{"id":5242,"date":"2024-12-09T00:00:53","date_gmt":"2024-12-09T03:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5242"},"modified":"2024-12-08T13:24:58","modified_gmt":"2024-12-08T16:24:58","slug":"ii-lunes-de-adviento-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-lunes-de-adviento-2\/","title":{"rendered":"II Lunes de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5242-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/09diciembre-audio-II-LunesAdviento-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/09diciembre-audio-II-LunesAdviento-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/09diciembre-audio-II-LunesAdviento-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/09diciembre-audio-II-LunesAdviento-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un d\u00eda, mientras Jes\u00fas ense\u00f1aba, hab\u00eda entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusal\u00e9n. La fuerza del Se\u00f1or le daba poder para curar. Llegaron entonces unas personas transportando a un paral\u00edtico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jes\u00fas. Como no sab\u00edan por d\u00f3nde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Al ver su fe, Jes\u00fas le dijo: \u00abHombre, tus pecados te son perdonados.\u00bb<\/p>\n<p>Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: \u00ab \u00bfQui\u00e9n es este que blasfema? \u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados, sino s\u00f3lo Dios?\u00bb Pero Jes\u00fas, conociendo sus pensamientos, les dijo: \u00ab \u00bfQu\u00e9 es lo que est\u00e1n pensando? \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil decir: &#8220;Tus pecados est\u00e1n perdonados&#8221;, o &#8220;Lev\u00e1ntate y camina&#8221;? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paral\u00edtico- yo te lo mando, lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vuelve a tu casa.\u00bb<\/p>\n<p>Inmediatamente se levant\u00f3 a la vista de todos, tom\u00f3 su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: \u00abHoy hemos visto cosas maravillosas.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Creo que nunca se me ocurri\u00f3 contar esta historia que voy a contar hoy, pero que fue la historia de vida de una persona que cal\u00f3 en lo m\u00e1s profundo de mi coraz\u00f3n y es la que me permite y me da fuerzas para continuar d\u00eda a d\u00eda, grabando estos audios con el Evangelio. A los seis meses de haber comenzado con esta tarea que me costaba much\u00edsimo, me generaba mucho cansancio e incluso incertidumbre y poca confianza en m\u00ed mismo. A esos seis meses yo me hab\u00eda decidido dejar de grabarlos, incluso ese d\u00eda me acuerdo que lo grab\u00e9 con pocas ganas, con poco coraz\u00f3n, como ya tirando la toalla, como se dice. Y a las pocas horas de haber enviado el audio, ya casi sin esperanza, me lleg\u00f3 una respuesta, un audio de una mujer que llorando desconsolada me dec\u00eda que ese audio, que ese Evangelio hab\u00eda convertido a su hermano, que le hab\u00eda transformado la vida. Yo un poco esc\u00e9ptico al principio no lo cre\u00eda, me parec\u00eda exagerado y mucho m\u00e1s en el contexto donde hab\u00eda pasado, donde justamente yo hab\u00eda decidido no grabarlos m\u00e1s, y lo hab\u00eda grabado sin coraz\u00f3n. Yo me dec\u00eda: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es posible que algo grabado as\u00ed genere un cambio en alguna persona?\u00bb. Y realmente fue as\u00ed, Cristian, este muchacho que hab\u00eda recibido ese audio \u2013mi amigo hoy\u2013 estaba en un momento dif\u00edcil de su vida, \u00e9l estaba solo bautizado; un hombre que buscaba continuamente la verdad de muchas maneras, que ser\u00eda muy largo de explicarlo. Ese d\u00eda justamente estaba muy triste y con un momento de angustia muy profundo y se decidi\u00f3 a mirar la pel\u00edcula Jes\u00fas de Nazaret. Mirando la pel\u00edcula, vio la escena del paral\u00edtico, bajando por el techo, por estos cuatro hombres, acerc\u00e1ndolo a los pies de Jes\u00fas y se sinti\u00f3 identificado. Se sinti\u00f3 que \u00e9l era ese paral\u00edtico que no se estaba dejando ayudar por alguien que lo quer\u00eda acercar a Jes\u00fas. Ese alguien era su padre que buscaba de alguna manera que escuche los audios, pero \u00e9l no lo escuchaba y en ese momento, mientras \u00e9l lloraba, le lleg\u00f3 un audio de su padre, \u00e9l lo encendi\u00f3 para poder escuchar lo que le dec\u00eda y lo volvi\u00f3 a apagar porque no quer\u00eda escuchar a hablar a su pap\u00e1 de Jes\u00fas. Pero sin embargo escuch\u00f3 una voz en su coraz\u00f3n que le dec\u00eda: escuch\u00e1 por primera vez, o alguna vez en tu vida, a tu padre. Encendi\u00f3 el audio una vez m\u00e1s y el Evangelio era el del paral\u00edtico bajando por el techo. Eso lo conmovi\u00f3 profundamente, lo experiment\u00f3 como una se\u00f1al de Dios, y a partir de ah\u00ed, comenz\u00f3 su camino de conversi\u00f3n, que contin\u00faa, por supuesto, pero que lo llev\u00f3 a confirmarse, a tomar la primera comuni\u00f3n, a casarse. A partir de ah\u00ed que yo me dije: \u00abSe\u00f1or, aqu\u00ed estoy.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Yo hago lo que vos me pidas, esto no es m\u00edo. Lo hago por vos y para vos y para los dem\u00e1s\u00bb. Bueno, espero que esta historia que a m\u00ed me cambi\u00f3 tambi\u00e9n la vida, me cambi\u00f3 mi sacerdocio, te ayude a no desfallecer, a continuar trabajando para Jes\u00fas, a continuar envi\u00e1ndole los audios a otras personas que seguramente tarde o temprano se les tocar\u00e1 el coraz\u00f3n de alg\u00fan modo para acercarse a Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos muestra que Jes\u00fas tiene el poder y la posibilidad de curar, sanar y salvar. Y para mostrar que su salvaci\u00f3n se dirige fundamentalmente al coraz\u00f3n herido del hombre, de cada uno de nosotros, al coraz\u00f3n que qued\u00f3 da\u00f1ado para siempre a ra\u00edz de la desobediencia de nuestros primeros padres, hace este milagro tan maravilloso. En un principio, sana al paral\u00edtico de su enfermedad interior, le perdona los pecados para que viva en paz, para que se sienta aliviado por el perd\u00f3n que lo liber\u00f3. Pero por la cerraz\u00f3n de los que ven y no creen, de los que ven lo que quieren ver, finalmente permite y da la orden de que el paral\u00edtico pueda irse caminando y en paz (las dos cosas). \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s pod\u00eda pretender ese hombre? Su alma en paz y su cuerpo en movimiento, lo que todos deseamos cada d\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo lindo tambi\u00e9n de hoy es que la fe de los que llevan la camilla conmueve a Jes\u00fas; la fe de los que son capaces de \u00abromper un techo\u00bb con tal de poner al enfermo enfrente de Jes\u00fas para que sane al paral\u00edtico; la fe de los que no se dejan vencer por obst\u00e1culos que se interponen en el camino para llegar a Dios de alguna manera. Otra vez, en la Palabra, aparece la fe de los que no buscan su propio inter\u00e9s, sino el inter\u00e9s del que est\u00e1 sufriendo m\u00e1s. Siempre hay alguien que sufre m\u00e1s que vos y que yo. Siempre hay alguien que necesita m\u00e1s que yo la gracia de Dios. Siempre hay alguien que incluso estando mal es capaz de ocuparse de otros. Si nos paramos as\u00ed frente a la vida, nos transformaremos \u2013como dije tantas veces\u2013 en \u00abcamilleros\u00bb de los dem\u00e1s, como fue el pap\u00e1 de Cristian para Cristian, fue camillero, como fue su hermana, como fui yo de alguna manera, acercando la Palabra, como lo es \u00e9l tambi\u00e9n para otros hoy.<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed como alguien alguna vez fue el que llev\u00f3 la camilla m\u00eda hac\u00eda Jes\u00fas, y me puso ante \u00e9l, y Jes\u00fas me perdon\u00f3 y me cur\u00f3; as\u00ed tambi\u00e9n pod\u00e9s hacer vos con otros. No renunciamos a este vocaci\u00f3n de acercar a otros a Jes\u00fas. No nos vamos a arrepentir. Es verdad, a veces experimentamos sin sabores, pero Jes\u00fas transforma, salva, perdona. Todos podemos vivir as\u00ed, siendo camilleros de los dem\u00e1s o dejando que tambi\u00e9n otros nos lleven hacia \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 lindo que es escuchar la Palabra de Dios y dejarse transformar, dejarse curar y sanar, dejarse perdonar!<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un d\u00eda, mientras Jes\u00fas ense\u00f1aba, hab\u00eda entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusal\u00e9n. La fuerza del Se\u00f1or le daba poder para curar. Llegaron entonces unas personas transportando a un paral\u00edtico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5243,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5242","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5242","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5242"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5242\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5246,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5242\/revisions\/5246"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5243"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5242"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5242"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5242"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}