{"id":5571,"date":"2025-02-07T00:00:00","date_gmt":"2025-02-07T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5571"},"modified":"2025-02-06T08:20:37","modified_gmt":"2025-02-06T11:20:37","slug":"iv-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"IV Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5571-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/07-febrero-audio-IV-ViernesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/07-febrero-audio-IV-ViernesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/07-febrero-audio-IV-ViernesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/07-febrero-audio-IV-ViernesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>El rey Herodes oy\u00f3 hablar de Jes\u00fas, porque su fama se hab\u00eda extendido por todas partes. Algunos dec\u00edan: \u00abJuan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en \u00e9l poderes milagrosos\u00bb Otros afirmaban: \u00abEs El\u00edas.\u00bb Y otros: \u00abEs un profeta como los antiguos.\u00bb Pero Herodes, al o\u00edr todo esto, dec\u00eda: \u00abEste hombre es Juan, a quien yo mand\u00e9 decapitar y que ha resucitado.\u00bb<\/p>\n<p>Herodes, en efecto, hab\u00eda hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herod\u00edas, la mujer de su hermano Felipe, con la que se hab\u00eda casado. Porque Juan dec\u00eda a Herodes: \u00abNo te es l\u00edcito tener a la mujer de tu hermano.\u00bb Herod\u00edas odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no pod\u00eda, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo proteg\u00eda. Cuando lo o\u00eda, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.<\/p>\n<p>Un d\u00eda se present\u00f3 la ocasi\u00f3n favorable. Herodes festejaba su cumplea\u00f1os, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. La hija de Herod\u00edas sali\u00f3 a bailar, y agrad\u00f3 tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: \u00abP\u00eddeme lo que quieras y te lo dar\u00e9.\u00bb Y le asegur\u00f3 bajo juramento: \u00abTe dar\u00e9 cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.\u00bb Ella fue a preguntar a su madre: \u00ab \u00bfQu\u00e9 debo pedirle?\u00bb \u00abLa cabeza de Juan el Bautista\u00bb, respondi\u00f3 esta.<\/p>\n<p>La joven volvi\u00f3 r\u00e1pidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: \u00abQuiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.\u00bb<\/p>\n<p>El rey se entristeci\u00f3 mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mand\u00f3 a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la c\u00e1rcel y le cort\u00f3 la cabeza. Despu\u00e9s la trajo sobre una bandeja, la entreg\u00f3 a la joven y esta se la dio a su madre.<\/p>\n<p>Cuando los disc\u00edpulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cad\u00e1ver y lo sepultaron.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Dec\u00edamos ayer que caminar con un objetivo, con una meta, nos mantiene firmes en el camino. Habr\u00e1s experimentado alguna vez que cuando no sab\u00e9s para d\u00f3nde ir o cuando est\u00e1s con alguien que est\u00e1 medio perdido, o emprendiste un viaje y esa persona no sabe bien a d\u00f3nde tiene que llegar, todo comienza a ser incertidumbre. Claramente, tener una meta, un objetivo, nos ayuda a dar pasos firmes en la vida. Por eso en el camino de la fe vale siempre la pena volver una y mil veces a la esencia de nuestra fe, o sea, hacia donde vamos, hacia donde estamos caminando. Porque cuando perdemos el rumbo, perdemos la paz. Cuando perdemos esa certeza interior de que inexorablemente estamos caminando hacia la mejor meta que podemos imaginar, es cuando todo empieza a derrumbarse. Por eso, quiero decir hoy con mucha fuerza esto que tambi\u00e9n tengo en el coraz\u00f3n: el caminar con un objetivo, con una meta, con un horizonte, nos da much\u00edsimas cosas a lo largo del camino. Solo cuando nos ponemos a caminar, solo cuando salimos de nosotros mismos, es cuando empezamos a ver la verdadera vida que Dios nos dio. El que est\u00e1 sentado sin querer hacer nada, el que no quiere salir de s\u00ed mismo, finalmente se queda solo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a caminar como vos caminaste. Ens\u00e9\u00f1anos a levantarnos, a no quedarnos detenidos, tirados por ah\u00ed. Necesitamos caminar, porque aunque nos cansemos cuando caminamos, nos llenamos de gozo al descubrir todos los dones que vos quer\u00e9s darnos.<\/em><\/p>\n<p><em>En Algo del Evangelio de hoy, se ve a lo que puede llegar el ser humano, a lo que puede llegar muchas veces nuestra insensatez y la cobard\u00eda de un coraz\u00f3n que traiciona lo m\u00e1s preciado, por \u00abquedar bien\u00bb, por no jugarse, por estar pendiente de la mirada ajena, por lo que pensar\u00e1n los dem\u00e1s. Herodes, de alg\u00fan modo, hoy representa todo esto, fue todo eso y mucho m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero Herodes, o ese modo de ser, tambi\u00e9n habita en nuestro coraz\u00f3n cuando matamos lo que nos molesta, cuando \u00able cortamos la cabeza\u00bb a aquellos que antes admir\u00e1bamos \u2013como \u00e9l admiraba a Juan el Bautista, pero no fue capaz de jug\u00e1rsela en el momento en el que m\u00e1s lo necesitaba\u2013, cuando somos capaces de traicionar lo que m\u00e1s nos hac\u00eda felices hace un momento nada m\u00e1s y por miedo, y falta de amor, terminamos trayendo en la bandeja la cabeza de ese amor que matamos por cobardes. S\u00ed, suena duro, pero muchas veces somos capaces de hacer eso.<\/em><\/p>\n<p><em>Herodes es la personificaci\u00f3n de la debilidad humana, de todo coraz\u00f3n, de todo ser humano que a veces subido al pedestal del poder sea donde nos toque estar, vive una vida de \u00abfantas\u00eda\u00bb envalentonado por ese poder y es incapaz de buscar el bien ajeno, sino que lo \u00fanico que le interesa es mantenerse en ese lugar de privilegio.<\/em><\/p>\n<p><em>Somos as\u00ed nosotros tambi\u00e9n \u2013por m\u00e1s sencillos que seamos\u2013, cuando cuidamos nuestro rancho a costa de todo, cuando callamos alguna verdad profunda que nos puede incomodar o puede incomodar a los dem\u00e1s y lo hacemos solo por miedo. Ser veraz y sinceros muchas veces puede costar la vida, cuesta la vida que nos quieren vender, pero la que nos quiere vender este mundo; pero al mismo tiempo nos da una vida que nadie nos puede quitar: la vida de los hijos de Dios, la paz del coraz\u00f3n cuando hacemos lo que tenemos que hacer.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso Jes\u00fas dir\u00e1 en otra parte del Evangelio: \u00abNo teman a los que matan el cuerpo, sino a los que matan el alma\u00bb, no hay que temer a los que nos pueden matar el cuerpo, a los que nos pueden quitar esta vida terrenal.<\/em><\/p>\n<p><em>Juan el Bautista muri\u00f3 dignamente y por eso nadie lo olvidar\u00e1, y aunque haya sido fruto su muerte de un juego, de un juramento barato de este hombre viciado por el poder, por la seducci\u00f3n del baile de una ni\u00f1a, por un rato de vanidad; Juan el Bautista muri\u00f3 por la verdad, pero no por una frase que era verdad o por una frase que era una regla moral; Juan el Bautista muri\u00f3 por una verdad que \u00e9l mismo viv\u00eda, disfrutaba, porque la verdad es vida y la verdad es camino, la verdad es Jesucristo. Jes\u00fas lo dijo as\u00ed: \u00abYo soy el Camino, la Verdad y la Vida\u00bb, y vivir congruentes con esta verdad no solo nos hace morir dignamente, sino que nos hace vivir dignamente, sin vendernos, sin dejarnos sobornar por dinero, por prestigio, por fama, por un aplauso barato, por un afecto pasajero que alg\u00fan d\u00eda se acabar\u00e1.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, \u00bfcu\u00e1ntos cristianos hoy mueren diariamente por ser veraces, por amar a una persona que es Verdad, que es Camino y que es Vida? \u00bfNosotros, vos y yo morimos por la Verdad, somos capaces de entregar nuestra cabeza por amor a la Verdad que es Jes\u00fas?<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 que hoy podamos dar un paso m\u00e1s en esta verdad, ojal\u00e1 que hoy nos animemos a no callar la verdad que nos hace libres, la verdad que nos hace vivir como verdaderos hijos de Dios.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El rey Herodes oy\u00f3 hablar de Jes\u00fas, porque su fama se hab\u00eda extendido por todas partes. Algunos dec\u00edan: \u00abJuan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en \u00e9l poderes milagrosos\u00bb Otros afirmaban: \u00abEs El\u00edas.\u00bb Y otros: \u00abEs un profeta como los antiguos.\u00bb Pero Herodes, al o\u00edr todo esto, dec\u00eda: \u00abEste hombre es Juan, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5572,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-5571","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5571"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5571\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5575,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5571\/revisions\/5575"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}