{"id":5535,"date":"2025-01-31T00:00:11","date_gmt":"2025-01-31T03:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5535"},"modified":"2025-01-30T08:57:38","modified_gmt":"2025-01-30T11:57:38","slug":"iii-viernes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-viernes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"III Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5535-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/31-enero-audio-III-ViernesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/31-enero-audio-III-ViernesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/31-enero-audio-III-ViernesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/31-enero-audio-III-ViernesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dec\u00eda a la multitud:\u00a0\u00abEl Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de d\u00eda, la semilla germina y va creciendo, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. La tierra por s\u00ed misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto est\u00e1 a punto, \u00e9l aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha.\u00bb<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dec\u00eda: \u00ab\u00bfCon qu\u00e9 podr\u00edamos comparar el Reino de Dios? \u00bfQu\u00e9 par\u00e1bola nos servir\u00e1 para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la m\u00e1s grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los p\u00e1jaros del cielo se cobijan a su sombra.\u00bb<\/p>\n<p>Y con muchas par\u00e1bolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos pod\u00edan comprender. No les hablaba sino en par\u00e1bolas, pero a sus propios disc\u00edpulos, en privado, les explicaba todo.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00ab\u00bfCon qu\u00e9 podr\u00edamos comparar el Reino de Dios?\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 buena pregunta!, se pregunta y nos pregunta Jes\u00fas. \u00c9l se preocupaba o se ocupaba en buscar la mejor manera de comunicarse con los que lo escuchaban. No solo le interesaba decir lo que pensaba, sin importarle sus oyentes, como si fuese un demagogo de estos tiempos, sino que Jes\u00fas es Dios, y Dios es amor, y por eso habl\u00f3 siempre con amor, pero con verdad. Es interesante pensar en esto, relacion\u00e1ndolo con lo que estamos profundizando en estos d\u00edas sobre la Palabra de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Dios no solo se ocupa de hablarnos o decirnos verdades muy lindas, pero abstractas, frases para anotar en un libro, frases para compartir en las redes, sino que tambi\u00e9n le gusta o, en realidad, lo que quiere es que podamos comprenderlas, que entendamos el mensaje y que esas palabras logren un cambio en nuestras almas. Por eso tambi\u00e9n se ocupa en el modo de transmitirlas. Porque detr\u00e1s y en las palabras hay mucho m\u00e1s que letras organizadas, hay coraz\u00f3n, hay amor, hay algo m\u00e1s para dar.<\/em><\/p>\n<p><em>Si el amor estuviera solo en las palabras, ser\u00eda bastante sencillo entre nosotros. Incluso para Dios hubiese sido m\u00e1s sencillo, podr\u00eda haberse quedado tranquilo \u00aben el cielo\u00bb y nos podr\u00eda haber enviado desde arriba, tirado un libro lleno de frases muy lindas que hablen del amor. Sin embargo, decidi\u00f3 venir \u00e9l mismo a hablarnos en persona, de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Es algo que no podemos olvidar nunca. La comunicaci\u00f3n entre nosotros, nosotros con Dios y Dios con nosotros no es una cuesti\u00f3n puramente intelectual, de pasarnos \u00abinformaciones\u00bb, contenidos de cosas, sino que cuando dos personas se comunican, hay algo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 y permanece aun cuando dejamos de vernos, permanecen en el tiempo, coraz\u00f3n de cada uno. Un abrazo, un lindo gesto, una palabra de consuelo, de aliento, de esperanza, de alegr\u00eda, sigue produciendo sus frutos m\u00e1s all\u00e1 de la presencia f\u00edsica del que las dice y del que las recibe. Sigue consolando, sigue dando esperanzas, sigue llenando de alegr\u00eda, sigue\u2026 contin\u00faa, porque el coraz\u00f3n tiene \u00aba ritmos\u00bb diferentes, sigue \u00abbailando\u00bb con la m\u00fasica, cuando incluso deja de sonar.<\/em><\/p>\n<p><em>Pensemos y recemos con esta verdad. Nos pasa con cosas lindas de la vida y a veces no tan lindas. Pensemos en esas palabras, gestos, frases que jam\u00e1s vamos a olvidar porque le dieron de alguna manera un rumbo distinto a nuestra vida; no solo a nuestro d\u00eda, sino a nuestra vida. Comprendamos mejor esto con Algo del Evangelio de hoy, con estas par\u00e1bolas maravillosas de hoy: \u00ab\u00bfCon qu\u00e9 podr\u00edamos comparar el Reino de Dios?\u00bb. El Reino de Dios, la propuesta de amor del Padre hacia nosotros, por medio de su Hijo Jes\u00fas, es incomparable; no se puede agotar con im\u00e1genes, pero s\u00ed se puede intentar comparar con algo para ayudar, como hoy, con una semilla peque\u00f1a que forma grandes arbustos, con un hombre que siembra una semilla que crece m\u00e1s all\u00e1 de los esfuerzos del sembrador y una cosecha que llega a su tiempo, en el momento oportuno, cuando est\u00e1 maduro el grano, m\u00e1s all\u00e1 de los apuros del sembrador.<\/em><\/p>\n<p><em>Podr\u00edamos decir que escuchar, rezar y meditar la Palabra de Dios cada d\u00eda es parecido a estas realidades. Hay algo que nos supera y que produce fruto mientras incluso dormimos, mientras descansamos, mientras nos enojamos, mientras nos entristecemos, mientras pensamos que no vale la pena, incluso mientras nos alejamos de la verdad de Dios, mientras nos olvidamos, mientras nos encaprichamos, mientras vivimos a veces superficialmente en este mundo consumista y ego\u00edsta, mientras todo gira a nuestro alrededor sin parar. El tercer protagonista de la comunicaci\u00f3n, y no menos importante, es la semilla, el mensaje, el amor que lleva en s\u00ed la palabra, que tiene su propia fuerza; es viva, no es palabra seca, vac\u00eda, muerta.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 buena noticia! \u00bfNo te alegra? A m\u00ed much\u00edsimo, porque a pesar de uno, Dios sigue haciendo su obra y eso es lo mejor, por supuesto. Nos pone en el lugar que nos debe poner. Confiamos en la semilla, no tanto en nosotros, en m\u00ed, por ejemplo, al transmitirla o en vos al escucharla. Confiemos en que la Palabra que Dios siembra d\u00eda a d\u00eda en nuestras almas, va a dar su fruto a su tiempo, nos va a ir cambiando lentamente el coraz\u00f3n, tarde o temprano, aunque estemos dormidos, distra\u00eddos, en cualquier otra cosa, aunque a veces caigamos en el pecado. Es como la lluvia, no vuelve al cielo sin haberla empapado, sin haberla fecundado, sin dar fruto a su debido tiempo. No dejemos nunca de escuchar la Palabra de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>No nos cansemos de hacer el esfuerzo de prestarle atenci\u00f3n a Jes\u00fas, que la cosecha llegar\u00e1 a su debido tiempo. No nos cansemos de envi\u00e1rsela a quien creamos que la necesita. Es como un grano de mostaza, es algo peque\u00f1o e insignificante, pero despu\u00e9s produce frutos inimaginables, se transforma en cobijo y en consuelo para muchos. Es lindo confiar en la obra de Dios en nosotros y en los dem\u00e1s, aprendamos a vivir en paciencia y aceptar las cosas como son, las cosas que tienen su tiempo y mucho m\u00e1s las cosas de Dios.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dec\u00eda a la multitud:\u00a0\u00abEl Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de d\u00eda, la semilla germina y va creciendo, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. 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