{"id":5501,"date":"2025-01-25T00:00:44","date_gmt":"2025-01-25T03:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5501"},"modified":"2025-01-24T08:35:26","modified_gmt":"2025-01-24T11:35:26","slug":"fiesta-de-la-conversion-de-san-pablo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/fiesta-de-la-conversion-de-san-pablo-2\/","title":{"rendered":"Fiesta de la conversi\u00f3n de San Pablo"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5501-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/25-enero-audio-FiestaConversionSanPablo-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/25-enero-audio-FiestaConversionSanPablo-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/25-enero-audio-FiestaConversionSanPablo-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/25-enero-audio-FiestaConversionSanPablo-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas se apareci\u00f3 a los Once y les dijo: \u00abVayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creaci\u00f3n. El que crea y se bautice, se salvar\u00e1. El que no crea, se condenar\u00e1.<\/p>\n<p>Y estos prodigios acompa\u00f1ar\u00e1n a los que crean: arrojar\u00e1n a los demonios en mi Nombre y hablar\u00e1n nuevas lenguas; podr\u00e1n tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les har\u00e1 ning\u00fan da\u00f1o; impondr\u00e1n las manos sobre los enfermos y los curar\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Celebramos hoy en toda la Iglesia una fiesta muy importante llamada \u00abla conversi\u00f3n de san Pablo\u00bb, el gran ap\u00f3stol, ap\u00f3stol de los ap\u00f3stoles. Es el \u00fanico d\u00eda, en el a\u00f1o de la Iglesia, que se dedica a celebrar la conversi\u00f3n de una persona. \u00a1Qu\u00e9 incre\u00edble! Tan importante es y fue la figura de san Pablo, y lo ser\u00e1 para toda la Iglesia, que la Iglesia se alegra y celebra que esta persona se haya convertido, que haya sido derribada de su camino para darse cuenta que ten\u00eda que ir por otro lado. Tanto hizo que la Iglesia se llena de gozo, todo lo que hizo y dej\u00f3 para nosotros. Sus mismas palabras, sus mismas cartas han quedado para siempre para todos los cristianos, de todos los tiempos, como palabras de Dios. \u00a1Qu\u00e9 incre\u00edble! Las palabras de un hombre convertido, amado por Jes\u00fas, derribado para comenzar un nuevo camino, que se convirtieron en palabras de Dios para nosotros hoy.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, hoy debemos reafirmar nuestra fe en que para Jes\u00fas nada es imposible, que Jes\u00fas puede cruzarse por el camino de una persona elegida por \u00e9l para transformarlo y para ayudarlo a que sea ap\u00f3stol, enviado, para hacer una misi\u00f3n nueva en la Iglesia, para dejar una huella.<\/em><\/p>\n<p><em>Nadie como san Pablo sab\u00eda y conoc\u00eda las escrituras. Sin embargo, podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfQu\u00e9 fue lo que finalmente toc\u00f3 su coraz\u00f3n definitivamente, para siempre, y lo hizo cambiar y convertirse en el hombre que m\u00e1s predic\u00f3, que m\u00e1s comunidades fund\u00f3, que m\u00e1s acompa\u00f1\u00f3, que m\u00e1s estragos \u2013por decirlo de alguna manera\u2013 provoc\u00f3 en ese tiempo? El encontrarse con Jes\u00fas cara a cara, coraz\u00f3n a coraz\u00f3n. Podemos leer y saber toda la Biblia, podemos conocer y leer todo el catecismo de nuestra Iglesia; ahora\u2026 si no nos encontramos personalmente con Jes\u00fas, como le pas\u00f3 a san Pablo, todav\u00eda nos falta mucho. Pregunt\u00e9monos: \u00bfA nosotros nos falta? \u00bfA vos te falta? A m\u00ed te dir\u00eda que toda una vida, pero no bajo los brazos. Nunca pensemos que ya est\u00e1; nunca nos demos por vencidos; nunca creamos que ya conocemos a Jes\u00fas lo suficiente como para creernos ya acomodados.<\/em><\/p>\n<p><em>Cada d\u00eda es distinto; cada d\u00eda podemos dar un paso m\u00e1s; cada d\u00eda su luz y su amor puede volver a cegarnos para empezar a ver algo nuevo. No tenemos por qu\u00e9 esperar una conversi\u00f3n tan extraordinaria como la que relata el mismo san Pablo. \u00bfTe acord\u00e1s que fue derribado, y que de golpe una luz lo encegueci\u00f3 y escuch\u00f3 una voz que lo llam\u00f3 a hacer un camino distinto? No esperemos eso; eso se dio pocas veces en la historia, con unos pocos elegidos. Pero s\u00ed podemos convertirnos hoy, en este momento, un poco m\u00e1s. S\u00ed podemos volver a creer, volver a empezar, volver a orientar el rumbo de nuestra vida, volver a perdonar si lo necesitamos, a levantarnos si estamos ca\u00eddos, volver a rezar si hab\u00edamos dejado, volver a la adoraci\u00f3n si ya la abandonamos, volver a Misa si pensamos que ya no vale la pena, volver a creer en Jes\u00fas que nos ama. Volv\u00e9, volvamos a acordarnos. No nos olvidemos que Dios nos ama y nos tiene pensado para cada uno de nosotros un camino nuevo, un camino distinto donde podamos dejar una huella.<\/em><\/p>\n<p><em>S\u00ed podemos cambiar. Es mentira que no se puede, que somos mediocres, que nadie puede sacarnos del letargo en el que vivimos muchas veces. Por qu\u00e9 no preguntarle hoy a Jes\u00fas, de rodillas, levantando los ojos al cielo, buscando esa luz que alguna vez nos ilumin\u00f3 y nos cambi\u00f3 la vida: \u00bfQu\u00e9 debo hacer, Se\u00f1or? \u00ab\u00bfQu\u00e9 debo hacer, \u00bfSe\u00f1or, hoy?\u00bb: eso le pregunt\u00f3 san Pablo, \u00ab\u00bfQu\u00e9 debo hacer?\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 debemos hacer para ser felices en serio, siguiendo la voluntad de Dios? \u00bfQu\u00e9 debemos hacer para salir del encierro en el que a veces estamos o nos dejamos encerrar? \u00bfQu\u00e9 debo hacer para ser cristiano en serio, para ser un fuego que encienda otros fuegos como lo fue san Pablo y tantos santos? \u00bfQu\u00e9 debo hacer para dejar ese pecado que me sigue atormentando y no puedo dejarlo? \u00bfQu\u00e9 decisi\u00f3n debo tomar?, \u00bfqu\u00e9 cambio debo producir en mi vida? \u00bfQu\u00e9 debo hacer para comprometerme m\u00e1s con mi fe, para vivir lo que Jes\u00fas nos dijo, para ir por el mundo y anunciar la Buena Noticia, anunciarles a todos que el Reino de Dios est\u00e1 entre nosotros, que vino a amarnos y a entregarse por nosotros? \u00bfQu\u00e9 debo hacer para comprometerme m\u00e1s con mi fe, para ser coherente y dejar a veces de ser un poco tibio, que \u00abni pincha ni corta\u00bb? \u00bfQu\u00e9 debo hacer para rezar con el coraz\u00f3n y dejar de vivir de la formalidad? \u00bfQu\u00e9 debo hacer, Se\u00f1or? \u00bfQu\u00e9 debemos hacer?<\/em><\/p>\n<p><em>Que san Pablo hoy, ese gran ap\u00f3stol de todos los tiempos, nos ilumine a todos tambi\u00e9n, interceda por nosotros; a todos los que escuchamos sus palabras d\u00eda a d\u00eda, tambi\u00e9n en la Iglesia; a todos los que escuchamos su conversi\u00f3n; a todos los que escuchamos la Palabra de Dios para aprender de \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser cristiano es aceptar definitivamente el amor de Jes\u00fas que vino a hacer una alianza con nosotros; es aceptar que es verdad, es dejarse perdonar y sentirse salvado. Pero, al mismo tiempo, ser cristiano tambi\u00e9n es actuar, es hacer, es preguntarle a Jes\u00fas otra vez (perdona que lo diga tantas veces): \u00ab\u00bfQu\u00e9 debo hacer, Se\u00f1or?\u00bb \u00abPorque el amor con amor se paga, y el amor est\u00e1 m\u00e1s en las obras que en las palabras\u00bb, como dec\u00eda otro gran santo, san Ignacio de Loyola.<\/em><\/p>\n<p><em>Cada uno puede hacer algo. Cada uno est\u00e1 llamado a algo grande, aunque no sea grande para los dem\u00e1s. No importa si estamos en una cama postrados, cansados, enfermos; podemos hacer mucho. Una enfermedad tambi\u00e9n tiene un sentido. No importa si no ten\u00e9s mucho tiempo; pod\u00e9s hacer mucho. Cuando se ama, se tiene tiempo. No importa si pens\u00e1s que no sos tan \u00fatil; pod\u00e9s hacer mucho. Te lo hicieron creer, es mentira. Sos muy \u00fatil.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Levant\u00e9monos, Jes\u00fas tiene algo lindo preparado para cada uno de nosotros! \u00bfQu\u00e9 debemos hacer, Se\u00f1or?, otra vez pregunt\u00e9monos. Esa es la pregunta que quiero dejarte a tu coraz\u00f3n para que puedas masticarla y respond\u00e9rtela a vos mismo en este d\u00eda.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas se apareci\u00f3 a los Once y les dijo: \u00abVayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creaci\u00f3n. El que crea y se bautice, se salvar\u00e1. El que no crea, se condenar\u00e1. Y estos prodigios acompa\u00f1ar\u00e1n a los que crean: arrojar\u00e1n a los demonios en mi Nombre y hablar\u00e1n nuevas lenguas; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5502,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-5501","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5501"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5501\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5505,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5501\/revisions\/5505"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5502"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}