{"id":5225,"date":"2024-12-06T00:00:30","date_gmt":"2024-12-06T03:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5225"},"modified":"2024-12-05T08:25:52","modified_gmt":"2024-12-05T11:25:52","slug":"i-viernes-de-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-viernes-de-adviento\/","title":{"rendered":"I Viernes de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5225-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/06diciembre-audio-I-ViernesAdviento-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/06diciembre-audio-I-ViernesAdviento-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/06diciembre-audio-I-ViernesAdviento-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/06diciembre-audio-I-ViernesAdviento-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando Jes\u00fas se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: \u00abTen piedad de nosotros, Hijo de David.\u00bb<\/p>\n<p>Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron, y \u00e9l les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCreen que yo puedo hacer lo que me piden?\u00bb<\/p>\n<p>Ellos le respondieron: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas les toc\u00f3 los ojos, diciendo: \u00abQue suceda como ustedes han cre\u00eddo.\u00bb<\/p>\n<p>Y se les abrieron sus ojos.<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas les exigi\u00f3: \u00ab\u00a1Cuidado! Que nadie lo sepa.\u00bb<\/p>\n<p>Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella regi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>A ra\u00edz de lo que venimos hablando en estos d\u00edas sobre el tema del miedo, ese miedo originario, esa herida profunda que llevamos dentro, que tratamos de descubrir, que en la Palabra de Dios de alguna manera recorre toda la historia de la salvaci\u00f3n \u2013desde el pecado original hasta el fin de los tiempos\u2013; alguien se me acerc\u00f3 a contarme sus miedos, el miedo a la frustraci\u00f3n, el miedo a que no le salgan las cosas como \u00e9l piensa, el miedo en definitiva a que aquellos que tiene cerca, aquellos que m\u00e1s lo aman, en el fondo dejen de amarlo porque \u00e9l no pueda cumplir sus expectativas. Sin embargo, al ir hablando con \u00e9l, al ir abriendo su coraz\u00f3n, \u00e9l se fue dando cuenta que, en realidad, ese miedo lo tiene \u00e9l, ese temor de dejar de ser amado por sus m\u00e1s queridos era una gran contradicci\u00f3n, porque aquellos que \u00e9l tiene cerca no se cansan de decirle que no lo van a dejar de querer porque no le vaya bien en ese proyecto, en ese sue\u00f1o que \u00e9l tiene. Sin embargo, \u00e9l no terminaba de convencerse. Tiene miedo, tiene miedo a que todo se venga abajo, porque no le salga ese trabajo o ese proyecto que tanto anhela. \u00a1Qu\u00e9 linda charla!<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>En definitiva, juntos nos dimos cuenta que ese gran temor, que \u00e9l tiene, es el temor a dejar de ser amado. Y a m\u00ed me ayud\u00f3 a pensar: \u00bfcu\u00e1l es nuestro miedo m\u00e1s profundo?, \u00bfcu\u00e1l es el temor que nos envuelve, que nos acompa\u00f1a a lo largo de toda la vida y que es tan humano, pero en el fondo es una gran herida que todos tenemos? Es eso, es el temor a no ser amados, el temor a quedarnos solos, que cuando lo pensamos, lo racionalizamos, sabemos que no es as\u00ed. Sin embargo, nuestras actitudes y nuestra manera de actuar muchas veces se impregnan, todas nuestras actitudes en este gran temor. Por eso hay que ir al fondo del coraz\u00f3n, del tuyo y del m\u00edo, para darnos cuenta que en realidad ese temor que proyectamos en los dem\u00e1s o que sin querer le entregamos a los otros, pensando que son ellos los que nos dejar\u00e1n de amar, es en definitiva nuestra propia incapacidad de amarnos a nosotros mismos.<\/em><\/p>\n<p><em>Si nosotros estuvi\u00e9ramos plenamente conformes con nuestra vida, con nuestro modo de ser; si nosotros nos amaramos como Dios nos ama, si nosotros descubri\u00e9ramos que \u00e9l siempre nos ama, por m\u00e1s que nosotros nos escapamos, por m\u00e1s que nosotros nos escondamos de \u00e9l, en definitiva nunca nos sentir\u00edamos solos. Por eso nuestro camino tiene que ser el del amor sincero, verdadero y profundo hacia nosotros mismos que nos dar\u00e1 la seguridad para actuar sin estar buscando el aplauso, sin tener temor al qu\u00e9 dir\u00e1n y caminando con pasos seguros, sabiendo que nunca dejaremos de ser amados. Por eso no tengamos miedo, venzamos ese miedo profundo que tenemos y demonos cuenta que \u00e9l nos ama as\u00ed. \u00c9l quiere que cambiemos, pero nos ama as\u00ed y nosotros tenemos que amarnos as\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, los que tenemos fe, ya desde ahora, tenemos de alguna manera en nuestro coraz\u00f3n la prueba de lo que todav\u00eda no vemos. No necesitamos que \u00e9l se nos aparezca, sino que ya sabemos que \u00e9l nos ama. La prueba est\u00e1, en definitiva, en el coraz\u00f3n del que cree y empieza a ver todo distinto. La pregunta de Algo del Evangelio de hoy de Jes\u00fas a los ciegos nos viene muy bien, porque les dijo esto: \u00ab\u00bfCreen que yo puedo hacer lo que me piden?\u00bb. \u00bfCreen, tienen la certeza de que yo puedo darles lo que necesitan? \u00bfConf\u00edan en que mi presencia puede colmar todas las ansias de felicidad de sus vidas? \u00bfVos crees que Jes\u00fas te ama? \u00bfVos crees que Jes\u00fas te devolvi\u00f3 la vista? \u00bfVos crees que Jes\u00fas fue el que le dio el sentido a tu vida y que, en definitiva, nos seguir\u00e1 dando ese sentido que todos buscamos. Por eso Jes\u00fas, en el fondo, les estaba preguntando: \u00bfcreen que yo soy su esperanza? Empecemos a imaginarnos las miles de preguntas que el mismo Maestro puede hacernos hoy a vos y a m\u00ed: \u00bfcrees que yo soy el que te puede ayudar a empezar a ver todo eso que no est\u00e1s pudiendo ver? \u00bfCrees que soy el que te puede ayudar a vencer los miedos que no te permiten vivir libre y en paz? \u00bfCrees, est\u00e1s seguro que necesit\u00e1s ser curado de tu incapacidad de ver tantas cosas que te llevas a veces por delante y no te das cuenta? \u00bfCrees que te puedo ayudar a ver la falta de amor que est\u00e1s teniendo en tu casa, con tus hijos, con tu mujer, con tu marido, con tus amigos? \u00bfCrees que yo te puedo hacer ver todo lo que pod\u00e9s dar y a veces te guard\u00e1s por temor o incluso por ego\u00edsmo?<\/em><\/p>\n<p><em>El mayor milagro de Jes\u00fas que hoy quiere hacer en tu vida y en la m\u00eda no es el de curar ciegos, aunque lo puede hacer, sino el de hacer que los que vemos todo nos demos cuenta que muchas veces no vemos nada. El milagro que Jes\u00fas quiere hacer hoy es que empecemos a ver con el coraz\u00f3n, que empecemos a gritar \u2013porque en el fondo no vemos\u2013: \u00abTen piedad de nosotros\u00bb, para que descubramos que andamos con fe pero a veces como ciegos ante miles de situaciones que no percibimos, que el mundo est\u00e1 ciego porque no se arroja a los pies de Jes\u00fas para pedirle que lo cure de la ceguera.<\/em><\/p>\n<p><em>Que hoy el Se\u00f1or nos abra los ojos a todos. Que hoy creamos que tambi\u00e9n estamos un poco ciegos y que podemos ver mejor que en nuestro Maestro que es nuestra fe, nuestra esperanza y que con \u00e9l, en definitiva, ya tenemos lo que buscamos. Lo que pasa es que no terminamos de darnos cuenta.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jes\u00fas se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: \u00abTen piedad de nosotros, Hijo de David.\u00bb Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron, y \u00e9l les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCreen que yo puedo hacer lo que me piden?\u00bb Ellos le respondieron: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or.\u00bb Jes\u00fas les toc\u00f3 los ojos, diciendo: \u00abQue suceda como ustedes han [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5226,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-5225","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5225"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5225\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5229,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5225\/revisions\/5229"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}