un detalle importante que quiero que meditemos hoy juntos. Dice la Palabra que \u00ablos pusieron a sus pies y \u00e9l los cur\u00f3\u00bb, o sea, eso quiere decir que hubo personas que llevaron a los dolidos a los pies de Jes\u00fas. Siempre hay alguien que nos lleva a recobrar la esperanza, a conocer a Jes\u00fas. Hubo alguien en mi vida, en la tuya, que nos acerc\u00f3 a \u00e9l, porque en definitiva \u00e9l es nuestra esperanza, no solo lo que nos promete, no solo porque nos puede curar y dar de comer tambi\u00e9n y saciar nuestra hambre profunda, sino porque estar con \u00e9l nos da esperanza. A vos y a m\u00ed alguien nos llev\u00f3 a los pies de Jes\u00fas para que estemos con \u00e9l. No importa, fue de ni\u00f1os por ah\u00ed o de grande, vos que est\u00e1s escuchando. Hoy en definitiva depende de nosotros volver a los pies de Jes\u00fas, volver a \u00e9l, a tirarnos nosotros mismos, o tambi\u00e9n llevemos a alguien a los pies de Jes\u00fas, con unas palabras, con unas sonrisas, con un poco de amor. Llevemos a otros a los pies de Jes\u00fas. Un cristiano en serio, un cristiano que tiene esperanza, lleva a otros sin esperanza a los pies de aquel que puede recobrar el sentido de la vida a tantos que andan sin rumbo.<\/em><\/p>\n<p><em>Pidamos hoy por tantos que no tienen esperanza. Yo creo que Jes\u00fas es el que nos ha dado un sentido a la vida y por eso estamos escuchando la Palabra.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso hoy m\u00e1s que nunca, hoy y siempre, necesitamos volver a escuchar que fue Jes\u00fas el que nos san\u00f3, el que nos cur\u00f3 y el que nos sacia el hambre de nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>An\u00edmate a acercar a otros a los pies de Jes\u00fas, an\u00edmate a enviar este audio a otros para ver si le hace bien, an\u00edmate a ser transmisor tambi\u00e9n de la Palabra del Se\u00f1or.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas lleg\u00f3 a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la monta\u00f1a, se sent\u00f3. 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