{"id":5556,"date":"2025-02-04T00:00:57","date_gmt":"2025-02-04T03:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5556"},"modified":"2025-02-03T08:20:53","modified_gmt":"2025-02-03T11:20:53","slug":"iv-martes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-martes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"IV Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5556-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/04-febrero-audio-IV-MartesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/04-febrero-audio-IV-MartesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/04-febrero-audio-IV-MartesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/04-febrero-audio-IV-MartesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando Jes\u00fas regres\u00f3 en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reuni\u00f3 a su alrededor, y \u00e9l se qued\u00f3 junto al mar. Entonces lleg\u00f3 uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arroj\u00f3 a sus pies, rog\u00e1ndole con insistencia: \u00abMi hijita se est\u00e1 muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva.\u00bb Jes\u00fas fue con \u00e9l y lo segu\u00eda una gran multitud que lo apretaba por todos lados.<\/p>\n<p>Se encontraba all\u00ed una mujer que desde hacia doce a\u00f1os padec\u00eda de hemorragias. Hab\u00eda sufrido mucho en manos de numerosos m\u00e9dicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como hab\u00eda o\u00eddo hablar de Jes\u00fas, se le acerc\u00f3 por detr\u00e1s, entre la multitud, y toc\u00f3 su manto, porque pensaba: \u00abCon s\u00f3lo tocar su manto quedar\u00e9 curada.\u00bb Inmediatamente ces\u00f3 la hemorragia, y ella sinti\u00f3 en su cuerpo que estaba curada de su mal.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se dio cuenta en seguida de la fuerza que hab\u00eda salido de \u00e9l, se dio vuelta y, dirigi\u00e9ndose a la multitud, pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9n toc\u00f3 mi manto?\u00bb<\/p>\n<p>Sus disc\u00edpulos le dijeron: \u00ab\u00bfVes que la gente te aprieta por todas partes y preguntas qui\u00e9n te ha tocado?\u00bb Pero \u00e9l segu\u00eda mirando a su alrededor, para ver qui\u00e9n hab\u00eda sido.<\/p>\n<p>Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sab\u00eda bien lo que le hab\u00eda ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confes\u00f3 toda la verdad.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abHija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad.\u00bb<\/p>\n<p>Todav\u00eda estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: \u00abTu hija ya muri\u00f3; \u00bfpara qu\u00e9 vas a seguir molestando al Maestro?\u00bb Pero Jes\u00fas, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: \u00abNo temas, basta que creas.\u00bb Y sin permitir que nadie lo acompa\u00f1ara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.<\/p>\n<p>All\u00ed vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: \u00ab \u00bfPor qu\u00e9 se alborotan y lloran? La ni\u00f1a no est\u00e1 muerta, sino que duerme.\u00bb Y se burlaban de \u00c9l.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la ni\u00f1a, y a los que ven\u00edan con \u00e9l, entr\u00f3 donde ella estaba. La tom\u00f3 de la mano y le dijo: \u00abTalit\u00e1 kum\u00bb, que significa: \u00ab\u00a1Ni\u00f1a, yo te lo ordeno, lev\u00e1ntate!\u00bb En seguida la ni\u00f1a, que ya ten\u00eda doce a\u00f1os, se levant\u00f3 y comenz\u00f3 a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y \u00e9l les mand\u00f3 insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Despu\u00e9s dijo que dieran de comer a la ni\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Dec\u00eda el Evangelio del domingo que \u00abJes\u00fas, pasando delante de ellos, continu\u00f3 su camino\u00bb. Despu\u00e9s que lo rechazaron, cuando lo quisieron despe\u00f1ar, dice la Palabra de Dios que \u00abJes\u00fas continu\u00f3 su camino\u00bb. As\u00ed queremos andar vos y yo. As\u00ed quiero que andemos, que continuemos nuestro camino.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>El primero que vino a caminar, por decirlo de alg\u00fan modo, a este mundo fue Jes\u00fas. \u00c9l vino a transitar el camino de la vida junto a nosotros, a mostrarnos que no hay otro camino, valga la redundancia, que caminar, que tenemos que caminar, que \u00e9l no se detuvo ante el rechazo de los dem\u00e1s, no se detuvo ante la burla, no se detuvo ante la cruz, no se detuvo ante la incomprensi\u00f3n, no se detuvo incluso cuando sus propios disc\u00edpulos no entend\u00edan hacia d\u00f3nde iba. Jes\u00fas no se detuvo nunca, siempre camin\u00f3, y por eso ver a Jes\u00fas caminando y ver c\u00f3mo en los evangelios se repite de tantas maneras esta imagen del caminar de Jes\u00fas, nos tiene que ayudar a darnos cuenta que nosotros no podemos estar quietos.<\/em><\/p>\n<p><em>Ya s\u00e9, por ah\u00ed no te toca a vos estar andando, estar evangelizando, estar haciendo cosas, pero me refiero a una imagen que tambi\u00e9n nos tiene que ayudar al coraz\u00f3n. El caminar es una imagen de la vida. No podemos quedarnos quietos. No podemos dejar de andar y de caminar y de esforzarnos por avanzar en la vida, por crecer en nuestra fe. Bueno, sigamos as\u00ed, sigamos caminando. Vamos a ver c\u00f3mo la imagen del camino tiene muchas cosas para ense\u00f1arnos en nuestra fe.<\/em><\/p>\n<p><em>Vamos a Algo del Evangelio de hoy, donde tanto la mujer como Jairo, que est\u00e1 desesperado por su hijita, no se fijan finalmente en las \u00abapariencias\u00bb. No se fijan en lo que los dem\u00e1s piensan, sino que conf\u00edan en Jes\u00fas, conf\u00edan en que \u00e9l puede hacer lo que nadie pod\u00eda hacer. Los dos se arrojan a los pies de Jes\u00fas, lo interceptan en el camino: uno para rogarle que cure a su hija, la otra para reconocer que ella hab\u00eda sido la que hab\u00eda tocado su manto, para \u00abconfesar toda la verdad\u00bb, dice la Palabra de Dios. \u00a1Qu\u00e9 linda actitud de los dos! \u00a1Qu\u00e9 linda actitud para que nosotros podamos imitar! \u00a1Cu\u00e1nta fe!: los dos interceptando a Jes\u00fas en el camino, pero al mismo tiempo los dos poni\u00e9ndose en camino.<\/em><\/p>\n<p><em>Me sale a m\u00ed hoy del coraz\u00f3n decir: \u00a1C\u00f3mo quisiera tener esa fe, esa confianza total de que en definitiva, cuando ya no nos queda nada, cuando estamos tirados al borde del camino pensando que nadie nos puede ayudar, es cuando finalmente nos damos cuenta que Jes\u00fas es el \u00fanico que puede tendernos una mano. Jes\u00fas es el \u00fanico que nos ofrece la verdadera liberaci\u00f3n del coraz\u00f3n! Cuando a veces ya intentamos seguir los mil y un consejos o caminos que todos nos quieren proponer y que, de alg\u00fan modo, son palabras lindas que nos ofrecen soluciones f\u00e1ciles y que no nos salvan; cuando ya no nos queda nada, en realidad nos damos cuenta y descubrimos que nos queda lo m\u00e1s grande, nos queda Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 le importaron a esa mujer las multitudes que rodeaban a Jes\u00fas! No le import\u00f3 que todos sean obst\u00e1culos para llegar a \u00e9l. \u00a1Qu\u00e9 importa que todos se \u00abburlen\u00bb de Jes\u00fas y de nosotros cuando \u00e9l quiere, de alg\u00fan modo, meterse en nuestras vidas! No importa que hasta los disc\u00edpulos incluso no entiendan que haya gente entre la multitud queriendo ser curada. No importa que incluso dentro de la Iglesia, de mi familia no me entiendan. No importa todo eso cuando es Jes\u00fas el \u00fanico que escucha finalmente a Jairo y lo acompa\u00f1a, cuando es \u00e9l el \u00fanico que se da cuenta cuando andamos necesitando tocar su manto. \u00a1Qu\u00e9 importa todo cuando en el fondo se tiene fe profunda! Cuando se tiene esa fe, nada nos deber\u00eda importar.<\/em><\/p>\n<p><em>Este tipo de fe, la de esta mujer y la de este hombre, nos saca del anonimato, nos introduce en el mundo real, el mundo que Jes\u00fas quiere que vivamos, nos introduce en el camino de la lucha diaria que \u00e9l nos propone. Porque en definitiva el que cree que siempre le falta \u00abalgo\u00bb y que tiene que caminar, y que ese \u00abalgo\u00bb siempre vendr\u00e1 de Dios, es el que tiene fe.<\/em><\/p>\n<p><em>No es feliz el que busca felicidades baratas, inmediatas, el que busca en la g\u00f3ndola de este mundo soluciones m\u00e1gicas, comprando felicidades pasajeras. No es feliz el que nunca se arroj\u00f3 a los pies de Jes\u00fas porque cree que no lo necesita, sino que es verdaderamente feliz el que encuentra a Jes\u00fas, y sin importarle nada, hace lo que tiene que hacer, reconocerse d\u00e9bil, enfermo, necesitado de algo, de algo nuevo, de la felicidad que solo \u00e9l puede dar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNo te gustar\u00eda ser como esa mujer por un momento? \u00bfNo te gustar\u00eda ser ese padre por un instante y arrojarte a los pies de Jes\u00fas? \u00bfNo te gustar\u00eda seguir caminando con \u00e9l, que siempre nos acompa\u00f1a?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jes\u00fas regres\u00f3 en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reuni\u00f3 a su alrededor, y \u00e9l se qued\u00f3 junto al mar. 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