{"id":5425,"date":"2025-01-11T00:00:53","date_gmt":"2025-01-11T03:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5425"},"modified":"2025-01-10T12:29:35","modified_gmt":"2025-01-10T15:29:35","slug":"feria-de-navidad-12","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/feria-de-navidad-12\/","title":{"rendered":"Feria de Navidad"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5425-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/11-enero-audio-Feria-de-Navidad-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/11-enero-audio-Feria-de-Navidad-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/11-enero-audio-Feria-de-Navidad-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/11-enero-audio-Feria-de-Navidad-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Mientras Jes\u00fas estaba en una ciudad, se present\u00f3 un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jes\u00fas, se postr\u00f3 ante \u00e9l y le rog\u00f3: \u00abSe\u00f1or, si quieres, puedes purificarme.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3, diciendo: \u00abLo quiero, queda purificado.\u00bb Y al instante la lepra desapareci\u00f3.<\/p>\n<p>\u00c9l le orden\u00f3 que no se lo dijera a nadie, pero a\u00f1adi\u00f3: \u00abVe a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificaci\u00f3n la ofrenda que orden\u00f3 Mois\u00e9s, para que les sirva de testimonio.\u00bb<\/p>\n<p>Su fama se extend\u00eda cada vez m\u00e1s y acud\u00edan grandes multitudes para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Pero \u00e9l se retiraba a lugares desiertos para orar.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfExperimentaste alguna vez esa linda sensaci\u00f3n de lograr cambiar algo importante en tu vida, de proponerte dejar de lado algo que no te hac\u00eda bien y lograrlo, de ponerte una meta sencilla y alcanzarla, de abandonar una actitud, un pensamiento, un sentimiento y reemplazarlo por otro que te hacen m\u00e1s feliz? No es imposible, hay que querer y pedir, se puede cambiar y creer, se puede creer que es posible cambiar. Si todos crey\u00e9ramos que es posible dejar de lado el ego\u00edsmo, la avaricia, la pereza, la soberbia y todo lo que nos a\u00edsla de los dem\u00e1s, este mundo tan lindo, ser\u00eda mucho m\u00e1s lindo todav\u00eda. Solo tenemos que \u201cofrecer nuestro coraz\u00f3n\u201d como dice por ah\u00ed una canci\u00f3n. No todo est\u00e1 perdido, depende tambi\u00e9n de cada uno de nosotros, no hay que esperar cambios de afuera, cambios de gobiernos, cambios econ\u00f3micos, sino que somos nosotros los que podemos cambiar sin esperar lo milagroso de afuera.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Pero hay un primer paso que debemos dar antes de proponernos cambiar. Cambiamos en la medida en que nos damos cuenta de que tenemos algo para cambiar. Mientras tanto andamos en la ignorancia. Mientras tanto no nos damos cuenta.\u00a0 Por eso el primer paso del que quiere cambiar algo de su vida es darse cuenta de que tiene algo para cambiar, de que le falta algo, de que tiene alguna debilidad, de que tiene algo para mejorar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfVos y yo tenemos algo para cambiar y creer? \u00bfVos y yo tenemos algo en lo que podemos volver a creer y confiar para poder cambiar? Yo muchas cosas, much\u00edsimas. Solo reconociendo que nuestra vida es un \u201csalir\u201d, como lo hizo Jes\u00fas, vamos experimentando que andamos en camino, pero que siempre nos falta algo, siempre podemos m\u00e1s, siempre se puede cambiar y creer. Estar con gente, escucharla y darse cuenta de los sufrimientos ajenos nos despierta del letargo en el que sin querer vivimos cuando nos acostumbramos a la rutina.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy vemos un encuentro important\u00edsimo, este encuentro tan lindo de Jes\u00fas con el leproso. Los encuentros con Jes\u00fas, la verdad que son una maravilla, cada escena es para asombrarse y nos anima a rezar y a poder sacar conclusiones para nuestra vida. Hay tantas maneras de encontrarse con Jes\u00fas como personas y como escenarios para hacerlo. Esto quiere decir que cada encuentro con \u00c9l, ya sea nuestro o de cualquier persona es distinto; y lo lindo est\u00e1 ah\u00ed, que esos momentos nunca son iguales.<\/em><\/p>\n<p><em>Pens\u00e1 esto en tu vida; si sigue todo igual, si siempre es todo lo mismo, es porque en realidad no nos estamos &#8220;encontrando&#8221; con \u00c9l. Cada encuentro es nuevo, es diferente, es renovador, cambia, cambia la vida. Bueno, as\u00ed paso en la vida de Jes\u00fas, as\u00ed sigue pasando; as\u00ed le pas\u00f3 a este leproso.<\/em><\/p>\n<p><em>Y te propongo que nos detengamos en esta &#8220;manera&#8221; de pedir del leproso, porque despu\u00e9s Jes\u00fas se conmueve y es lindo pensar en esto.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero, \u00bfqu\u00e9 hace el leproso? \u00bfQu\u00e9 dice?: &#8220;Si quieres, si quieres puedes purificarme&#8221;. Qu\u00e9 manera de pedir \u00bfno?, qu\u00e9 manera de pedir tan particular, hay muchas otras en el Evangelio, pero pensemos en esta. &#8220;Si quieres puedes purificarme&#8221;; es la actitud del que quiere obviamente \u2013por eso se acerca, por eso se postra, por eso ruega\u2013, pero es la actitud del que quiere y al mismo tiempo se abandona a la voluntad del otro. Quiere, pero se abandona, ve que hay algo m\u00e1s grande, no manipula, sino que se abandona: &#8220;Se\u00f1or si quieres sacame esto, si quer\u00e9s sacame de este pecado, si quer\u00e9s liberame de esta atadura, si quer\u00e9s liberame de este odio, de este rencor, si quer\u00e9s liberame de esta tristeza, si quer\u00e9s&#8230; Yo quiero, obviamente; pero si Vos quer\u00e9s&#8230;&#8221;<\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n es la actitud del que quiere, pero al mismo tiempo est\u00e1 dispuesto a que no pase, a que no suceda lo que pide; una actitud profundamente humilde.<\/em><\/p>\n<p><em>Pensemos c\u00f3mo pedimos a veces; \u00bfpedimos &#8220;exigiendo&#8221;, pedimos pretendiendo que las cosas sean como nosotros queremos? Es verdad que muchas veces tenemos que pedir con tanta fe que incluso podemos pensar que ya recibimos lo que pedimos; pero cuidado\u2026 Hoy vemos la actitud del que pide, pero del que est\u00e1 dispuesto a que no suceda lo que desea.<\/em><\/p>\n<p><em>Y otro detalle que podemos rescatar del leproso es esa actitud del que quiere, pero no exige, &#8220;Si quieres; puedes&#8230;&#8221; Yo te pido, pero no te exijo, no soy qui\u00e9n para exigir. La actitud de este leproso es la de un hombre verdaderamente humilde.<\/em><\/p>\n<p><em>Todo esto nos debe servir para preguntarnos, para cuestionarnos \u00bfc\u00f3mo pedimos? \u00bfC\u00f3mo nos acercamos a Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 es lo que le pedimos? Entonces, pregunt\u00e9monos hoy \u00bfC\u00f3mo pedimos? \u00bfQu\u00e9 pedimos y qu\u00e9 pretendemos al pedir? Todo un trabajo para la oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, ojal\u00e1 que este encuentro de Jes\u00fas con el leproso nos ayude a pensar los encuentros que tenemos nosotros con \u00c9l, los encuentros diarios o espor\u00e1dicos. Cada uno debe pedir como le salga, pero todos debemos revisar la manera de pedir, no se pide de cualquier manera cuando estamos ante Jes\u00fas; no podemos pedir de cualquier manera. \u00c9l es Dios hecho hombre y nosotros somos simples y peque\u00f1as creaturas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras Jes\u00fas estaba en una ciudad, se present\u00f3 un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jes\u00fas, se postr\u00f3 ante \u00e9l y le rog\u00f3: \u00abSe\u00f1or, si quieres, puedes purificarme.\u00bb Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3, diciendo: \u00abLo quiero, queda purificado.\u00bb Y al instante la lepra desapareci\u00f3. \u00c9l le orden\u00f3 que no se lo dijera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5426,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5425","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5425","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5425"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5425\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5429,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5425\/revisions\/5429"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5426"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}