{"id":5432,"date":"2025-01-12T00:00:09","date_gmt":"2025-01-12T03:00:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5432"},"modified":"2025-01-10T12:46:15","modified_gmt":"2025-01-10T15:46:15","slug":"bautismo-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/bautismo-del-senor\/","title":{"rendered":"Bautismo del Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5432-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/12-enero-audio-FiestaBautismoSenor-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/12-enero-audio-FiestaBautismoSenor-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/12-enero-audio-FiestaBautismoSenor-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/12-enero-audio-FiestaBautismoSenor-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no ser\u00eda el Mes\u00edas, \u00e9l tom\u00f3 la palabra y les dijo: \u00abYo los bautizo con agua, pero viene uno que es m\u00e1s poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; \u00e9l los bautizar\u00e1 en el Esp\u00edritu Santo y en el fuego.\u00bb<\/p>\n<p>Todo el pueblo se hac\u00eda bautizar, y tambi\u00e9n fue bautizado Jes\u00fas. Y mientras estaba orando, se abri\u00f3 el cielo y el Esp\u00edritu Santo descendi\u00f3 sobre \u00e9l en forma corporal, como una paloma. Se oy\u00f3 entonces una voz del cielo: \u00abT\u00fa eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilecci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Buen domingo. Con esta fiesta del Bautismo del Se\u00f1or terminamos este tiempo de Navidad, este tiempo que la Iglesia nos regal\u00f3 para dedicarnos a contemplar la bondad de un Dios que se hizo peque\u00f1o por nosotros, se hizo hombre, se hizo \u00abcarne\u00bb \u2013\u00abla Palabra se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb\u2013 para vivir con nosotros; y con esta fiesta del Bautismo nos ense\u00f1a c\u00f3mo quiso vivir con nosotros, no de cualquier manera, y adem\u00e1s nos quiere ense\u00f1ar a vivir para que nosotros no solo seamos, sino que vivamos como hijos de Dios.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>El bautismo del Se\u00f1or es el comienzo de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas. \u00c9l se hace bautizar, se acerca a donde estaba Juan el Bautista, el precursor, y hace \u00abla fila\u00bb como cualquier otro que tambi\u00e9n se acercaba a bautizarse, a un bautismo del perd\u00f3n de los pecados. Se acerca a Juan el Bautista para ser sumergido, bautizado como si fuese un pecador m\u00e1s; pensemos en esto: Jes\u00fas en la fila como un pecador m\u00e1s. Todav\u00eda nadie lo conoce, todav\u00eda nadie sabe verdaderamente qui\u00e9n es; faltar\u00e1 que se abran los cielos y se escuche la voz del Padre: \u00abEste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilecci\u00f3n\u00bb, y el Esp\u00edritu Santo, como paloma, descendi\u00f3 sobre \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abDetr\u00e1s de m\u00ed \u2013tambi\u00e9n dice Juan el Bautista\u2013 viene alguien que es m\u00e1s poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias\u00bb. Juan el Bautista, que est\u00e1 siempre ubicado, sabe perfectamente lo que tiene que hacer y lo que no tiene que hacer.<\/em><\/p>\n<p><em>Tenemos un Dios \u2013perd\u00f3n la expresi\u00f3n\u2013 un poco \u00abloco\u00bb, podr\u00edamos decir. Hace lo que no le corresponde por amor, la locura del amor. \u00c9l se solidariza con cada uno de nosotros, pero por amor; se sumerge en ese r\u00edo Jord\u00e1n dej\u00e1ndose mojar por las aguas impuras del pecado del mundo, del pecado de todos los hombres. Esa es la imagen: el Jord\u00e1n es el lugar donde se quedan los pecados de los hombres que se van a bautizar. Jes\u00fas se moja en esas aguas llenas de nuestros pecados, carga sobre s\u00ed los pecados de todo el mundo y comienza un camino hacia la cruz, su camino de obediencia; porque en definitiva eso ser\u00e1 la cruz: la obediencia hasta el final al Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>La Palabra se hizo carne para vivir entre nosotros y para venir a cumplir la misi\u00f3n que el Padre le encomend\u00f3; esa es la gran tarea de Jes\u00fas, cumplir la misi\u00f3n que el Padre quer\u00eda para la salvaci\u00f3n del mundo; esa es la gran tarea de Jes\u00fas, comenzar con el bautismo esta entrega que se seguir\u00e1 dando durante toda su vida.<\/em><\/p>\n<p><em>La primera palabra de la Palabra que se hace carne, valga la redundancia, no es una palabra que sali\u00f3 de su boca, sino que es un gesto, un gesto de humildad. El poder de Dios se manifiesta siempre en la humildad, la humildad de Dios que quiere ablandarnos el coraz\u00f3n para mostrarnos el camino. El que nos salv\u00f3 fue humilde, el que nos perdon\u00f3 es humilde, el que se entrega cada d\u00eda en la Eucarist\u00eda es humilde. La humildad es la virtud del Se\u00f1or, es su fuerza; es la fuerza transformadora de nuestro coraz\u00f3n endurecido por el orgullo y la soberbia. Aprendamos de Jes\u00fas que hace la fila como cualquiera, aunque no ten\u00eda pecado.<\/em><\/p>\n<p><em>Aprendamos a ser y a comportarnos como hijos amados de Dios, pero hijos humildes de Dios Padre, que sienten y viven no con autosuficiencia, sino sabiendo que todo lo recibimos de \u00e9l. Para vivir como hijos, hay que saberse y sentirse hijo. Por eso hoy que cada uno de nosotros pueda escuchar en su coraz\u00f3n las mismas palabras que dijo el Padre al abrirse el cielo cuando fue bautizado Jes\u00fas, las mismas palabras que el Padre Dios dijo cuando fuimos bautizados nosotros, cuando nuestros padres nos acercaron a la fuente bautismal: \u00abT\u00fa eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta mi predilecci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas es el predilecto del Padre, fue elegido desde toda la eternidad; nosotros tambi\u00e9n, antes de nacer ya hab\u00edamos sido elegidos para que nos sinti\u00e9ramos amados. Solamente podemos ser y vivir como hijos cumpliendo la voluntad del Padre en cada cosa que hacemos si nos sentimos amados por \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNos sentimos amados por el Padre, elegidos, predilectos? Si nos sentimos amados, empezaremos a vivir como hijos, cumplamos la voluntad de nuestro Padre, como lo hizo el Hijo de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Si no nos sentimos amados, pid\u00e1mosle la gracia: \u00abSe\u00f1or, que hoy me sienta un poco m\u00e1s amado por Vos. Que al sentirme amado yo pueda tambi\u00e9n llevar ese amor a los dem\u00e1s\u00bb. El que no se siente amado dif\u00edcilmente puede amar como el Padre quiere que amemos. Es una gracia que tenemos que pedir, es un don que viene de lo alto, es un don que recibimos tambi\u00e9n del Esp\u00edritu.<\/em><\/p>\n<p><em>Que el Esp\u00edritu Santo, que nos bautiz\u00f3 con el fuego, nos purifique de nuestro ego\u00edsmo y orgullo que no nos permite ser humildes y sentirnos amados por Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser hijo de Dios es darse cuenta que somos parte de una gran multitud de hijos.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser hijo es mirar alrededor y reconocer que tenemos la misma dignidad que cualquiera, incluso del que a veces despreciamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser hijo es aceptar que somos hermanos y que solo descubri\u00e9ndonos as\u00ed, hijos de un mismo padre, podremos vivir la alegr\u00eda de ser una verdadera familia.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no ser\u00eda el Mes\u00edas, \u00e9l tom\u00f3 la palabra y les dijo: \u00abYo los bautizo con agua, pero viene uno que es m\u00e1s poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; \u00e9l los bautizar\u00e1 en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5433,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[9],"class_list":["post-5432","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lucas","tag-lucas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5432","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5432"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5432\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5436,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5432\/revisions\/5436"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5433"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5432"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5432"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5432"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}