{"id":5523,"date":"2025-01-29T00:00:45","date_gmt":"2025-01-29T03:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5523"},"modified":"2025-01-28T09:31:42","modified_gmt":"2025-01-28T12:31:42","slug":"iii-miercoles-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-miercoles-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"III Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5523-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/29-enero-audio-III-MiercolesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/29-enero-audio-III-MiercolesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/29-enero-audio-III-MiercolesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/29-enero-audio-III-MiercolesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas comenz\u00f3 a ense\u00f1ar de nuevo a orillas del mar. Una gran multitud se reuni\u00f3 junto a \u00e9l, de manera que debi\u00f3 subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. \u00c9l les ense\u00f1aba muchas cosas por medio de par\u00e1bolas, y esto era lo que les ense\u00f1aba: \u00ab\u00a1Escuchen! El sembrador sali\u00f3 a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cay\u00f3 al borde del camino, y vinieron los p\u00e1jaros y se la comieron. Otra parte cay\u00f3 en terreno rocoso, donde no ten\u00eda mucha tierra, y brot\u00f3 en seguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando sali\u00f3 el sol, se quem\u00f3 y, por falta de ra\u00edz, se sec\u00f3. Otra cay\u00f3 entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarroll\u00e1ndose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno.\u00bb<\/p>\n<p>Y dec\u00eda: \u00ab\u00a1El que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga!\u00bb<\/p>\n<p>Cuando se qued\u00f3 solo, los que estaban alrededor de \u00e9l junto con los Doce, le preguntaban por el sentido de las par\u00e1bolas. Y Jes\u00fas les dec\u00eda: \u00abA ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es par\u00e1bola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dijo: \u00ab\u00bfNo entienden esta par\u00e1bola? \u00bfC\u00f3mo comprender\u00e1n entonces todas las dem\u00e1s?<\/p>\n<p>El sembrador siembra la Palabra. Los que est\u00e1n al borde del camino, son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satan\u00e1s y se lleva la semilla sembrada en ellos.<br \/>\nIgualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegr\u00eda; pero no tienen ra\u00edces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulaci\u00f3n o la persecuci\u00f3n a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben.<\/p>\n<p>Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducci\u00f3n de las riquezas y los dem\u00e1s deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa.<\/p>\n<p>Y los que reciben la semilla en tierra buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Todo fue escrito por nosotros y para nosotros, para vos y para m\u00ed, para este momento. Pensar eso es una maravilla, es para alegrarse; la Palabra de Dios es para todos, pero es para cada uno personalmente. Algo de la Palabra de Dios del domingo dec\u00eda as\u00ed \u2013\u00bfte acord\u00e1s?\u2013: \u00abNo est\u00e9n tristes, porque la alegr\u00eda en el Se\u00f1or es la fortaleza de ustedes\u00bb. Es f\u00e1cil encontrar motivos para estar tristes, o bajoneados \u2013como decimos\u2013, es el camino m\u00e1s f\u00e1cil en un mundo que, en general, vive triste, le encanta dar tristes noticias, porque piensa que la felicidad est\u00e1 en lo material, en lo exterior; y lo material finalmente nunca alcanza, siempre habr\u00e1 una necesidad que nuestro coraz\u00f3n desea, nunca se termina de saciar. Pero nosotros estamos hechos para la felicidad, para la alegr\u00eda, para cosas m\u00e1s grandes, no podemos permitirnos entonces estar tristes, aunque a veces nos pase.<\/em><\/p>\n<p><em>Escuch\u00e9 una vez que en Estados Unidos se hizo un estudio muy serio, durante m\u00e1s de seis d\u00e9cadas, en donde se estudi\u00f3 qu\u00e9 es lo que a las personas les daba felicidad. La poblaci\u00f3n, dice, fue muy variada, desde personas que llegaron a ser importantes senadores, pol\u00edticos hasta personas que terminaron siendo vendedores ambulantes, gente muy sencilla, y adem\u00e1s, se hizo un seguimiento a lo largo de la vida como para cerciorarse del progreso de sus inclinaciones y deseos. \u00bfY sab\u00e9s qu\u00e9? \u00bfSab\u00e9s cu\u00e1l fue la maravillosa conclusi\u00f3n de este maravilloso experimento, pero tan cient\u00edfico? Que la felicidad para la totalidad de las personas no estaba ni en la fama, ni en el dinero, ni en el poder, sino en sus v\u00ednculos, en sus relaciones, o sea, en un lenguaje sencillo y concreto, en el amor. \u00a1Qu\u00e9 descubrimiento tan impresionante!, pens\u00e9 para mis adentros, casi ir\u00f3nicamente. \u00bfSeis d\u00e9cadas para descubrir lo que Jes\u00fas viene diciendo de hace dos mil a\u00f1os? \u00bfTanto gasto de dinero en un estudio para descubrir lo que incluso fil\u00f3sofos antes de Cristo ya lo dec\u00edan? \u00a1Qu\u00e9 manera de gastar dinero para cosas tan obvias! Vos y yo, me parece, no necesitamos ver estad\u00edsticas para cosas tan elementales, debemos escuchar la Palabra de Dios, a Jes\u00fas d\u00eda a d\u00eda, y eso nos confirmar\u00e1 siempre, que solo \u00e9l es la respuesta a nuestra felicidad, lo dem\u00e1s, lo dem\u00e1s es pasajero; y aunque muchas veces caigamos en los mismos errores, tenemos que volver a afirmar y a decir con mucha certeza que lo \u00fanico que nos da la verdadera felicidad es el amor, el amor verdadero, el amor que proviene de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos introduce en las par\u00e1bolas, unos de los modos que eligi\u00f3 Jes\u00fas para hablarnos, para instruirnos de las realidades del Reino que no podemos ver con nuestros ojos. Las realidades del Reino de Dios, sobre su modo de estar presente entre nosotros, su modo de ejercer su acci\u00f3n en nuestras vidas y, finalmente, la forma en la cual podemos responderle. Ser\u00edan esos tres ejes, o tres dimensiones del Reino de Dios, del Reino de los Cielos, o podr\u00edamos llamarlo el Reino del Padre y sus hijos. Una cosa es lo que Dios es, m\u00e1s all\u00e1 de nosotros, otra cosa es lo que Dios hace para que podamos descubrirlo y otra cosa es lo que nosotros somos y hacemos para dejar o no que \u00e9l obre en nuestras vidas. En realidad, es muy tajante decir: una cosa es esto o lo otro, pero bueno sirve para entender y vivirlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Todo se da junto en nuestro coraz\u00f3n, en nuestra vida. Dios Padre que no se cansa de sembrar, siempre, a tiempo y a destiempo. Siembra en todos lados, en donde parece que nunca brotar\u00e1 y por supuesto, en las tierras donde estar\u00e1 asegurada la cosecha. Siembra con generosidad, sin c\u00e1lculo, con abundancia, no mezquina nunca, no es como nosotros \u2013menos mal\u2013 que a veces escatimamos y calculamos demasiado. La semilla que siembra el Padre es la mejor, siempre, en cierto sentido no depende de la tierra, sino que en su interior contiene toda la fuerza para crecer, dar fruto y seguir dando semillas.<\/p>\n<p>Y finalmente, las tierras corazones, el tuyo y el m\u00edo, son los que \u00abmisteriosamente\u00bb terminan \u00abdefiniendo el partido\u00bb, porque por m\u00e1s bueno que sea el sembrador y por m\u00e1s buena que sea la semilla, si la tierra no es apta, o no se cuida la planta durante su crecimiento, dif\u00edcilmente d\u00e9 los frutos que el sembrador Dios sue\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p><em>Tremenda responsabilidad que tenemos entre manos. Tenemos el mejor sembrador, las mejores semillas, pero tenemos que trabajar para que nuestros corazones no sean de piedra, cambien y crean que estamos para dar frutos, frutos de santidad para ofrecerle a nuestro Padre del Cielo, ese Padre que no se cansa de creer y cambiar por sus hijos, por vos y por m\u00ed, por tantos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas comenz\u00f3 a ense\u00f1ar de nuevo a orillas del mar. Una gran multitud se reuni\u00f3 junto a \u00e9l, de manera que debi\u00f3 subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. 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