{"id":5293,"date":"2024-12-18T00:00:13","date_gmt":"2024-12-18T03:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5293"},"modified":"2024-12-17T14:33:35","modified_gmt":"2024-12-17T17:33:35","slug":"feria-de-adviento-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/feria-de-adviento-8\/","title":{"rendered":"Feria de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5293-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/18diciembre-audio-Miercoles-FeriaAdviento-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/18diciembre-audio-Miercoles-FeriaAdviento-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/18diciembre-audio-Miercoles-FeriaAdviento-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/18diciembre-audio-Miercoles-FeriaAdviento-C.mp3\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Este fue el origen de Jesucristo:<\/p>\n<p>Mar\u00eda, su madre, estaba comprometida con Jos\u00e9 y, cuando todav\u00eda no hab\u00edan vivido juntos, concibi\u00f3 un hijo por obra del Esp\u00edritu Santo. Jos\u00e9, su esposo, que era un hombre justo y no quer\u00eda denunciarla p\u00fablicamente, resolvi\u00f3 abandonarla en secreto.<\/p>\n<p>Mientras pensaba en esto, el \u00c1ngel del Se\u00f1or se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os y le dijo: \u00abJos\u00e9, hijo de David, no temas recibir a Mar\u00eda, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Esp\u00edritu Santo. Ella dar\u00e1 a luz un hijo, a quien pondr\u00e1s el nombre de Jes\u00fas, porque \u00e9l salvar\u00e1 a su Pueblo de todos sus pecados.\u00bb<\/p>\n<p>Todo esto sucedi\u00f3 para que se cumpliera lo que el Se\u00f1or hab\u00eda anunciado por el Profeta: La Virgen concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un hijo a quien pondr\u00e1n el nombre de Emanuel, que traducido significa: \u00abDios con nosotros.\u00bb<\/p>\n<p>Al despertar, Jos\u00e9 hizo lo que el \u00c1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda ordenado: llev\u00f3 a Mar\u00eda a su casa.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Falta poco, ya estamos en la recta final, como decimos a veces, de nuestro camino a la celebraci\u00f3n m\u00e1s tierna de nuestra fe. La propuesta en estos d\u00edas es la de recibir, de alg\u00fan modo, esta Palabra tan necesaria. Es la \u00faltima semana del tiempo de espera, de recepci\u00f3n, de estar dispuestos m\u00e1s que a hacer muchas cosas, a recibir al Ni\u00f1o en nuestro coraz\u00f3n, en nuestros brazos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 hacemos cuando un ni\u00f1o est\u00e1 por llegar a nuestras familias? Fundamentalmente, buscamos recibirlo, no hacemos otra cosa. Preparamos todo para que sea parte de la familia, todos estamos pendientes de \u00e9l, todo gira en torno a ese ni\u00f1o que no habla y solamente se deja recibir. Nadie hace otra cosa que mirarlo a \u00e9l, \u00bfy si pensamos algo as\u00ed, pero para con Jes\u00fas? \u00a1Qu\u00e9 bien nos har\u00eda! Para ir generando esta actitud en nuestro coraz\u00f3n, te propongo que meditemos en esto: es Dios quien vino a tener una experiencia de amor con nosotros, es \u00abDios con nosotros\u00bb. As\u00ed lo anunciaba el profeta Isa\u00edas, por supuesto que nosotros tenemos que estar con \u00e9l, \u00bfno? Pero antes que nada, es reconocer que es \u00abDios con nosotros\u00bb, eso es lo que hay que aceptar y recibir. Por supuesto, junto al ni\u00f1o que vendr\u00e1, aparece la figura de Mar\u00eda y Jos\u00e9. Por eso hoy escuchamos la llamada \u00abanunciaci\u00f3n\u00bb a Jos\u00e9. Dios tambi\u00e9n tuvo que enviar a un \u00e1ngel a Jos\u00e9 para que no tema, no huya de su plan, para que se deje sorprender, para que reciba a ese ni\u00f1o \u2013aunque no era suyo\u2013, para que lo adopte. Hasta que Jos\u00e9 no recibe en sue\u00f1os esta invitaci\u00f3n a animarse, a no temer, a confiar, a darse cuenta que Dios pod\u00eda estar ah\u00ed, en esa situaci\u00f3n tan dif\u00edcil, no descubre que Dios estaba en esa situaci\u00f3n que \u00e9l consider\u00f3 al principio confusa, no pod\u00eda verlo, no entend\u00eda el plan de Dios; no pod\u00eda ver el plan del Padre en esa sorpresa que lo entristeci\u00f3 seguramente \u2013de Mar\u00eda embarazada\u2013, sin que \u00e9l haya hecho nada.<\/em><\/p>\n<p><em>No sabemos lo que habr\u00e1 pasado por el coraz\u00f3n de Jos\u00e9, pero si hab\u00eda decidido abandonar a Mar\u00eda quiere decir, por supuesto, que no entend\u00eda lo que pasaba. Y, adem\u00e1s, viendo que Mar\u00eda estaba embarazada y que \u00e9l no era el padre, hab\u00eda decidido abandonarla, porque las cosas no hab\u00edan salido como \u00e9l pensaba y deseaba, y la quer\u00eda cuidar. Quer\u00eda protegerla en medio de toda esa confusi\u00f3n, era dif\u00edcil pensar que Dios pod\u00eda estar detr\u00e1s de todo eso, su mujer, con la que \u00e9l se iba a casar, pero que todav\u00eda no conviv\u00eda, estaba embarazada. \u00bfEra posible que Dios est\u00e9 detr\u00e1s de semejante noticia? \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 sentido Jos\u00e9 en su coraz\u00f3n? Por eso, Algo del Evangelio de hoy nos ayuda a preguntarnos: \u00bfcu\u00e1ntas veces pensamos que Dios no puede estar donde nosotros creemos que no tiene que estar?, \u00bfcu\u00e1ntas veces Dios en realidad est\u00e1 donde nosotros pensamos que jam\u00e1s podr\u00eda estar? Pens\u00e9moslo en lo de cada d\u00eda. P\u00e9nsalo en algo que te pas\u00f3 alguna vez, algo muy dif\u00edcil. \u00bfPor qu\u00e9 nos pasa esto?, preguntemonos. Porque nos equivocamos cuando somos nosotros los que queremos, por decirlo de alguna manera, fabricar las experiencias de Dios. Sin embargo, Dios nos sorprende siempre. Dios \u00abse divierte\u00bb \u2013ir\u00f3nicamente lo digo\u2013 sorprendiendo al hombre, calculador, matem\u00e1tico, temeroso y desconfiado.<\/em><\/p>\n<p><em>Decimos a veces muy seguros: \u00abTuve una experiencia de Dios en esta situaci\u00f3n, ac\u00e1, all\u00e1, en tal retiro, en esta Navidad, ese d\u00eda lo sent\u00ed&#8230; \u00bb; pero\u2026 \u00bfy si pensamos al rev\u00e9s? Porque es Dios el que ha venido a tener una experiencia con nosotros, entonces es \u00e9l, el que elige en qu\u00e9 momento tener una experiencia con nosotros. Ah\u00ed nos cambia el panorama, porque yo no soy el que decido cu\u00e1les son los grandes momentos donde experiment\u00e9 al buen Dios, sino que empiezo a ver que Dios est\u00e1 conmigo siempre, siempre, pase lo que pase. Porque \u00e9l es Dios con nosotros y quiere estar siempre con nosotros, no solo cuando nosotros lo sentimos. Por ejemplo: est\u00e1 ahora en tu dolor porque se acerca la Navidad donde no vas a estar con aquel que vos quer\u00e9s, vos quisiste tanto; Dios est\u00e1, aunque en esta Navidad est\u00e9 enferma aquella persona que vos amas tanto; Dios est\u00e1 y estar\u00e1 en esta Navidad con vos aunque est\u00e9s atormentado por alg\u00fan pecado, por alguna debilidad que no pod\u00e9s dejar, aunque est\u00e9s muerto de cansancio por este a\u00f1o que termina y no supiste parar; en esta Navidad, Dios estar\u00e1 con vos a pesar de que tu hijo est\u00e1 alejado de tu coraz\u00f3n y no te escucha o est\u00e9 alejado de Dios y de la Iglesia. En estos d\u00edas, mientras todo el mundo corre para comprar no s\u00e9 qu\u00e9, incluso nosotros tambi\u00e9n, \u00e9l est\u00e1 siempre, pero sencillo y en lo oculto de un mundo alocado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Dios est\u00e1 con nosotros! Esa es la certeza de la Navidad, esa es la certeza de la cercan\u00eda de esta fiesta que vamos a celebrar. No es la fiesta de armarme la experiencia de Dios a mi medida; no es la fiesta en donde yo armo mi experiencia de Dios, hago mi obra de caridad por ac\u00e1 o por all\u00e1 para lograrlo, o intentamos encontrarlo a Dios; est\u00e1 bien que hagamos eso, pero Dios est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia que yo intent\u00f3 hacerme de \u00e9l. Por eso tenemos que estar m\u00e1s atentos a recibir que a fabricar.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, Dios quiera que tambi\u00e9n nos pase como le pas\u00f3 a Jos\u00e9, que aunque quiso escaparse de la situaci\u00f3n dif\u00edcil que le tocaba enfrentar, en sue\u00f1os recibi\u00f3 la ayuda y la certeza de que Dios estaba con \u00e9l, con Mar\u00eda. Dios quiera que as\u00ed nos pase a nosotros tambi\u00e9n, no temamos, no temamos, recibir a las Mar\u00edas y a los Jos\u00e9 que nos traen a Jes\u00fas a nuestro coraz\u00f3n, a Jes\u00fas nuestro Salvador.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este fue el origen de Jesucristo: Mar\u00eda, su madre, estaba comprometida con Jos\u00e9 y, cuando todav\u00eda no hab\u00edan vivido juntos, concibi\u00f3 un hijo por obra del Esp\u00edritu Santo. Jos\u00e9, su esposo, que era un hombre justo y no quer\u00eda denunciarla p\u00fablicamente, resolvi\u00f3 abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el \u00c1ngel del Se\u00f1or se le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5294,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-5293","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5293"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5293\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5300,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5293\/revisions\/5300"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5294"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}