{"id":5409,"date":"2025-01-08T00:00:41","date_gmt":"2025-01-08T03:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5409"},"modified":"2025-01-07T19:26:39","modified_gmt":"2025-01-07T22:26:39","slug":"feria-de-navidad-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/feria-de-navidad-9\/","title":{"rendered":"Feria de Navidad"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5409-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/08-enero-audio-Feria-de-Navidad-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/08-enero-audio-Feria-de-Navidad-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/08-enero-audio-Feria-de-Navidad-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/08-enero-audio-Feria-de-Navidad-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al desembarcar, Jes\u00fas vio una gran muchedumbre y se compadeci\u00f3 de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo ense\u00f1\u00e1ndoles largo rato.<\/p>\n<p>Como se hab\u00eda hecho tarde, sus disc\u00edpulos se acercaron y le dijeron: \u00abEste es un lugar desierto, y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer.\u00bb<\/p>\n<p>El respondi\u00f3: \u00abDenles de comer ustedes mismos.\u00bb<\/p>\n<p>Ellos le dijeron: \u00abHabr\u00eda que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntos panes tienen ustedes? Vayan a ver.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de averiguarlo, dijeron: \u00abCinco panes y dos pescados.\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l les orden\u00f3 que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde, y la gente se sent\u00f3 en grupos de cien y de cincuenta.<\/p>\n<p>Entonces \u00e9l tom\u00f3 los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n, parti\u00f3 los panes y los fue entregando a sus disc\u00edpulos para que los distribuyeran. Tambi\u00e9n reparti\u00f3 los dos pescados entre la gente.<\/p>\n<p>Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. Los que comieron eran cinco mil hombres.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Volver a mirar al cielo cada tanto cuando empezamos a meditar la Palabra de Dios, volver a concentrarnos en lo que escuchamos, volver a tener un signo que nos ayude a rezar mejor \u2013como una cruz, como una vela encendida, una imagen\u2013, muchas veces son como \u00abcondimentos\u00bb que nos hacen muy bien para poder rezar realmente con la Palabra de Dios. Eso es lo que buscamos: rezar, escuchar, poder dialogar, poder decirle algo a partir de esa Palabra que qued\u00f3 para siempre en nuestras manos y en los corazones de cada creyente.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, te propongo hoy que, escuchando el milagro de Jes\u00fas de la multiplicaci\u00f3n de los panes, puedas hacer este ejercicio, volver a mirar al cielo, volver a mirar tu imagen m\u00e1s querida, volver a mirar de alguna manera algo que te ayude a transportarte a ese lugar.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy hay un detalle importante que aparece tambi\u00e9n en otros milagros, y es que Jes\u00fas les pide a los disc\u00edpulos que de alg\u00fan modo se hagan cargo de la situaci\u00f3n: \u00abTraigan ustedes los panes y denles de comer. Denles de comer ustedes mismos\u00bb. Que ellos mismos, los disc\u00edpulos, nosotros les demos de comer. En verdad \u00e9l sab\u00eda que no pod\u00edan. Sab\u00eda que para ellos era imposible, que ellos no iban a multiplicar los panes, ni siquiera saben compartir lo que tienen. Sin embargo, Jes\u00fas los anima a que ellos se hagan cargo de la situaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 gran misterio!, el todopoderoso haci\u00e9ndonos part\u00edcipes de su amor.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00c9l se compadece de nosotros, de toda la humanidad y por eso vino a hacerse hombre, para saciarnos, para darnos el alimento que necesitamos para vivir y que es, justamente, \u00e9l mismo. Sin embargo, por otro lado, tambi\u00e9n quiere que nos hagamos cargo de la historia, quiere que nos hagamos cargo de la compasi\u00f3n que necesita el mundo y que muchas veces no hay quien pueda darla. Por eso, les pide que pongan algo, nos pide que pongamos algo de nosotros. Les pide que pongan los cinco panes y los dos pescados que ten\u00edan. Es el milagro \u2013de alguna manera\u2013 compartido y para compartir, es el milagro de la sobreabundancia del amor de Jes\u00fas, que al mismo tiempo necesita de la ayuda de sus disc\u00edpulos para llegar a todos. Necesita de vos y de m\u00ed para poder llegar a todo el mundo. Necesita de nosotros para alcanzar ese pan que saciar\u00e1 a miles y que saci\u00f3 a miles a lo largo de la historia.<\/em><\/p>\n<p><em>Es el milagro del amor, es el milagro de cada Misa: un poco de pan y de vino que se transforman en el Cuerpo y la Sangre de Jes\u00fas para todos los que quieran comer y beber. \u00abTomen y coman\u00bb. Jes\u00fas sigue alimentando en cada Misa a miles y miles en todas partes del mundo, en todo lugar. La Misa es, de alg\u00fan modo, la actualizaci\u00f3n de este milagro de la multiplicaci\u00f3n de los panes. Pero no solamente es el milagro de que se convierte en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sino tambi\u00e9n es el milagro de la Palabra que sale de la boca de Dios en cada predicaci\u00f3n, en cada testimonio y que despu\u00e9s se transforma en miles corazones alcanzados. Es el milagro que quiere hacer Jes\u00fas todos los d\u00edas con nuestros cinco panes y dos pescados, con ese \u00abpoquito\u00bb que tenemos para poder hacer algo m\u00e1s grande. Por eso, tu pizca, tu poquito de amor, tu poquito de voluntad para ayudar a otros y descubrir que solo el amor verdadero, el amor de Jes\u00fas sacia el coraz\u00f3n del hombre, es lo que necesitamos para que \u00e9l haga lo dem\u00e1s. Y esto no es simplemente una poes\u00eda, es realidad. Jes\u00fas misteriosamente nos eligi\u00f3 a nosotros para multiplicar su Cuerpo, para que aliment\u00e1ndonos de su Cuerpo nosotros podamos ser alimento para otros; multiplicar su alimento para multiplicarse \u00e9l mismo, pero a trav\u00e9s de nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces pregunt\u00e9monos hoy si nosotros vamos a poner nuestros cinco panes y dos pescados o si nosotros hoy vamos a poner algo para poder hacer que esto llegue a otros, con nuestra propia vida, con nuestro aporte a la evangelizaci\u00f3n. La Palabra de Dios se multiplica y sacia a miles de personas: a los que est\u00e1n cerca, a los que no est\u00e1n tan cerca, a los que est\u00e1n m\u00e1s o menos, a los que est\u00e1n alejados.<\/em><\/p>\n<p><em>Dios quiera, y quiere, que hoy pongamos nuestros cinco panes y dos pescados para poder saciar el hambre de otros y que tambi\u00e9n nosotros seamos saciados al alimentar a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al desembarcar, Jes\u00fas vio una gran muchedumbre y se compadeci\u00f3 de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo ense\u00f1\u00e1ndoles largo rato. Como se hab\u00eda hecho tarde, sus disc\u00edpulos se acercaron y le dijeron: \u00abEste es un lugar desierto, y ya es muy tarde. 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