{"id":5596,"date":"2025-02-12T00:00:20","date_gmt":"2025-02-12T03:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=5596"},"modified":"2025-02-10T09:54:21","modified_gmt":"2025-02-10T12:54:21","slug":"v-miercoles-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-miercoles-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"V Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-5596-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/12-febrero-audio-V-MiercolesDuranteAno-C.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/12-febrero-audio-V-MiercolesDuranteAno-C.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/12-febrero-audio-V-MiercolesDuranteAno-C.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/12-febrero-audio-V-MiercolesDuranteAno-C.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas, llamando otra vez a la gente, les dijo: \u00abEsc\u00fachenme todos y enti\u00e9ndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. \u00a1Si alguien tiene o\u00eddos para o\u00edr, que oiga!\u00bb<\/p>\n<p>Cuando se apart\u00f3 de la multitud y entr\u00f3 en la casa, sus disc\u00edpulos le preguntaron por el sentido de esa par\u00e1bola. \u00c9l les dijo: \u00ab\u00bfNi siquiera ustedes son capaces de comprender? \u00bfNo saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al coraz\u00f3n sino al vientre, y despu\u00e9s se elimina en lugares retirados?\u00bb As\u00ed Jes\u00fas declaraba que eran puros todos los alimentos.<\/p>\n<p>Luego agreg\u00f3: \u00abLo que sale del hombre es lo que lo hace impuro. Porque es del interior, del coraz\u00f3n de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los enga\u00f1os, las deshonestidades, la envidia, la difamaci\u00f3n, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cuando uno emprende un viaje, un camino, una de las cosas importantes a tener en cuenta y que siempre nos preguntamos, o incluso pedimos consejos, es: \u00bfqu\u00e9 llevo?, \u00bfqu\u00e9 cargo?, \u00bfqu\u00e9 es lo que voy a necesitar realmente? Bueno, de ah\u00ed empiezan ciertos problemas, porque seg\u00fan los consejos que escuches, seg\u00fan si alguien hizo o no el camino que voy a hacer anteriormente, seg\u00fan mis preferencias, seg\u00fan lo que yo creo que voy a necesitar, cargar\u00e9 m\u00e1s o menos cosas. Sin embargo, la verdad es que vamos a descubrir qu\u00e9 es lo que necesitamos, solamente caminando. Nos podr\u00e1n decir mil cosas, nos podr\u00e1n dar mil consejos. Sin embargo, cuando empezamos el camino, cuando empezamos a conocer nuestra capacidad, hasta d\u00f3nde nos da la fuerza, cu\u00e1ndo es que nos cansamos, nos daremos cuenta si hemos llevado o no cosas dem\u00e1s. Siempre finalmente, al final del camino, nos daremos cuenta que inexorablemente somos propensos a cargar dem\u00e1s. Y hay que ir ligeros, as\u00ed como Jes\u00fas les orden\u00f3 a sus disc\u00edpulos que \u00abno llevaran para el camino m\u00e1s que un bast\u00f3n; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos t\u00fanicas\u00bb. Y nosotros, en el camino de la vida, \u00a1cu\u00e1ntas cosas cargamos que despu\u00e9s no necesitamos! \u00a1Cu\u00e1ntas cosas llevamos en la espalda que nos pesan y lo \u00fanico que hacen es hacernos el camino m\u00e1s dif\u00edcil! Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a caminar ligeros, livianos porque, en definitiva, lo que nos molesta en el camino es el peso. Si no llev\u00e1ramos nada, ser\u00eda todo mucho m\u00e1s f\u00e1cil. Pero bueno, ac\u00e1 estamos. Seguimos caminando.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos ense\u00f1a que no podemos echarle la culpa a nuestros males, a las cosas que vienen de afuera. El mal no es algo que anda dando vueltas por ah\u00ed y se nos mete en el coraz\u00f3n, como por arte de magia, como algunos piensan. El mal no es algo que hacen los dem\u00e1s y a m\u00ed me toca sufrirlo solamente, sino que es algo que brota tambi\u00e9n de nuestro propio coraz\u00f3n. Debemos reconocerlo, y en eso todos tenemos un poco que ver, todos aportamos algo al mal de este mundo, a que las cosas no anden bien. No podemos echarle la culpa siempre a los de afuera. No podemos echarle la culpa al mundo de hoy, a internet, al celular, a la televisi\u00f3n, a las cosas malas que pasan y antes no pasaban. No podemos vivir pensando que la culpa la tienen los otros y que todo lo que no es m\u00edo, no es tan bueno. Es verdad que fuera nuestro hay situaciones malas, es verdad que hay injusticia, es verdad, y que hay que evitar los lugares malos y estar con personas que nos hacen el mal, que de alguna manera nos \u00abensucian\u00bb. Pero tambi\u00e9n es bueno volver a escuchar hoy lo que dice Jes\u00fas: \u00abLo que sale del hombre es lo que lo hace impuro\u00bb. Lo que sale de nuestro coraz\u00f3n, del tuyo y del m\u00edo, es lo que nos ensucia, porque nuestro coraz\u00f3n es el que est\u00e1 herido por el pecado. Fuimos creados para amar, para salir de nosotros mismos, sin embargo, en el coraz\u00f3n del hombre hay de todo un poco: hay tambi\u00e9n malas intenciones, lujuria, deseos de tener lo de los otros, deseos de matar, incluso de criticar, de juzgar, deseos de \u00abadulterio, de maldad, de enga\u00f1os, de deshonestidades, de envidia, de difamaci\u00f3n, de orgullo, de desatino\u00bb, como dice la Palabra. Cada uno tiene lo suyo, cada uno debe ser sincero consigo mismo y darse cuenta de que, aunque lo de afuera influya, el que finalmente hace las cosas es uno, somos nosotros los que decidimos comportarnos como hijos de un Padre o no. No podemos vivir como los fariseos, creyendo que el problema de nuestra impureza es externo. Eso es la hipocres\u00eda que enferma, ver siempre el problema fuera y no en nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>No podemos vivir pensando que, por hacer cosas buenas, \u00abseremos buenos\u00bb, sino que, en realidad, porque ya tenemos amor en nuestro coraz\u00f3n, podemos hacer cosas buenas por los otros. La capacidad de amar, Dios ya la puso en nuestro coraz\u00f3n y eso nos va \u00ababuenando\u00bb, nos va purificando del otro, que siempre est\u00e1 y estar\u00e1, pero que en la medida que dejamos salir lo mejor de nosotros, se va apagando, va perdiendo fuerzas y colaboramos a que todo lo que nos rodea vaya siendo m\u00e1s lindo, las personas y las cosas.<\/em><\/p>\n<p><em>Vos y yo seremos m\u00e1s cristianos en la medida que busquemos amar en cada cosa y no tanto por luchar contra los males de este mundo, aunque a veces sea un poco necesario. Pongamos nuestro coraz\u00f3n en lo bueno y ya tendremos la mejor de las batallas ganadas: el darnos cuenta lo que somos, lo que Dios nos dio. \u00abEsc\u00fachenme todos y enti\u00e9ndanlo bien\u00bb, dice Jes\u00fas hoy. Escuchemos atentamente la Palabra, para no equivocarnos con pensamientos tan distintos a los de Dios y que nos hacen errar el camino. Dejemos que Jes\u00fas nos sane el coraz\u00f3n, que nos sane de tantas impurezas que no nos dejan vivir en paz, que no nos dejan amar como Jes\u00fas quiere que nos amemos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas, llamando otra vez a la gente, les dijo: \u00abEsc\u00fachenme todos y enti\u00e9ndanlo bien. 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