{"id":5287,"date":"2024-12-17T00:00:14","date_gmt":"2024-12-17T03:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5287"},"modified":"2024-12-16T17:06:01","modified_gmt":"2024-12-16T20:06:01","slug":"feria-de-adviento-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/feria-de-adviento-7\/","title":{"rendered":"Feria de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5287-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/17diciembre-audio-Martes-FeriaAdviento-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/17diciembre-audio-Martes-FeriaAdviento-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/17diciembre-audio-Martes-FeriaAdviento-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/17diciembre-audio-Martes-FeriaAdviento-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Genealog\u00eda de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:<\/p>\n<p>Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Jud\u00e1 y de sus hermanos. Jud\u00e1 fue padre de Fares y de Zar\u00e1, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esr\u00f3n; Esr\u00f3n, padre de Ar\u00e1m; Ar\u00e1m, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naas\u00f3n; Naas\u00f3n, padre de Salm\u00f3n. Salm\u00f3n fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jes\u00e9; Jes\u00e9, padre del rey David.<\/p>\n<p>David fue padre de Salom\u00f3n, y la madre de este fue la que hab\u00eda sido mujer de Ur\u00edas. Salom\u00f3n fue padre de Robo\u00e1m; Robo\u00e1m, padre de Ab\u00edas; Ab\u00edas, padre de As\u00e1; As\u00e1, padre de Josafat; Josafat, padre de Jor\u00e1m; Jor\u00e1m, padre de Oz\u00edas. Oz\u00edas fue padre de Joat\u00e1m; Joat\u00e1m, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequ\u00edas; Ezequ\u00edas, padre de Manas\u00e9s. Manas\u00e9s fue padre de Am\u00f3n; Am\u00f3n, padre de Jos\u00edas; Jos\u00edas, padre de Jecon\u00edas y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del destierro en Babilonia: Jecon\u00edas fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliac\u00edm; Eliac\u00edm, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aqu\u00edm; Aqu\u00edm, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Mat\u00e1n; Mat\u00e1n, padre de Jacob. Jacob fue padre de Jos\u00e9, el esposo de Mar\u00eda, de la cual naci\u00f3 Jes\u00fas, que es llamado Cristo.<\/p>\n<p>El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Siempre digo lo mismo cuando leo este Evangelio, a veces lo podr\u00eda cambiar, pero pienso lo mismo, que imagino la cara o los gestos mientras escuchan este Evangelio, mientras lo est\u00e1s escuchando, tantos nombres, me imagino que te habr\u00e1s distra\u00eddo, te habr\u00e1s olvidado casi todos los nombres. Habr\u00e1s pensado muchas cosas, entre ellas, \u00bfpor qu\u00e9 no?: \u00bfPara qu\u00e9 tantos nombres? \u00bfPara qu\u00e9 se habr\u00e1 conservado este Evangelio con tantos nombres? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene leer y escuchar hoy este Evangelio? Puede ser que nos pase esto, no digo que siempre, puede ser que tengamos esta sensaci\u00f3n, es normal. Es entendible, porque a la mentalidad de hoy, la de estos tiempos, parece no interesarle demasiado los antepasados, de hecho, muchos de nosotros por ah\u00ed no sabemos m\u00e1s all\u00e1 de nuestros abuelos, por ah\u00ed ni sabemos el nombre de nuestros bisabuelos, como mucho nuestros bisabuelos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, me parece que lo primero que tenemos que tener en cuenta es que, a lo dif\u00edcil de la Palabra de Dios, la mejor salida no es escaparle, sino todo lo contrario, es animarse a preguntar, a aprender, a escuchar algo bueno, distinto, aunque choque con lo que pensamos. Muchas veces todos podemos caer en esto, incluso los sacerdotes. Cuando algo se pone dif\u00edcil, movemos la cintura para ac\u00e1 y para all\u00e1 y terminamos hablando de cualquier otra cosa, menos de la Palabra de Dios, como para evitar el trabajo. O est\u00e1n los otros que se meten en una ex\u00e9gesis interminable y aburrida que no dice nada al coraz\u00f3n de hoy y finalmente son racionalismo a la Palabra de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo segundo es que, si la Palabra de Dios se lee en este d\u00eda de la Iglesia y si es Palabra de Dios, algo bueno tiene para decirme y eso nos tiene que animar a escuchar y conocer, sino al final no profundizamos y terminamos tocando de o\u00eddo nuestra fe. La fe hay que conocerla, sin miedos, para saber dar razones de ella. La fe tiene que asumir todo, lo luminoso y lo oscuro, lo que nos gusta y nos disgusta, la gracia y el pecado, porque eso somos, as\u00ed vivimos.<\/em><\/p>\n<p><em>Y lo tercero, que pienso y tiene que ver con las otras dos, es que la Palabra de Dios es como una gran sinfon\u00eda, en donde se escuchan muchos instrumentos y se entrecruzan variadas melod\u00edas, y para que den un sonido armonioso y guste a los o\u00eddos, tiene que haber un director que la dirija y una clave de interpretaci\u00f3n. La clave de interpretaci\u00f3n de la gran sinfon\u00eda de la Palabra de Dios es Cristo, por supuesto, sin esa clave no se puede interpretar la partitura m\u00e1s bella que puede haber en la tierra. Ni siquiera el mejor director del mundo, el mejor biblista de la tierra, puede interpretar la Palabra de Dios sin Cristo. El director es la Iglesia, con sus ense\u00f1anzas de siglos, con su vida, con sus santos, con los que estudian y estudian la Palabra de Dios que a veces para nosotros parece incomprensible. Conclusi\u00f3n: dejemos que Jes\u00fas nos ayude a interpretar esta partitura maravillosa que es la Biblia y escuchemos a la Iglesia que como un gran director que hace que todos los m\u00fasicos e instrumentos nos den un sonido agradable a los o\u00eddos del coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero bueno, queda poco tiempo para interpretar o comentar Algo del Evangelio. \u00bfQu\u00e9 podemos decir de la llamada genealog\u00eda con la cual Mateo empieza su Evangelio? Sin entrar en grandes explicaciones exeg\u00e9ticas, algunas cosas sencillas.<\/em><\/p>\n<p><em>Mateo quiere respondernos, quiso responder en ese tiempo una pregunta fundamental: \u00bfQui\u00e9n es Jes\u00fas? \u00bfDe d\u00f3nde viene? \u00bfDe d\u00f3nde sali\u00f3 este Jes\u00fas? Bueno, viene de Abraham y de David, Jes\u00fas es parte de nuestra historia, de la historia del pueblo de Israel, parte de la humanidad. Jes\u00fas es parte de un pueblo, es miembro de un pueblo. Es completamente humano. Por otro lado, dentro de esa genealog\u00eda hay hombres y mujeres pecadores, como vos y yo, como nosotros, incluso hay mujeres sin la fe de Israel. Dios escribe derecho en renglones torcidos, utiliza cualquier medio para que se haga su voluntad finalmente, \u00c9l puede sacar lo mejor de aquellos lugares y corazones donde parece imposible, \u00abporque donde estuvo el pecado sobreabund\u00f3 la gracia\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Finalmente, la genealog\u00eda termina con una mujer, con Mar\u00eda. La historia llega hasta Ella y a partir de Ella hay un nuevo comienzo y, adem\u00e1s, un comienzo que no viene de ning\u00fan hombre, sino que es todo una nueva creaci\u00f3n, fue concebido por obra y gracia del Esp\u00edritu Santo.<\/em><\/p>\n<p><em>Todo se dio de esa manera, el origen de Jes\u00fas se puede comprobar hist\u00f3ricamente y dentro de una historia de debilidad, pero al mismo tiempo es un misterio que proviene del Cielo. \u00bfDe qu\u00e9 nos puede servir esto para nuestra vida espiritual concreta? Bueno, algo muy lindo y sencillo, pero decisivo para nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Por un lado, \u00bfqui\u00e9n es Jes\u00fas para nosotros? \u00bfQui\u00e9n es Jes\u00fas para vos?\u00bfEs un simple personaje hist\u00f3rico m\u00e1s o es para vos un nuevo comienzo, una nueva creaci\u00f3n que viene de la mano de Mar\u00eda? \u00bfC\u00f3mo se manifiesta Jes\u00fas en nuestras vidas? \u00bfCreemos que incluso de lo m\u00e1s impuro o doloroso, puede salir la santidad, puede hacerse presente el amor de Dios? \u00bfCrees que a\u00fan en tu historia de pecado Jes\u00fas se manifiesta? Bueno, el mensaje maravilloso de hoy es que s\u00ed, \u00e9l incluso puede hacernos nacer de nuevo, como en esta Navidad.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Genealog\u00eda de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Jud\u00e1 y de sus hermanos. Jud\u00e1 fue padre de Fares y de Zar\u00e1, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esr\u00f3n; Esr\u00f3n, padre de Ar\u00e1m; Ar\u00e1m, padre de Aminadab; Aminadab, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5288,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-5287","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5287","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5287"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5287\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5292,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5287\/revisions\/5292"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5288"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5287"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5287"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5287"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}