{"id":5276,"date":"2024-12-15T00:00:03","date_gmt":"2024-12-15T03:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5276"},"modified":"2024-12-14T18:45:08","modified_gmt":"2024-12-14T21:45:08","slug":"iii-domingo-de-adviento-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-domingo-de-adviento-2\/","title":{"rendered":"III Domingo de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5276-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/15diciembre-audio-III-DomingoAdviento-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/15diciembre-audio-III-DomingoAdviento-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/15diciembre-audio-III-DomingoAdviento-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/15diciembre-audio-III-DomingoAdviento-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Dios dirigi\u00f3 su palabra a Juan Bautista, el hijo de Zacar\u00edas, que estaba en el desierto. Este comenz\u00f3 a recorrer toda la regi\u00f3n del r\u00edo Jord\u00e1n, anunciando un bautismo de conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>La gente le preguntaba: \u00ab\u00bfQu\u00e9 debemos hacer entonces?\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l les respond\u00eda: \u00abEl que tenga dos t\u00fanicas, d\u00e9 una al que no tiene; y el que tenga qu\u00e9 comer, haga otro tanto.\u00bb<\/p>\n<p>Algunos publicanos vinieron tambi\u00e9n a hacerse bautizar y le preguntaron: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 debemos hacer?\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l les respondi\u00f3: \u00abNo exijan m\u00e1s de lo estipulado.\u00bb<\/p>\n<p>A su vez, unos soldados le preguntaron: \u00abY nosotros, \u00bfqu\u00e9 debemos hacer?\u00bb<\/p>\n<p>Juan les respondi\u00f3: \u00abNo extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y cont\u00e9ntense con su sueldo.\u00bb<\/p>\n<p>Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no ser\u00eda el Mes\u00edas, \u00e9l tom\u00f3 la palabra y les dijo: \u00abYo los bautizo con agua, pero viene uno que es m\u00e1s poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; \u00e9l los bautizar\u00e1 en el Esp\u00edritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumir\u00e1 la paja en el fuego inextinguible.\u00bb<\/p>\n<p>Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Este tercer domingo del tiempo de Adviento, ya cercanos a la Navidad, es un domingo que se llama de la alegr\u00eda, el domingo \u00abgaudete\u00bb (palabra en lat\u00edn), en donde se nos invita abrir el coraz\u00f3n para que pueda llenarse de alegr\u00eda, un d\u00eda para alegrarse, para pedir ese don. \u00bfAlegrarnos de qu\u00e9?, nos podr\u00edamos preguntar, si parece que a veces no hay ning\u00fan motivo para alegrarse, a veces pareciera que en nuestras vidas no hay tantas razones para rebosar de alegr\u00eda. \u00bfAlegrarse para qu\u00e9?, tambi\u00e9n podr\u00edamos preguntarnos, si la alegr\u00eda, as\u00ed como viene a veces tambi\u00e9n se va. Entonces esas dos preguntas te propongo y me propongo que nos hagamos en este d\u00eda: \u00bfAlegrarnos de qu\u00e9? y \u00bfpara qu\u00e9?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>La alegr\u00eda de estos tiempos parece ser una cosa media extra\u00f1a. Hay personas que les cuesta much\u00edsimo vivir alegres, les cuesta much\u00edsimo mantener su alegr\u00eda, incluso hay personas que cuando se alegran, se asustan; dicen: \u00ab\u00bfQu\u00e9 me pasar\u00e1 que estoy tan alegre?, \u00bfser\u00e1 que vendr\u00e1 una mala?\u00bb. Son personas muy pesimistas que les cuesta alegrarse, y que, en realidad, deber\u00edamos decir que puede ser as\u00ed, porque en definitiva la verdadera alegr\u00eda es un don de Dios, y cuando la buscamos solamente en las cosas terrenales, no termina de ser una profunda alegr\u00eda, por eso es tan pasajera. La alegr\u00eda que viene de Dios, pocos la tienen, incluso algunos que creen tenerla, pero en realidad son pocos los que saben, porque la mayor\u00eda se la confunde con una alegr\u00eda que es un poco de risas o de manifestaciones exteriores. Pero la verdadera alegr\u00eda es la que viene de arriba, viene de nuestro buen Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed nos habla nuestro Padre en la primera lectura de hoy que dice: \u00ab\u00c9l exulta de alegr\u00eda a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegr\u00eda, como en los d\u00edas de fiesta\u00bb. Esto creo que es la m\u00e1s linda noticia de hoy, Dios es el primero que se alegra con nosotros, \u00e9l es el que est\u00e1 gozoso de nosotros, de poder salvarnos\u2026 \u00bfTe acord\u00e1s el domingo pasado? \u00abTodos ver\u00e1n la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb. Dios exulta de gozo, se llena de gozo por poder salvarnos. Y nosotros en realidad debemos aceptar esa alegr\u00eda, participar de esta alegr\u00eda que viene de \u00e9l, en la medida que nos abrimos a su amor. De esta manera es como participamos de su alegr\u00eda. La alegr\u00eda es el gozo y la paz que en definitiva vienen solo de Dios, no de nosotros mismos. La alegr\u00eda el gozo y la paz son dones de Dios, regalos navide\u00f1os, no conquistas humanas. Ese es el mejor regalo que podemos pedir en esta Navidad, y proviene de encontrarse con el regalo m\u00e1s grande que tenemos, con Jes\u00fas. Ese es el mejor regalo que podemos hacernos y que podemos hacer a los dem\u00e1s, transmitir a nuestros hijos, por ejemplo, a nuestros amigos, a los que m\u00e1s queremos.<\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n san Pablo en la segunda lectura nos invitaba a la alegr\u00eda. \u00abAl\u00e9grense. Vuelvo a insistir, al\u00e9grense en el Se\u00f1or\u00bb, dec\u00eda san Pablo. Alegrate, alegr\u00e9monos porque hoy nuestro Padre est\u00e1 alegre por habernos salvado, por habernos dado una nueva vida. Esa es la alegr\u00eda de Dios. La madre Teresa de Calcuta, la santa madre, dec\u00eda algo as\u00ed: \u00abQue la alegr\u00eda es como una red de amor que toma las almas\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 lindo!, es una red de amor que toma las almas, la alegr\u00eda proviene del amor. El amor es como una red que nos toma el coraz\u00f3n, nos toma el alma profundamente y nos invita a levantar la cabeza. Por eso la alegr\u00eda del cristiano no es pasajera, sino que es fruto maduro de una vida de fe, profunda, de una vida que engendra esperanza, y nos mueve a vivir convencidos de que el camino para estar continuamente alegres, es la entrega, es el don de nosotros mismos.<\/em><\/p>\n<p><em>Y esto lo tomamos, de alg\u00fan modo, de Algo del Evangelio de hoy, donde le van a preguntar a Juan el Bautista: \u00ab\u00bfQu\u00e9 debemos hacer para convertirnos?\u00bb. Juan invitaba a la conversi\u00f3n y se acercaron a \u00e9l tres grupos de personas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 debemos hacer? \u00bfTodav\u00eda no est\u00e1s alegre? \u00bfTodav\u00eda este domingo no te encuentra alegre? \u00bfY esta cercan\u00eda a la Navidad tampoco te encuentra alegre? Prob\u00e1 entonces amando, probemos amando, probemos dando una t\u00fanica \u2013como dice hoy\u2013, algo a los dem\u00e1s, probemos dando de comer, probemos siendo honestos, siendo justos, probemos sirviendo, no manipulando a nadie, probemos conformarnos con lo que tenemos. La alegr\u00eda, por eso tambi\u00e9n, podr\u00edamos decir que es fruto de la conversi\u00f3n a la que nos invita Juan el Bautista, y por supuesto Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Alegr\u00e9monos hoy, alegr\u00e9monos con nuestra familia, alegr\u00e9monos dando algo a alguien, dando tantas cosas que tenemos guardadas, cuantas cosas tenemos de m\u00e1s y cu\u00e1nta gente le falta, demos de comer, demos algo a alguien, \u00bfno?, algo de nuestro tiempo. Seamos justos con los que tenemos alrededor, con nuestros empleados, seamos justos con las personas que est\u00e1n a nuestro cargo, seamos justos en nuestro trabajo. Hagamos nuestro trabajo bien, no nos quedemos con cosas que no son nuestras, no exijamos cosas que no son nuestras. Sirvamos, usemos el poder que podamos tener y la autoridad para servir a los otros. Y as\u00ed nos vendr\u00e1 la verdadera alegr\u00eda, del amor, la que proviene de un coraz\u00f3n que quiere convertirse y que quiere encontrar a Jes\u00fas en esta Navidad, que es el mejor regalo que podemos esperar.<\/em><\/p>\n<p><em>Transmitamos este mensaje de alegr\u00eda a los dem\u00e1s, transmitamos este mensaje a los que tenemos alrededor, esa es la alegr\u00eda verdadera. Lo dem\u00e1s, todo es pasajero, todo son fuegos artificiales que explotan y despu\u00e9s desaparecen.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dios dirigi\u00f3 su palabra a Juan Bautista, el hijo de Zacar\u00edas, que estaba en el desierto. Este comenz\u00f3 a recorrer toda la regi\u00f3n del r\u00edo Jord\u00e1n, anunciando un bautismo de conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados. La gente le preguntaba: \u00ab\u00bfQu\u00e9 debemos hacer entonces?\u00bb \u00c9l les respond\u00eda: \u00abEl que tenga dos t\u00fanicas, d\u00e9 una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5277,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5276","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5276","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5276"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5276\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5280,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5276\/revisions\/5280"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5277"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}