{"id":5437,"date":"2025-01-13T00:00:51","date_gmt":"2025-01-13T03:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5437"},"modified":"2025-01-12T09:01:38","modified_gmt":"2025-01-12T12:01:38","slug":"i-lunes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-lunes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"I Lunes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5437-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/13-enero-audio-I-LunesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/13-enero-audio-I-LunesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/13-enero-audio-I-LunesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/13-enero-audio-I-LunesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Despu\u00e9s que Juan fue arrestado, Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a Galilea. All\u00ed proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: \u00abEl tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios est\u00e1 cerca. Convi\u00e9rtanse y crean en la Buena Noticia\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Sim\u00f3n y a su hermano Andr\u00e9s, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jes\u00fas les dijo: \u00abS\u00edganme, y Yo los har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb. Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.<\/p>\n<p>Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban tambi\u00e9n en su barca arreglando las redes. En seguida los llam\u00f3, y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Buen d\u00eda. Espero que empieces una linda semana escuchando m\u00e1s a Jes\u00fas, todos juntos escuchando m\u00e1s su Palabra, cada uno desde su lugar, cada uno desde su situaci\u00f3n, desde su vocaci\u00f3n. Eso en este momento no importa tanto, lo importante es que todos escuchemos cada d\u00eda la Palabra de Dios, y escuch\u00e1ndolo a \u00e9l podamos conocerlo y amarlo m\u00e1s, y am\u00e1ndolo m\u00e1s colaboremos un poco, cada uno desde su aporte, desde su lugar a hacer de este mundo algo mejor \u2013con m\u00e1s caridad, con m\u00e1s paz\u2013.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Como dec\u00edamos ayer, empezamos un tiempo distinto. Tambi\u00e9n un tiempo distinto en el que nos acompa\u00f1ar\u00e1 otro Evangelio durante la semana, de lunes a s\u00e1bado, y tambi\u00e9n los domingos, salvo en algunas excepciones. Empezamos hoy a leer y escuchar el Evangelio de Marcos.<\/em><\/p>\n<p><em>Y las primeras palabras de Jes\u00fas son estas: \u00abEl tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios est\u00e1 cerca. Convi\u00e9rtanse y crean en la Buena Noticia\u00bb. \u00abConvi\u00e9rtanse\u00bb en realidad viene de una palabra griega que se dice \u00abmetanoia\u00bb que significa \u00abcambio de mentalidad\u00bb. Jes\u00fas nos invita al cambio, a un cambio profundo y no a un cambio por fuera, a hacernos como se dice ac\u00e1 \u00abchapa y pintura\u00bb, o sea, algo exterior. Hay que cambiar de mentalidad, de coraz\u00f3n para reconocer el Reino de Dios que est\u00e1 muy cerca, que est\u00e1 entre nosotros. Hay que cambiar el coraz\u00f3n y la mente para reconocer la humildad de un ni\u00f1o nacido en un pesebre bien pobre. Hay que cambiar la manera de pensar sobre c\u00f3mo es Dios y c\u00f3mo lo esperamos ver; a veces para darnos cuenta de que Dios es omnipotente, pero mucho m\u00e1s sencillo de lo que pensamos. No es solo un cambio moral, de nuestros comportamientos, \u2013cosa que por supuesto es necesaria\u2013, es tambi\u00e9n muy necesario cambiar nuestra forma de pensar sobre c\u00f3mo miramos la realidad, la nuestra y la que nos rodea.<\/em><\/p>\n<p><em>Entonces, podemos preguntarnos: \u00bfqu\u00e9 es primero: cambiar las actitudes o la mentalidad? Es dif\u00edcil decirlo, casi como decir: \u00bfqu\u00e9 es primero: el huevo o la gallina? Pero lo que s\u00ed podemos decir es que \u00abconvertirse\u00bb, para la Palabra de Dios, primero no significa ser bueno, portarse bien, ser perfecto y no equivocarse, como muchas veces nos ense\u00f1aron o aprendimos nosotros. Convertirse significa animarse a cambiar nuestras estructuras mentales que se transforman muchas veces en barreras, para que despu\u00e9s justamente pueda penetrar el evangelio, para poder despu\u00e9s aceptar los modos de ser de Dios, su manera de amar y de ense\u00f1arnos a amar. Porque Dios muchas veces termina siendo muy il\u00f3gico seg\u00fan nuestro modo de ver las cosas; o dicho de otra manera, la l\u00f3gica de Jes\u00fas termina chocando con nuestra pobre l\u00f3gica que muchas veces pretende ser la verdadera sin aceptar la de Dios. Cambiar quiere decir aceptar antes que nada que la l\u00f3gica de Dios, su modo de amar, muchas veces es il\u00f3gico para nosotros, y eso nos cuesta aceptarlo. Cambiar es lo m\u00e1s dif\u00edcil de nuestra fe. Cambiar implica una gran violencia interior. Quiere decir que tenemos que doblegar muchas cosas que sin darnos cuenta nos dominan.<\/em><\/p>\n<p><em>Por ejemplo: podemos pasarnos la vida diciendo que creemos, que amamos a Jes\u00fas, que esto y que lo otro; pero cuando viene el dolor en nuestra vida, cuando nos toca la puerta el sufrimiento propio o ajeno, somos capaces de tirar todo por el balc\u00f3n, porque no comprendemos que pueden pasar algunas cosas, porque pretend\u00edamos algo distinto de Dios \u2013y como si fuera incluso que Dios nos manda los sufrimientos\u2013. A todos nos puede pasar. Por eso, aprovechemos hoy para pedir la fe verdadera, no la que a veces nos fabricamos nosotros sin querer. Nadie est\u00e1 exento de enojarse o de no comprender a Dios, es muy humano y a veces necesario para reconocer en serio qu\u00e9 significa creer, pero mientras tanto no esperemos que nos pase. Convertirse es cambiar, cambiar es dif\u00edcil. Cambiar es salir de la comodidad para creer en un Dios que tambi\u00e9n cambi\u00f3 por nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas nos llama, como a Pedro, Andr\u00e9s, Santiago y Juan. As\u00ed aparece en Algo del Evangelio de hoy. Ellos se dejaron atrapar por lo distinto, por un Jes\u00fas que seguramente los cautiv\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>Si no, no hubiesen dejado todo as\u00ed nom\u00e1s, tan r\u00e1pido. Se dejaron convertir el coraz\u00f3n y creyeron. Despu\u00e9s junto a \u00e9l fueron aprendiendo y conoci\u00e9ndolo verdaderamente. No lo conocieron solo ese d\u00eda, sino durante toda su vida. Nosotros podemos andar en la misma.<\/em><\/p>\n<p><em>Pidamos saber cambiar para creer y creer para poder cambiar. Pidamos sentirnos llamados por Jes\u00fas que pasa por la orilla de nuestras vidas, nos ve trabajando, nos ve \u00abestando en la nuestra\u00bb; y nos vuelve a decir: \u00abSeguime\u00bb. Animate a creer en un Dios que es distinto a lo que nosotros creemos. Animate a creer en un Dios que nos invita a veces a lo inesperado, a lo sorpresivo, a lo que nos conduce a lo desconocido, pero con una gran certeza; pero que finalmente nos dar\u00e1 la verdadera alegr\u00eda, la verdadera luz que necesitamos en nuestras vidas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s que Juan fue arrestado, Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a Galilea. All\u00ed proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: \u00abEl tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios est\u00e1 cerca. Convi\u00e9rtanse y crean en la Buena Noticia\u00bb. Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Sim\u00f3n y a su hermano Andr\u00e9s, que echaban [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5441,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-5437","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5437","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5437"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5437\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5440,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5437\/revisions\/5440"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5441"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5437"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5437"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5437"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}