{"id":5357,"date":"2024-12-30T00:00:13","date_gmt":"2024-12-30T03:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5357"},"modified":"2024-12-29T17:36:00","modified_gmt":"2024-12-29T20:36:00","slug":"dia-vi-de-la-octava-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/dia-vi-de-la-octava-de-navidad\/","title":{"rendered":"D\u00eda VI de la Octava de Navidad"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5357-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/30diciembre-audio-DiaVIOctavaNavidad-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/30diciembre-audio-DiaVIOctavaNavidad-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/30diciembre-audio-DiaVIOctavaNavidad-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/30diciembre-audio-DiaVIOctavaNavidad-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda fijado por la Ley de Mois\u00e9s para la purificaci\u00f3n, llevaron al ni\u00f1o a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Estaba tambi\u00e9n all\u00ed una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en a\u00f1os, que, casada en su juventud, hab\u00eda vivido siete a\u00f1os con su marido. Desde entonces hab\u00eda permanecido viuda, y ten\u00eda ochenta y cuatro a\u00f1os. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y d\u00eda con ayunos y oraciones. Se present\u00f3 en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del ni\u00f1o a todos los que esperaban la redenci\u00f3n de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Se\u00f1or, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El ni\u00f1o iba creciendo y se fortalec\u00eda, lleno de sabidur\u00eda, y la gracia de Dios estaba con \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Seguramente muchos de los que escuchan estos audios ya empezaron sus vacaciones o est\u00e1n por empezarlas, por lo menos aqu\u00ed en Argentina, o bien est\u00e1n con sus trabajos, pero con un ritmo mucho m\u00e1s tranquilo. Es bueno que pensemos que las vacaciones, el descanso, que a veces, si Dios quiere, podemos tener y hay que agradecerlo; ese descanso que nos merecemos de alg\u00fan modo todos, aunque no todos pueden lograrlo, y eso es lo m\u00e1s triste, es una oportunidad muy linda para escuchar m\u00e1s, para escuchar de otra manera, para escuchar desde otro lugar, con otra actitud.<\/em><\/p>\n<p><em>No todos en este mundo tienen la posibilidad de cambiar de lugar, de conocer otros lugares, de tener vacaciones. Si ten\u00e9s esa gracia, agrad\u00e9celo desde el fondo del alma, porque es un regalo muy grande de Dios. A veces basta con cambiar de ambiente para cambiar de actitud; a veces basta con ver un paisaje distinto para escuchar algo que nunca escuchaste; a veces basta con bajar la actividad para desacelerar la ansiedad y ver algo que no ve\u00edas. Aprovech\u00e1 esta oportunidad. Sea que tengas o no tengas vacaciones, acordate que no hay vacaciones de escuchar. No hay vacaciones de desear estar con Aquel que nos ama. No hay vacaciones de amor de Dios para un cristiano en serio.<\/em><\/p>\n<p><em>Es un gran error y no nos hace bien esas vacaciones donde parece que sufrimos una metamorfosis y somos otros, distintos a lo que somos generalmente. Ojal\u00e1 que vivamos unas vacaciones desde Dios y con Dios, pudiendo rezar mejor, pudiendo leer m\u00e1s, pudiendo disfrutar bien de tu familia. Y, al mismo tiempo, recemos por los millones y millones de seres humanos, de personas que no tienen esa posibilidad, por las injusticias a veces de este mundo que no sabe compartir. Seamos generosos en las vacaciones. No despilfarremos los bienes, ayudemos a alguien que lo necesita, no dejemos la caridad en otro lado.<\/em><\/p>\n<p><em>Generalmente, siempre a fin de a\u00f1o, gracias a Dios, a la obra de Dios que va silenciosamente y lentamente tocando corazones, me llegan muchos testimonios de personas que no conozco, cont\u00e1ndome lo que produjo en sus vidas el escuchar d\u00eda a d\u00eda lo que Dios nos va diciendo. Si quer\u00e9s hacerlo, te invito; ayuda mucho a todos. Pod\u00e9s escribirnos en nuestra p\u00e1gina www.algodelevangelio.org. No dejo de maravillarme de la fuerza que tiene la Palabra para animar, consolar, corregir, levantar, guiar, iluminar, instruir a tantas personas y tantas cosas m\u00e1s. A veces dan ganas de que todo el mundo escuche la Palabra de Dios, de decirle a todos que no hay nada m\u00e1s enriquecedor, nada m\u00e1s gratificante, nada m\u00e1s cristiano que escuchar y meditar todos los d\u00edas lo que Dios nos dice. Por eso, te propongo que en estos d\u00edas te preguntes: \u00bfQu\u00e9 fue haciendo Dios en tu vida desde que te propusiste escucharlo en serio? Alguien me contaba que se puso a escribir mes a mes todo lo que fue viviendo en el a\u00f1o. Por ah\u00ed no te sale algo as\u00ed, es dif\u00edcil, pero s\u00ed algo parecido. Si todav\u00eda no hiciste este ejercicio de animarte a evaluar la acci\u00f3n de Dios en tu vida concreta, te propongo que en estos d\u00edas puedas hacerlo, o bien en los primeros d\u00edas de tus vacaciones.<\/em><\/p>\n<p><em>Hac\u00e9 una especie de examen espiritual de tu a\u00f1o, no un examen de conciencia para ver los pecados, sino algo m\u00e1s amplio. Algo as\u00ed como una evaluaci\u00f3n sobre c\u00f3mo te fue en el a\u00f1o en tu relaci\u00f3n con Dios, que, por supuesto no es algo abstracto, sino que tiene que ver con lo que hacemos cada d\u00eda. Esto no puede hacerse sin paciencia, algo de esto dec\u00edamos ayer. Esto no se puede hacer sin un coraz\u00f3n dispuesto a agradecer todo, incluso lo que pas\u00f3 en el a\u00f1o que no pareci\u00f3 tan lindo, incluso eso que te gustar\u00eda guardar en el caj\u00f3n y no sacarlo nunca m\u00e1s. Acord\u00e9monos que Mar\u00eda supo \u00abguardar todas las cosas en su coraz\u00f3n\u00bb mientras el ni\u00f1o iba creciendo.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy Ana, ya anciana, supo esperar hasta el fin de su vida para ver a Jes\u00fas, para ver al ni\u00f1o. Ana lo pudo ver, seguramente despu\u00e9s de pasar por mil situaciones dif\u00edciles y no tan lindas (su viudez y pobreza). Pero hay un detalle importante en el evangelio de hoy. Dice que Ana \u00abdaba gracias a Dios y hablaba del ni\u00f1o\u00bb. Qu\u00e9 lindo ser\u00eda que terminemos este a\u00f1o as\u00ed, dando gracias y hablando del ni\u00f1o, haya pasado lo que haya pasado, hayamos sufrido lo que hayamos sufrido, habiendo salido las cosas como hayan salido, habi\u00e9ndonos equivocado un poco m\u00e1s o menos, habiendo fracasado una o mil veces.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo importante es saber que por la paciencia veremos al ni\u00f1o en alg\u00fan momento de nuestra vida, del d\u00eda de hoy; no sabemos. Veremos la ternura de Dios y tendremos que dar gracias y hablar de \u00e9l. Si no damos gracias y no hablamos del ni\u00f1o que naci\u00f3, quiere decir que la Navidad no pas\u00f3 por casa; quiere decir que la Navidad fue un barniz, un poco de luces, fuegos artificiales, un poco de pan dulce, de turrones, de regalos, pero nada del ni\u00f1o, nada de amor, nada de acci\u00f3n de gracias. Que el Dios hecho ni\u00f1o nos conceda a todos poder verlo y darle gracias de todo coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda fijado por la Ley de Mois\u00e9s para la purificaci\u00f3n, llevaron al ni\u00f1o a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or. Estaba tambi\u00e9n all\u00ed una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en a\u00f1os, que, casada en su juventud, hab\u00eda vivido siete a\u00f1os con su marido. Desde [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5358,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5357","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5357","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5357"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5357\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5361,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5357\/revisions\/5361"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5358"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}