{"id":5316,"date":"2024-12-22T00:00:49","date_gmt":"2024-12-22T03:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5316"},"modified":"2024-12-21T20:03:35","modified_gmt":"2024-12-21T23:03:35","slug":"iv-domingo-de-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-domingo-de-adviento\/","title":{"rendered":"IV Domingo de Adviento"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5316-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/22diciembre-audio-Domingo-FeriaAdviento-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/22diciembre-audio-Domingo-FeriaAdviento-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/22diciembre-audio-Domingo-FeriaAdviento-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/22diciembre-audio-Domingo-FeriaAdviento-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquellos d\u00edas:<\/p>\n<p>Mar\u00eda parti\u00f3 y fue sin demora a un pueblo de la monta\u00f1a de Jud\u00e1. Entr\u00f3 en la casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel. Apenas esta oy\u00f3 el saludo de Mar\u00eda, el ni\u00f1o salt\u00f3 de alegr\u00eda en su seno, e Isabel, llena del Esp\u00edritu Santo, exclam\u00f3:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1T\u00fa eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! \u00bfQui\u00e9n soy yo, para que la madre de mi Se\u00f1or venga a visitarme? Apenas o\u00ed tu saludo, el ni\u00f1o salt\u00f3 de alegr\u00eda en mi seno. Feliz de ti por haber cre\u00eddo que se cumplir\u00e1 lo que te fue anunciado de parte del Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Empezamos este lindo cuarto domingo de adviento, domingo previo a la Navidad. Queda poco para que celebremos una de las grandes fiestas de nuestra fe, la fiesta que le abre las puertas a la llegada de Dios a nuestro mundo, a nuestras vidas; y qu\u00e9 bueno que en este d\u00eda podamos contemplar a Mar\u00eda. Aparece ella, como siempre, Mar\u00eda que fue feliz por haber cre\u00eddo que se cumplir\u00eda en ella lo que fue anunciado de parte del Se\u00f1or, por medio del \u00c1ngel.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Todo lo que a lo largo de los domingos de este tiempo nos propuso la Iglesia para aprender, para asimilar, para contemplar; todo, absolutamente todo, se cumple en Mar\u00eda. Mar\u00eda lo vive y hoy ella nos lo ense\u00f1a. Ella esper\u00f3, supo esperar, fue paciente. Ella tambi\u00e9n se prepar\u00f3, estuvo dispuesta a escuchar a Dios en la Anunciaci\u00f3n, y por eso fue feliz, por haberse entregado sin condiciones. Mar\u00eda es nuestro modelo para que, estemos como estemos, hayamos llegado como hayamos llegado estos d\u00edas a la Navidad: cansados, agobiados con las compras de ac\u00e1 para all\u00e1, con el fin de a\u00f1o, a veces no atendiendo lo importante o lo urgente, a veces con alg\u00fan dolor, una tristeza, acarreando tambi\u00e9n la carga de nuestros pecados, nuestras culpas, mediocridades o tibiezas; no importa, no importa c\u00f3mo estemos llegando, lo importante es dejar que Dios llegue, es al rev\u00e9s. No podemos negar lo que vivimos, no es sano hacer como que nada nos pas\u00f3, o bien esconder lo dif\u00edcil y doloroso. Dejemos que Dios llegue a nuestras vidas as\u00ed como estamos, porque solo puede ser feliz el que cree en esto, el que conf\u00eda en Dios Padre, el que le cree a Dios, el que acepta todo de \u00e9l, tanto lo que le agrada como aquello que en un principio no parece tan agradable. Por eso, vuelvo a repetir, hoy no importa c\u00f3mo estemos llegando a la Navidad, no importa, no analicemos tanto nuestro estado de las cosas que cumplimos y aquellas que no pudimos cumplir, lo que hicimos o lo que dejamos de hacer. Empecemos a decir: \u00abBueno, \u00a1quiero creer en esto, quiero que Dios llegue a mi vida! Quiero que alguna \u201cMar\u00eda\u201d portadora de Jes\u00fas en su coraz\u00f3n, traiga al ni\u00f1o y me alcance la alegr\u00eda \u2013como se la llev\u00f3 en Algo del Evangelio de hoy a santa Isabel\u2013\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Seremos felices si en este Adviento anduvimos esperando, deseando la llegada de Dios, \u00abdeseando\u00bb; eso es lo m\u00e1s importante: el deseo, no importa tanto el c\u00f3mo, desear la llegada de Dios nuevamente a nuestras vidas, a nuestro coraz\u00f3n. Vamos a ser felices si en estos d\u00edas nos damos cuenta que s\u00f3lo es feliz \u2013valga la redundancia\u2013 realmente el que recibe a Jes\u00fas con un coraz\u00f3n dispuesto, abierto, grande, no importa si parece un pesebre un poco sucio, lo importante que m\u00e1s all\u00e1 de todas las cosas que vamos a hacer estos d\u00edas: los regalos, las vacaciones, las comidas y todo eso, es recibir al Ni\u00f1o como lo recibi\u00f3 Mar\u00eda, sin mucho ruido, llev\u00e1ndolo escondido en su vientre y experimentando as\u00ed la alegr\u00eda m\u00e1s plena, llevando esta alegr\u00eda y felicidad a los dem\u00e1s. Mar\u00eda no tir\u00f3 fuegos artificiales, no gast\u00f3 dinero para \u00abfabricarse\u00bb una experiencia de Dios, lo recibi\u00f3 como estaba. Jes\u00fas no llega en medio de tanto ruido, llega a aquellos que creen y en silencio aceptan la voluntad del Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 hizo Mar\u00eda para que su presencia causara tanta alegr\u00eda? \u00bfLe explic\u00f3 a Isabel las cosas de Dios, fundament\u00f3 algo sobre Dios, dio explicaciones teol\u00f3gicas?, \u00bfo narr\u00f3 su experiencia de lo bien que se sent\u00eda por haber sido elegida? \u00a1Nada de eso! Lo \u00fanico que hizo Mar\u00eda fue estar, servir. Y por obra del Esp\u00edritu, Juan el Bautista en el vientre de santa Isabel reconoci\u00f3 a Jes\u00fas y as\u00ed Isabel tambi\u00e9n lo reconoci\u00f3. Santa Isabel reconoci\u00f3 que Mar\u00eda llevaba en su vientre al Ni\u00f1o Jes\u00fas. Al percibir Isabel dentro de su vientre el movimiento de Juan el Bautista, se dio cuenta que algo especial llevaba Mar\u00eda. En realidad, fue obra del Esp\u00edritu Santo, solo podemos reconocer a Jes\u00fas en nuestras vidas y en otros, gracias al Esp\u00edritu Santo.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces tenemos que pedir esto en este tiempo, que podamos reconocer a Jes\u00fas en nuestros hermanos, en alguien que lo trae en su coraz\u00f3n, en un pobre al que puedo ayudar, en alguien a quien voy a visitar en esta Navidad, en mi familia, en mi esposo, en mi esposa, en mis primos, en quien sea, en nuestros hijos. Tenemos que pedirle al Esp\u00edritu Santo que nos ayude a descubrir a Jes\u00fas en alguien. Es mucho m\u00e1s lindo creer.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfHasta cu\u00e1ndo vamos a seguir dudando y calculando tanto? \u00bfHasta cu\u00e1ndo vamos a esperar que otros hagan lo que nosotros podemos hacer, servir, creer para servir? Las promesas de Dios se cumplen y por eso el que se entrega es feliz, y solo se entrega en realidad el que realmente cree.<\/em><\/p>\n<p><em>Evitemos el aturdimiento, evitemos que las preocupaciones de este mundo opaquen la alegr\u00eda de creer en la presencia de Jes\u00fas en nuestras vidas. No dejemos que el consumismo exacerbado de estos d\u00edas nos haga pensar que por tener m\u00e1s y comprar m\u00e1s vamos a alcanzar una felicidad que en realidad solo Dios nos puede regalar. No nos dejemos enga\u00f1ar, no gastemos de m\u00e1s, aprovechemos para disfrutar austeramente la celebraci\u00f3n m\u00e1s linda y sencilla de nuestra fe, la que nos ense\u00f1a que Dios no eligi\u00f3 el ruido y la riqueza para manifestarse, sino todo lo contrario.<\/em><\/p>\n<p><em>Pidamos hoy al Se\u00f1or esa fe, vivamos un domingo en paz, disfrutemos estos d\u00edas de Navidad para que podamos llegar a ella as\u00ed, estemos como estemos; con un coraz\u00f3n grande y deseoso de que \u00c9l nazca otra vez en nuestras vidas y que se repita ese misterio de gozo en nuestras almas y en la de los que nos rodean.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquellos d\u00edas: Mar\u00eda parti\u00f3 y fue sin demora a un pueblo de la monta\u00f1a de Jud\u00e1. Entr\u00f3 en la casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel. 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