{"id":5262,"date":"2024-12-13T00:00:14","date_gmt":"2024-12-13T03:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5262"},"modified":"2024-12-12T08:40:25","modified_gmt":"2024-12-12T11:40:25","slug":"ii-viernes-de-adviento-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-viernes-de-adviento-2\/","title":{"rendered":"II Viernes de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5262-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/13diciembre-audio-II-ViernesAdviento-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/13diciembre-audio-II-ViernesAdviento-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/13diciembre-audio-II-ViernesAdviento-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/13diciembre-audio-II-ViernesAdviento-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Porque lleg\u00f3 Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: &#8220;\u00a1Ha perdido la cabeza!&#8221; Lleg\u00f3 el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: &#8220;Es un glot\u00f3n y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.&#8221; Pero la Sabidur\u00eda ha quedado justificada por sus obras.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Empezar este viernes buscando escuchar con m\u00e1s coraz\u00f3n la Palabra de Dios, por decirlo de alguna manera, es lo mejor que podemos hacer. Incluso te aconsejo que a veces escuches el audio de la lectura del Evangelio, que lo apagues o lo frenes, reces por tu cuenta y despu\u00e9s escuches el comentario. Es bueno, es necesario que vos te preguntes primero: \u00bfQu\u00e9 dice el texto de hoy?, \u00bfa qu\u00e9 se refiere concretamente, sin mi interpretaci\u00f3n propia?, \u00bfqu\u00e9 puedo sacar en limpio para m\u00ed?; despu\u00e9s de hacer ese trabajo, pod\u00e9s preguntarte: \u00bfQu\u00e9 me dice?, \u00bfqu\u00e9 me dice a m\u00ed hoy, concretamente?, y, finalmente, \u00bfqu\u00e9 le digo a Dios, qu\u00e9 le digo a mi Padre, a Jes\u00fas, al Esp\u00edritu Santo, a Mar\u00eda? Eso es rezar: buscar escuchar primero de un modo m\u00e1s profundo, m\u00e1s comprometedor. Esto es algo que no tenemos que olvidar, para que al escuchar la Palabra de Dios, no termine siendo un decir: \u00a1Qu\u00e9 lindo lo que dijo el padre hoy, o tal persona!, pero al final no escuchamos qu\u00e9 nos dijo Jes\u00fas a cada uno, m\u00e1s all\u00e1 de lo que comenta cualquier sacerdote. Las palabras nuestras pasan, las de Jes\u00fas jam\u00e1s. Dif\u00edcilmente recuerdes las palabras de los sacerdotes, por ah\u00ed te habr\u00e1 quedado alguna buena frase, por ah\u00ed alguna homil\u00eda que te lleg\u00f3 al coraz\u00f3n, pero lo que s\u00ed nunca se olvida es la Palabra de Dios, que cala en lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n; eso permanece para siempre.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Cada d\u00eda me convenzo m\u00e1s que las palabras de nosotros, los sacerdotes, van y vienen y poco se recuerda de lo que podamos decir. Lo \u00fanico que perdura y todos recordar\u00e1n y a muchos hace cambiar, es la Palabra de Dios que dice a cada uno lo que \u00e9l quiere al coraz\u00f3n. Hagamos este ejercicio, es lo que se llama tradicionalmente Lectio Divina, o lectura orante con la Palabra de Dios, es intentar hacer carne el mensaje, hacerlo parte de uno. Es una tarea ardua, dif\u00edcil, trabajosa, pero es lo que realmente cambia, es lo que da fruto duradero. Intentemos con el texto de hoy: \u00bfQu\u00e9 dice hoy la Palabra de Dios? O sea\u2026 \u00bfa qu\u00e9 se refiere concretamente, m\u00e1s all\u00e1 de las posibles interpretaciones personales? En principio, Jes\u00fas le habla a la multitud, a todos, pero se refiere despu\u00e9s a \u00abesta generaci\u00f3n\u00bb. Cuando en los evangelios se dice generaci\u00f3n, no se est\u00e1 refiriendo a una generaci\u00f3n en el sentido de una descendencia o de un grupo de personas reducida a un tiempo y a un lugar, sino que podr\u00edamos decir que se refiere a un modo de ser. \u00abEsta generaci\u00f3n\u00bb ser\u00edan las personas que son as\u00ed, como las describe Jes\u00fas, las personas que se comportan as\u00ed. Traducido podr\u00eda ser algo as\u00ed: \u00bfCon qui\u00e9n puedo comparar a las personas que se comportan as\u00ed, que no se conforman con nada, las personas que cuando hay que bailar, no bailan, o cuando hay que llorar, no lloran? Por eso, esa expresi\u00f3n de Jes\u00fas no se reduce solo a las personas de esa \u00e9poca, sino a todos los que obran de ese modo. En s\u00edntesis, esa generaci\u00f3n podemos ser nosotros. Jes\u00fas pone dos ejemplos extremos, los que se los invitan a bailar y no bailan y los que tienen que llorar y no lloran, para contrastar finalmente con lo que dijeron de Juan el Bautista, que estaba loco por ser austero, y lo que dec\u00edan de \u00e9l mismo, que era un glot\u00f3n y amigo de pecadores. En definitiva, el Maestro los critica por no conformarse con nada, ni con una forma ni con la otra. No saben encontrar los signos de Dios, ya sea en Juan el Bautista y tampoco en Jes\u00fas. Dicho de modo sencillo y sint\u00e9tico, eso dice el texto.<\/em><\/p>\n<p><em>Tratar de dilucidar qu\u00e9 dice el texto, antes que nada, nos ayuda a evitar lo que llamamos en Argentina \u00abel guitarreo\u00bb. Muchas veces guitarreamos porque no dejamos que la Palabra de Dios nos diga lo que est\u00e1 diciendo, lo que nos quiere decir, aunque parezca obvio. Sacamos una frase de contexto, o bien le ponemos una idea nuestra a la Palabra de Dios y le obligamos que diga lo que nosotros estamos pensando. Esto es m\u00e1s normal de lo que parece, en muchos de nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Ahora, viene una parte muy importante tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 nos dice, qu\u00e9 me dice? Obviamente que esta parte es fundamentalmente personal, pero es lo que diariamente con ejemplos, con preguntas, trato de aportar al comentario de Algo del Evangelio, para ayudar, no para determinar. En realidad, es lo que todo sacerdote intenta hacer en cada serm\u00f3n, en cada homil\u00eda. Deber\u00edamos ayudar a dar pistas sobre qu\u00e9 nos dice, pero son solo pistas, cada uno debe hacer su camino.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, al final, podemos hacer el camino inverso: \u00bfQu\u00e9 le digo yo? \u00bfNo ser\u00e1 que nosotros tambi\u00e9n con nuestras actitudes frente a las cosas de Dios nos parecemos a esos muchachos, los que est\u00e1n sentados en la plaza y no se conforman ni con una cosa ni con la otra? \u00bfQu\u00e9 pretendemos? \u00bfQue Dios nos hable solo a trav\u00e9s de las cosas que nosotros queremos o dejamos que nos hable como \u00e9l quiere? Dios puede hablar como se le antoje, es Dios. Puede hablar por medio de un hombre \u2013como Juan el Bautista\u2013 en medio de la austeridad o puede hablar por medio de alguien que come y bebe con los pecadores. Esto es lo que tenemos que pensar en nuestra vida personal y concreta. \u00bfQu\u00e9 pretend\u00e9s de Dios? \u00bfNo ser\u00e1 mejor que dejes que Dios sea como \u00e9l quiere ser y que hable como \u00e9l quiere hablar? Estas preguntas nos pueden ayudar a contestar algo propio, a descubrir que la Palabra de Dios no es palabrer\u00eda vac\u00eda y abstracta, sino que, finalmente, toca nuestro modo de ser, de pensar y de sentir. \u00bfQu\u00e9 le dir\u00edas hoy a tu Padre? \u00bfQu\u00e9 sale de tu coraz\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 te gustar\u00eda decirle?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Porque lleg\u00f3 Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: &#8220;\u00a1Ha perdido la cabeza!&#8221; Lleg\u00f3 el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: &#8220;Es un glot\u00f3n y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.&#8221; Pero la Sabidur\u00eda ha quedado justificada por sus obras.\u00bb Palabra del Se\u00f1or Comentario Empezar este viernes buscando escuchar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5264,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-5262","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5262","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5262"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5262\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5267,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5262\/revisions\/5267"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5264"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5262"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5262"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5262"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}