{"id":5458,"date":"2025-01-17T00:00:03","date_gmt":"2025-01-17T03:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5458"},"modified":"2025-01-16T06:57:20","modified_gmt":"2025-01-16T09:57:20","slug":"i-viernes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-viernes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"I Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5458-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/17-enero-audio-I-ViernesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/17-enero-audio-I-ViernesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/17-enero-audio-I-ViernesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/17-enero-audio-I-ViernesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas volvi\u00f3 a Cafarna\u00fan y se difundi\u00f3 la noticia de que estaba en la casa. Se reuni\u00f3 tanta gente, que no hab\u00eda m\u00e1s lugar ni siguiera delante de la puerta, y \u00e9l les anunciaba la Palabra.<\/p>\n<p>Le trajeron entonces a un paral\u00edtico, llev\u00e1ndolo entre cuatro hombres. Y como no pod\u00edan acercarlo a \u00e9l, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jes\u00fas estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paral\u00edtico. Al ver la fe de esos hombres, Jes\u00fas dijo al paral\u00edtico: \u00abHijo, tus pecados te son perdonados\u00bb.<\/p>\n<p>Unos escribas que estaban sentados all\u00ed pensaban en su interior: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 diciendo este hombre? \u00a1Est\u00e1 blasfemando! \u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados, sino s\u00f3lo Dios?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, advirtiendo en seguida que pensaban as\u00ed, les dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1n pensando? \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil, decir al paral\u00edtico: \u201cTus pecados te son perdonados\u201d, o \u201cLev\u00e1ntate, toma tu camilla y camina\u201d? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paral\u00edtico- yo te lo mando, lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l se levant\u00f3 en seguida, tom\u00f3 su camilla y sali\u00f3 a la vista de todos. La gente qued\u00f3 asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: \u00abNunca hemos visto nada igual\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Podr\u00edamos decir que la Iglesia es como algo del Evangelio de hoy, como esta escena maravillosa que escuchamos, que dice tantas cosas. La Iglesia es esto, es una casa, un hogar, Jes\u00fas adentro de esa casa anunciando su Palabra (un mensaje de vida, que quiere asombrar, que quiere ser novedoso, que quiere dar vida), mucha gente reunida para escuchar, algunos dentro de la casa, otros por la ventana, otros desde afuera y tambi\u00e9n gente herida que quiere sanarse o gente sana que trae gente herida para sanarse.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Es bueno poder asombrarse hoy tambi\u00e9n con estas palabras, como la gente del Evangelio de hoy que estuvo ah\u00ed ese d\u00eda, qu\u00e9 habr\u00e1 sentido, qu\u00e9 habr\u00e1 pensado, qu\u00e9 habr\u00e1n dicho. Es bueno que hoy podamos asombrarnos de lo que puede hacer Jes\u00fas, movilizarnos si andamos paralizados o paral\u00edticos, perdonarnos para que volvamos a mover el m\u00fasculo que muchas veces menos ejercitamos, el coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos andamos o anduvimos alguna vez en camilla, no literalmente, sino en la camilla del coraz\u00f3n. Camilleros, a veces llevando a otros para acercarse a Jes\u00fas, o tambi\u00e9n anduvimos en camilla. \u00a0Que nadie se haga el distra\u00eddo. Nadie puede \u00abtirar la primera piedra\u00bb de hoy y decir que no es uno de esta escena, nadie puede hacerse el distra\u00eddo, un espectador m\u00e1s. Si no andamos en camilla en este momento, estamos rengueando por ah\u00ed o estamos rengueando llevando a otros, si no andamos rengueando, alguien se est\u00e1 jugando por nosotros y nos est\u00e1 llevando en camilla hacia Jes\u00fas, intercediendo por nosotros. La cuesti\u00f3n es que todos vamos a estar con Jes\u00fas, ese es el destino de nuestra vida, ir a los pies del Maestro, tambi\u00e9n como el leproso de ayer, al m\u00e9dico del alma y del cuerpo. Queremos estar con \u00c9l cueste lo que cueste, ojal\u00e1 que nos brote este sentimiento hoy, entrando por cualquier lugar, por el techo, por la ventana, no importa, por la puerta. Lo importante es llegar a los pies de Jes\u00fas. Para eso vino Jes\u00fas al mundo, para que podamos encontrarnos con \u00c9l, para ense\u00f1arnos a encontrarnos con todos los que los buscan y encontrarse con los que lo buscan con sinceridad.<\/em><\/p>\n<p><em>Pens\u00e1 c\u00f3mo alguien se las ingeni\u00f3 para meterte alguna vez por el \u00abtecho\u00bb de la Iglesia, alguna vez en tu vida y ponerte a los pies de Jes\u00fas. Por ah\u00ed alguna vez vos te las ingeniaste, por amor a alguien y por fe, a llevar a los pies del Maestro a alguien que andaba sin poder moverse por el dolor, por el ego\u00edsmo que paraliza, por la tristeza, por el miedo, por la soberbia que endurece el coraz\u00f3n y no deja amar, por la pereza que te tira y no te deja hacer nada, por la dejadez, por la bronca, el odio, por el deseo de tener todo para nada, por la vanidad, por la lujuria que ensucia el coraz\u00f3n, por alguna adicci\u00f3n, por la p\u00e9rdida de sentido de la vida. Si no lo hiciste nunca, pens\u00e1, siempre hay alg\u00fan herido al costado del camino.<\/em><\/p>\n<p><em>La Iglesia es esto, una casa para curar nuestras par\u00e1lisis, un hospital tambi\u00e9n para curar nuestras enfermedades. El relato de hoy es una maravilla para meditar pero no se puede, nunca se puede decir todo en un d\u00eda, aunque se tenga todo el tiempo, y eso es lo m\u00e1s lindo, porque siempre queda algo, siempre queda algo para el esp\u00edritu personal, para el tuyo, para el coraz\u00f3n tuyo, del que escucha la palabra de Dios.\u00a0 Rez\u00e1 vos tu parte, no te lo pierdas. Hac\u00e9 el esfuerzo.<\/em><\/p>\n<p><em>Por ejemplo, imagin\u00e1 que Jes\u00fas te dice personalmente estas palabras: \u00abHijo, hija, tus pecados te son perdonados. Hijo, tus pecados te son perdonados. Yo te lo mando, lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa\u00bb. Tenemos que volver a nuestra casa con la camilla, tenemos que levantarnos, dejarnos perdonar, \u00c9l nos anima a dejar la camilla de la comodidad, donde nos quedamos haci\u00e9ndonos las v\u00edctimas muchas veces para que otros nos lleven. Muchas veces nos quedamos y nos gusta regodearnos en nuestras debilidades y pecados, para quedarnos ah\u00ed, para no hacer nada. \u00c9l nos invita a volver a la casa de nuestro coraz\u00f3n que abandonamos de hace tiempo, por mil razones; por el activismo exacerbado de esta vida, por ser madres, padres, por el pecado que nos carcome el coraz\u00f3n y nos va consumiendo, por haber abandonado lo m\u00e1s querido, aquello que pensamos que nunca \u00edbamos a abandonar, por habernos alejado de la casa m\u00e1s linda que es la Iglesia, por creernos que pod\u00edamos solos, qu\u00e9 ingenuos. \u00c9l nos lo manda, \u00c9l nos perdona, \u00c9l te perdona, \u00c9l te pide que te levantes, \u00c9l quiere curarnos el coraz\u00f3n paralizado que no queremos usar a veces por miedo. El perd\u00f3n de Jes\u00fas moviliza y nos ayuda a cargar nosotros mismos con la misma camilla que antes nos llevaba por no poder caminar. \u00a1Qu\u00e9 incre\u00edble! Eso es volver a nacer. El perd\u00f3n de Jes\u00fas nos pone a caminar otra vez para poder perdonar, tambi\u00e9n para poder llevar a otros al perd\u00f3n. \u00a1Se puede! Realmente se puede. Llev\u00e1 este mensaje a los dem\u00e1s, la Iglesia es esto, la Iglesia es casa del perd\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas volvi\u00f3 a Cafarna\u00fan y se difundi\u00f3 la noticia de que estaba en la casa. Se reuni\u00f3 tanta gente, que no hab\u00eda m\u00e1s lugar ni siguiera delante de la puerta, y \u00e9l les anunciaba la Palabra. Le trajeron entonces a un paral\u00edtico, llev\u00e1ndolo entre cuatro hombres. Y como no pod\u00edan acercarlo a \u00e9l, a causa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5459,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-5458","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5458","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5458"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5458\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5462,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5458\/revisions\/5462"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5459"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5458"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5458"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5458"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}