{"id":5540,"date":"2025-02-01T00:00:46","date_gmt":"2025-02-01T03:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5540"},"modified":"2025-01-31T08:16:44","modified_gmt":"2025-01-31T11:16:44","slug":"iii-sabado-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-sabado-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"III S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5540-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/01-febrero-audio-III-SabadoDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/01-febrero-audio-III-SabadoDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/01-febrero-audio-III-SabadoDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/01-febrero-audio-III-SabadoDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al atardecer de aquel d\u00eda, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abCrucemos a la otra orilla.\u00bb Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, as\u00ed como estaba. Hab\u00eda otras barcas junto a la suya.<\/p>\n<p>Entonces se desat\u00f3 un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jes\u00fas estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.<\/p>\n<p>Lo despertaron y le dijeron: \u00ab\u00a1Maestro! \u00bfNo te importa que nos ahoguemos?\u00bb<\/p>\n<p>Despert\u00e1ndose, \u00e9l increp\u00f3 al viento y dijo al mar: \u00ab\u00a1Silencio! \u00a1C\u00e1llate!\u00bb El viento se aplac\u00f3 y sobrevino una gran calma.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s les dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tienen miedo? \u00bfC\u00f3mo no tienen fe?\u00bb<\/p>\n<p>Entonces quedaron atemorizados y se dec\u00edan unos a otros: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 bien nos har\u00eda tener m\u00e1s tiempo cada d\u00eda para dedicarle a la lectura y la meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios! Me lo planteo tambi\u00e9n siempre como sacerdote, siempre, en especial cuando experimento que justamente cuanto m\u00e1s le dedico a la oraci\u00f3n, m\u00e1s especial se hace el d\u00eda. Seguro que alguna vez te pas\u00f3. Y es ah\u00ed cuando me digo: \u00a1Si hiciera esto todos los d\u00edas, con m\u00e1s coraz\u00f3n, con amor nuevo, con constancia, con decisi\u00f3n, qu\u00e9 distinto ser\u00edan mis d\u00edas y qu\u00e9 bien que le har\u00eda a los dem\u00e1s! Pero lo que me pregunto y te pregunto: \u00bfqu\u00e9 es lo que nos falta: tiempo o amor?<\/em><\/p>\n<p><em>San Juan Pablo II, cuando estuvo en Argentina desde hace muchos a\u00f1os, dijo algo as\u00ed (yo lo le\u00ed de grande, porque cuando vino a Argentina, era ni\u00f1o, pero recuerdo lo que le\u00ed): \u00abEl cristiano que dice que no tiene tiempo para rezar, lo que le falta no es tiempo, sino amor\u00bb. \u00bfHace falta que explique esta frase? Creo que no. No me falta tiempo en mi d\u00eda, aunque a veces quisiera que el d\u00eda dure un poco m\u00e1s, lo que me falta, lo que nos falta es un poco m\u00e1s de fe y de amor, para saber que Jes\u00fas siempre est\u00e1 para escucharnos, aunque parezca dormido, que siempre est\u00e1 en cada sagrario, en cada lugar de adoraci\u00f3n, en cada instante del d\u00eda. No nos falta tiempo, ni a vos ni a m\u00ed. Nos falta amor, para dedicarle tiempo al que nos dio su amor. Nos falta hacernos el tiempo para lo que realmente, a la larga, vale la pena.<\/em><\/p>\n<p><em>Estuvimos esta semana reflexionando un poco sobre c\u00f3mo Dios mira, que Dios no mira las apariencias, sino que mira el coraz\u00f3n; que Dios sabe mirar lo que nadie puede mirar; que Dios no es como nosotros, que ve y que no profundiza, sino todo lo contrario, \u00e9l ve y mira en lo profundo. Por eso sabe todo lo que nos pasa, sabe lo que callamos, lo que no nos animamos a decir, sabe de nuestras luchas, sabe de nuestras alegr\u00edas y tristezas, lo que nadie sabe. Y por eso, eso nos tiene que dar paz en este s\u00e1bado, paz al coraz\u00f3n y tambi\u00e9n animarnos a pedirle que nos d\u00e9 su mirada, que dejemos de ver solamente por afuera lo que pasa y juzguemos con nuestro pobre coraz\u00f3n, sino que aprendamos tambi\u00e9n a mirar como \u00e9l mira y a no sacar conclusiones r\u00e1pidamente; al contrario, saber esperar, saber tener paciencia, saber amar en definitiva, porque aquel que sabe mirar como Dios mira, finalmente ama como \u00e9l ama.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy prefiero tomar Algo del Evangelio y no hacer lo que hacemos a veces como ese resumen de la semana, porque el Evangelio de hoy, esta escena es demasiada buena, demasiado linda como para pasarlo de largo. Quiero tomar una idea, o una imagen de fondo: Jes\u00fas durmiendo mientras todo parece que se va \u00abllenando de agua\u00bb, mientras todo se inunda. Incre\u00edble. \u00bfQui\u00e9n de nosotros no hubiese tenido la misma actitud de los disc\u00edpulos? \u00bfQui\u00e9n de nosotros no tuvo alguna vez esa misma reacci\u00f3n para con Jes\u00fas?: \u00ab\u00a1Maestro! \u00bfNo te importa que nos ahoguemos?\u00bb. Jes\u00fas, \u00bfno te importa que nos tape el agua de la injusticia, de la insensatez, de la amargura, del pecado, de los vicios, de la pobreza, de la maldad, de nuestras debilidades, del sinsentido, de la depresi\u00f3n, de todo lo que ahoga a este mundo y nos hace vivir as\u00ed inestables, pensando que en cualquier momento esto se puede hundir? \u00bfNo te importa? Decinos la verdad, Jes\u00fas, \u00bfte importa verdaderamente?<\/em><\/p>\n<p><em>Una imagen puede m\u00e1s que mil palabras, se dice, y a veces el silencio de Dios \u2013tenemos que recordar\u2013 es un modo de comunicarse con nosotros. Dios no se comunica con nosotros solo hablando, sino tambi\u00e9n a veces durmiendo, con sus silencios que a veces nos abruman y desesperan. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o!, \u00bfno? El silencio de Dios es tambi\u00e9n semilla del Reino sembrada en nuestros corazones, que dar\u00e1 fruto a su tiempo, que nos ense\u00f1a c\u00f3mo \u00e9l mira distinto. A \u00e9l s\u00ed le importa que nos \u00abahoguemos\u00bb, aunque no parezca, por eso se levanta cuando es necesario y hace callar al viento y el mar, que se pone bastante dif\u00edcil y nos quiere tapar el coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero lo que realmente le importa a Jes\u00fas, es que perdamos la fe, es que dudemos de \u00e9l, de su presencia en la barca de este mundo, en la barca de la Iglesia. Eso es en realidad \u00abahogarse\u00bb, perder la confianza, dejar de creer que \u00e9l est\u00e1, aun cuando parece que est\u00e1 dormido. Es ah\u00ed cuando en el fondo tenemos que sentirnos ahogados en serio, cuando perdemos la fe. No cuando las cosas del mundo nos sobrepasan, cuando lo externo parece que nos \u00abinunda\u00bb, sino cuando el coraz\u00f3n se inunda de angustia, cuando deja de creer, de confiar, cuando deja de hablar con Jes\u00fas, cuando deja de escuchar. Cuando estemos as\u00ed, ah\u00ed s\u00ed preocup\u00e9monos, ah\u00ed s\u00ed demos un grito fuerte. Mientras tanto, todo lo dem\u00e1s es solucionable de una manera u otra.<\/em><\/p>\n<p><em>Terminemos esta semana escuchando a nuestro Maestro, tranquilos, en silencio. Mientras todo el mundo anda de ac\u00e1 para all\u00e1 buscando no s\u00e9 qu\u00e9, nosotros busquemos otra cosa, escuchemos otra cosa: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tienen miedo? \u00bfC\u00f3mo no tienen fe?\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al atardecer de aquel d\u00eda, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abCrucemos a la otra orilla.\u00bb Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, as\u00ed como estaba. Hab\u00eda otras barcas junto a la suya. Entonces se desat\u00f3 un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jes\u00fas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5541,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-5540","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5540","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5540"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5540\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5544,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5540\/revisions\/5544"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5541"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5540"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5540"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5540"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}